- El franco suizo se deja cerca de un 1% desde que estalló el conflicto en Oriente Medio
- El SMI helvético lo ha hecho peor que el Stoxx 600 desde que empezó la guerra
- El índice presenta menos exposición a gas y petróleo y más al sector sanitario
Suiza se ha ganado a pulso el ser invariablemente uno de los refugios seguros preferidos por los inversores de todo el mundo. Una neutralidad política que se cuenta por décadas, un emplazamiento geográfico altamente defensivo pero a la vez en el corazón de Europa, unas finanzas más que aseadas (quién tuviera ese 38% del PIB de deuda pública), un fuerte sector exportador con industrias punteras como los fármacos, los relojes, el chocolate, la fama que otorgan décadas de secreto bancario y una cierta independencia energética gracias a la energía hidroeléctrica y a la nuclear son méritos más que suficientes para convertir al país en el 'búnker' en el que meter el dinero cuando arrecia el temporal. Sin embargo, en plena guerra, con los misilazos en Oriente Medio trastocando los mercados energéticos globales y las economías de todo el planeta, la renta variable del preciado refugio helvético está fallando.
Suiza es conocida por sus constantes intentos de debilitar a un franco suizo al que se abalanzan los inversores en momentos de zozobra. En esta ocasión sin embargo, no está siendo así. Desde el inicio de la guerra con Irán, el franco suizo ponderado por el comercio ha caído casi un 1%, reflejando el débil desempeño de otros activos refugio, como el oro y los bonos.
Sus acciones tampoco están generando adhesiones. Las cifras son las que son: las cotizadas suizas han registrado un rendimiento inferior al de los mercados europeos en aproximadamente un 1,4% en términos ajustados al tipo de cambio desde principios de marzo, han detectado los analistas del banco helvético Julius Baer.
Un repaso a los índices de referencia es esclarecedor. A 31 de marzo y a falta solo de la sesión de este martes para cerrar el mes de la guerra (las hostilidades comenzaron en Irán el pasado 28 de enero), el Stoxx 600, uno de los índices europeos de referencia, pierde un 7,72% frente al 8,76% que se deja el SMI (Swiss Market Index) suizo. Aunque no es una gran diferencia, cabría esperar más de las 20 acciones punteras del país alpino.
En lo que atañe a la divisa, el equipo conjunto de estrategia inversora de BCA explica en su informe trimestral, publicado este mismo martes, que "hasta ahora, los mercados han considerado el conflicto principalmente como una perturbación de los términos de intercambio, más que como un desencadenante de una aversión generalizada al riesgo".
"Los factores internos también han lastrado la moneda. Suiza sigue enfrentándose a presiones deflacionistas y a un debilitamiento de la actividad manufacturera, lo que ha llevado al Banco Nacional de Suiza (SNB por sus siglas en inglés) a manifestar una mayor disposición a intervenir en los mercados de divisas. La apreciación del franco en términos reales ya se encuentra cerca de los niveles que históricamente han dado lugar a intervenciones", sostienen desde BCA.
En lo tocante al mercado de valores, desde Julius Baer, su director de Investigación de Estrategia de Renta Variable, Mathieu Racheter, explica lo que está sucediendo y la principal razón es bastante prosaica: una cuestión sectorial. "Casi toda la diferencia se debe a dos factores: la ausencia de exposición al sector del petróleo y el gas y una mayor asignación estructural al sector sanitario", resume el experto en un comentario para clientes. "El SMI está fuertemente concentrado en los sectores de salud, finanzas y bienes de consumo básico, que suelen considerarse defensivos", afinan desde BCA Research. Campeones internacionales como las farmacéuticas Novartis y Roche, la alimentaria Nestlé o el banco UBS capitanean el listado.
En un entorno de mercado dominado por el aumento de los precios de la energía y las preocupaciones por la inflación, la mayor exposición a un sector en detrimento de otro se ha convertido en un obstáculo, plantea Racheter. Tanto es así, continúa el estratega, que, "al margen de estos sectores, las acciones suizas se han mantenido en general bien, lo que subraya que no se trata de una debilidad generalizada, sino de un efecto de rotación". Excluyendo el petróleo y el gas, donde no tienen exposición, las acciones suizas han superado a sus homólogas europeas en ocho de los diez sectores restantes, contabiliza el analista de Julius Baer.
