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martes, 1 de julio de 2025

¿Por qué destruyeron las estatuas de Hatshepsut en Egipto? Al fin lo sabemos



Estatua de Hatshepsut. (iStock)



Un nuevo estudio se aleja de la famosa idea del acto de censura o revancha para incorporar una justificación ritual en la ecuación



Durante décadas, los arqueólogos han debatido sobre los motivos que llevaron a la destrucción sistemática de las estatuas de Hatshepsut, una de las pocas mujeres que ostentaron el título de faraón en el Antiguo Egipto. Su imagen, representada en numerosas esculturas a lo largo del país, fue mutilada, enterrada o eliminada tras su muerte. ¿Fue un acto de misoginia? ¿Una venganza política por parte de su sucesor? Una nueva investigación publicada en la revista Antiquity el 24 de junio de 2025 ofrece una interpretación radicalmente distinta: se trató de un acto ritual para "desactivar" su poder, en línea con otras prácticas funerarias egipcias.

Hatshepsut gobernó Egipto aproximadamente entre el 1473 y el 1458 a.C. Aunque comenzó como regente de su hijastro, Tutmosis III, asumió gradualmente todos los atributos del poder faraónico, incluida la iconografía masculina. Su reinado fue largo y próspero, caracterizado por una intensa actividad constructiva —como su majestuoso templo mortuorio en Deir el-Bahri, llevado a cabo por el arquitecto real Senenmut, que fue probablemente también su amante— y por expediciones comerciales, entre las que destaca la famosa misión al legendario país de Punt. Su figura ha sido objeto de fascinación tanto por su poder como por haber subvertido los roles de género de su época.

Tradicionalmente se ha atribuido la destrucción de sus estatuas a una campaña organizada por Tutmosis III, quien habría querido borrar su memoria como forma de consolidar su propio poder y reestablecer la línea masculina de la dinastía. Según esa hipótesis, la mutilación de sus imágenes, especialmente las localizadas en Deir el-Bahri, respondía a un intento de damnatio memoriae: una condena al olvido practicada para deslegitimar a figuras anteriores.


placeholderEl templo de Hatshepsut. (iStock)
El templo de Hatshepsut. (iStock)

Sin embargo, el nuevo estudio plantea que este análisis podría ser erróneo o, al menos, incompleto. En lugar de una venganza personal o una represalia política, la destrucción de las estatuas de Hatshepsut formaría parte de un procedimiento religioso destinado a neutralizar la energía sagrada contenida en sus imágenes. En el pensamiento egipcio antiguo, las estatuas no eran simples representaciones simbólicas, sino que podían albergar el ka —la fuerza vital— de la persona retratada. De ahí que, para evitar que dicho poder persistiera más allá de lo deseado, era necesario "cerrar" ese canal espiritual.

Para los egipcios antiguos, las estatuas no eran simples representaciones, podían albergar el ka o fuerza vital de la persona retratada

La investigación se basó en un análisis exhaustivo de la localización, disposición y estado de fragmentación de cientos de esculturas de la faraona. Los autores observaron que muchas piezas habían sido enterradas de manera ritual y sistemática, siguiendo patrones similares a los empleados en otros procesos de desactivación de objetos sagrados. Además, se descartó que las destrucciones ocurrieran de manera inmediata a su muerte, lo que sugiere que no fueron producto de una campaña de odio impulsiva, sino parte de un proceso más estructurado.

Este enfoque supone un cambio importante en la forma de entender la memoria política y religiosa en el Egipto faraónico. En lugar de interpretar toda destrucción de una imagen como un acto de censura o revancha, los investigadores proponen incorporar la dimensión ritual, que habría estado presente incluso en contextos de conflicto dinástico. Según esta visión, las imágenes de Hatshepsut no fueron destruidas por ser un escándalo político o una anomalía femenina, sino porque su poder debía ser cuidadosamente gestionado tras su muerte.


