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jueves, 29 de diciembre de 2011

La NASA decide desmentir que el fin del mundo llegue en 2012


Foto from libertaddigital.com

Fotograma de la película '2012'. | Columbia Pictures


La fecha clave es el 21 de diciembre, día del solsticio de invierno en el que concluirá un ciclo de más de 5.000 años del calendario maya.
Libros y numerosas películas de Hollywood, como 2012 de Roland Emmerich, advierten del cataclismo que se avecina. Sin embargo, según los científicos de la NASA no pasará más que cuando el 31 de diciembre acabe este año. "Esa fecha es el fin del largo periodo de la cuenta maya pero entonces, igual que nuestro calendario comienza de nuevo el 1 de enero, comenzará otro periodo en el calendario maya", aseguran.
Ante la avalancha de teorías apocalípticas que han surgido en internet, la agencia espacial estadounidense ha puesto a disposición del público una batería de respuestas de sus expertos y enlaces a otras páginas para despejar cualquier duda, informa Efe.
Las predicciones fatídicas tienen su origen en la historia del supuesto descubrimiento por los sumerios del planeta Nibiru, que se predijo que impactaría en la Tierra en mayo de 2003. Pero como no sucedió nada, la fecha se pospuso a diciembre de 2012.
Pero la NASA asegura que nada malo le va pasar a la Tierra en 2012. "Nuestro planeta se las ha apañado bien durante más de 4.000 años y científicos fiables de todo el mundo no conocen amenaza alguna asociada con 2012".
La tropa catastrofista disiente
No es de la misma opinión Robert Bast, autor de la página Survive2012.com, que advierte de peligros como el impacto de un asteroide gigante como el que extinguió a los dinosaurios, una eyección gigante de masa solar, un cambio en los campos magnéticos de los polos o una explosión de un agujero negro, por citar algunos.
Otras páginas como 2012endofdays.org o December212012.com (que comercializa libros y DVD que dibujan un escenario dantesco al tiempo que vende sets de supervivencia) auguran desde la tercera Guerra Mundial hasta una profecía bíblica.
"No hay ninguna evidencia de que alguna de esas afirmaciones que apoyan que acontecerán una serie de eventos inusuales en diciembre de 2012 (...) por más que haya libros, películas, documentales o páginas de internet (que hablen sobre el tema) no podemos cambiar ese simple hecho", apuntan los científicos.
La Tierra siempre está rodeada de cometas y asteroides. El último impacto de un gran asteroide fue el que causó la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años, pero hoy día un departamento de la NASA se encarga de hacerles un seguimiento y detectar si la Tierra está en la trayectoria de alguno de ellos.
Planetas desorbitados
"Niribu y otras historias sobre planetas desorbitados son un engaño de internet. No hay datos consistentes sobre esas teorías", explica la agencia espacial. La NASA precisa a los más incrédulos que si Niribu o cualquier otro planeta que fuera real se encaminara hacia la Tierra, los astrónomos lo llevarían siguiendo, al menos, desde hace una década. Es más, se vería a simple vista desde la Tierra.
Otro de los planetas supuestamente peligrosos es Eris, un planeta enano como Plutón, ubicado fuera de nuestro sistema solar, por lo que lo más cerca que puede llegar a la Tierra son unos 6.400 millones de kilómetros.
Sobre las advertencias de fuertes tormentas solares, explican que el Sol tiene ciclos regulares de máximo de actividad cada 11 años que pueden causar interrupciones de las comunicaciones satelitales, algo en lo que trabajan desde hace años los ingenieros de todo el mundo para protegerlos. El próximo máximo está previsto entre 2012 y 2014 pero no auguran que sea diferente a los ciclos anteriores.
"Disfruta de un buen libro o de una película como cualquier otro pero lo que está circulando en el ciberespacio, la televisión y las películas no está basado en ciencia. Hay incluso notas de prensa de la NASA falsas", advierte Don Yeoman, miembro del equipo de investigadores científicos de la agencia espacial.

From libertaddigital.com  20/12/2011

viernes, 9 de diciembre de 2011

Los científicos derriban la profecía maya del fin el mundo en 2012


Foto from larazon.es


Científicos mexicanos y extranjeros derribaron los mitos creados por los supuestos profetas modernos en torno al presunto "cataclismo maya" el 21 de diciembre de 2012, señaló hoy el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
"Un astrofísico, una historiadora y dos epigrafistas derribaron los mitos sobre un supuesto cataclismo o un "cambio de conciencia" de la humanidad, que presuntamente se producirá el 21 de diciembre del año venidero", explicó el INAH en un comunicado.

La institución indicó que este tema fue analizado por los expertos en la cultura maya en una sesión especial dentro de la VII Mesa de Palenque.

El historiador de la UNAM Erik Velásquez explicó que la "profecía maya de 2012" surgió en la década de los 70, cuando el escritor Frank Waters escribió un texto con una "mezcolanza de creencias".

En dicho documento aseguró que el "Monumento 6 de Tortuguero, en Tabasco, marca el supuesto fin de un Quinto Sol (que es un concepto mexica, no maya) y la llegada de una nueva humanidad o Sexto Sol", recordó.

Velásquez señaló que a partir de ese texto comenzó una secuencia de obras sobre la "nueva Era" que ha crecido y genera grandes ganancias, debido a que "satisface la necesidad de mucha gente de creer, pero que no tiene ningún sustento en los métodos de la investigación humanística ni académica".

Los mayas del periodo Clásico (250-900 d.C.) "de ninguna manera pensaron que su tiempo se iba a terminar en 2012", afirmó.

Los epigrafistas Sven Gronemeyer y Erik Velásquez de la Universidad de La Trobe (Australia) aseguraron que la citada inscripción en el Monumento 6 de Tortuguero solo señala una fecha sobre la terminación de un ciclo y el comienzo de otro, período en el que retornaría una de las deidades mayas, el dios Bolon Yokte.

