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lunes, 20 de octubre de 2025

Freno al autoconsumo: por qué cada vez menos gente quiere paneles solares... ni regalados




Vista de casas con paneles solares en España. 
(Pexels)



En un país que llegó a presumir de ser el "Silicon Valley del Sol", los particulares están dejando de apostar por sus propios paneles solares, aunque ahora sean muchos más baratos. ¿Por qué el autoconsumo se está frenando?



En apenas un lustro, España ha pasado de ser un alumno aplicado a codearse con los líderes europeos de la energía solar. Hoy es el segundo país del continente que más potencia fotovoltaica instala cada año, solo por detrás de Alemania. Un logro que, sin embargo, ha terminado generando muchas sombras. El desplome de los precios en los paneles solares y la abundancia de sol, que parecían una bendición, se han convertido en un problema. El sistema eléctrico español está produciendo tanta energía barata al mediodía que, paradójicamente, los precios se desploman hasta cero (o incluso por debajo) mientras las facturas siguen subiendo. Es el nuevo oxímoron de la transición energética: aún casi regalando los paneles solares, demasiada luz puede salir muy cara.

En mayo, según datos de Red Eléctrica, un tercio de las horas del mes registraron precios nulos o negativos en el mercado mayorista. Y en julio, pese a batirse un récord histórico de producción renovable con 13.850 GWh, la factura de la luz volvió a subir en plena ola de calor. El motivo: al mediodía sobra energía y la red no puede absorberla, pero al caer el sol el sistema necesita recurrir al gas para mantener la demanda. Esa montaña rusa diaria (energía regalada de día, carísima de noche) está descolocando a consumidores, empresas e inversores.

El fenómeno ha tenido un impacto directo en el autoconsumo. Tras años de crecimiento a doble dígito, el sector se ha frenado en seco. En 2024, España instaló prácticamente la misma potencia solar que el año anterior, con 6.039 MW nuevos, apenas un 1,47% menos que en 2023. Pero el dato preocupante está en los tejados: el autoconsumo cayó un 31%, con 1.182 MW menos instalados, según el informe anual de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF). En un país que llegó a presumir de ser el "Silicon Valley del Sol", los particulares están dejando de apostar por sus propias placas. Y eso que nunca habían sido tan baratas.

China, que produce el 90% de las células solares del planeta, ha inundado el mercado mundial de paneles hasta el punto de hundir los precios. El exceso de oferta ha sido tan brutal que Pekín se prepara ahora para apagar fábricas y rescatar su industria con un fondo multimillonario. La avalancha de paneles ha hecho que el coste de las instalaciones fotovoltaicas se haya reducido más de un 99% desde los años setenta, y que hoy poner placas sea más barato que nunca. Pero en España, esa misma abundancia podría arruinar la rentabilidad del negocio.

"Como todo, hay un cúmulo de cosas que suceden, pero hay una que es clave: que es que debido al gran número de paneles solares que hay en España, no solo de autoconsumo, sino también de suelo, el precio en las horas de mitad del día se ha hundido. Eso quiere decir que, en la práctica, el problema es de rentabilidad. Claro que te sale más barato poner paneles que hace tres años, el problema es cuánto cobras luego por ese panel. O dicho de otra forma: cuánto te ahorras", explica Jorge Morales de Labra, experto en renovables y director de Próxima Energía.

Para muchos hogares y pymes que invirtieron en su instalación cuando la electricidad costaba el doble, las cuentas ya no salen. "Imagínate que antes me ahorraba 500 euros al año. No es que fuera mucho, pero algo era. Ahora me ahorro 200. Esto se ha hundido completamente", lamenta Morales de Labra. Según él, el mercado se ha vuelto ‘bimodal’: la mitad del día los precios se acercan a cero y la otra mitad se disparan por encima de los cien euros el megavatio hora. "El autoconsumo tiene dos componentes para rentabilizarse, uno es el ahorro directo en tu factura, que es lo que va de tu tejado a tu contador, que no sale a la red. Y otro es vender los excedentes, lo que te sobra. Para amortizar tu inversión, dependes de esos dos componentes. ¿Qué ocurre con quien tiene paneles solares? Que no produce por la noche, solo a mediodía. Salvo, claro, que tenga una batería. Y si la tiene, llegamos al segundo problema: tiene que invertir el doble".

El almacenamiento es la palabra maldita del sector. España tiene sol de sobra, pero no sabe guardarlo. Red Eléctrica ha confirmado que en algunos puntos de la red se está desperdiciando hasta un 30% de la generación renovable por saturación. Las baterías domésticas podrían ser parte de la solución, pero hoy apenas resultan rentables. "Una batería decente solo te almacena dos horas de producción. Si produces ocho horas, seis se te van a precio cero y las otras dos las desplazas a la noche. Y para eso has tenido que duplicar la inversión. Siguen sin salir los números", explica Morales de Labra.

