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jueves, 22 de diciembre de 2011

Una estrella moribunda da pistas sobre el destino último de la Tierra y el Sol


Foto por INSTITUT DE RECHERCHE EN ASTROPHYSIQUE ET PLANÉTOLOGIE IN TOULOUSE from elpais.com



Ilustración de los dos planetas que han sobrevivido a una estrella en su fase de gigante roja


 Los astrónomos descubren un sistema planetario con dos cuerpos, del tamaño de nuestro mundo, que han sobrevivido a la fase infernal del astro exhausto.
 El Sol se formó hace unos 5.000 millones de años, y dentro de otro tanto habrá consumido todo su combustible de hidrógeno y se expandirá hasta, por lo menos, la distancia de la órbita terrestre, englobando Mercurio, Venus y nuestro planeta. Las temperaturas serán infernales y toda forma de vida será destruida. Luego la estrella, tras para esa fase inflada denominada de gigante roja, se ira encogiendo otra vez, convirtiéndose a la larga en un resto frío menor. Este es el escenario que los astrónomos pintan para el futuro conociendo las fases evolutivas de los astros. Pero ahora unos científicos han descubierto una estrella que está ya en esa fase terminal y que tiene en órbita dos pequeños planetas, probablemente del tamaño y la masa del nuestro, o incluso tal vez un poco más pequeños, que han sobrevivido a la expansión del astro. Creen que puede tratarse de los núcleos sólidos de grandes planetas gaseosos, como Júpiter, que habrían perdido su envoltura al resultar inmersas en la atmósfera de la estrella expandida.
Los pequeños planetas giran muy rápido alrededor de lo que queda del astro, técnicamente una subenana caliente de tipo B, cumpliendo una órbita completa cada 5,7 y 8,2 días terrestres respectivamente, explican Stephane Charpinet (Universidad de Toulouse-CNRS, en Francia) y sus colegas. Además, están muy cerca del astro, denominado KIC-0507616. Ellos no pueden ver directamente esos planetas y ni siquiera su investigación se orientaba a buscar cuerpos de ese tipo, aunque han hecho el descubrimiento gracias al telescopio espacial Kepler, de la NASA, que recientemente está protagonizando varios anuncios sobre planetas extrasolares. Las observaciones que han desembocado en el hallazgo de este peculiar sistema planetario se centran en las oscilaciones del brillo de la estrella.
Las condiciones en cualquier planeta que reciba tan infernal abrazo serán extremas
La estrella, que ahora está pasando las últimas fases de reacciones nucleares, se habría convertido en gigante roja tras miles de millones de años consumiendo hidrógeno en su reactor de fusión nuclear interno, y al irse acabando su combustible se habrá hinchado, convirtiéndose en gigante roja. Las condiciones en cualquier planeta que reciba tan infernal abrazo serán extremas. Los dos cuerpos que han sobrevivido en torno a KIC-0507616 están más cerca que su estrella que Mercurio del Sol. “Los planetas tan cercanos a un astro están como fijados, lo que significa que muestran siempre la misma cara hacia la estrella, igual que la luna muestra siempre la misma cara a la Tierra”, explica la científica del equipo Elisabeth Green (Universidad de Arizona, EE UU). “En la cara diurna de Mercurio hace suficiente calor como fundir el plomo, así que uno se puede imaginar las durísimas condiciones de esos dos pequeños planetas corriendo alrededor de un astro que esta cinco veces más caliente que nuestro Sol y tan poca distancia”, añade.
Los científicos del equipo de Charpinet, que dan a conocer los resultados de su trabajo en la revista Nature, sospechan que los dos pequeños planetas abrasados no estaban en las posiciones que ocupan ahora, sino que emigraron desde mayores distancias y la fricción con la estrella inflada les habría arrancado su envoltura gaseosa a la vez que los acercaba más aún al astro. En este proceso, explican los investigadores, esos planetas habrían contribuido a arrancar materia de la atmósfera estelar, por lo que afirman que este sería “el primer caso documentado de planetas que influyen en la evolución de la estrella”.
Los astrónomos no pueden ver directamente esos planetas
Charpinet y sus colegas estaban utilizando el Kepler para investigaciones de astrosismología, que permiten conocer características (masa, temperatura, tamaño y a veces incluso algo de su estructura interna) de determinado tipo de estrellas denominadas variables. Son estrellas pulsantes cuyo brillo se incrementa y se reduce a intervalos regulares, pulsando. Los investigadores identificaron en el caso de KIC-0507616 dos variaciones regulares con períodos específicos que, en seis meses de observaciones con el Kepler, lograron fijar en 5,8 y 8,2 horas, lo que corresponde al efecto que tienen de los planetas cruzándose por delante de la estrella en la línea de visión terrestre.
Son observaciones muy difíciles y los científicos no son capaces de determinar con certeza ni el tamaño ni la masa de los dos planetas y, aunque probablemente tienen el tamaño terrestre, no pueden descartar del todo que sean mayores, explica la especialista Eliza M.R. Kempton (Universidad de California en Santa Cruz) en su comentario publicado en Naure sobre el descubrimiento.
“La expansión del Sol en su futura fase de gigante roja supondrá, con toda seguridad, la exterminación de cualquier forma de vida en la Tierra”, concluye Kempton. “Sin embargo, la existencia de planetas en órbita de una estrella evolucionada punta hacia la interesante posibilidad de que no todos los planetas que estén cerca resulten completamente destruidos en esa evolución. Los resultados de Charpinet y sus colegas, por tanto, tienen importantes implicaciones en nuestra lucha por comprender el destino final de los sistemas planetarios”.

