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lunes, 20 de octubre de 2025
Freno al autoconsumo: por qué cada vez menos gente quiere paneles solares... ni regalados
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viernes, 25 de julio de 2025
La economía de España se acerca a la trampa del turismo: "Es una señal de que todo lo demás está fallando"

- Jukic: "No es un camino hacia la prosperidad, sino una solución a su ausencia"
- "El turismo significa convertirse en una nación de terratenientes y sirvientes"
- Conduce a una reestructuración de la economía hacia sectores de bajo valor
La economía de España se encuentra subida en una especie de rueda que necesita seguir moviéndose sin parar para mantener la expansión de la actividad. El crecimiento extensivo del PIB (crecimiento por un incremento constante de los factores de producción, en lugar de por aumentos de productividad) necesita de la constante entrada de trabajadores al sistema para seguir produciendo incrementos de la producción. Dentro de este modelo, el turismo se ha convertido en el pilar fundamental que lo sostiene. Un sector muy intensivo en factor trabajo (genera mucho empleo) y que parece presentar unas previsiones de crecimiento sin fin (parece). Su aportación en el PIB y al crecimiento son indudables, pero al mismo tiempo, cabe preguntarse si este modelo es sano, sostenible o si puede conducir a España hacia la prosperidad. El turismo ha sido un parche que ha funcionado en el corto plazo, pero en el largo ya hay quien habla incluso de la trampa del turismo.
"Ningún país se ha hecho rico por el turismo", asegura Marko Jukic, analista senior en Bismarck Analysis. Mientras que el turismo engorda las estadísticas del PIB, buena parte de la sociedad soporta algunas externalidades negativas que empeoran su calidad de vida: ruido, suciedad, aglomeraciones, tiempos de espera... y una vivienda mucho más cara (en algún sitio hay que meter a los 100 millones de turistas). Aunque el problema de la vivienda tiene solución (construir más), es cierto que el turismo masivo lo está agravando.
"El turismo significa convertirse en una nación de terratenientes y sirvientes sin cualificación. No es un camino hacia la prosperidad, sino una solución a su ausencia. Agravará, en lugar de solucionar, los problemas del sur de Europa y, a medida que se empobrezcan, también los de otros países desarrollados", asegura Jukic en un post publicado en Palladium. Por un lado, están los pocos que tienen inmuebles y se benefician del gasto del turismo (terratenientes) y por otro los millones que trabajan por salarios mediocres (sirvientes) para satisfacer a estos invitados.
Desde la crisis del euro, el sur de Europa ha encontrado en el turismo internacional no solo un motor de crecimiento, sino también un salvavidas en un contexto de restricciones fiscales y pérdida de herramientas macroeconómicas. Así, lo explican los investigadores Reto Bürgisser y Donato Di Carlo en su trabajo Blessing or Curse? The Rise of Tourism-Led Growth in Europe's Southern Periphery, donde documentan cómo países como Grecia, Portugal y España han transformado su balanza de pagos (del déficit al superávit) gracias al auge del turismo. Según los autores, "el proceso de integración europea ha sido una espada de doble filo, incentivando y forzando al mismo tiempo a los gobiernos del sur de Europa a explotar su ventaja comparativa en el turismo". Estos expertos parecen compartir la argumentación principal de Jukic que ve en este sector una patada hacia delante de los problemas estructurales que marcarán el futuro de las economías del sur de Europa.
El turismo supone en España ya más del 12% del PIB, mientras que emplea a alrededor de 3 millones de personas. Este sector se ha convertido en la esponja que ha ido absorbiendo a los cientos de miles de trabajadores que quedaron fuera del mercado laboral tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. De la construcción al turismo y la hostelería. Ese ha sido el camino de unos trabajadores que en muchos casos carecen de una formación superior y que sufren la ausencia de un modelo claro en España. Ante la ausencia de modelo o camino a seguir, la ventaja comparativa que presenta España con el turismo se ha convertido en el refugio para estas personas y las que llegan de fuera para trabajar en España.