El mercado de la energía solar, en definitiva, se ha vuelto víctima de su propio éxito. Cuanta más energía solar se genera, más se hunde el precio en las horas de sol, haciendo que cada nueva instalación sea menos rentable. "Los paneles ahora mismo prácticamente los regalan", dice Morales, "pero el problema no es el precio del panel, sino cuándo y cómo puedes aprovecharlo".

El informe de UNEF apunta que la tendencia de estancamiento no es exclusiva de España. En toda la Unión Europea, la potencia instalada apenas creció un 3,9% en 2024 respecto al año anterior. Sin embargo, el caso español tiene matices propios. Por un lado, la red eléctrica no está preparada para gestionar tanta producción descentralizada. El resultado es un sistema con 'nudos calientes', zonas de saturación donde la energía simplemente no puede circular. Cáceres, Badajoz, Toledo o Ciudad Real son algunos de esos puntos rojos donde buena parte de la producción se pierde.

A la falta de infraestructura se suma un laberinto burocrático que frena el autoconsumo. Las ayudas tardan meses en resolverse y muchas comunidades autónomas tienen un atasco monumental. José Donoso, director general de UNEF, lo decía sin rodeos durante la presentación del informe anual: "Encontrarle una solución a este problema es fundamental para poder continuar el proceso de transición ecológica. Sin fotovoltaica no hay energía eléctrica barata". El cuello de botella administrativo, añadió, es una de las grandes losas del sector: "Las comunidades autónomas tienen un problemón".

Y mientras el autoconsumo tropieza, la electricidad sigue subiendo. A mediados de julio, el precio medio alcanzó los 164 euros por megavatio hora, según datos de Red Eléctrica. Las familias pagaron entre 20 y 25 euros más de media que el verano pasado. Parte de ese encarecimiento del repunte del gas, que sigue siendo el comodín nocturno del sistema. En junio, la demanda eléctrica aumentó un 14% en España incluso durante la ola de calor. El Gobierno intentó reaccionar con un decreto que buscaba reforzar la red y dar un impulso al almacenamiento, pero la norma fue rechazada en el Congreso el pasado 22 de julio.

Mientras, la inversión privada se mueve a tientas. Gigantes tecnológicos como Amazon, Meta o Microsoft han anunciado grandes centros de datos en España, atraídos por la abundancia de energía barata, pero se topan con los mismos obstáculos: lentitud en los permisos y falta de puntos de conexión.

Morales de Labra va más allá y apunta directamente a la falta de visión política: "Desde hace años tendría que haberse resuelto el problema de las baterías y haberlas incentivado. Crear normativas para que las baterías puedan operar libremente fuera del mercado. El Gobierno está pensando en grandes empresas, no en los particulares". Para el experto, la clave no está en subvencionar más paneles, sino en diseñar un sistema que permita a cada hogar almacenar y gestionar su energía. "Las personas tendrían que poder decirle a las eléctricas: ‘gestióname la batería’. Pero esto está a años luz de la normativa. Hay que cambiarla para permitir que las baterías operen en todos los tamaños y en todos los mercados".

El camino, dice, pasa por liberar la batería, no por seguir llenando tejados. "España podría vivir de renovables ya, y podría ser su salvación. Me refiero al transporte, a la climatización… Todo podría estar consumiendo renovables. Pero para hacerlo es esencial contar con almacenamiento, y el Gobierno no está tomando las riendas". Mientras tanto, el sol sigue saliendo. Y en cada amanecer, España se reafirma como potencia solar en Europa, pero también como símbolo de una contradicción: producir más que nunca no sirve de mucho si no se puede usar cuando se necesita.


viernes, 25 de julio de 2025

La economía de España se acerca a la trampa del turismo: "Es una señal de que todo lo demás está fallando"

 













  • Jukic: "No es un camino hacia la prosperidad, sino una solución a su ausencia"
  • "El turismo significa convertirse en una nación de terratenientes y sirvientes"
  • Conduce a una reestructuración de la economía hacia sectores de bajo valor


La economía de España se encuentra subida en una especie de rueda que necesita seguir moviéndose sin parar para mantener la expansión de la actividad. El crecimiento extensivo del PIB (crecimiento por un incremento constante de los factores de producción, en lugar de por aumentos de productividad) necesita de la constante entrada de trabajadores al sistema para seguir produciendo incrementos de la producción. Dentro de este modelo, el turismo se ha convertido en el pilar fundamental que lo sostiene. Un sector muy intensivo en factor trabajo (genera mucho empleo) y que parece presentar unas previsiones de crecimiento sin fin (parece). Su aportación en el PIB y al crecimiento son indudables, pero al mismo tiempo, cabe preguntarse si este modelo es sano, sostenible o si puede conducir a España hacia la prosperidad. El turismo ha sido un parche que ha funcionado en el corto plazo, pero en el largo ya hay quien habla incluso de la trampa del turismo.