Por Alicia Rivera –Madrid -  from elpais.com   21 DIC 2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

La NASA declara inocente al asteroide sospechoso de la extinción de los dinosaurios


Foto por NASA from libertaddigital.com

Aun no se ha encontrado explicación para el cráter de 10 kilómetros del golfo de México, que acabó con el periodo del Cretáceo.
Las observaciones realizadas por la sonda WISE de la NASA han desmantelado un estudio, realizado en 2007, y que apuntaban a que un asteroide del tipo Baptistina había sido el causante de la extinción de los dinosaurios. De este modo, queda de nuevo en el aire uno de "los misterios de la Tierra", según ha señalado la NASA.
Primero, los científicos defendían que un gran asteroide se había estrellado contra la Tierra hace aproximadamente 65 millones de años y había terminado con la existencia de los dinosaurios en el planeta, además de otras formas de vida. Los estudios de esta teoría quedaron en entredicho porque no se pudo demostrar dónde habría caído el cuerpo celeste y cuál habría sido su recorrido hasta llegar a la Tierra, informa Europa Press.
Pero en 2007, un trabajo apuntó que el causante de la extinción de los grandes reptiles habían sido los restos de un asteroide, conocido como Baptistina, que habría chocado con otro asteroide en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. Esta colisión provocó que se hiciera pedazos y una de las piezas, de gran tamaño, impactara contra la Tierra terminando con la vida. Empleando datos de telescopios terrestres, se calculó que el choque sucedió hace 160 millones de años.
Ahora, los datos de la sonda WISE han demostrado que esto no pudo ser posible. "El resultado de la investigación del equipo niega esta teoría, así que el caso de la extinción de los dinosaurios vuelve a estar abierto", ha señalado el responsable del Programa de Observación de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO), Lindley Johnson.
El equipo de Johnson ha observado durante más de un año la reflectividad y el tamaño de 120.000 asteroides, incluidos 1.056 miembros de la familia Baptistina, y descubrieron que la ruptura del asteroide padre se produjo hace unos 80 millones de años, menos de la mitad del tiempo sugerido anteriormente. Con estos datos los investigadores pudieron calcular cuánto tiempo le llevaría a un Baptistina alcanzar su posición actual.
Los resultados muestran que para que este asteroide fuera el culpable de la extinción, tendría que haber impactado en la tierra en menos tiempo de lo que se creía anteriormente para causar la desaparición de los dinosaurios, por lo que no hubiera dado tiempo a que este suceso se produjese.
Los científicos están trabajando en un "árbol genealógico" de las clases de asteroides que hay en el cinturón para tratar de encontrar la pieza que coincida con las huellas que dejó el fragmento que cayó en lo que es ahora la península mexicana de Yucatán, dejando un cráter de 10 kilómetros, que acabó con el periodo del Cretáceo.

From libertaddigital.com  20/09/2011

viernes, 16 de septiembre de 2011

Descubierto un mundo con dos soles


Foto por NASA from el pais.com

Ilustración del planeta extrasolar Kepler-16b en órbita de un sistema binario, formado por dos estrellas.

