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martes, 25 de agosto de 2026

Chinamaxxing: soft power y cultura de usar y tirar



Prendas de la marca de moda rápida Shein colgadas en sus oficinas de São Paulo, Brasil. 
(Reuters/Jorge Silva)


Las tendencias en redes en torno a la cultura china pueden ser un arma de doble filo, tanto para Occidente como para Pekín



Ahora que termina la ola de calor, pero continúa la canícula, un paseo bajo el aire acondicionado del centro comercial —el único refugio climático que parecen conocer muchas ciudades españolas— basta para percibir a pie de calle lo que lleva un tiempo cociéndose en redes. Cuellos, puños, mangas y botonaduras traen esta temporada, tanto en ropa formal como deportiva, un evidente aire asiático.

Una vez más, el fast fashion se ha puesto manos a la obra y, en pocas semanas, las perchas de las rebajas de verano se han llenado de prendas de inspiración china, imitando la famosa chaqueta unisex Tang que Adidas lanzó este año —siguiendo con la colección del Año Nuevo Chino que realiza desde 2018—. Lo que parecía un guiño comercial al enorme mercado chino, nacional e internacional, es en realidad un termómetro que mide una fiebre occidental: el chinamaxxing.

Chinamaxxing es una tendencia en redes que pretende, en población occidental, "maximizar" los aspectos más "chinos" de su vida cotidiana, a través de rutinas, alimentación, medicina alternativa, prácticas deportivas y espirituales, así como, por supuesto, asimilación estética. En esta línea, las redes se han llenado de jóvenes que, parafraseando la famosa cita de El club de la lucha, están "en un momento muy chino de su vida". Es precisamente la asimilación estética la vertiente más explícita por sí misma de esta tendencia, pero también está implícita en el resto, por el carácter escénico que imprimen las redes.

Paradójicamente, este aspecto cosmético tiene más enjundia que cualquier otro. De un significativo tiempo a esta parte, China está demostrando un inmenso interés —y una aún mayor capacidad— en ejercer el soft power más allá de las lindes de Asia. El soft power es un método de influencia internacional mediante la atracción y no la represión, en contraposición al hard power, militarista y económicamente violento. La hegemonía se alcanza a través de una combinación variable de ambos métodos. Este sistema de relaciones internacionales, que con tanta eficiencia aplicó Estados Unidos durante el siglo XX, fue puesto en marcha por China en Asia y África primero y ahora se extiende por el resto del mundo, especialmente en el corazón de la juventud del país con el que compite.

Esta deriva confirma la estrategia que, bajo el amparo (por llamarlo de alguna forma) de Estados Unidos, originalmente siguieron Corea del Sur y Japón, cuya popularidad en Occidente no era la mejor tras la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, ambos países comenzaron su viaje hacia la exportación cultural desde puntos de partida opuestos: Japón como método de continuidad imperialista en Asia tras el proceso de desarme y Corea del Sur como defensa cultural ante el colonialismo japonés. En ambos casos, tanto el Cool Japan como la Korean Wave (nombres oficiales de estas campañas) son resultado de la planificación estatal y han reportado industria, turismo e influencia internacional a ambos países.

China no podía, como lo ha hecho en otros ámbitos, quedarse atrás ni dejar de tomar los elementos más exitosos de otras experiencias para adaptarlos a su realidad económica y cultural. Lo que Reino Unido hizo con el pop, Estados Unidos con Hollywood, Japón con el manga y el anime y Corea del Sur con el K-pop y el K-drama, China lo está llevando a cabo por otras vías, en concreto mediante la tecnología —desde dispositivos hasta plataformas— y el comercio.

En este último terreno, China ha realizado exitosas campañas de blanqueamiento del fast fashion de Shein a través de colaboraciones con influencers occidentales y ampliando su oferta de tallas. Pero también a través de la cosmética, como ya hizo antes Japón y Corea del Sur, que ya consigue vender incluso en mercados cruelty-free a través de varias triquiñuelas comerciales, aunque toda la cosmética que se vende en China debe ser testada en animales por regulación estatal. Siguiendo el liderazgo de la cosmética coreana y japonesa, Sheglam, la empresa de maquillaje más importante de China, tiene ya presencia física en tiendas españolas, una pica en Flandes que aporta tanto credibilidad respecto a los estándares de calidad —algo que no estaba tan claro para los consumidores hasta hace unos pocos años— y permite también iniciar tendencias estéticas en redes, muy en consonancia con el chinamaxxing.