"Ningún país se ha hecho rico por el turismo", asegura Marko Jukic, analista senior en Bismarck Analysis. Mientras que el turismo engorda las estadísticas del PIB, buena parte de la sociedad soporta algunas externalidades negativas que empeoran su calidad de vida: ruido, suciedad, aglomeraciones, tiempos de espera... y una vivienda mucho más cara (en algún sitio hay que meter a los 100 millones de turistas). Aunque el problema de la vivienda tiene solución (construir más), es cierto que el turismo masivo lo está agravando.

"El turismo significa convertirse en una nación de terratenientes y sirvientes sin cualificación. No es un camino hacia la prosperidad, sino una solución a su ausencia. Agravará, en lugar de solucionar, los problemas del sur de Europa y, a medida que se empobrezcan, también los de otros países desarrollados", asegura Jukic en un post publicado en Palladium. Por un lado, están los pocos que tienen inmuebles y se benefician del gasto del turismo (terratenientes) y por otro los millones que trabajan por salarios mediocres (sirvientes) para satisfacer a estos invitados.

Desde la crisis del euro, el sur de Europa ha encontrado en el turismo internacional no solo un motor de crecimiento, sino también un salvavidas en un contexto de restricciones fiscales y pérdida de herramientas macroeconómicas. Así, lo explican los investigadores Reto Bürgisser y Donato Di Carlo en su trabajo Blessing or Curse? The Rise of Tourism-Led Growth in Europe's Southern Periphery, donde documentan cómo países como Grecia, Portugal y España han transformado su balanza de pagos (del déficit al superávit) gracias al auge del turismo. Según los autores, "el proceso de integración europea ha sido una espada de doble filo, incentivando y forzando al mismo tiempo a los gobiernos del sur de Europa a explotar su ventaja comparativa en el turismo". Estos expertos parecen compartir la argumentación principal de Jukic que ve en este sector una patada hacia delante de los problemas estructurales que marcarán el futuro de las economías del sur de Europa.

El turismo supone en España ya más del 12% del PIB, mientras que emplea a alrededor de 3 millones de personas. Este sector se ha convertido en la esponja que ha ido absorbiendo a los cientos de miles de trabajadores que quedaron fuera del mercado laboral tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. De la construcción al turismo y la hostelería. Ese ha sido el camino de unos trabajadores que en muchos casos carecen de una formación superior y que sufren la ausencia de un modelo claro en España. Ante la ausencia de modelo o camino a seguir, la ventaja comparativa que presenta España con el turismo se ha convertido en el refugio para estas personas y las que llegan de fuera para trabajar en España.

"A ojos de los economistas, esto es simplemente la magia de la ventaja comparativa. Los árabes fueron bendecidos con el petróleo, los alemanes con una ética de trabajo, y los habitantes del Mediterráneo con quizás el clima más agradable y la costa más hermosa del mundo. A finales del año pasado, The Economist incluso calificó a España como la mejor economía del mundo desarrollado, seguida de cerca por Grecia. ¿Por qué debería importar cómo se gana la vida un país si el PIB sigue creciendo?", se pregunta Jukic.

Este modelo tiene consecuencias estructurales. Bürgisser y Di Carlo alertan de que "una dependencia excesiva del turismo conduce a una reestructuración de la economía en torno a sectores de baja productividad y empleo precario". Además, el turismo es vulnerable a crisis exógenas como pandemias, atentados o el cambio climático. El estudio recuerda que en países como Grecia, Portugal o España, entre el 15% y el 25% del empleo depende directa o indirectamente del turismo, lo que los convierte en economías expuestas a choques externos.

Otra advertencia de este paper es la posible trampa de dependencia. Los países del sur se han especializado en "actividades de bajo valor añadido mientras el norte avanza hacia sectores de alta tecnología y servicios sofisticados". Es cierto que hoy parece más una ventaja que un lastre el depender del turismo en lugar de las actividades industriales sofisticadas, pero la historia nos recuerda que en el largo plazo es el ingenio del hombre y la educación la que conducen a la prosperidad, no los ciclos o tendencias coyunturales. Este desequilibrio puede consolidar una Europa a dos velocidades, donde el sur quede subordinado a los flujos de turistas del norte, sin opciones claras de diversificación industrial.