El planeta extrasolar es del tamaño de Saturno y está hecho de roca y de gas.
El planeta extrasolar Kepler-16b tiene aproximadamente el tamaño de Saturno, está hecho de roca y gas (mitad y mitad) y no destacaría especialmente en la lista de casi 700 de estos cuerpos ya descubiertos, a no ser por una notable particularidad: está en órbita no de una, sino de dos estrellas a la vez, es decir, de un sistema binario. Son dos astros de menor masa que la solar (un 20% uno, y un 69% el otro) y el planeta cumple una vuelta completa a su alrededor (un año) en 229 días (Venus lo hace alrededor del Sol en 225 días) siguiendo una órbita casi circular. Los astrónomos que lo han descubierto -con el telescopio Kepler, de la NASA-.
No es el primer planeta en un sistema estelar binario que se detecta, destacan los especialistas de la revista Science. donde se presenta el descubrimiento, pero el interés reside, sobre todo, en el método con el que lo han encontrado Laurance R. Doyle, del Instituto SETI , y sus colegas. Se trata de detección por tránsito, es decir, cuando los astrónomos se percatan de la existencia de un cuerpo en órbita de una estrella (en este caso dos) porque se cruza por delante de ella en la línea de visión desde la Tierra, produciendo un pequeño eclipse que atenúa el brillo del astro. El Kepler es un telescopio especializado en este tipo de observaciones, diseñado para medir precisamente la ligerísima disminución transitoria del brillo de una estrella cuando pasa por delante un planeta, y se dedica a vigilar este efecto en 150.000 astros.
En el caso de Kepler-16b el tránsito, o eclipse, es múltiple: primero, cuando la estrella menor se cruza por delante de la mayor y se aprecia una atenuación de su luz; en el segundo caso, el astro mayor se interpone entre el observador -en la Tierra- y el astro menor y este último queda totalmente eclipsado; en el tercer caso -y cuarto, al haber dos estrellas-, es el planeta el que pasa por delante atenuando muy ligeramente el brillo de los astros.
Los investigadores explican que con esta técnica del tránsito pueden tomar medidas muy precisas de la masa, el radio y las trayectorias de los tres cuerpos del sistema. Los dos astros siguen una órbita excéntrica de 41 días uno alrededor del otro.
Gracias a las medidas que han podido tomar, Doyle y sus colegas concluyen que el planeta (que no tiene características de ser habitable) se formó a partir del mismo disco de polvo y gas del que surgieron las dos estrellas.

Por A.R. - Madrid – from elpais.com   15/09/2011

viernes, 2 de septiembre de 2011

La estrella que no debería existir


Foto from publico.es

La estrella está situada en la constelación de Leo

La composición química del astro obliga a los investigadores a revisar las teorías más aceptadas sobre formación estelar.
El descubrimiento de la estrella más vieja observada hasta la fecha ha puesto en cuestión las actuales teorías sobre formación estelar. Según un estudio publicado hoy en Nature, la composición de la estrella no concuerda con lo observado hasta ahora. La contradicción es tal que, según los actuales modelos, un astro así ni siquiera podría existir.
La estrella en cuestión es el astro más antiguo jamás observado, con una edad de unos 13.000 millones de años. Para calcular la edad de una estrella se mide la cantidad de metales que la componen, de forma que una menor cantidad de metales indica que la estrella es más vieja. "La estrella que hemos observado tiene el menor contenido de metales que se ha observado, con lo que es la más cercana al principio del universo", explica Lorenzo Monaco, investigador del Observatorio Austral Europeo y uno de los autores del estudio.
Precisamente, el análisis de los metales que componen esta estrella, es lo que ha desconcertado a los astrofísicos, hasta el punto de afirmar que "la estrella no debió formarse". Así de rotundo se muestra Monaco al referirse al cuerpo estelar que ha estado analizando durante varios meses junto a otros astrofísicos. Las teorías más aceptadas sugieren que las estrellas de baja masa, como la descubierta, se deben formar a partir de nubes de gas que "necesitan un cierto valor crítico de carbono y oxígeno", explica Monaco. Sin embargo, los niveles de estos elementos medidos en la estrella son muy inferiores a esos límites, con lo que "la nube de materia que originó la estrella no habría podido condensarse", explica Elisabetta Caffau, investigadora de la Universidad de Heidelberg y autora principal del estudio. "Esto marca una diferencia con respecto a lo obser-vado hasta ahora e indica que los modelos teóricos deben ser revisados", afirma Monaco.
La primera generación
Este descubrimiento implica que las cantidades de elementos necesarios para formar una estrella pueden ser mucho menores de lo esperado, lo que, según Monaco "abre la puerta a la posible existencia de estrellas de primera generación".
Según los modelos actuales, ya no quedan estrellas de las primeras que se formaron en el universo. Las estrellas de baja masa, más pequeñas que el Sol, son las más longevas y son las únicas que pueden vivir tanto tiempo. Sin embargo, los modelos teóricos de formación estelar requieren de unas cantidades de carbono y oxígeno que no existían en los inicios del universo, lo que hace imposible que se pudieran formar estrellas de este tipo. Las primeras estrellas que se formaron debieron ser muy masivas, con lo que ya habrán desaparecido.
Según explica Jonay González, investigador del Instituto Astrofísico de Canarias, "los modelos actuales indican que hoy no puede haber estrellas de primera generación de baja masa". Sin embargo, los resultados mostrados en el nuevo estudio indican que estos modelos fallan, con lo que "encontrar hoy estrellas de primera generación puede ser posible", afirma.
La astrofísica Elisabetta Caffau recuerda que, en el mundo de la ciencia, "cada descubrimiento puede discutir una teoría y cada nueva teoría, nos desafía a buscar nuevos objetos".