"A ojos de los economistas, esto es simplemente la magia de la ventaja comparativa. Los árabes fueron bendecidos con el petróleo, los alemanes con una ética de trabajo, y los habitantes del Mediterráneo con quizás el clima más agradable y la costa más hermosa del mundo. A finales del año pasado, The Economist incluso calificó a España como la mejor economía del mundo desarrollado, seguida de cerca por Grecia. ¿Por qué debería importar cómo se gana la vida un país si el PIB sigue creciendo?", se pregunta Jukic.
Este modelo tiene consecuencias estructurales. Bürgisser y Di Carlo alertan de que "una dependencia excesiva del turismo conduce a una reestructuración de la economía en torno a sectores de baja productividad y empleo precario". Además, el turismo es vulnerable a crisis exógenas como pandemias, atentados o el cambio climático. El estudio recuerda que en países como Grecia, Portugal o España, entre el 15% y el 25% del empleo depende directa o indirectamente del turismo, lo que los convierte en economías expuestas a choques externos.
Otra advertencia de este paper es la posible trampa de dependencia. Los países del sur se han especializado en "actividades de bajo valor añadido mientras el norte avanza hacia sectores de alta tecnología y servicios sofisticados". Es cierto que hoy parece más una ventaja que un lastre el depender del turismo en lugar de las actividades industriales sofisticadas, pero la historia nos recuerda que en el largo plazo es el ingenio del hombre y la educación la que conducen a la prosperidad, no los ciclos o tendencias coyunturales. Este desequilibrio puede consolidar una Europa a dos velocidades, donde el sur quede subordinado a los flujos de turistas del norte, sin opciones claras de diversificación industrial.
Mucho trabajo y poca rentabilidad
Jukic recuerda, precisamente, al elevado uso del factor trabajo y tierra (muchos factores para poca recompensa) en este sector como una de las grandes causas que imposibilita el enriquecimiento mayoritario. Se necesitan a muchos trabajadores para satisfacer a un turista, por lo que el reparto de la renta que genera ese turista termina siendo relativamente pequeño: "El turismo no es una vía de prosperidad para el sur de Europa, ni probablemente para ninguna nación con una población grande, debido a la propia naturaleza de la actividad: por una recompensa financiera relativamente limitada, requiere una gran cantidad de mano de obra y capital, a la vez que constituye una competencia de suma cero entre países (en la que cada país tiene una capacidad muy limitada para competir mediante el ingenio o la diferenciación), al mismo tiempo que prácticamente solo genera externalidades negativas en cascada sobre el resto de la economía y la sociedad, desde la sobrepoblación urbana hasta la desincentivación de la mano de obra cualificada".
Según los cálculos de Jukic, el turismo se ha expandido (cada vez pesa más en el PIB) en todos los principales países del sur de Europa entre 1999 y 2019. "Pero más que un nuevo vector potencial de dinamismo y crecimiento económico, el auge del turismo es una señal de alarma, una señal de una economía que está fallando en todo lo demás".
El ejemplo de Croacia
Este analista pone un ejemplo claro con datos para demostrar que el turismo puede contribuir a la economía de forma positiva, pero no puede generar la misma riqueza que otros sectores dominados por la productividad y el valor añadido. Esos otros sectores (tecnología, industria, farmacéutico...) generan con el ingenio y las herramientas adecuadas productos que se venden en el mercado a un precio que multiplica decenas de veces su coste de producción y que disfrutan de patentes. Algún ejemplo 'cercano' de países de este tipo pueden ser Dinamarca, Suiza o Países Bajo. Para igualar esos ingresos con el turismo se necesitan cifras imposibles y totalmente insostenibles. El turismo puede ayudar, pero jamás puede ser la base para llegar a ser un país muy rico o avanzado.