Mucho trabajo y poca rentabilidad

Jukic recuerda, precisamente, al elevado uso del factor trabajo y tierra (muchos factores para poca recompensa) en este sector como una de las grandes causas que imposibilita el enriquecimiento mayoritario. Se necesitan a muchos trabajadores para satisfacer a un turista, por lo que el reparto de la renta que genera ese turista termina siendo relativamente pequeño: "El turismo no es una vía de prosperidad para el sur de Europa, ni probablemente para ninguna nación con una población grande, debido a la propia naturaleza de la actividad: por una recompensa financiera relativamente limitada, requiere una gran cantidad de mano de obra y capital, a la vez que constituye una competencia de suma cero entre países (en la que cada país tiene una capacidad muy limitada para competir mediante el ingenio o la diferenciación), al mismo tiempo que prácticamente solo genera externalidades negativas en cascada sobre el resto de la economía y la sociedad, desde la sobrepoblación urbana hasta la desincentivación de la mano de obra cualificada".

Según los cálculos de Jukic, el turismo se ha expandido (cada vez pesa más en el PIB) en todos los principales países del sur de Europa entre 1999 y 2019. "Pero más que un nuevo vector potencial de dinamismo y crecimiento económico, el auge del turismo es una señal de alarma, una señal de una economía que está fallando en todo lo demás".

El ejemplo de Croacia

Este analista pone un ejemplo claro con datos para demostrar que el turismo puede contribuir a la economía de forma positiva, pero no puede generar la misma riqueza que otros sectores dominados por la productividad y el valor añadido. Esos otros sectores (tecnología, industria, farmacéutico...) generan con el ingenio y las herramientas adecuadas productos que se venden en el mercado a un precio que multiplica decenas de veces su coste de producción y que disfrutan de patentes. Algún ejemplo 'cercano' de países de este tipo pueden ser Dinamarca, Suiza o Países Bajo. Para igualar esos ingresos con el turismo se necesitan cifras imposibles y totalmente insostenibles. El turismo puede ayudar, pero jamás puede ser la base para llegar a ser un país muy rico o avanzado.

El ejemplo que ofrece este analista es el de unos de los países mediterráneos más de moda: Croacia. "¿Cuántas llegadas de turistas serían necesarias para que Croacia alcanzara el PIB per cápita de Suiza, uno de los países más ricos del mundo? El PIB per cápita, es decir, la renta anual por persona de Suiza, es de aproximadamente 100.000 dólares al año. Croacia tiene una población de 3,86 millones de personas. Para ser tan rica como Suiza, Croacia necesitaría unos ingresos de 386.000 millones de dólares. Se dice que el turista promedio en Croacia gasta unos 200 dólares al día. Por lo tanto, para enriquecerse como Suiza, pero solo gracias al turismo, Croacia necesitaría que sus turistas pernoctaran en el país 1.930 millones de noches al año".

Jukic argumenta que en 2024, los turistas internacionales pernoctaron en el país 'solo' 85 millones de veces. Esto representa tan solo el 4% de la cifra necesaria, lo que significa que el sector turístico tendría que multiplicarse por más de veinte. "Si todos estos miles de millones de pernoctaciones turísticas necesarias se concentraran en la tradicional temporada turística de verano de tres meses, Croacia necesitaría recibir simultáneamente a 21,4 millones de turistas cada día de cada verano. Esto representa más de veinte veces la población actual de las regiones costeras de Croacia" apunta Jukic. Es decir, Croacia necesitaría recibir 395 millones de llegadas de turistas al año, una cifra absolutamente imposible de alcanzar dada la infraestructura del país (hoteles, viviendas, carreteras, hospitales...) y de su población en edad de trabajar. Hoy, Croacia ya se encuentra saturada con los actuales niveles de turismo (hoteles llenos, carreteras atascadas...), imaginen si tuvieran que llegar todos esos millones más.

Competencia y costes laborales

No solo, esto, Bürgisser y Di Carlo creen que "el crecimiento imparable del turismo global conlleva una competencia feroz por parte de países en desarrollo, fácilmente accesibles a través de vuelos asequibles. Estos países disponen de recursos naturales y culturales comparables, pero con precios más bajos y estándares laborales más laxos. A menos que el sur de Europa eleve la calidad de su oferta turística, la competencia basada en precios bajos puede deteriorar aún más las condiciones laborales y salariales de su sector turístico".

Pese a todo, Reto Bürgisser y Donato Di Carlo reconocen que el turismo ha sido una suerte de parche o salida viable dentro del estrecho corsé institucional del euro. "El turismo internacional ahora ofrece a estas economías una opción de crecimiento por exportaciones compatible con el régimen de moneda dura de la UEM", afirman. No obstante, insisten en que "una estrategia de crecimiento basada en el turismo debe ir acompañada de políticas industriales coherentes, inversión pública y una gobernanza centralizada del sector".

El turismo puede, por supuesto, enriquecer a un país, ya que los ingresos del turismo constituyen unos ingresos extra (son contabilizados como exportaciones) para la economía. "El problema es que, en comparación con la industria, la extracción de recursos o las finanzas, el turismo es un motor mucho más débil, limitado y poco fiable para generar excedentes. Por definición, un país solo se enriquece si, de alguna manera, genera más valor económico per cápita", sostiene Jukic.