Todo esto hace que el perfil defensivo de Suiza permanezca intacto, si bien resulta menos adecuado como cobertura frente a una crisis impulsada por la inflación, admite el estratega. En cambio, ofrece protección en un escenario diferente: uno en el que el crecimiento económico se ralentiza y los rendimientos bajan.
En un entorno así, profundiza Racheter, la calidad, la visibilidad de los beneficios y la solidez de los balances de las grandes capitalizaciones suizas suelen reafirmar su atractivo relativo. "La evolución reciente de los precios también sugiere que los mercados están descontando un contexto de inflación más persistente, con las acciones suizas registrando una caída mayor de lo que implicaría la dinámica de los rendimientos de los bonos", argumenta el análisis del banco suizo. Al mismo tiempo, defiende el comentario, las valoraciones siguen siendo atractivas, ya que las acciones suizas cotizan con un descuento respecto a sus homólogas globales a pesar de sus características defensivas.
"En nuestra opinión, el reciente rendimiento inferior al del mercado no pone en tela de juicio la justificación estratégica. La renta variable suiza sigue siendo un elemento estabilizador fundamental de la cartera. Especialmente en momentos en los que los riesgos para el crecimiento cobran protagonismo y los rendimientos a largo plazo bajan (escenario de riesgo), la renta variable suiza debería reafirmar sus características defensivas. En nuestra opinión, Suiza no ha perdido su atractivo como cobertura frente a las crisis; simplemente depende del tipo de crisis a la que nos enfrentemos", concluye Racheter.
Berna todavía se está rehaciendo del golpe que supuso la ofensiva arancelaria de Donald Trump desde EEUU. El camino hacia un acuerdo comercial con Washington ha sido accidentado, ya que Suiza se enfrentaba inicialmente a aranceles del 39%, más incluso que la UE pese a no ser uno de los socios más 'molestos' para EEUU, antes de conseguir un tipo preferencial del 15% el pasado mes de diciembre. Tras la sentencia del Tribunal Supremo contra los aranceles de Trump, el tipo arancelario ponderado por el comercio de Suiza ha descendido al 7,7% desde el 8,8% anterior a la sentencia, según datos de Global Trade Alert. Eso hace que el país se encuentre en una posición algo más favorable con permiso de los efectos que acabe teniendo la guerra en Oriente Medio, a la que ni siquiera el 'búnker' suizo puede ser ajeno.
Un cúmulo de fortalezas...
Otro muy completo informe de la casa BCA Research pone sobre claro las fortalezas inherentes al bastión helvético. "Suiza es la envidia del Norte Global. Rica, productiva, innovadora y prudente, Suiza representa un modelo de gobernanza económica y cohesión social. Sus instituciones son ejemplares. Su productividad, su ecosistema de innovación y sus finanzas públicas son de primer orden", escribía su estratega jefe para mercados desarrollados Mathieu Savary.
Suiza es la economía más innovadora del mundo, según el Índice Mundial de Innovación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Esto refleja una economía basada en altos niveles de investigación y desarrollo, una generosa inversión en tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y una densa red de clústeres productivos. El gasto en I+D supera sistemáticamente el 3% del PIB. Las empresas suizas son líderes mundiales en intensidad de patentes, especialmente en los sectores farmacéutico, de instrumentos de precisión y de automatización industrial.
"Estas innovaciones son fruto de decisiones institucionales deliberadas. El país fomenta una estrecha colaboración entre el sector privado y las instituciones de investigación. Las universidades cuentan con una sólida financiación y están claramente orientadas a la comercialización. El sistema de educación dual combina planes de estudio académicos rigurosos con formación profesional. Este modelo proporciona tanto talento científico de alto nivel como una mano de obra altamente cualificada. El resultado es un flujo constante de innovación, amplio y resiliente. El centro farmacéutico de Basilea ejemplifica este modelo", prosigue con las loas Savary.