El astrofísico de la UNAM Jesús Galindo aclaró que aunque los mayas fueron grandes astrónomos, ni ellos "ni la ciencia actual estarían en posibilidades de plantear un 'fin del mundo'".

El científico consideró imposible tratar de pronosticar que un cometa "extermine" a la humanidad, "pues es un evento que no se puede predecir con exactitud".

Las personas hablan "de las grandes erupciones en el Sol que suceden cada 11 años, pero por suerte tenemos un escudo magnético que evita que nos afecte", aseguró.Indicó que 2012 puede convertirse en una oportunidad para acercarse, desde conocimientos comprobados, a la cultura maya y a la astronomía.

Adelantó que el 5 de junio del año próximo se podrá observar el tránsito de Venus por el disco solar, "una observación que bien pudieron realizar los propios mayas".

La historiadora mexicana Laura Caso Barrera explicó que la única predicción conocida de los mayas fue escrita en el libro Chilam Balam de Ixil en el siglo XVIII, quienes retomaron una profecía babilónica divulgada por el sabio Beroso del siglo III a.C., a partir de la cual anunciaron el fin del mundo para el año 1887 de nuestra era.

Los expertos concluyeron que todas las versiones sobre el "fin del mundo" son rumores y leyendas que sacan de contexto la visión de las antiguas culturas.

Añadieron que este fenómeno es parte de la necesidad de creer de mucha gente como consecuencia de la inestabilidad política y económica o por el cambio climático.

Por EFE  México  from larazon.es  07/12/2011

sábado, 3 de diciembre de 2011

Y por fin, ¿se acabará el mundo en 2012?


Foto from wordpress.com


"Los mayas nunca dijeron que habría una gran tragedia o un colapso del mundo el próximo año, ellos no pensaban de esa manera".
¿Terminará el mundo en diciembre de 2012? Algunos piensan seriamente que sí, basados en una supuesta profecía maya. Pero la mayoría parece creer lo contrario, y hacen planes para los siguientes años.
Mientras se resuelve la duda, un grupo de expertos se reunió en Chiapas, al sureste de México, para analizar la filosofía sobre el tiempo de esta antigua civilización, y arrojar luz a las teorías apocalípticas.
En sus conclusiones, los especialistas confirmaron un dato que ya se conocía, pero al que algunos no han hecho caso: los mayas no anticiparon el fin de la humanidad.
Según el gubernamental Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), una nueva revisión de las estelas prehispánicas indica que, en realidad, en diciembre de 2012 ese pueblo esperaba el regreso de Bolon Yokte´, uno de los dioses que, en la mitología maya, participaron en el inicio de la actual era.
"Nunca dijeron que habría una gran tragedia o un colapso del mundo el próximo año, ellos no pensaban de esa manera", le dice a BBC Mundo Rodrigo Liendo, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
"Esa visión apocalíptica de la historia es algo que nos caracteriza a nosotros como occidentales, no es una filosofía de los mayas", añade.
Baktunes
El origen de la controversia se encuentra en el Monumento 6 del sitio de Tortuguero, y un ladrillo con jeroglíficos localizado en Comalcalco, ambos centros ceremoniales en Tabasco, al sureste del país.
El primero alude a un evento místico que ocurriría el 21 de diciembre de 2012, durante el solsticio de invierno, cuando Bahlam Ajaw, un antiguo gobernante de ese lugar, se vislumbra como el futuro anfitrión de Bolon Yokte´.
El INAH informó que en el encuentro, la VII Mesa Redonda de Palenque, el epigrafista Sven Gronemeyer, de la Universidad de La Trobe, Australia, y su colega Barbara Macleod, hicieron una nueva interpretación del monumento.
Los jeroglíficos de la estela refieren a la culminación de 13 baktunes, los ciclos con que los mayas medían el tiempo. Cada uno estaba compuesto por 400 años.
Así, en diciembre de 2012 culminaría un ciclo de creación e iniciaría otro, lo cual pudo generar la confusión que ahora atrae la atención mundial, explica Liendo.
"La medición del tiempo de los mayas era muy compleja", explica el investigador. "Hacían referencias a eventos en el futuro y el pasado, hay fechas que se proyectan a cientos, miles de años en el futuro".
Negocio
¿Por qué el éxito de esta falsa creencia?
"Es una combinación de factores", explica la periodista Laura Castellanos, autora del libro 2012, las Profecías del Fin del Mundo.
"En la cultura occidental siempre ha habido una "oleada milenarista" que anticipa catástrofes u otros acontecimientos cada vez que se cumplen diez siglos".
"Y al mismo tiempo existe una crisis ideológica, religiosa y social", explicó la escritora a BBC Mundo.
"Pareciera que hay gente que no tiene a qué asirse, ideológicamente. Es muy peculiar que el pensamiento del eterno retorno, que impacto a culturas ancestrales, ahora cobra fuerza".
Castellanos asegura que esta vez las profecías sobre el 2012 tienen un cariz distinto.
"No sólo hay una vertiente catastrófica, también hay otra que pronostica el despertar de la conciencia y el renacimiento de una nueva humanidad más equitativa".
Mientras, las profecías mayas van más allá de las explicaciones de la ciencia e historia.
En México hay personas que se entrenan para sobrevivir con sus propios cultivos de alimentos; otros alistan su regreso a México porque sienten que deben estar en el país en 2012, e incluso hay empresas que ofrecen espacios en búnkeres subterráneos con todas las comodidades.
Porque el posible fin del mundo también es negocio. A propósito del 2012, el gobierno mexicano, por ejemplo, ha lanzado una campaña para promover el turismo en el sureste del país.
De hecho, los gobiernos locales ya registran un aumento en los visitantes a las zonas arqueológicas de la antigua civilización maya.