Este experto concluye su exposición poniendo de relieve algunos de los problemas más acuciantes de los países del sur de Europa y señalando por qué el turismo se ha convertido en el único salvavidas para estos países, un salvavidas que puede valer hoy (de hecho ha permitido a estos países liderar el crecimiento del euro), pero que no impedirá el ahogamiento mañana: "Lo que estos países comparten hoy es una lista de tendencias negativas similares: rápido envejecimiento de la población, caída de la natalidad, sistemas de pensiones insolventes, industrias poco competitivas, gobernanza inflexible y, lo peor de todo, la emigración de jóvenes nativos con estudios, especialmente a otros países de la UE... El turismo puede convertirse en la historia de éxito de la nueva economía, ofreciendo un discurso esperanzador y ganador a una base electoral cada vez más compuesta por terratenientes de mayor edad. Pero en realidad es solo una forma de aliviar temporalmente la tensión financiera causada por problemas económicos y culturales más profundos que siguen sin resolverse".


miércoles, 16 de julio de 2025

No hay trabajadores en España para tantas 'bocas' que alimentar: la economía solo crecerá un 0,13% anual hasta 2060

 



  • La OCDE cree que España tendrá la peor tasa de dependencia de toda Europa
  • Habrá casi un trabajador por cada persona que no 'produzca' en la economía
  • El PIB per cápita crecerá a un ritmo mucho más bajo que en la actualidad


No se puede hacer magia. Con una población en edad de trabajar menguante y una población dependiente creciente, solo se puede dar un resultado (salvo un milagro inesperado de la productividad): un crecimiento del PIB per cápita mucho más bajo. Las matemáticas son sencillas en este caso. Si una población de 20 habitantes tiene a 15 de ellos en edad laboral y trabajando, mientras que solo 5 de ellos son mayores o niños (población dependiente o de forma vulgar: 'bocas' que alimentar), resultará sencillo, en teoría, mantener a la población y generar una producción suficiente y creciente para todos. Imaginen otra economía con 10 personas en edad de trabajar y otras 10 que no están en edad para ello (son niños o ancianos). El reparto de la producción (todo lo que produce la economía) sería más complejo y el crecimiento potencial más bajo. No hay trabajadores suficientes para tanta población que va a depender de los que sí producen o están en edad de producir. Algo así es lo que le va a suceder a España, resumido de una forma muy burda, sencilla y coloquial en los próximos años. La población 'anciana' va a seguir aumentando, mientras que los ciudadanos en edad de trabajar van a ser una porción cada vez menor de todo el conjunto de la población, según se desprende del último informe de la OCDE sobre empleo.

La baja fecundidad y la elevada esperanza de vida llevarán a que España sufra para 2060 la mayor caída de la tasa de empleo con respecto de la población entre todos los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lo que tendrá notables consecuencias para el crecimiento económico del país, según alerta la organización que aglomera a todos los países desarrollados. Se prevé que la tasa de empleo caiga en España en más de 10 puntos porcentuales, hasta quedar en alrededor del 55%. Si el crecimiento real del PIB per cápita en España ya ha sido decepcionante en los últimos años (más bien décadas), lo que viene es aún peor. El PIB per cápita, pese a ser imperfecto, es uno de los indicadores más válidos para analizar la prosperidad de una sociedad, al menor en términos económicos. Aunque el PIB agregado aumente de forma importante, si el PIB per cápita no lo hace, la calidad de vida de los ciudadanos no avanzará.

¿Por qué el PIB per cápita se podría estancar aún más en España? Como se señalaba anteriormente, porque la población 'productiva' va a sufrir un importante desplome. España es una economía que presenta de forma casi crónica problemas de productividad, si a eso se le suma una tasa de empleo menor (la productividad y la tasa de empleo son las dos formas de obtener un PIB per cápita mayor), pues el resultado solo puede ser un crecimiento extremadamente bajo. "Este cambio demográfico tendrá importantes consecuencias para el crecimiento económico de España", advierte la OCDE, señalando que, si el crecimiento de la productividad se mantuviese en línea con su media de 2006-2019, el PIB per cápita aumentaría solo un 0,13% anual hasta 2060, frente al 0,53% registrado entre 2006 y 2019.

Aunque la OCDE no entra a analizar grupo a grupo en profundidad, los sectores 'dependientes' van más allá de las personas que han alcanzado la edad de jubilación, que son el grueso de los dependientes. También se puede hablar menores de 16 años, de población inactiva (que pese a estar en edad laboral no quieren trabajar), pensionistas por incapacidad o desempleados, que de forma temporal pueden engrosar la lista de ciudadanos que dependen de la generación de 'riqueza' de otros.