Por 

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Descubren una importante ciudad de una de las mayores potencias del mundo antiguo

Descubren una importante ciudad de una de las mayores potencias del mundo antiguo

La historia de Beta Samati refleja el paso del politeísmo al cristianismo en el reino de Aksum. Este colgante de piedra fue encontrado cerca de la basílica (Ioana Dumitru / Antiquity)

Lo que parecía una colina de unos 25 metros perdida en el norte de Etiopía era, en realidad, un importante enclave político y económico llamado Beta Samati


El Imperio de Aksum fue una de las civilizaciones antiguas más influyentes del mundo, pero sigue siendo una de las menos conocidas. Este reino del noreste de África se expandió, entre los siglos I y VII después de Cristo, desde los montes de la actual región de Tigray hasta dominar gran parte del norte de Etiopía, ciertas regiones fronterizas de Sudán, la mayor parte de Eritrea y parte de la costa occidental de la península arábiga.


Los arqueólogos llevan años trabajando en la zona y aún siguen realizando descubrimientos de gran valor. El último no ha sido un simple objeto o una casa aislada. Lo que han encontrado ha sido toda una ciudad, llamada Beta Samati, según revela el estudio publicado en el número de diciembre de la revista Antiquity .

Mil años de historia


Beta Samati fue ocupada por primera vez por los preaksumitas alrededor del año 750 antes de Cristo


Beta Samati fue ocupada por primera vez por los preaksumitas alrededor del año 750 antes de Cristo. Su evolución, sin embargo, lo convirtió en un poderoso centro regional durante casi mil años, abarcando el surgimiento del Reino de Aksum y su conversión al cristianismo, antes de ser abandonada alrededor del año 650 después de Cristo.
Las excavaciones han sacado a la luz un complejo de edificios comerciales y casas particulares, además de una de las primeras basílicas Aksumitas -lugares clave del culto cristiano 


en la antigua Etiopía-, según revela Michael Harrower, profesor de la Universidad Johns Hopkins y autor principal del artículo.
La colina de Beta Samati está ubicada en el norte de Etiopía
La colina de Beta Samati está ubicada en el norte de Etiopía (Ioana Dumitru / Antiquity)

También se han encontrado varios artefactos dentro y alrededor de este particular edificio, lo que sugiere que la basílica también pudo tener funciones administrativas o comerciales, además de religiosas. Algunos de estos objetos tienen claras influencias romanas y paganas “que ilustran la diversidad cultural de esta enigmática civilización”.
Las primeras señales de la existencia de Beta Samati (que significa “casa de audiencia” en el idioma local Tigrinya) aparecieron en 2009, tras una investigación que contó con la ayuda de personas de la región de Yeha. Según estos residentes locales, era capital estudiar la colina de Beta Samati. Lo que los investigadores descubrieron allí fue un montículo artificial de 25 metros de altura formado por escombros acumulados durante generaciones de ocupación.
Los arqueólogos excavaron tanto la cima de la colina (área A) como la base (área B)
Los arqueólogos excavaron tanto la cima de la colina (área A) como la base (área B) (Michael Harrower / Antiquity)

Las excavaciones han confirmado que la ciudad data del período de la civilización aksumita, que gobernó región entre el 80 a. C. y el 825 d. C. y fue un punto de encuentro entre el subcontinente indio y el Imperio Romano. ”El Imperio de Aksum fue una de las civilizaciones antiguas más influyentes del mundo, pero sigue siendo una de las menos conocidas”, apunta Harrower. “Los trabajos en Beta Samati ayudan a llenar lagunas importantes en nuestra comprensión de las antiguas civilizaciones preaksumitas y aksumitas”, añade.
Hasta ahora, los arqueólogos pensaban que el área de Yeha había sido abandonada casi totalmente por las clases dominantes cuando Aksum se convirtió en la capital del nuevo Reino. Los resultados de este estudio, sin embargo, desafían esta creencia, revelando que la región de Yeha siguió siendo importante y que Beta Samati era un centro clave de comercio y comercio.