Por Alberto Nájar  from  BBC Mundo   1 de diciembre de 2011

martes, 21 de junio de 2011

La predicción de un apocalipsis provoca la alerta de autoridades francesas


Foto from CNN.com

El fantasma de un suicidio masivo ligado al ampliamente pronosticado fin del mundo en diciembre de 2012 ha provocado una advertencia de parte de un funcionario del gobierno en Francia, donde la gente ya se está reuniendo en un lugar que los creyentes predicen que proporcionará la única vía de escape del Apocalipsis.
Georges Fenech, presidente de la Misión de Vigilancia Interministerial Contra el Sectarismo de Francia (Miviludes, por sus siglas en francés) que observa los movimientos de sectas y advierte al público sobre los riesgos potenciales, dijo a CNN que había alertado a las autoridades públicas francesas, incluyendo al primer ministro, sobre el tema.
El pequeño pueblo montañés del sur, Bugarach, está profetizado por algunos como uno de los pocos lugares, si no es que el único lugar que va a sobrevivir a la devastación.
“Tememos que este mensaje de temor pueda tener graves consecuencias sobre los miembros frágiles de la población francesa”, dijo.
De acuerdo con Miviludes, los asentamientos de los alrededores han sido establecidos por miembros de la Escuela de Iluminación Americana Ramtha. La jefa de esta supuesta secta, Judy Zebra Knight, asegura estar en contacto con Ramtha, un guerrero lemureano que luchó contra los residentes de la mítica Atlántida hace 35,000 años.
Ella ha difundido mensajes acerca del apocalipsis de 2012 frente a miles de seguidores en Estados Unidos, de acuerdo con Miviludes.
La coordinadora de la Escuela de Iluminación Ramtha en Francia, Valerie Sautereau, dice que el grupo no tiene creencias apocalípticas, ni ningún vínculo con el pueblo de Bugarach.
El suicidio como resultado de las creencias apocalípticas ya ha ocurrido en Francia en los últimos años. En 2002, un suicidio y varios intentos de suicidio se produjeron en la ciudad de Nantes, entre un pequeño círculo de personas que creían que el fin del mundo era inminente.
“Sabemos a partir de la historia y de la experiencia que el discurso apocalíptico puede conducir a la tragedia”, dijo Fenech. "Esta es la razón por la que se han tomado medidas para notificar a la policía y otras autoridades públicas con el fin de controlar la situación”.
A finales de la década de 1990 hubo una serie de 74 suicidios en Francia, Suiza y Canadá cometidos por los seguidores de la Orden del Templo Solar.
“Alrededor de 500,000 personas francesas pertenecen a alguna secta. Afectan a todo tipo de personas de todo tipo de estratos sociales, incluidos los niños”, añadió Fenech.
Existe una creciente preocupación sobre el pueblo de Bugarach, que también es conocido en los sitios de internet como un garage de extraterrestres, donde visitantes extraterrestres supuestamente esperan por debajo de los 4,000 pies del Pico de Bugarach.
Se han comprado propiedades en los alrededores de las zonas aisladas y también se ha notado la construcción de búnkeres y túneles subterráneos con suministros de alimentos, de acuerdo con Miviludes.
“Si vemos a miles de personas llegando, no estarán a salvo”, dijo Fenech. “Es una zona montañosa con caminos de montaña peligrosos que sería necesario cerrar”.
“He visitado el sitio. La gente está realmente preocupada. Es un pequeño pueblo que está recibiendo miles de visitantes. Llevan a cabo procesiones, rezan, dejan objetos. Es esencial que anticipemos los peligros y tomar medidas de precaución”.
Expresó su preocupación por un “clima de miedo facilitado por internet”.
El supuesto apocalipsis de 2012 ya ha cobrado una importancia mundial, con alrededor de 2.5 millones de sitios web dedicados a este fenómeno. Las teorías se basan en interpretaciones del calendario maya, el cual se dice que termina el 21 de diciembre de 2012. Varios otros acontecimientos astrofísicos se han previsto para este momento, incluyendo una alineación de equinoccio de los planetas.
Los científicos descartan la idea.
“No hay alineaciones planetarias en las próximas décadas”, asegura la NASA en una página de preguntas y respuestas de su sitio web. “La Tierra no cruzará el plano galáctico en 2012, e incluso si estos alineamientos se produjeran, sus efectos sobre la Tierra serían insignificantes... Los científicos con credibilidad en todo el mundo saben que no existe una amenaza asociada con el año 2012”.
La presidenta de la sociedad francesa Suicide Ecoute, Isabelle Chaumeil Gueguen, dijo que la organización hasta el momento no ha recibido llamadas “relacionadas con el apocalipsis predicho para 2012.”
Sin embargo, agregó: “Es cierto que las personas que son mentalmente inestables pueden reaccionar fuertemente a los anuncios espectaculares en la prensa. Si comienza a ser mencionado mucho en los medios de comunicación, especialmente en la televisión, podemos esperar llamadas al respecto.
La gente con una disposición mental débil también es más propensa a ser influenciada por las sectas, y mensajes difundidos por redes sociales pueden ser igualmente peligrosos”.
Por Catherine Clifford from CNN París  20 de junio de 2011