Van a faltar trabajadores para una población dependiente creciente en España. El caso español es de los más graves o el más grave por el rápido descenso de la tasa de empleo, pero la OCDE destaca que es una tendencia generalizada en los países avanzados: "El envejecimiento de la población provocará una importante escasez de mano de obra y presiones fiscales", ha avisado Mathias Cormann, secretario general de la OCDE, señalando que, para 2060, la población en edad laboral disminuirá un 8% en la OCDE y el gasto público anual en pensiones y salud aumentará un 3% del PIB.

Solo Japón y Corea están peor

Una menor tasa de empleo vendrá acompañada de una mayor tasa de dependencia que alcanzará el 75% en lo que se refiere a población 'anciana' (por cada persona en edad de trabajar habrá 0,75 personas que ya se han jubilado), y una tasa de dependencia total (incluye a los niños) aún mayor. Esto quiere decir que en 2060 habrá en España una persona que puede producir casi por cada persona que no puede hacerlo, ya sea porque se ha jubilado o porque todavía no tiene edad legal para trabajar. De este modo, lo que produce cada persona en edad de trabajar (suponiendo que el desempleo desaparecer) tendrá que 'repartirse' de algún modo (impuestos, solidaridad...) entre dos personas. De ahí la nefasta previsión sobre el futuro crecimiento del PIB per cápita. España presenta la peor tasa de dependencia del mundo, solo superada por la de Japón y Corea del Sur.

Tasa de dependencia en los países de la OCDE.

No solo eso, el menor crecimiento del PIB per cápita puede coincidir con una mayor desigualdad intergeneracional. "Los baby boomers han disfrutado de un crecimiento de ingresos significativamente mayor que las cohortes más jóvenes durante las últimas tres décadas. A menos que encontremos la manera de impulsar los ingresos de las cohortes más jóvenes, habrá una creciente desigualdad intergeneracional", avisan desde la OCDE.

En España, las personas mayores en edad laboral (55-64) han experimentado un crecimiento de ingresos más rápido que los jóvenes en edad laboral (25-34). En 1995, la renta familiar disponible equivalente de los adultos jóvenes era un 1,3% superior a la del grupo de mayor edad. Esta tendencia se revirtió en la década de 2000, y para 2022, las personas mayores en edad laboral tenían ingresos un 5,6% superiores a los del grupo más joven.

"Se necesitan medidas políticas ambiciosas para mejorar las oportunidades laborales de los trabajadores de mayor edad, aprovechar el potencial laboral desaprovechado de las mujeres y los jóvenes, y reactivar el crecimiento de la productividad, garantizando, entre otras cosas, que los trabajadores cuenten con las competencias necesarias para beneficiarse de las nuevas herramientas de IA", ha concluido Cormann.

El drama de los millenials

"Además, los millennials españoles (nacidos después de la década de 1980) han experimentado un crecimiento de ingresos limitado a lo largo de su vida adulta, en parte debido al estancamiento del crecimiento de la productividad laboral en las últimas décadas y al impacto duradero de la crisis financiera mundial", alertan desde la OCDE.

Para evitar este escenario de bajo crecimiento del PIB per cápita, desigualdad y bajo PIB potencial, los expertos de la OCDE creen que España debería regularizar a los inmigrantes para aumentar la fuerza laboral. La OCDE cree que movilizando recursos laborales sin aprovechar (reduciendo la población desanimada, equiparando la tasa de empleo entre hombres y mujeres, por ejemplo), incluyendo una reducción en al menos dos tercios de la brecha de género en el empleo, así como activar a los trabajadores mayores con buena salud y promoviendo la migración regular, España podría impulsar el crecimiento anual del PIB per cápita hasta el 0,73%, superando su tendencia histórica reciente.

Aunque se efectúen dichas reformas, la situación no es sencilla: "Las generaciones más jóvenes se enfrentarán a los retos económicos y sociales derivados del envejecimiento de la población", advierte la OCDE, para la que prolongar la vida laboral en España no solo contribuiría a liberar recursos laborales adicionales para apoyar el crecimiento económico, sino que también aliviaría la carga que soportan los jóvenes, que ya están experimentando un estancamiento de sus ingresos. De este modo, las tendencias que se esperan que dominen la economía de España en los próximos años son los siguientes: políticas para incentivar el empleo a edades avanzadas o de personas que prefieren no trabajar, al mismo tiempo que se intenta reducir la todavía elevada tasa de paro; alargar la edad de jubilación; atraer inmigración para reforzar la fuerza laboral; y buscar políticas o marcos fiscales que ayuden a reducir la desigualdad entre generación.