Nuevo Reino


Hasta ahora se creía que Yeha fue abandonada por las clases dominantes cuando Aksum se convirtió en capital


“La ciudad es un antiguo asentamiento muy densamente poblado con estructuras residenciales y religiosas”, indica la doctora Ioana A. Dumitru, también de la Universidad Johns Hopkins. “Un importante centro administrativo ubicado en la ruta comercial que conectaba la capital de Aksum con el Mar Rojo y más allá”, agrega Harrower.
Y no solo eso. A lo largo de su historia, Beta Samati capturó momentos claves de los cambios ocurridos en Etiopía en un momento en el que produjo una conversión oficial desde el politeísmo al cristianismo y, además, comenzaba a surgir el Islam en Arabia.
Durante las excavaciones se han descubierto varios edificios comerciales y residenciales
Durante las excavaciones se han descubierto varios edificios comerciales y residenciales (Ioana Dumitru / Antiquity)

Los investigadores excavaron dos áreas del montículo. La primera estaba en la cima de esta colina artificial, donde encontraron un complejo de edificios de piedra rectangulares. Estos parecen haber sido utilizados tanto para actividades domésticas como comerciales, presentando evidencia de producción de vidrio y metal, así como signos de procesamiento y consumo de alimentos.
También se trabajó en la base, donde los arqueólogos encontraron los restos de una basílica que data del siglo IV d. C. Los primeros edificios de este tipo en Etiopía fueron lugares clave de culto cristiano, y el sitio en Beta Samati parece ser uno de los primeros construidos en el reino de Aksum, ya que se alzó poco después de que el rey Ezana convirtiera el imperio al cristianismo a mediados del siglo IV después de Cristo.
Un anillo encontrado duranta las excavaciones en la ciudad
Un anillo encontrado duranta las excavaciones en la ciudad (Ioana Dumitru / Antiquity)

Por ahora aún se sabe poco de cómo se usaron las basílicas de Aksum. Curiosamente, los investigadores encontraron artefactos religiosos y seculares dentro y alrededor del edificio que van desde figurillas de animales hasta cruces, sellos y los llamados tokens, que probablemente eran utilizados en el comercio y la administración.

“Beta Samati no solo arroja luz sobre la civilización aksumita, sino que también tiene implicaciones para nuestra comprensión del cambio político y religioso entre las civilizaciones antiguas de manera más amplia”, afirma Harrower. ”Además de cambiar nuestra comprensión del Imperio de Aksum, el sitio también revela detalles importantes sobre la vida cotidiana en la antigua Etiopía “, dice Dumitru.

viernes, 16 de noviembre de 2018

El rostro de un Jesucristo muy diferente al que conocemos aparece en Israel

El rostro de un Jesucristo muy diferente al que conocemos aparece en Israel
La iglesia de Israel en la que ha aparecido el rostro de Jesús de Nazaret (Antiquity)


Un grupo de investigadores de la Universidad de Haifa ha descubierto la que apunta a ser la imagen más antigua jamás descubierta de Jesús


Cierre un momento los ojos y trate de imaginarse durante unos segundos a Jesucristo. Puede sonarle extraño pero pronto entenderá el porqué de esta petición. Muy probablemente le haya aparecido en su mente un hombre con el pelo largo y oscuro y me atrevo a pensar que con una túnica blanca. Siento decirle que este miércoles los arqueólogos se han propuesto cambiar radicalmente este prototipo de Jesucristo, que tanto se ha reproducido, no sólo en nuestro imaginario, sino también en libros, películas y obras de arte a lo largo de la historia.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Haifa, de Israelha descubierto la que apunta a ser la imagen más antigua jamás descubierta de Jesús. Los datos son todavía confusos y hasta que la investigación avance más todo permanecerá en cuarentena , pero por el momento creen que tendría más de 1.500 años. La diferencia entre el momento en el que fue pintada y la época en la que Cristo estaba vivo hace que haya que ser todavía muy cautelosos como alertan en Science Alert.