sábado, 9 de abril de 2011

15 profecías que anuncian el fin del mundo

Foto from vanitatis.com

Profecías religiosas, bíblicas, profanas, de iluminados anónimos o de ilustres personajes, el libro Las grandes profecías de la historia recoge en veinticinco capítulos los principales y más famosos vaticinios de la historia de la humanidad.
De los griegos a los egipcios, pasando por los cristianos y los mayas, todas las grandes civilizaciones se han preocupado por controlar su destino prediciendo el futuro y, en muchas ocasiones, han acertado. Un revelador recorrido por uno de los más oscuros e inexplorados caminos de la historia, para desvelar quién predijo los atentados del 11-S, cómo marcaban el destino de los mortales las pitonisas de Delfos o en qué momento llegará el Juicio Final para los cristianos.
Leonardo Da Vinci, Nostradamus, Newton, Rasputín o Edgar Cayce son algunos de los nombres propios que, junto con expertos anónimos de diferentes culturas y credos, han realizado sus propias predicciones a lo largo de los siglos. ¿Cuánto hay de invención y cuánto de realidad en cada una de ellas? ¿Cuáles tienen base científica? ¿En qué casos se han cumplido?
Profecías milenarias
- Extinción 2012. El 21 de diciembre de 2012 será el último día sobre la Tierra según varios oráculos. El calendario maya termina misteriosamente en el solsticio de invierno de ese año. Pero no son los únicos. En la actualidad, algunos investigadores señalan extrañas convergencias entre diversas culturas antiguas que fechan nuestra desaparición en 2012.
- Jeroglíficos del Juicio Final. Algunos historiadores creen que entre las piedras de la Gran Pirámide de Giza, en El Cairo (Egipto), se oculta un código matemático que predice el día del Juicio Final y que según las profecías de los faraones tendrá lugar en este siglo.
- El manuscrito de la Guerra. En 1947, en el desierto de Judea, dos beduinos encontraron siete rollos de manuscritos de más de 2000 años de antigüedad que decían saber cómo sería la última gran guerra. Algunos investigadores creen que nuestro destino final está escrito en ellos.
- El oráculo de Delfos. Durante miles de años fue uno de los enigmas más desconcertantes del mundo antiguo. Filósofos, comerciantes, campesinos y reyes subían sus escaleras para conocer qué les deparaba el destino. Se creía que los dioses hablaban y que sus palabras surgían de una burbujeante grieta en la roca.
Profecías bíblicas
- El Séptimo Sello. El 7 es el número más recurrente en la cultura ya que aparece con frecuencia como el número mágico, sagrado, del destino. Pero también se considera un número de mal augurio porque marca el principio de la cuenta atrás hacia el final de los tiempos. El libro del Apocalipsis establece una escalofriante cronología para el plan maestro de Dios que pondrá fin al mundo: los siete sellos, que podrían estar empezando a romperse.
- Las tribulaciones. La Biblia anuncia siete años de calamidades, cada vez más intensas, que culminarán con el fin de los tiempos. La barbarie, el desconcierto y la anarquía se esparcirán por el mundo.
- El tercer Anticristo. Según la Biblia, un carismático líder vendrá para seducir a la humanidad, pero no será un salvador, sino un ‘rey del terror’ que traerá consigo el Armagedón. Nostradamus aseguró que habría tres: Napoleon Roy (identificado con Napoleón Bonaparte), Hister (que podría ser Hitler), y un tal Mabus.
- El ejército de Satanás. Las profecías bíblicas nos hablan de que Satán se hará con el poder total y aglutinará su maléfico ejército para destruir a la humanidad. Hay quienes ven en la inestabilidad social y la violencia actual señales de que ha llegado su tiempo.
- Los secretos de Fátima. El 1917, tres niños pastores afirmaron haber visto a la Virgen a las afueras de su pueblo en Portugal. Según la leyenda, María compartió con ellos tres secretos en clave sobre el oscuro futuro que esperaba a la humanidad. La tercera profecía se mantuvo oculta en el Vaticano durante casi cinco décadas, y haría referencia al cataclismo definitivo, a una Tercera Guerra Mundial o a la llegada de fenómenos devastadores que acabarían con el mundo tal y como lo conocemos.
- La guerra de Irak. La antigua ciudad iraquí de Babilonia es legendaria. Hace casi tres mil años algunos profetas anunciaron su destrucción, y en el Apocalipsis hay numerosas referencias a un final catastrófico, una guerra nuclear, en este lugar. ¿Es posible que el Antiguo Testamento predijera el fin del mundo precisamente en Irak?
Profecías modernas
- El juramento de sangre de Hitler. ¿Sigue el Führer inspirando la creencia en un nuevo orden mundial? ¿Podría hacerse realidad su deseo oculto de renacer de las cenizas de su destrucción para liderar el denominado Reich milenario?
- Autenticidad en las predicciones bíblicas. Muchos investigadores insisten en que es científicamente demostrable la existencia de una clave digital entre las páginas de la Biblia, que describiría los acontecimientos pasados y futuros. Los secretos ocultos durante siglos han sido desvelados y han dejado perplejos y frustrados a teólogos, investigadores y matemáticos.
- Amenazas al planeta. Escasez de recursos, calentamiento global, desaparición de especies, maremotos, enfermedades, crisis económica... Hoy en día el mundo está siendo testigo de una nueva ola de fervor apocalíptico.
- Los cometas, profetas del destino. Los cometas llevan componentes básicos de vida en el carbono congelado de su interior. Actualmente, los científicos buscan en estos misteriosos vagabundos celestes información que pueda revelar nuestro pasado y predecir el futuro.
- 2012: el Juicio Final en los oráculos modernos. Algunos expertos actuales dicen que basta con mirar a nuestro alrededor para comprobar que las fuerzas predominantes del mundo moderno no están en equilibrio. El último en unirse a las predicciones de los mayas, el I Ching, los egipcios, medievales, etc., que aseguran que algo ocurrirá en el siglo XXI, es un programa de ordenador profético basado en internet, que también anuncia el 2012 como el año catastrófico. Ahora queda por resolver la gran duda: ¿la raza humana sobrevivirá a tan trágico proceso?
Con motivo del lanzamiento del citado libro, editado por Plaza&Janes, Canal de Historia ha preparado una programación especial sobre el fin del mundo que emitirá a lo largo del mes de abril, y que incluirá cuatro documentales centrados en el tema de las profecías: Las siete señales del Apocalipsis, Las puertas del infierno, El primer Apocalipsis y La isla del Apocalipsis.
Por L .S. Lara from vanitatis.com  08/04/2011

martes, 22 de febrero de 2011

Los científicos alertan de la posibilidad de una tormenta solar «catastrófica»