El ejemplo que ofrece este analista es el de unos de los países mediterráneos más de moda: Croacia. "¿Cuántas llegadas de turistas serían necesarias para que Croacia alcanzara el PIB per cápita de Suiza, uno de los países más ricos del mundo? El PIB per cápita, es decir, la renta anual por persona de Suiza, es de aproximadamente 100.000 dólares al año. Croacia tiene una población de 3,86 millones de personas. Para ser tan rica como Suiza, Croacia necesitaría unos ingresos de 386.000 millones de dólares. Se dice que el turista promedio en Croacia gasta unos 200 dólares al día. Por lo tanto, para enriquecerse como Suiza, pero solo gracias al turismo, Croacia necesitaría que sus turistas pernoctaran en el país 1.930 millones de noches al año".
Jukic argumenta que en 2024, los turistas internacionales pernoctaron en el país 'solo' 85 millones de veces. Esto representa tan solo el 4% de la cifra necesaria, lo que significa que el sector turístico tendría que multiplicarse por más de veinte. "Si todos estos miles de millones de pernoctaciones turísticas necesarias se concentraran en la tradicional temporada turística de verano de tres meses, Croacia necesitaría recibir simultáneamente a 21,4 millones de turistas cada día de cada verano. Esto representa más de veinte veces la población actual de las regiones costeras de Croacia" apunta Jukic. Es decir, Croacia necesitaría recibir 395 millones de llegadas de turistas al año, una cifra absolutamente imposible de alcanzar dada la infraestructura del país (hoteles, viviendas, carreteras, hospitales...) y de su población en edad de trabajar. Hoy, Croacia ya se encuentra saturada con los actuales niveles de turismo (hoteles llenos, carreteras atascadas...), imaginen si tuvieran que llegar todos esos millones más.
Competencia y costes laborales
No solo, esto, Bürgisser y Di Carlo creen que "el crecimiento imparable del turismo global conlleva una competencia feroz por parte de países en desarrollo, fácilmente accesibles a través de vuelos asequibles. Estos países disponen de recursos naturales y culturales comparables, pero con precios más bajos y estándares laborales más laxos. A menos que el sur de Europa eleve la calidad de su oferta turística, la competencia basada en precios bajos puede deteriorar aún más las condiciones laborales y salariales de su sector turístico".
Pese a todo, Reto Bürgisser y Donato Di Carlo reconocen que el turismo ha sido una suerte de parche o salida viable dentro del estrecho corsé institucional del euro. "El turismo internacional ahora ofrece a estas economías una opción de crecimiento por exportaciones compatible con el régimen de moneda dura de la UEM", afirman. No obstante, insisten en que "una estrategia de crecimiento basada en el turismo debe ir acompañada de políticas industriales coherentes, inversión pública y una gobernanza centralizada del sector".
El turismo puede, por supuesto, enriquecer a un país, ya que los ingresos del turismo constituyen unos ingresos extra (son contabilizados como exportaciones) para la economía. "El problema es que, en comparación con la industria, la extracción de recursos o las finanzas, el turismo es un motor mucho más débil, limitado y poco fiable para generar excedentes. Por definición, un país solo se enriquece si, de alguna manera, genera más valor económico per cápita", sostiene Jukic.
Este experto concluye su exposición poniendo de relieve algunos de los problemas más acuciantes de los países del sur de Europa y señalando por qué el turismo se ha convertido en el único salvavidas para estos países, un salvavidas que puede valer hoy (de hecho ha permitido a estos países liderar el crecimiento del euro), pero que no impedirá el ahogamiento mañana: "Lo que estos países comparten hoy es una lista de tendencias negativas similares: rápido envejecimiento de la población, caída de la natalidad, sistemas de pensiones insolventes, industrias poco competitivas, gobernanza inflexible y, lo peor de todo, la emigración de jóvenes nativos con estudios, especialmente a otros países de la UE... El turismo puede convertirse en la historia de éxito de la nueva economía, ofreciendo un discurso esperanzador y ganador a una base electoral cada vez más compuesta por terratenientes de mayor edad. Pero en realidad es solo una forma de aliviar temporalmente la tensión financiera causada por problemas económicos y culturales más profundos que siguen sin resolverse".