Rostro de Jesucristo


El hallazgo ha tenido lugar en una iglesia bizantina del desierto de Negev, en Israel


El hallazgo ha tenido lugar en una iglesia bizantina del desierto de Negev, en el sud de Israel.El paso del tiempo ha hecho que el dibujo no se haya conservado como es debido. No obstante, un grupo de expertos ha tratado de reconstruir los trazos. El resultado final es un Cristo que nada tiene que ver con el que actualmente conocíamos. Para empezar, su pelo es más corto del que nos tiene acostumbrados y, para sorpresa de muchos, es muy rizado, hasta el punto de parecer un pelo afro. Su nariz también es más alargada de lo habitual.
“Estuve en el lugar indicado en el momento indicado y en el ángulo y luz indicados”, ha dicho una de las descubridoras, Emma Maayan-Fanar al diario israelí Haaretz. “Era la cara de Jesús durante su bautismo, mirándonos a todos nosotros” ha añadido. Una afirmación que se debe a que la pintura fue encontrada sobre una fuente que se usaba anteriormente para bautizar y que tenía forma de crucifijos.
El rostro de Jesús encontrado en una iglesia de Israel
El rostro de Jesús encontrado en una iglesia de Israel (Antiquity)

Jesús


Su pelo es más corto del que nos tiene acostumbrados y, para sorpresa de muchos, es muy rizado, hasta el punto de parecer un pelo afro. Su nariz también es más alargada de lo habitual


Las imágenes de Jesús que datan de esta época son extremadamente raras en Israel. Esto se debe a que muchas facciones del cristianismo, incluido el Imperio Bizantino, creían que la creación de imágenes religiosas era similar a la adoración de los íconos.
Hasta ahora se creía que la imagen más antigua de Jesús era una que los arqueólogos encontraron en 2011, que se remontaba al año 235 DC. También se han encontrado numerosas representaciones del Mesías a lo largo y ancho del Mediterráneo.

Estuve en el lugar indicado en el momento indicado y en el ángulo y luz indicados”
 Investigadora

lunes, 1 de agosto de 2011

Un viaje a los secretos de la Pirámide de Keops


Foto from panoramio.com

Con un clic del ratón un miembro de la procesión funebre del faraón se da la vuelta.
Otro clic y las figuras animadas te invitan a adentrarte en los angostos pasillos que serpentean por una de las estructuras más espléndidas del mundo, la Gran Pirámide de Khufu, también conocida como la Gran Pirámide de Keops.
Mirando a la pantalla con sus gafas de 3D azules y rojas, el egiptólogo Keith Payne está cautivado por la historia milenaria que está contemplando, como si hubiera viajado en el tiempo.
"¡Esto es sorprendente!", dice. "Esta simulación en 3D para explorar la Pirámide de Khufu (Keops en griego) es realmente una forma completamente nueva de aprender".
Este viaje interactivo, que fue presentado al público en una sala de cine en 3D de París, puede ser emprendido ahora con una computadora en casa.
Para ver la película, los usuarios simplemente tienen que descargar un programa y ponerse unas gafas 3D. Sin ellas también se puede disfrutar de la sensación de profundidad, aunque un poco más reducida.
Y además, se puede reproducir en televisores 3D.