Foto por NASA from ABC.es

El Sol, durante el pasado 13 de febrero

El fenómeno tiene la potencia necesaria para acabar, de un solo golpe, con la tecnología del mundo moderno.
Los expertos están, esta vez, todos de acuerdo. Una tormenta geomagnética como la que se produjo en la Tierra el pasado martes no es un fenómeno aislado. Y a pesar de que la que nos golpeó la semana pasada, hasta ahora la más potente del actual ciclo solar, no tuvo mayores consecuencias, en futuras ocasiones podríamos no tener tanta suerte. Un fenómeno similar, en efecto, tiene la potencia necesaria para acabar, de un solo golpe, con la sociedad tecnológica del mundo moderno.
Una tormenta solar lo suficientemente fuerte, en efecto, podría desestabilizar, incluso de forma catastrófica, una buena parte de nuestra tecnología. El mundo moderno, afirmaron el sábado diversos especialistas durante la reunión de la Sociedad Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS), depende en exceso de la red de satélites. Navegación marítima y aérea, sincronización entre computadoras, redes de telecomunicaciones, sistemas GPS, aparatos electrónicos de todo tipo... Tecnologías, todas ellas, extremadamente vulnerables a los "cambios de tiempo" espacial.
Las consecuencias serían nefastas, en caso de una gran tormenta solar, para la red de satélites que orbitan la Tierra, muchos de los cuales quedarían literalmente "achicharrados", pero también para las centrales eléctricas de todo el mundo, cuyos transformadores quedarían inutilizados provocando cortes en el suministro de electricidad que podrían durar semanas, e incluso meses.
Esperando la gran tormenta
La tormenta del pasado martes es el principio de una situación que, según los científicos, sólo puede ir a peor. De hecho, apenas si estamos al comienzo del actual ciclo solar y se espera que la actividad del Astro Rey se vaya haciendo cada vez más intensa en los próximos once años.
"No es una cuestión de si sucederá - explica Jane Lubchenco, responsable de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos- sino de cuándo sucederá y de cómo de fuerte será. La última vez que tuvimos un máximo en en el ciclo solar, hace cerca de diez años, el mundo era un lugar muy diferente. Hoy los teléfonos móviles están por todas partes. Es cierto que antes también los había, pero no dependíamos de ellos para tantas cosas diferentes".
Para esta experta, "muchas de las cosas que damos por sentadas y garantizadas dependen hoy mucho más de la meteorología espacial que durante el último máximo solar". A pesar del riesgo, los expertos admiten que, en la actualidad, muy poco podemos hacer para predecir una tormenta solar potencialmente peligrosa. Lo que sí deberíamos hacer es "blindar" de alguna forma las redes y centrales eléctricas, haciendo algo que nos permita, en caso de alarma, apagarlas rápidamente en las zonas más sensibles hasta que pase el peligro.
"Por favor, que no cunda el pánico - dijo por su parte Stephan Lechner, director del Centro Conjunto de Investigación de la Comisión Europea - Sobreactuar sólo serviría para empeorar la situación". Para este experto, la raíz de la vulnerabilidad del mundo moderno radica en su dependencia de los sistemas de posicionamiento global, o GPS, sin los que ya no sería posible la navegación marítima y aérea, ni la sincronización de las redes informáticas y los equipos electrónicos.
"El GPS nos ha ayudado -aseguró Lechner el sábado- pero también nos creó una nueva dependencia" que se extiende desde el sector aeroespacial a la producción digital de radio y TV, a los servicios financieros y a las agencias gubernamentales. Sólo en Europa, afirmó, existen 200 operadores de telecomunicaciones y "ninguno de ellos está estandarizado".
Imposible de prevenir
Ante la actual imposibilidad de prevenir una tormenta solar capaz de provocar la catástrofe, los gobiernos del mundo deberían elaborar estrategias de cooperación que les permitieran compartir toda su información vital, anticipándose así a los daños locales que esa tormenta podría provocar. Por desgracia, y a pesar del despliegue actual de medios, seguimos sin saber cuándo esa tormenta devastadora podría llegar a producirse.
"Actualmente -afirmó por su parte Juha-Pekka Luntama, de la Agencia Espacial Europea- no podemos decir si habrá una gran tormenta en los próximos seis meses, pero sí podemos decir que se dan todas las condiciones para que esa tormenta se produzca".
El pasado martes, una gran erupción solar, la mayor detectada en los últimos cinco años, envió hacia la Tierra un enorme torrente de partículas de plasma cargadas a una velocidad de 900 km. por segundo. La erupción fue de la clase X, la más poderosa de la que es capaz el Sol, produjo espectaculares auroras y desestabilizó algunos sistemas de comunicaciones, pero sus efectos se limitaron casi exclusivamente a latitudes muy al norte de nuestro planeta.
"Se podría pensar - afirmó Luntama- que esta vez estábamos bien protegidos. Pero resulta que los campos magnéticos estaban alineados en paralelo, por eso no pasó demasiado. Si no hubiera sido así, las cosas habrían sido muy diferentes".
Por josé manuel nieves / Madrid from ABC.es 21/02/2011

sábado, 19 de febrero de 2011

Llamarada solar de gran alcance crea problemas a las comunicaciones terrestres

Foto from angaelyacare.blogspot.com

Auroras borealis  también en latitudes más bajas, como en Escocia e Irlanda.
Una potente llamarada solar provocó una gran tormenta eléctrica, que ya ha interrumpido las comunicaciones por radio en China y podría interrumpir las comunicaciones radio, eléctricas y de satélite en las próximas horas. Los astrónomos de todo el mundo están siguiendo con gran atención al fenómeno, el más poderoso visto en los últimos cuatro años, que ya han sido suspendidas las comunicaciones por radio de onda corta en China.