Las generaciones más jóvenes se enfrentarán a los desafíos económicos y sociales derivados del envejecimiento de la población. Por lo tanto, prolongar la vida laboral en España no solo ayudaría a liberar recursos laborales adicionales para apoyar el crecimiento económico, sino que también aliviaría la carga de los jóvenes, que ya están experimentando un estancamiento de sus ingresos.


miércoles, 19 de febrero de 2025

"La ley lo dice muy claro": quién tiene que pagar entre el banco y el cliente si se sufre una ciberestafa

 

elEconomista

  • Quizás se tenga que luchar, pero la legislación señala quién es el responsable



Por desgracia, las ciberestafas se han convertido en el pan de cada día, y hoy en día detrás de cada correo electrónico, SMS, mensaje en redes sociales o descarga hay potencialmente una estafa o virus que busca sonsacarnos nuestros datos personales y también bancarios.

Y es que nuestra cuenta bancaria, donde guardamos nuestro dinero es el objetivo principal de todo ciberataque. Es por ello que este sector se ha tenido que poner las pilas y reforzar sus sistemas con todo tipo de nuevas tecnologías de ciberseguridad que bloqueen e impidan que los ciberdelincuentes se salgan con la suya.

Aun así la cantidad de ataques que ocurren al día, y la falta de conocimientos para protegerse y de detectar los engaños de una gran parte de la sociedad hacen que los robos que incluso vacían cuentas bancarias sean algo común. La cosa es que en muchas ocasiones las tramas son tan perfectas que incluso los usuarios conscientes de este tipo de estafas caen, porque no logran identificarlas.

Y es que no es siempre tú culpa, sino que hay ocasiones en la que los sistemas de protección de los bancos no actúan como deberían y exponen a la víctima. Ha sido Francisco José Quevedo, abogado experto en derecho bancario y responsable del Departamento de Fraudes Online de Asoban Abogados, quien en unas declaraciones durante su entrevista para RAC1 ha señalado de quién es la responsabilidad.

El banco o el cliente, ¿quién tiene que pagar si se sufre una ciberestafa?

Según él, "La ley es muy clara, quien comete la negligencia es quien tiene que pagar". Por ejemplo, si suplantan a nuestro banco y nos roban el dinero "La responsabilidad es del banco. Es la entidad bancaria la encargada de vigilar que nuestros fondos estén seguros". Quevedo lo comparó con otras profesiones, y señaló que "Si a mí como abogado me pasa por alto un plazo, es culpa mía, ¿verdad? Pues en este caso es el mismo".

"No basta con enviar mensajes a la gente diciendo que nunca pedirán datos por teléfono. En el fondo, eso lo que hace es trasladar la responsabilidad a los clientes. El banco debe tener una responsabilidad activa y evitar que sus clientes se vean desprotegidos." acabó diciendo el abogado.

Además, hizo hincapié que los bancos tienen acceso a nuestro historial de movimientos, y que deben ser ellos quienes estén alerta si detectan movimientos extraños y actuar rápidamente y bloquear nuestra cuenta y tarjeta. "Así lo dice el contrato que tenemos con las entidades bancarias y también la ley de servicios de pagos".

Eso sí, el abogado reconoce que "En muchos casos la vía amistosa no funciona. A menudo los bancos se quitan las pulgas de encima y responden de forma negativa o ni contestan. En estos casos, los clientes no tienen más remedio que ir por la vía judicial", asegura Quevedo.


lunes, 1 de julio de 2024

¿Eres mi banco o un estafador? Imposible saberlo



Un cliente en los 70 fotografiado en el National Westminster Bank en Londres. 
(Getty Images/Evening Standard)



Las entidades bancarias empleas técnicas propias de 'phishing' para solicitar documentación que antes sólo enseñabas a la autoridad




Como cualquier persona honrada, he recibido un mensaje de mi banco pidiéndome que demuestre que no soy un delincuente. Resulta que se puede mover mucho dinero negro, o fruto del narcotráfico, a través de los bancos, algo que, no me pregunten por qué, uno ya sospechaba. Para evitar que esto suceda, los bancos han empezado a hostigar a personas con cuatro duros en la cuenta. Primero te piden una copia de tu DNI, luego te piden que demuestres en qué trabajas. Yo creo que ni mi madre me ha pedido nunca pruebas de en qué trabajo.

Hace décadas, generó polémica la obligatoriedad de enseñar el DNI a la policía, si te lo solicitaba; incluso el hecho mismo de tener que llevar o no el documento encima despierta quejas en algunos sectores sociales. Recuerdo a gente fotografiándose con el DNI entre los dientes, como protesta.

Ahora un banco te puede pedir el DNI, y luego “nómina, pensión, recibo de autónomos o equivalente”. No lo hacen con extrema amabilidad, sino enviando un mensaje que dice: “Evita el bloqueo de tus cuentas”. La primera frase de su comunicado es ésta: “¡Aviso importante! Tus cuentas pueden ser bloqueadas”.