miércoles, 16 de julio de 2025
No hay trabajadores en España para tantas 'bocas' que alimentar: la economía solo crecerá un 0,13% anual hasta 2060
- La OCDE cree que España tendrá la peor tasa de dependencia de toda Europa
- Habrá casi un trabajador por cada persona que no 'produzca' en la economía
- El PIB per cápita crecerá a un ritmo mucho más bajo que en la actualidad
No se puede hacer magia. Con una población en edad de trabajar menguante y una población dependiente creciente, solo se puede dar un resultado (salvo un milagro inesperado de la productividad): un crecimiento del PIB per cápita mucho más bajo. Las matemáticas son sencillas en este caso. Si una población de 20 habitantes tiene a 15 de ellos en edad laboral y trabajando, mientras que solo 5 de ellos son mayores o niños (población dependiente o de forma vulgar: 'bocas' que alimentar), resultará sencillo, en teoría, mantener a la población y generar una producción suficiente y creciente para todos. Imaginen otra economía con 10 personas en edad de trabajar y otras 10 que no están en edad para ello (son niños o ancianos). El reparto de la producción (todo lo que produce la economía) sería más complejo y el crecimiento potencial más bajo. No hay trabajadores suficientes para tanta población que va a depender de los que sí producen o están en edad de producir. Algo así es lo que le va a suceder a España, resumido de una forma muy burda, sencilla y coloquial en los próximos años. La población 'anciana' va a seguir aumentando, mientras que los ciudadanos en edad de trabajar van a ser una porción cada vez menor de todo el conjunto de la población, según se desprende del último informe de la OCDE sobre empleo.
La baja fecundidad y la elevada esperanza de vida llevarán a que España sufra para 2060 la mayor caída de la tasa de empleo con respecto de la población entre todos los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lo que tendrá notables consecuencias para el crecimiento económico del país, según alerta la organización que aglomera a todos los países desarrollados. Se prevé que la tasa de empleo caiga en España en más de 10 puntos porcentuales, hasta quedar en alrededor del 55%. Si el crecimiento real del PIB per cápita en España ya ha sido decepcionante en los últimos años (más bien décadas), lo que viene es aún peor. El PIB per cápita, pese a ser imperfecto, es uno de los indicadores más válidos para analizar la prosperidad de una sociedad, al menor en términos económicos. Aunque el PIB agregado aumente de forma importante, si el PIB per cápita no lo hace, la calidad de vida de los ciudadanos no avanzará.
¿Por qué el PIB per cápita se podría estancar aún más en España? Como se señalaba anteriormente, porque la población 'productiva' va a sufrir un importante desplome. España es una economía que presenta de forma casi crónica problemas de productividad, si a eso se le suma una tasa de empleo menor (la productividad y la tasa de empleo son las dos formas de obtener un PIB per cápita mayor), pues el resultado solo puede ser un crecimiento extremadamente bajo. "Este cambio demográfico tendrá importantes consecuencias para el crecimiento económico de España", advierte la OCDE, señalando que, si el crecimiento de la productividad se mantuviese en línea con su media de 2006-2019, el PIB per cápita aumentaría solo un 0,13% anual hasta 2060, frente al 0,53% registrado entre 2006 y 2019.
Aunque la OCDE no entra a analizar grupo a grupo en profundidad, los sectores 'dependientes' van más allá de las personas que han alcanzado la edad de jubilación, que son el grueso de los dependientes. También se puede hablar menores de 16 años, de población inactiva (que pese a estar en edad laboral no quieren trabajar), pensionistas por incapacidad o desempleados, que de forma temporal pueden engrosar la lista de ciudadanos que dependen de la generación de 'riqueza' de otros.