Por TEGUAYCO PINTO  MADRID  from publico.es  01/09/2011

viernes, 29 de julio de 2011

Un cometa desconocido podría amenazar la Tierra


Foto from ABC.es

Dejó en febrero una inesperada lluvia de meteoroides y puede volver a acercarse a nuestro planeta en 2016 y 2023. Existen posibilidades de colisión, aunque «muy remotas».
El pasado 4 de febrero y ante la mirada atónita de muchos astrónomos, se produjo una pequeña "lluvia de estrellas" (en la imagen) que nadie esperaba ver. No fue gran cosa, pero constituyó igualmente una sorpresa mayúscula, ya que no estaba prevista. Ese tipo de fenómenos suele producirse cuando la Tierra se cruza con el rastro de polvo y pequeñas piedras dejado por la cola de un cometa, cosa que sucede periódicamente y en fechas muy concretas y conocidas. Pero no hay ningún cometa, que se sepa, cuyo rastro crucemos el 4 de febrero... ¿De dónde procedían entonces las partículas de polvo que causaron la lluvia de estrellas del 4 de febrero? Hace apenas unas horas, investigadores del Instituto SETI y el centro Ames de Investigación Espacial de la NASA han anunciado que puede tratarse del rastro de un cometa hasta ahora desconocido. Un cometa que, además, podría constituir una seria amenaza para la Tierra.
Las estrellas fugaces del pasado 4 de febrero llegaron hasta nosotros desde la dirección en la que se encuentra la estrella Eta Draconis, por lo que la lluvia fue llamada FEDs (February Eta Draconis). Los fragmentos con los que se cruzó ese día nuestro planeta tienen todo el aspecto, según los investigadores, de haber sido "sembrados" por un cometa de periodo largo, es decir, con una órbita tan excéntrica que solo pasa cerca del Sol cada mucho tiempo.
Esta clase de objetos son muy difíciles de detectar, a no ser que se divisen cuando se encuentran cerca del astro rey, cuya radiación provoca un deshielo parcial de su superficie que a veces se aprecia como una larga cola. Sin embargo, durante la mayor parte de sus largas órbitas, los cometas, rocas heladas y oscuras, son prácticamente indetectables. Y eso es algo que en este caso concreto preocupa mucho a los astrónomos.
Posibilidades de colisión
"Si los meteoroides (las partículas de polvo de su cola) han podido alcanzarnos, también puede hacerlo el cometa", asegura el descubridor de la lluvia de meteoritos del 4 de febrero, Peter Jenniskens, del Centro Ames, de la NASA. "No sabemos si el cometa ha pasado ya o si se está aún aproximando a nosotros". Dicho lo cual, Jenniskens se apresura a decir que, de todas formas, las probabilidades de una colisión son "muy remotas".
Jenniskens es el responsable del proyecto CAMS (Cameras for Allsky Meteor Surveillance), un programa de vigilancia del cielo que monitoriza con videocámaras la región de la Bahía de San Francisco y cuyo objetivo principal es, precisamente, el de realizar un "mapa" de las diferentes lluvias de meteoritos. Fue con estos instrumentos con los que el astrónomo localizó la extraña lluvia y contó hasta 64 meteoriodes diferentes el pasado 4 de febrero.
Nada se sabe del cometa que provocó esa lluvia. Podría haber pasado cerca del Sol hace algunos cientos o incluso varios miles de años. O podría estar aún aproximándose a nuestro planeta. Lo que está claro, es que por lo menos durante su última visita se adentró hasta el corazón del Sistema Solar y dejó un rastro que cruza la órbita de la Tierra. "El rastro de polvo siempre ha estado ahí -explica Jenniskens- pero es prácticamente invisible mientras está fuera del camino de la órbita terrestre. Sólo cuando cruzamos ese rastro podemos saber que está ahí".
¿Dónde está?
Ahora bien, ¿dónde está ese cometa? ¿Cada cuánto tiempo pasa cerca de la Tierra? ¿Representa algún peligro para nosotros?Junto con el astrónomo finlandés Esko Lyytinen, Jenniskens ha intentado averiguar cuándo FEDs podría tener el siguiente encuentro con la Tierra. Y los cálculos arrojan dos fechas posibles, en 2016 y en 2023. Después de ese año no volveremos a cruzar el rastro del desconocido cometa hasta por lo menos el año 2076.
En todo caso, la próxima vez que ocurra ya no pillará a los astrónomos por sorpresa. Y será entonces cuando puedan estudiar el rastro con más detalle y buscar alguna información que nos permita localizar al cometa que lo dejó y comprobar, al mismo tiempo, si entraña algún peligro para nosotros.