El problema de la teoría de la rampa interior es que necesita ser probada con medios que no dañen la estructura

Túnel interior
La escena nos transporta 2.500 años hacia atrás en el tiempo, al interior de la Gran Pirámide, de 146 metros de altura, la única de las Siete Maravillas de la Antigüedad que hoy sigue en pie.
Además de ser instructiva, la película promueve una de las teorías sobre la construcción de la pirámide.
Erigida al norte de donde hoy se encuentra El Cairo, la pirámide es la mayor y más antigua de las tres que forman parte de la necrópolis de Guiza y se cree que fue construida para albergar la tumba de Khufu, faraón de la cuarta dinastía.
Dentro, contiene tres cámaras funerarias, una bajo tierra, otra, conocida como la Cámara de la Reina, posiblemente ideada para contener la estatua sagrada del faraón, y la Cámara del Rey.
Esta última se localiza casi exactamente en mitad de la estructura, y es ahí donde se encuentra la efigie de granito del faraón, pero nunca se ha encontrado su momia.
Lo que no se conoce aún es cómo se construyó este colosal monumento, hecho con dos millones de bloques de piedra, que pesan de media cada uno 2,5 toneladas.
La teoría de la película fue planteada por el arquitecto francés Jean-Pierre Houdin.
"Su tesis trata de explicar cómo los egipcios, que no tenían hierro, ni ruedas, ni poleas, fueron capaces de poner en pie esa gigantesca estructura", comenta el director de interactividad del proyecto, Mehdi Tayoubi, de la empresa de software francés Dassault Systemes.
"Lo principal es que aclara cómo llegaron a transportar vigas que pesaban 60 toneladas cada una hasta la Cámara del Rey".
La teoría más popular hasta ahora sugería que los ingenieros usaron una rampa de piedra exterior que se elevaba en espiral hasta la cima, a pesar de que no se ha encontrado ninguna prueba física de que se hubiera usado ese tipo de sistema.
En su lugar, Houdin cree que la rampa fue construida dentro de la pirámide, de ahí que no se pudiera ver desde el exterior.
El problema es que para probar su tesis, necesita medios que no dañen la estructura.
Houdin se apoya en las pruebas de microgravimetría que realizó un equipo científico francés en 1986. La técnica mide la densidad de diferentes zonas de la pirámide para detectar cámaras ocultas.
El escaneado mostró el patrón de túnel interior en espiral propuesto por el arquitecto francés.


La Cámara del Rey se encuentra en el centro de la pirámide, por encima de la Cámara de la Reina

Imágenes infrarrojas
Como no es posible perforar la pirámide, el equipo de Houdin decidió medir la reacción de su estructura a factores exteriores, como el calor.
Especialistas de la Universidad Laval de Canadá planearon colocar cámaras de rayos infrarrojos a su alrededor.
"La temperatura del aire en Egipto varía mucho del día a la noche, lo que provoca cambios en las rocas de la pirámide", explica Houdin.
"Si la pirámide no tiene un túnel interior, en verano al mediodía la temperatura de la piedra en la cima será más alta, porque hay menos masa, que en la base, donde el suelo frío ayuda a enfriar la piedra desde abajo".
"Pero si existe esa rampa, ocurrirá lo contrario, la pirámide estará más fría en lo alto".
Aunque instalar una serie de cámaras parece algo sencillo e inocuo, las autoridades egipcias se han negado hasta ahora a que el experimento sea llevado a cabo.
Existen alternativas a la prueba de infrarrojos. Como la del robot Djedi, que ha explorado la pirámide durante los últimos dos años.
Aunque pudiera parecer que su nombre procede del personaje de La Guerra de las Galaxias, en realidad pertenece al mago egipcio a quien Khufu consultaba durante la construcción de su pirámide.
El proyecto, independiente de los análisis propuestos por Jean-Pierre Houdin, también ha sido puesto en marcha con ayuda de la francesa Dassault Systemes.
La misión de Djedi es continuar el trabajo de sus predecesores.
Grafiti
Después de que fueran descubiertas las principales cámaras de la pirámide, los investigadores estaban intrigados por un hecho interesante.
Encontraron dos túneles estrechos, de 20 centímetros de alto por otros 20 de ancho, que conectaban la Cámara del Rey con el exterior y que pensaron que habían sido construidos para dar ventilación.
Hay otros dos túneles similares que parten de la Cámara de la Reina pero no llegan a ninguna parte, deteniéndose misteriosamente en algún punto desconocido.
En 2002, un robot se arrastró desde la Cámara hasta la piedra que pone final al túnel y llegó incluso a perforar un agujero en ella, transmitiendo imágenes en directo al mundo entero.
Pero aquella misión fracasó.
Una segunda puerta, oculta durante más de 4.000 años, bloqueó el camino, y ahora Djedi tiene que perforar otro hueco en ella.
"La Gran Pirámide es realmente una estructura única y maravillosa. Los túneles y las "puertas" no existen en otros edificios egipcios de la Antigüedad", afirma el líder del proyecto Shaun Whitehead.
"Al averiguar por qué están ahí tendremos un mayor conocimiento de las técnicas y motivaciones de aquella sorprendente civilización de hace 4.500 años".
En las exploraciones que ha hecho hasta ahora, Djedi ya ha enviado imágenes fascinantes.
En mayo de este año, avistó una especie de grafitis en la zona que se halla entre las dos puertas.
Mientras esperamos a conocer los progresos de estos dos proyectos, independientes pero relacionados, podríamos estar a punto de desvelar algunos de los secretos más grandes del pasado de la Humanidad.