Al pie del mensaje que yo recibí, aparecían unas caritas de colores, siendo la de tonalidad roja la que podías pulsar para mostrar tu enojo. Lo hice. Aterricé en una página web de alambicada URL donde escribí, entre otras cosas, lo siguiente: “¿No veis la transferencia de 300 euros hecha cada mes a la Tesorería de la Seguridad Social? ¿Por qué tengo que perder mi tiempo, y todo bajo amenazas, demostrandoos a vosotros lo que resulta obvio? ¿Qué derecho os asiste para exigirme documentos privados sobre mis filiaciones laborales, cuando encima son evidentes?” Me despedía con esta frase: “Ni siquiera estoy completamente seguro de estar hablando con el Banco X”.

"¿Qué derecho os asiste para exigirme documentos privados sobre mis filiaciones laborales, cuando encima son evidentes?"

Días después, comenté la recepción de este email con una amiga, y me puso caras peores que las de colorines que aparecían en el email. ¿Cómo me fiaba de algo así?, me dijo. ¿Estás seguro de que era tu banco? ¿No habrás descargado nada… o pinchado un enlace?

Me puse a temblar. Puñetera cara roja, ahí me habían cazado. Seguramente un programa informático dañino corría ya por mi ordenador; el estafador debía de estar descojonándose con mi frase: “Ni siquiera estoy completamente seguro de estar hablando con el Banco X”.

Volví a leer el email, la verdad es que era impecable, ni una sola falta de ortografía. Sin embargo, la dirección del remitente incluía un emailing por aquí, un guion por allá, un “informa” por otro lado, y todo entremezclado con el nombre de mi banco. ¿Qué sabía yo si se pueden registrar URLs del tipo elconfidencial-timo.com? Qué sabía yo.

Entré en la web oficial de mi banco, y busqué información sobre estafas. Leí el epígrafe: “Desconfía de asuntos alarmistas”, donde decían: “El asunto suele ser muy llamativo o solicitar alguna acción de manera urgente. Algunos ejemplos que pueden ayudarte: “Tiene un mensaje nuevo de seguridad”, “Detectados movimientos sospechosos”, “Eliminación de cuentas inactivas.” El asunto de mi mensaje era: “Evita el bloqueo de tus cuentas”. Phising de manual. Yo era imbécil.

Llamé al banco. Hablé con Beatriz. Le leí la larga y complicadísima dirección de email desde donde había recibido la amenaza. ¿Este email es vuestro?, le pregunté, angustiado. Lo que me dijo no me tranquilizó. Me dijo: “Sí”.

Sí.

¿Y por qué me amenazáis? No te amenazamos. ¡Pero si me estáis diciendo que me vais a bloquear la cuenta! Te hemos avisado con 90 días, contestó.


Una comunicación del banco era indistinguible de un 'email' de un estafador, según los propios avisos contra estafadores en la web del banco


Una comunicación del banco era indistinguible de un email de un estafador, según los propios avisos contra estafadores que figuran en la web del banco. Los banqueros siempre han aprendido de los mejores.


Soy narco

Para poder cumplir la ley 10/2010 de Prevención de Blanqueo de Capitales, el banco amenaza con cerrarte la cuenta, y después te pide cosas. Noté enseguida que, con esta técnica, un banco (o sea, una empresa privada) puede obtener de ti hasta tu historial médico, tus gustos sexuales, una grabación de tu última sesión de terapia o una confesión de que consumes speed. Bastaría con que te dijeran que te van a cerrar la cuenta si no detallas tu actividad sexual del último mes para que muchos se prestasen a detallarla. Creo que nos encaminamos grácilmente hacia la aceptación bovina de toda intromisión en nuestra intimidad por parte de cualquiera que pueda amenazarnos.

El banco (al menos, el mío; el mío no creo que por mucho tiempo) no utilizaba expresiones amables como “necesitamos tal o cual dato tuyo, por favor”; o: “Ya sé que usted tiene muchas cosas que hacer, pero hay una Ley por ahí muy puñetera que nos obliga -y lo sentimos mucho- a molestarle”. La petición de datos privados era absolutamente imperativa, propia de un juez, un comisario o un inspector de hacienda.

Bastaría con que te dijeran que te van a cerrar la cuenta si no detallas tu actividad sexual para que muchos se prestasen a detallarla

Como es obvio, esta coacción masiva tendrá como resultado la desaparición instantánea del blanqueo de capitales en Occidente. Después de decenas y seguramente cientos de miles de solicitudes de este tipo, no me cabe duda de que han pillado a un buen puñado de narcos, corruptos y extorsionadores, objeto último de todo este despliegue. Están confesando ahora mismo en comisaría después de que el banco les pregunte: ¿En qué trabajas, me lo puedes demostrar?

“Soy narco, ¡me has pillado!”.