Como en el resto de ejemplos expuestos, China está sacando un rédito palpable de estos movimientos internacionales de poder. Desde el comienzo del segundo mandato de Donald Trump, los datos de la popularidad de Estados Unidos frente a China en la población mundial han caído en picado. Según datos de Nira Data, el año pasado la población del 79 % de los países sentía una preferencia personal y política por las posturas de Pekín frente a las de Washington. Y esto no se consigue solo con una actitud pasiva de oposición a Trump. Curiosamente, o no, buena parte de los apoyos preferentes hacia Estados Unidos provenían de países vecinos de China.

Al mismo tiempo, el carácter performático (para Occidente) de estas tendencias es un síndrome de desafección política y vacuidad cultural. Tomar elementos culturales aleatorios de oposición hegemónica —y usarlos para el rédito social en redes— no solo coquetea con el racismo y cae en apropiación cultural —a la que es especialmente vulnerable la población migrante china—, sino que se puede convertir en arma de doble filo para el aparataje del soft power asiático. La cultura, la existencia misma de una parte del mundo, no puede consumirse, no puede hacerse y deshacerse, usarse y desecharse con la misma ligereza con la que adquirimos paquetitos plasticosos que arrastran su huella de carbono desde el otro lado del mundo. Aunque quizá sí.


lunes, 24 de agosto de 2026

Cómo Miami se convirtió en el hogar de los ultrarricos en EE.UU. (y el efecto que tiene en que la vida sea más cara que en Nueva York)


Lauren Sanchez y Jeff Bezos caminan tomados de la mano en un evento deportivo en Miami en 2024.

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En marzo, el fundador de Facebook Mark Zuckerberg compró la que hasta el momento es la propiedad más cara que se haya vendido en Miami: pagó US$170 millones por una mansión aún en construcción de casi 2.800 metros cuadrados en la isla privada de Indian Creek.

Pero esta no es la propiedad más cara que se puede encontrar a la venta en esta ciudad del sur de Florida.

Actualmente, ese récord lo ostenta la casa del corredor de bonos John Daveney, en Key Biscayne, la cual está a la venta por US$237 millones. De hecho, si eres aficionado al cine, es posible que la reconozcas.

Aparece en la famosa película de 1983 Scarface (Cara cortada) -dirigida por Brian de Palma y protagonizada por Al Pacino - como la mansión del narcotraficante Frank López. Es donde vemos por primera vez a Elvira, el personaje que interpreta Michelle Pfieffer, descendiendo en un icónico ascensor de cristal.

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Una foto actual del ascensor por el que descendió Michelle Pfieffer en la película Scarface.

Aunque al 99,9% de la población mundial le resulte imposible plantearse pagar estas cifras extraordinarias por una vivienda, para el 0,1% que sí puede, Miami se ha convertido en uno de los destinos preferidos.

"Hay una gran cantidad de individuos de altos ingresos que se han mudado a Florida por los beneficios que ofrece la vida en Miami", le explica a BBC Mundo E.B. Solomont, periodista del diario The Wall Street Journal especializada en el mercado inmobiliario residencial.

"Hay una criminalidad baja, un gran clima, comunidades hermosas y no se pagan impuestos estatales", señala por su parte Mayi De la Vega, fundadora de One Sotheby's International Realty, una de las firmas de ventas de viviendas de ultralujo más reconocidas del sur de Florida.

Además de Zuckerberg, la lista de millonarios ilustres que han mudado su residencia en los últimos años a Miami incluye a Jeff Bezos, fundador de Amazon; Larry Paige y Sergei Brin, cocreadores de Google; y la hija del presidente Donald Trump, Ivanka, con su esposo Jared Kushner.

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"Una vez tienes a uno, dos o tres líderes de negocios influyentes que se mudan, habrá otros que vean los beneficios y los sigan, y de repente, ya no son pioneros", apunta Solomont. "De repente, hay toda una comunidad".

Mayi De la Vega sostiene que el mercado inmobiliario de Miami ha entrado "en una nueva era de las 'propiedades trofeo' porque los números de ventas de casas de más de US$60 millones van en aumento y el mercado solo sigue creciendo".