Foto from eltiempodelosaficionados.com

LA TORMENTA - La explosión en la superficie del sol se produjo a las 2:56del martes 15 de Febrero por la mañana, y según fuentes de la NASA  causó distorsiones en la ionosfera de la Tierra a lo largo de todo el territorio de China. Las tormentas geomagnéticas suelen durar 24-48 horas, pero algunas pueden duran más. Las llamaradas solares son explosiones violentas en la fotosfera del Sol, el equivalente de millones de bombas de hidrógeno juntos, causadas por la fuerte actividad magnética con la emisión de grandes cantidades de radiación que tal vez, podrían alcanzar la Tierra. Según los expertos, podrían variar las comunicaciones  suelo-aire,  tierra - mar, las transmisiones de onda corta y de radioaficionados. También según los expertos el sol se está despertando desde el punto de vista de las “llamaradas” después de un período de baja actividad que duró varios años, y esta, podría ser la primera de una serie de erupciones.
From corriere.it 17/02/2011

lunes, 1 de noviembre de 2010

La NASA prepara un «escudo» contra la gran tormenta solar

Foto from abc.es


El próximo pico de actividad solar se espera para 2012-2013.

Un sistema de alerta formado por varias sondas espaciales alertaría del peligro para desconectar las redes de energía.
La NASA cree que puede tomar medidas para protegernos de las tormentas solares . Este tipo de evento, durante el cual una lluvia de partículas de alta energía golpea nuestro planeta provocando apagones y todo tipo de disturbios eléctricos, podría ser previsto con el tiempo suficiente como para tomar medidas destinadas a minimizar sus efectos. Un sistema de alerta conformado por la sonda SOHO y las gemelas STEREO de la NASA nos permitiría hacer un modelo 3D del fenómeno y desconectar los sistemas esenciales antes de que resulten afectados.
Las estadísticas demuestran que cada cien años tiene lugar una tormenta solar lo suficientemente potente como para teñir los cielos de la Tierra con impresionantes auroras color rojo sangre. Lamentablemente, este tipo de fenómeno no se limita a producir aterradores espectáculos visuales, sino que afecta el funcionamiento de brújulas y satélites, produce apagones, interfiere con las redes de telecomunicaciones y afecta a casi todos los equipos electrónicos que nuestra civilización utiliza a diario.
Afortunadamente, la mayoría de las tormentas solares no son lo suficientemente grandes como para causar efectos “a lo Hollywood”, pero algunas de ellas podrían meternos realmente en problemas. En 1859, por ejemplo, tuvo lugar el llamado “evento Carrington”, una súper tormenta solar que interrumpió el tráfico telegráfico e incluso incendió algunas de sus oficinas. Si un evento similar tuviese lugar en el mundo actual, las perdidas -económicas y de vidas humanas- serían enormes.
Desconectar a tiempo
Un informe emitido por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos en 2008 advierte de que si una tormenta solar “importante” se produjese en la actualidad, experimentaríamos apagones generalizados de electricidad, e incluso se dañarían muchos de los transformadores principales utilizados en las redes de distribución de energía eléctrica. Para evitar esto, la NASA se encuentra trabajando en un proyecto llamado “Escudo Solar” (“Solar Shield”) , destinado a alertar a las empresas distribuidoras de electricidad sobre la posibilidad de un evento de este tipo con el tiempo suficiente para que realicen la desconexión preventiva de sus sistemas.
Según Antti Pulkkinen, un investigador de la Universidad Católica de América que trabajan en el Goddard Space Flight Center de la NASA, “Solar Shield es un sistema de previsión, nuevo y experimental, aplicado a la red de distribución eléctrica de América del Norte. Creemos que puede ser útil para desconectar a tiempo transformadores específicos a partir de la predicción de cuáles de ellos podrían ser afectados por una tormenta solar.”
La causa del mal funcionamiento de las redes eléctricas durante esos eventos tiene su origen en un efecto conocido como GIC (“Geomagnetically Induced Current”, o “corriente inducida geomagnéticamente”). Cuando la nube de partículas solares generadas durante una tormenta golpea el campo magnético de la Tierra hace que este comience a “temblar”. Estas vibraciones magnéticas inducen corrientes en todas las regiones de la atmósfera, sobrecargando circuitos, interruptores y -en casos extremos- derritiendo las bobinas de los transformadores eléctricos.
Las «tormentas de Halloween»
Esto ya ha ocurrido en la historia reciente: una tormenta geomagnética mucho menos grave que el evento Carrington dejó sin energía eléctrica durante 9 horas a toda la provincia canadiense de Quebec el 13 de marzo de 1989. Ese día se dañaron transformadores en Quebec, Nueva Jersey, y Gran Bretaña, contabilizándose más de 200 anomalías en la red de distribución eléctrica de varios países. En octubre de 2003, las "tormentas de Halloween" provocaron apagones en varias zonas del sur de Suecia y África.
Por terrible que parezcan estos casos, lo cierto es que ninguna de esas tormentas puede comprarse con el “evento Carrington”, y que según la North American Electric Reliability Corporation (NERC) y el Departamento de Energía de EE.UU. los sistemas modernos de distribución de energía son aún más sensibles a las GIC. El proyecto de la NASA podría evitar estos problemas. Pulkkinen explica que “el escudo solar entra en acción cuando se detecta una eyección de masa coronal (CME, por Coronal Mass Ejection) en el Sol. Las imágenes proporcionadas por SOHO y las sondas gemelas STEREO de la NASA nos muestran la nube de partículas desde tres puntos de vista, lo que nos permite hacer un modelo 3D de la CME, y predecir cuándo va a llegar.” Estas partículas demoran entre 24 y 48 horas en llegar a la Tierra, un tiempo valioso que puede emplearse para calcular la hora y lugar en que golpeará nuestro planeta. Con esos datos, las empresas de distribución de energía pueden desconectar sus transformadores para protegerlos.
Preparados para 2012
Pulkkinen aclara que “Solar Shield” es por ahora un sistema experimental y que nunca ha sido probado durante una tormenta geomagnética real. Varias empresas distribuidoras han instalado monitores en lugares clave de sus redes para ayudar al equipo de la NASA en sus predicciones. Dado que en los últimos años la actividad solar ha sido pequeña y solo se han producido unas pocas tormentas relativamente leves durante el año pasado, el sistema no ha sido probado a fondo. “Nos gustaría que más empresas relacionadas con la energía se uniesen a nuestro equipo de investigación”, añade Pulkkinen. “Cuantos más datos obtengamos, más rápido podremos probar y mejorar Solar Shield". El próximo pico de tormentas solares, que tienen una periodicidad aproximada de 11 años- se espera en algún momento de 2012 ó 2013, por lo que la puesta en marcha de este proyecto puede ser crucial.
From NEOTEO por abc.es 29/10/2010