Por  Katia Moskvitch  from BBC Mundo   30 de julio de 2011

lunes, 18 de julio de 2011

Arqueólogos descubren las ruinas de la bíblica ciudad del rey David


Foto from CNN.com

Arqueólogos descubrieron en Israel restos de la que podría ser la ciudad bíblica del rey David, la primera evidencia de que el antiguo imperio judío existió.
La Biblia hace mención de un poderoso reino de David –el segundo rey de Israel- en el siglo X a.c., el cual se extendía de Egipto hasta el Éufrates, sin embargo, nunca se ha encontrado evidencia de que existió.
Actualmente, un descubrimiento arqueológico en Khirbet Qeiyafa, en el Valle de Elah, a 30 kilómetros de Jerusalén, parece dar señales de un establecimiento judío.
El profesor Yosef Garfinkel, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijo que la evidencia encontrada en el lugar incluye un fragmento de cerámica con una inscripción que se cree es de una forma antigua de hebreo y semillas de aceitunas que datan de 3,000 años atrás.
“Los edificios y el muro de la ciudad son colindantes. Esto es típico del concepto urbano de Judea”.
“Tenemos huesos de animales. Había miles de huesos de animales. Tenemos borregos, ganado y cabras. Pero no tenemos cerdos. En las ciudades de Canaan y Filistea puedes encontrar hasta un 20% de huesos de cerdos”, agregó Garfinkel.
Sólo se ha excavado el 10% del lugar, por lo que es probable que haya más hallazgos significativos.
El reino de David se describe en la Biblia como el primer Estado judío, así como los primeros rasgos del judaísmo, cristianismo e islamismo, pero durante décadas ha sido calificado por arqueólogos como sólo una historia.
En una región donde la historia, creencias e ideologías pueden jugar un papel tan importante, el descubrimiento es polémico. Otros arqueólogos desacreditan la trascendencia del hallazgo.
El profesor Israel Finkelstein, de la Universidad de Tel Aviv, destacó que los restos no son evidencia de un poderoso Estado bíblico.
“No estamos hablando de algún gran imperio con una maravillosa capital, como consideramos a Asiria en el siglo IX a.c., o incluso el reino del norte de Israel en el siglo IX. a.c. Aquí estamos en una fase formativa del surgimiento de Judea”.
“Khirbet Qeiyafa no hace a Judea un gran imperio con grandes ejércitos", agregó Finkesltein.
Garfinkel argumentó que aunque no fuera el gran imperio de la Biblia, su existencia es significativa.
“Lo que la gente está tratando de hacer es decir que el Reino de Judea nunca existió. Lo que yo digo es que sí existió. Es uno pequeño, no tan glorioso como la Biblia lo presenta. Pero eso no significa que no existiera”.

Por Matthew Chance  from CNN.com   17 de julio de 2011