"Si hablamos de 2025, nuestro último año completo, tuvimos ventas por valor de más de US$517 millones, todo con propiedades de más de US$60 millones", explica.

Pero, ¿por qué Miami? ¿Por qué esta ciudad del sur de Florida que la ha convertido en un lugar tan atractivo para los más adinerados del mundo?

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Miami ha visto un crecimiento exponencial del mercado residencial en la última década.

La pandemia como punto de inflexión

Por su clima, sus playas y sus buenas comunicaciones aéreas, Miami ha sido visto históricamente como un destino atractivo para personas con grandes fortunas, particularmente aquellas de Latinoamérica.

"Pero fue durante la pandemia de covid que la gente en EE.UU. se dio cuenta que Florida estaba abierta para los negocios", explica E.B. Solomont.

Durante la pandemia, Florida generó polémica al convertirse en uno de los primeros estados en levantar las restricciones de movilidad para las personas en espacios públicos, en deshacerse del mandato que hacía obligatorio el uso de tapabocas y en reabrir las escuelas, los bares y los restaurantes.

Y aunque estas decisiones le valieron a Florida muchas críticas, también convirtieron al estado gobernado por el republicano Ron DeSantis en un destino ideal para personas de rentas altas que vivían en otros lugares con medidas de salud pública mucho más estrictas, como Nueva York, California o Illinois.

"Cuando a eso le sumas el hecho de que Florida es un paraíso fiscal [los residentes de Florida no pagan impuesto estatal a diferencia de otros estados], Miami se volvió inmensamente popular no solo por el espacio y el estilo de vida sino por ese gran incentivo tributario", explica Solomont.

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Florida abrió sus playas apenas 3 meses después de que se hubiera declarado la alerta de emergencia por la covid en 2020 en EE.UU.

Con la llegada de los primeros personajes influyentes del mundo de la tecnología y los negocios -como el cofundador de PayPal Peter Thiel o el creador del fondo de inversiones Citadel, Ken Griffin- se fue generando un "fenómeno acumulativo", como lo explica De la Vega.

"Hay una parte que tiene que ver con la moda", señala, "personas que dicen 'tal persona tiene el mismo dinero que yo y compró ahí, ¿debería yo comprar ahí también?'".

Eso hizo que se multiplicara la oferta enfocada al mercado del ultralujo en algunas zonas y que subieran los precios.

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El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, compró la que hasta el momento es la propiedad más cara que se haya vendido en Miami.

Ultramillonarios en Miami

Mayi de la Vega cree hay una regla clara en lo que se refiere a los precios del sector inmobiliario.

"Algo primordial que se aprende en el sector de los bienes raíces es el concepto de las tres 'U': ubicación, ubicación, ubicación".

Y en el condado de Miami-Dade, eso es sinónimo de vistas al mar o a la bahía.

"Por las propiedades frente al agua se piden precios superiores por ser tan escasas", dice Solomont. "Actualmente hay una situación en la que tienes más compradores que viviendas frente al agua disponibles, y hasta que eso no cambie, los precios seguirán subiendo", apunta la periodista.

Quizá no haya un sitio que refleje mejor esta realidad que la más exclusiva de las islas privadas de Miami, Indian Creek, que, según De la Vega, "sigue liderando en cuestión de precios astronómicos".

A Indian Creek se la conoce como el "búnker de los multimillonarios" y es donde tienen sus mansiones Mark Zuckerberg, Jeff Bezos e Ivanka Trump. Y a pesar de no ser mucho más grande que Central Park de Nueva York, la isla cuenta con su propio alcalde y su propia policía, y a ella se ingresa a través de un discreto puente blanco custodiado por dos casetas de vigilancia.

"Y si preguntas, ¿por qué Indian Creek?", señala De la Vega, "pues por que es una isla privada, tiene muchas comodidades, tiene lotes grandes, está rodeada de agua, lo que la hace un paraíso para los que tienen bote y, además, tiene una seguridad increíble".

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Una vista aérea de la entrada a la exclusiva isla de Indian Creek.

"Es una isla privada con campo de golf, una 'isla de millonarios' con terrenos que se venden por US$200 millones", explica.