Este polo es la región con mayor productividad del mundo, superando incluso a Silicon Valley en algunos aspectos, destacan desde BCA. Esta concentración de empresas farmacéuticas, centros de investigación académica y mano de obra altamente cualificada ha generado un aumento sostenido de la productividad y una mayor competitividad en las exportaciones globales. Otras regiones, como Zúrich (finanzas), Lausana (biotecnología y robótica) y Zug (criptomonedas), presentan ventajas similares.
Volviendo a los méritos de Suiza como refugio del comienzo del artículo, Savary soslaya que el país ofrece un entorno casi ideal para el capital: "La protección jurídica es sólida. Los derechos de propiedad son intocables. La corrupción es prácticamente inexistente y el estado de derecho es sólido, incluso superior al de Singapur. El régimen fiscal corporativo es competitivo, con un tipo impositivo nominal del 15%. Además, los cambios arbitrarios en las políticas son poco frecuentes. Asimismo, el Banco Nacional Suizo (SNB) ha mantenido la estabilidad de precios a lo largo de los ciclos económicos, preservando el poder adquisitivo del franco suizo y reforzando la confianza en la moneda local".
La flexibilidad del mercado laboral constituye otra ventaja estructural, continúa el economista. Los costes de contratación y despido son bajos mientras que la fijación de salarios está descentralizada. "Estas características reducen la rigidez macroeconómica y justifican los márgenes de beneficio excepcionales de Suiza. En conjunto, explican por qué Suiza atrae sistemáticamente más inversión extranjera directa que los países de la OCDE", escribe el analista. Las multinacionales lo saben y 58 de las empresas incluidas en la lista Fortune Global 500 tienen una presencia operativa significativa o sedes regionales en Suiza, un país con menos de nueve millones de habitantes.
... y un gran problema
Pero si los fundamentos estructurales de Suiza son excepcionales, su posición cíclica es cada vez más precaria, incidía Savary en su prospectiva. Aunque el análisis era anterior al varapalo judicial contra los aranceles de Trump, el informe de BCA advertía de la fragilidad de Suiza en un mundo marcado por la desconfianza y la hostilidad comercial: "Su extrema apertura al comercio se ha convertido en una vulnerabilidad en un mundo de guerras comerciales". Para más 'inri', EEUU es el principal destino de las exportaciones suizas, absorbiendo el 15% del total o el 8% del PIB suizo, lo que implica un gran desafío en la medida en la que la Administración Trump no se rendirá tan fácilmente en sus objetivos arancelarios, un auténtico pilar en la agenda de Trump.
Dentro de esta amenaza, el referido sector sanitario, con importante presencia bursátil, estaba llamado a ser el "talón de Aquiles" del mercado suizo, en palabras de Savary. Estas empresas han probado la virulencia de la Casa Blanca. La Administración Biden ya había impulsado una reforma de los precios de los medicamentos y ahora Trump busca reducir los precios de los fármacos en EEUU y presionar a los proveedores extranjeros.
Los gigantes farmacéuticos suizos exportan gran parte de su producción y cualquier volantazo del inquilino del Despacho Oval puede ser fatal para sus perspectivas. Buscando aplacar la ira del mandatario y tender puentes, las empresas se han visto obligadas a elegir entre absorber pérdidas de beneficios o acelerar la relocalización de la producción y la investigación en EEUU. Ambos escenarios son negativos para la rentabilidad de los accionistas, el gasto de capital aumentará, el flujo de caja libre disminuirá y la rentabilidad sobre el capital se reducirá, enumera Savary.
Con todo, el estratega de BCA acaba con un mensaje positivo: "Las empresas suizas obtienen los márgenes de beneficio más altos del mundo desarrollado, lo que refleja su poder de fijación de precios y el prestigio de sus marcas. El motor de la innovación es sólido. La combinación sectorial de atención médica, tecnología de precisión y productos químicos especializados se alinea con tendencias estructurales como el envejecimiento de la población, los diagnósticos basados en IA y el diseño de moléculas, así como con una fuerte inversión global en capital".
15:51 - 31/03/2026
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