La tormenta solar del fin del mundo

Foto from desconocido


El escenario podría ser cualquier gran ciudad de Estados Unidos, China o Europa. La hora, por ejemplo, poco después del anochecer de cualquier día entre mayo y septiembre de 2012. El cielo, de repente, aparece adornado con un gran manto de luces brillantes que oscilan como banderas al viento. Da igual que no estemos cerca del Polo Norte, donde las auroras suelen ser comunes. Podría tratarse perfectamente de Nueva York, Madrid o Pekín. Pasados unos segundos, las bombillas empiezan a parpadear, como si estuvieran a punto de fallar. Después, por un breve instante, brillan con una intensidad inusitada... y se apagan para siempre. En menos de un minuto y medio, toda la ciudad, todo el país, todo el continente, está completamente a oscuras y sin energía eléctrica. Un año después, la situación no ha cambiado. Sigue sin haber suministro y los muertos en las grandes ciudades se cuentan por millones. En todo el planeta está sucediendo lo mismo. ¿El causante del desastre? Una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, en la superficie del Sol.
Y no es que de repente hayamos decidido alinearnos entre las filas de los catastrofistas que predican el fin del mundo precisamente para 2012. Pero lo descrito arriba es exactamente lo que pasaría si el actual ciclo solar (que acaba de empezar después de más de un año de completa inactividad) fuera sólo la mitad de violento de lo que se espera. Así lo dice, sin tapujos, un informe extraordinario financiado por la NASA y publicado hace menos de un año por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (NAS). Y resulta que, según el citado informe, son precisamente las sociedades occidentales las que, durante las últimas décadas, han sembrado sin quererlo la semilla de su propia destrucción.
«Un posible desastre»
Se trata de nuestra actual forma de vida, dependiente en todo y para todo de una tecnología cada vez más sofisticada. Una tecnología que, irónicamente, resulta muy vulnerable a un peligro extraordinario: los enormes chorros de plasma procedentes del Sol. Un plasma capaz de freír en segundos toda nuestra red eléctrica (de la que la tecnología depende), con consecuencias realmente catastróficas. «Nos estamos acercando cada vez más hasta el borde de un posible desastre», asegura Daniel Baker, un experto en clima espacial de la Universidad de Colorado en Boulder y jefe del comité de la NAS que ha elaborado el informe.
Según Baker, es difícil concebir que el Sol pueda enviar hasta la Tierra la energía necesaria para provocar este desastre. Difícil, pero no imposible. La superficie misma de nuestra estrella es una gran masa de plasma en movimiento, cargada con partículas de alta energía. Algunas de estas partículas escapan de la ardiente superficie para viajar a través del espacio en forma de viento solar. Y de vez en cuando ese mismo viento se encarga de impulsar enormes globos de miles de millones de toneladas de plasma ardiente, enormes bolas de fuego que conocemos por el nombre de eyecciones de masa coronal. Si una de ellas alcanzara el campo magnético de la Tierra, las consecuencias serían catastróficas.
Nuestras redes eléctricas no están diseñadas para resistir esta clase de súbitas embestidas energéticas. Y que a nadie le quepa duda de que esas embestidas se producen con cierta regularidad. Desde que somos capaces de realizar medidas, la peor tormenta solar de todos los tiempos se produjo el 2 de septiembre de 1859. Conocida como «El evento Carrington», por el astrónomo británico que lo midió, causó el colapso de las mayores redes mundiales de telégrafos (imagen bajo estas líneas). En aquella época, la energía eléctrica apenas si empezaba a utilizarse, por lo que los efectos de la tormenta casi no afectaron a la vida de los ciudadanos. Pero resultan inimaginables los daños que podrían producirse en nuestra forma de vida si un hecho así sucediera en la actualidad. De hecho, y según el análisis de la NAS, millones de personas en todo el mundo no lograrían sobrevivir.
El informe subraya la existencia de dos grandes problemas de fondo: El primero es que las modernas redes eléctricas, diseñadas para operar a voltajes muy altos sobre áreas geográficas muy extensas, resultan especialmente vulnerables a esta clase de tormentas procedentes del Sol. El segundo problema es la interdependencia de estas centrales con los sistemas básicos que garantizan nuestras vidas, como suministro de agua, tratamiento de aguas residuales, transporte de alimentos y mercancías, mercados financieros, red de telecomunicaciones... Muchos aspectos cruciales de nuestra existencia dependen de que no falle el suministro de energía eléctrica.
Ni agua ni transporte
Irónicamente, y justo al revés de lo que sucede con la mayor parte de los desastres naturales, éste afectaría mucho más a las sociedades más ricas y tecnológicas, y mucho menos a las que se encuentran en vías de desarrollo. Según el informe de la Academia Nacional de Ciencias norteamericana, una tormenta solar parecida a la de 1859 dejaría fuera de combate, sólo en Estados Unidos, a cerca de 300 de los mayores transformadores eléctricos del país en un periodo de tiempo de apenas 90 segundos. Lo cual supondría dejar de golpe sin energía a más de 130 millones de ciudadanos norteamericanos.