Van a faltar trabajadores para una población dependiente creciente en España. El caso español es de los más graves o el más grave por el rápido descenso de la tasa de empleo, pero la OCDE destaca que es una tendencia generalizada en los países avanzados: "El envejecimiento de la población provocará una importante escasez de mano de obra y presiones fiscales", ha avisado Mathias Cormann, secretario general de la OCDE, señalando que, para 2060, la población en edad laboral disminuirá un 8% en la OCDE y el gasto público anual en pensiones y salud aumentará un 3% del PIB.
Solo Japón y Corea están peor
Una menor tasa de empleo vendrá acompañada de una mayor tasa de dependencia que alcanzará el 75% en lo que se refiere a población 'anciana' (por cada persona en edad de trabajar habrá 0,75 personas que ya se han jubilado), y una tasa de dependencia total (incluye a los niños) aún mayor. Esto quiere decir que en 2060 habrá en España una persona que puede producir casi por cada persona que no puede hacerlo, ya sea porque se ha jubilado o porque todavía no tiene edad legal para trabajar. De este modo, lo que produce cada persona en edad de trabajar (suponiendo que el desempleo desaparecer) tendrá que 'repartirse' de algún modo (impuestos, solidaridad...) entre dos personas. De ahí la nefasta previsión sobre el futuro crecimiento del PIB per cápita. España presenta la peor tasa de dependencia del mundo, solo superada por la de Japón y Corea del Sur.

No solo eso, el menor crecimiento del PIB per cápita puede coincidir con una mayor desigualdad intergeneracional. "Los baby boomers han disfrutado de un crecimiento de ingresos significativamente mayor que las cohortes más jóvenes durante las últimas tres décadas. A menos que encontremos la manera de impulsar los ingresos de las cohortes más jóvenes, habrá una creciente desigualdad intergeneracional", avisan desde la OCDE.
En España, las personas mayores en edad laboral (55-64) han experimentado un crecimiento de ingresos más rápido que los jóvenes en edad laboral (25-34). En 1995, la renta familiar disponible equivalente de los adultos jóvenes era un 1,3% superior a la del grupo de mayor edad. Esta tendencia se revirtió en la década de 2000, y para 2022, las personas mayores en edad laboral tenían ingresos un 5,6% superiores a los del grupo más joven.
"Se necesitan medidas políticas ambiciosas para mejorar las oportunidades laborales de los trabajadores de mayor edad, aprovechar el potencial laboral desaprovechado de las mujeres y los jóvenes, y reactivar el crecimiento de la productividad, garantizando, entre otras cosas, que los trabajadores cuenten con las competencias necesarias para beneficiarse de las nuevas herramientas de IA", ha concluido Cormann.
El drama de los millenials
"Además, los millennials españoles (nacidos después de la década de 1980) han experimentado un crecimiento de ingresos limitado a lo largo de su vida adulta, en parte debido al estancamiento del crecimiento de la productividad laboral en las últimas décadas y al impacto duradero de la crisis financiera mundial", alertan desde la OCDE.
Para evitar este escenario de bajo crecimiento del PIB per cápita, desigualdad y bajo PIB potencial, los expertos de la OCDE creen que España debería regularizar a los inmigrantes para aumentar la fuerza laboral. La OCDE cree que movilizando recursos laborales sin aprovechar (reduciendo la población desanimada, equiparando la tasa de empleo entre hombres y mujeres, por ejemplo), incluyendo una reducción en al menos dos tercios de la brecha de género en el empleo, así como activar a los trabajadores mayores con buena salud y promoviendo la migración regular, España podría impulsar el crecimiento anual del PIB per cápita hasta el 0,73%, superando su tendencia histórica reciente.