Por josé manuel nieves / madrid from ABC.es   28/07/2011

miércoles, 22 de septiembre de 2010

... Faltan pocas horas para el otoño en el hemisferio Norte

Otoño en Europa - Paris - Trocadero
From Flickr.com






.... llega el otoño a nuestro mar
From Desconocido






From AntonioHerrera.wordpress.com


...... y a la montaña
From Absoutchina.com







Otoño en América del Norte - New York - Central Park
From National Geographic - Melissa Farlow








Las mismas fechas en .... Australia - Desierto de los Pinaculos
From Viajeoceania.com







....... en Sur África - Namaqualand
From 101lugaresincreibles.com






y ............ en Buenos Aires
From Desconocido






 por último .... Japón
From Calmadigital.info




El 22 de septiembre es el 265º día del año en el calendario gregoriano y número 266 en los años bisiestos. Quedan 100 días para finalizar el año.

Hoy 22 de septiembre en el mundo se celebra el día sin auto.

Normalmente en esta fecha se produce el equinoccio de otoño en el hemisferio norte, por ende el  equinoccio de primavera en el hemisferio sur. Un equinoccio corresponde a los dos momentos en el año en los que el sol se coloca exactamente por encima del ecuador y la longitud del día y de la noche son exactamente la misma.
En realidad el plano de la Eclíptica en el cual se mueve aparentemente el sol forma un ángulo de 23° 26' con el plano del ecuador. Por consiguiente este astro solo puede hallarse en el cenit de un observador ecuatorial cuando pasa por la intersección de ambos planos, línea de los equinoccios, lo cual ocurre sobre el 20 ó 21 de marzo cuando el Sol pasa del Hemisferio Sur al Norte, y el 22 ó 23 de septiembre (este año ocurre a las 05:09 del día 23) cuando pasa del Norte al Sur. Entre esos dos momentos, el día 20 ó 21 de junio el Sol alcanza en el hemisferio boreal su máxima declinación (distancia angular al ecuador) lo que ocurre para el Hemisferio Sur el 21 ó 22 de diciembre.
Existen cuatro métodos principales para dividir el año en estaciones:
  • el método astronómico o tradicional, que se basa en los acontecimientos astronómicos relacionados con la posición de la tierra respecto al sol,
  • el método meteorológico, que se basa en acontecimientos climáticos, sobre todo en la temperatura,
  • el método fenológico, que se basa en acontecimientos relacionados con los cambios en la naturaleza al pasar el tiempo (fauna y flora).
  • el método tradicional asiático/irlandés, basado en la insolación o radiación solar.
Contrariamente pero a lo que piensa mucha gente, la sucesión de las estaciones no se debe a que en su movimiento elíptico la Tierra se aleje y acerque al Sol. La causa es la oblicuidad de la inclinación del eje de giro del globo terrestre. Este eje se halla siempre orientado en la misma dirección y por tanto los hemisferios boreal y austral son desigualmente iluminados por el sol. Cada seis meses la situación se invierte.
Si el eje de la Tierra no estuviese inclinado respecto a la Eclíptica, el Sol se hallaría todo el año sobre el ecuador; culminaría todos los días del año a la misma altura sobre el horizonte, que sería igual a la misma latitud N y S, y tanto menor cuanto mayor fuese la latitud h=90-latitud, por lo cual no habría estaciones.
Fuente Wikipedia