Lo primero que escasearía sería el agua potable. Las personas que vivieran en un apartamento alto serían las primeras en quedarse sin agua, ya que no funcionarían las bombas encargadas de impulsarla a los pisos superiores de los edificios. Todos los demás tardarían un día en quedarse sin agua, ya que sin electricidad, una vez se consumiera la de las tuberías, sería imposible bombearla desde pantanos y depósitos. También dejaría de haber transporte eléctrico. Ni trenes, ni metro, lo que dejaría inmovilizadas a millones de personas, y estrangularía una de las principales vías de suministro de alimentos y mercancías a las grandes ciudades.
Los grandes hospitales, con sus generadores, podrían seguir dando servicio durante cerca de 72 horas. Después de eso, adiós a la medicina moderna. Y la situación, además, no mejoraría durante meses, quizás años enteros, ya que los transformadores quemados no pueden ser reparados, sólo sustituidos por otros nuevos. Y el número de transformadores de reserva es muy limitado, así como los equipos especializados que se encargan de instalarlos, una tarea que lleva cerca de una semana de trabajo intensivo. Una vez agotados, habría que fabricar todos los demás, y el actual proceso de fabricación de un transformador eléctrico dura casi un año completo...
El informe calcula que lo mismo sucedería con los oleoductos de gas natural y combustible, que necesitan energía eléctrica para funcionar. Y en cuanto a las centrales de carbón, quemarían sus reservas de combustible en menos de treinta días. Unas reservas que, al estar paralizado el transporte por la falta de combustible, no podrían ser sustituidas. Y tampoco las centrales nucleares serían una solución, ya que están programadas para desconectarse automáticamente en cuanto se produzca una avería importante en las redes eléctricas y no volver a funcionar hasta que la electricidad se restablezca.
Sin calefacción ni refrigeración, la gente empezaría a morir en cuestión de días. Entre las primeras víctimas, todas aquellas personas cuya vida dependa de un tratamiento médico o del suministro regular de sustancias como la insulina. «Si un evento Carrington sucediera ahora mismo -asegura Paul Kintner, un físico del plasma de la Universidad de Cornell, de Nueva York- sus efectos serían diez veces peores que los del huracán Katrina». En realidad, sin embargo, la estimación de este físico se queda muy corta. El informe de la NAS cifra los costes de un evento Carrington en dos billones de dólares sólo durante el primer año (el impacto del Katrina se estimó entre 81 y 125 mil millones de dólares), y considera que el periodo de recuperación oscilaría entre los cuatro y los diez años.
Por supuesto, el informe no se limita a describir escenarios de pesadilla sólo en los Estados Unidos. Tampoco Europa, o China, se librarían de las desastrosas consecuencias de una tormenta geomagnética de gran intensidad.
Tomar precauciones
La buena noticia, reza el informe, es que si se dispusiera del tiempo suficiente, las compañías eléctricas podrían tomar precauciones, como ajustar voltajes y cargas en las redes, o restringir las transferencias de energía para evitar fallos en cascada. Pero, ¿Tenemos un sistema de alertas que nos avise a tiempo? Los expertos de la NAS opinan que no. Actualmente, las mejores indicaciones de una tormenta solar en camino proceden del satélite ACE (Advanced Composition Explorer). La nave, lanzada en 1997, sigue una órbita solar que la mantiene siempre entre el Sol y la Tierra. Lo que significa que puede enviar (y envía) continuamente datos sobre la dirección y la velocidad de los vientos solares y otras emisiones de partículas cargadas que tengan como objetivo nuestro planeta.
ACE, pues, podría avisarnos de la inminente llegada de un chorro de plasma como el de 1859 con un adelanto de entre 15 y 45 minutos. Y en teoría, 15 minutos es el tiempo que necesita una compañía eléctrica para prepararse ante una situación de emergencia. Sin embargo, el estudio de los datos obtenidos durante el evento Carrington muestra que la eyección de masa coronal de 1859 tardó bastante menos de 15 minutos en recorrer la distancia que hay desde el ACE hasta la Tierra. Por no contar, además, que ACE tiene ya once años y que sigue trabajando a pesar de haber superado el periodo de actividad para el que había sido diseñado. Algo que se nota en el funcionamiento, a veces defectuoso, de algunos de sus sensores, que se saturarían sin remedio ante un evento de esas proporciones. Y lo peor es que no existen planes para reemplazarlo.
Para Daniel Baker, que formó parte de una comisión que hace ya tres años alertó de los problemas de este satélite, «no tener una estrategia para sustituirlo cuando deje de funcionar es una completa locura». De hecho, otros satélites de observación solar, como SOHO, no pueden proporcionarnos alertas tan inmediatas ni tan fiables como las de ACE. Para Baker y los demás investigadores que han elaborado el informe, el mundo probablemente no hará nada para prevenirnos de los efectos de una tormenta solar devastadora hasta que ésta, efectivamente, suceda.
Algo que, según el informe, podría ocurrir mucho antes de lo que nadie imagina. La «tormenta solar perfecta», de hecho, podría tener lugar durante la primavera o el otoño de un año con alta actividad solar (como lo será 2012). Y es precisamente en esos periodos, cerca de los equinoccios, cuando serían más dañinas para nosotros, ya que es entonces cuando la orientación del campo magnético terrestre (el escudo que nos proteje de los vientos solares), es más vulnerable a los bombardeos de plasma solar.
From JOSÉ MANUEL NIEVES por abc.es 24/02/2010