Aunque se efectúen dichas reformas, la situación no es sencilla: "Las generaciones más jóvenes se enfrentarán a los retos económicos y sociales derivados del envejecimiento de la población", advierte la OCDE, para la que prolongar la vida laboral en España no solo contribuiría a liberar recursos laborales adicionales para apoyar el crecimiento económico, sino que también aliviaría la carga que soportan los jóvenes, que ya están experimentando un estancamiento de sus ingresos. De este modo, las tendencias que se esperan que dominen la economía de España en los próximos años son los siguientes: políticas para incentivar el empleo a edades avanzadas o de personas que prefieren no trabajar, al mismo tiempo que se intenta reducir la todavía elevada tasa de paro; alargar la edad de jubilación; atraer inmigración para reforzar la fuerza laboral; y buscar políticas o marcos fiscales que ayuden a reducir la desigualdad entre generación.
Las generaciones más jóvenes se enfrentarán a los desafíos económicos y sociales derivados del envejecimiento de la población. Por lo tanto, prolongar la vida laboral en España no solo ayudaría a liberar recursos laborales adicionales para apoyar el crecimiento económico, sino que también aliviaría la carga de los jóvenes, que ya están experimentando un estancamiento de sus ingresos.
miércoles, 19 de febrero de 2025
"La ley lo dice muy claro": quién tiene que pagar entre el banco y el cliente si se sufre una ciberestafa

- Quizás se tenga que luchar, pero la legislación señala quién es el responsable
Por desgracia, las ciberestafas se han convertido en el pan de cada día, y hoy en día detrás de cada correo electrónico, SMS, mensaje en redes sociales o descarga hay potencialmente una estafa o virus que busca sonsacarnos nuestros datos personales y también bancarios.
Y es que nuestra cuenta bancaria, donde guardamos nuestro dinero es el objetivo principal de todo ciberataque. Es por ello que este sector se ha tenido que poner las pilas y reforzar sus sistemas con todo tipo de nuevas tecnologías de ciberseguridad que bloqueen e impidan que los ciberdelincuentes se salgan con la suya.
Aun así la cantidad de ataques que ocurren al día, y la falta de conocimientos para protegerse y de detectar los engaños de una gran parte de la sociedad hacen que los robos que incluso vacían cuentas bancarias sean algo común. La cosa es que en muchas ocasiones las tramas son tan perfectas que incluso los usuarios conscientes de este tipo de estafas caen, porque no logran identificarlas.
Y es que no es siempre tú culpa, sino que hay ocasiones en la que los sistemas de protección de los bancos no actúan como deberían y exponen a la víctima. Ha sido Francisco José Quevedo, abogado experto en derecho bancario y responsable del Departamento de Fraudes Online de Asoban Abogados, quien en unas declaraciones durante su entrevista para RAC1 ha señalado de quién es la responsabilidad.
El banco o el cliente, ¿quién tiene que pagar si se sufre una ciberestafa?
Según él, "La ley es muy clara, quien comete la negligencia es quien tiene que pagar". Por ejemplo, si suplantan a nuestro banco y nos roban el dinero "La responsabilidad es del banco. Es la entidad bancaria la encargada de vigilar que nuestros fondos estén seguros". Quevedo lo comparó con otras profesiones, y señaló que "Si a mí como abogado me pasa por alto un plazo, es culpa mía, ¿verdad? Pues en este caso es el mismo".
"No basta con enviar mensajes a la gente diciendo que nunca pedirán datos por teléfono. En el fondo, eso lo que hace es trasladar la responsabilidad a los clientes. El banco debe tener una responsabilidad activa y evitar que sus clientes se vean desprotegidos." acabó diciendo el abogado.
Además, hizo hincapié que los bancos tienen acceso a nuestro historial de movimientos, y que deben ser ellos quienes estén alerta si detectan movimientos extraños y actuar rápidamente y bloquear nuestra cuenta y tarjeta. "Así lo dice el contrato que tenemos con las entidades bancarias y también la ley de servicios de pagos".
Eso sí, el abogado reconoce que "En muchos casos la vía amistosa no funciona. A menudo los bancos se quitan las pulgas de encima y responden de forma negativa o ni contestan. En estos casos, los clientes no tienen más remedio que ir por la vía judicial", asegura Quevedo.
lunes, 1 de julio de 2024
¿Eres mi banco o un estafador? Imposible saberlo
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