Pero el mercado del ultralujo no se limita solo a comunidades aisladas como Indian Creek: el Wall Street Journal estima que en North Bay Road, una calle de aproximadamente 6,5 kilómetros de largo en Miami Beach y que es hogar de estrellas como Shakira y David y Victoria Beckham, hay unos US$1.700 millones en propiedades, convirtiéndola en la calle con mayor valor patrimonial de todo EE.UU.

También hay propiedades de más de US$60 millones a la venta en zonas más tradicionales de Miami, como Coconut Grove, Coral Gables o Key Biscayne.

Cambios

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Devaney dice que el de su casa es el helipuerto residencial más grande de EE.UU.

El corredor de bonos John Devaney asegura que cuando compró las propiedades que hoy componen su residencia de US$237 millones en Key Biscayne en 2003, lo hizo atraído por el inmenso helipuerto de alrededor de 1.000 metros cuadrados que se extiende sobre el agua y que en algún momento utilizó el expresidente estadounidense Richard Nixon.

"Un día con 33 años estaba volando en helicóptero y cuando yo, que crecí en Key Biscayne, vi ese helipuerto me dije: 'Me encantaría tenerlo para aterrizar mis helicópteros'".

En ese momento, en una venta que rompió todas las marcas de la época, pagó US$15 millones por el lote donde está construida la casa, y luego pagó otros US$15 millones por el lote adjunto.

Eran los precios normales de la prepandemia en Miami, explica De la Vega. "Me acuerdo que una de las propiedades que vendimos en esa época fue la de Shaquille O'Neill en Star Island [otra isla privada localizada a la entrada de Miami Beach] y fue por US$16 o US$18 millones".

Una de las explicaciones del desmesurado incremento en los precios de las propiedades del mercado del ultralujo de los últimos años es la cantidad de dinero que tienen a su disposición los más ricos.

Según datos recopilados en el llamado "Índice de Inequidad" de economistas de la Universidad de California, Berkley y la Escuela de Economía de París, la riqueza del 0,1% de la población más acaudalada se ha multiplicado casi 13 veces en los últimos 50 años. Para el estudio, se definían como parte del 0,1% aquellos con fortunas de más de US$43 millones.

Solomont dice que esta disponibilidad de dinero dispara lo que la gente paga por las cosas que compra: "Los agentes inmobiliarios dicen que el valor es lo que alguien está dispuesto a pagar por algo".

"Para ti y para mí, pagar US$1 millón por una propiedad puede ser inconcebible. Para otros, pagar US$10 millones sería una exageración. Pero cuando tienes miles de millones en tus cuentas, comprar una propiedad de US$60 millones puede no ser algo excepcional. Muchos las pagan en efectivo".

"No es que no haya una desconexión entre lo que la gente común puede pagar por una vivienda y estas mansiones multimillonarias", dice Solomont, "pero el volumen que vemos de compraventas [de más de US$60 millones] que se llevan a cabo evidencia que hay un mercado que sigue empujando los límites".

Según De la Vega, este crecimiento en las propiedades de más alto valor está también impulsando los precios de viviendas de rangos inferiores.

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La vista aérea a la propiedad de John Devaney: con el helipuerto siendo la atracción principal.

Todo esto se ha visto reflejado directamente en los precios que pagan el común de los residentes del Miami: según la Oficina de Estadísticas de EE.UU., el área de Miami-Ft. Lauderdale-Palm Beach superó a Nueva York en cuanto a costo de vida en EE.UU. de acuerdo al análisis de los datos de 2024.

La región conocida como la "Gold Coast" (Costa Dorada) es ahora aproximadamente un 5% más alto que el del área metropolitana de Nueva York y sus suburbios.

Además, los precios al consumidor en el sur de Florida han aumentado un 36% desde 2019, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.

Según informó el canal Fox Business, los precios de la vivienda en el sur de Florida se han disparado un 79% desde la pandemia, mientras que la prima anual promedio del seguro de hogar es la más alta del país.

Por eso no sorprende que, tras el enorme influjo de nuevos residentes que hubo a raíz de la pandemia, en los últimos años Miami esté perdiendo población.

A pesar de que el mercado del ultralujo en Miami parece no tener techo, su crecimiento genera dudas entre los analistas. "En cierto punto, la gente querrá saber si hay una burbuja. ¿Es realista pagar US$75 millones por una casa en el agua?", se pregunta Solomont.


  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 9 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/cwylrx2rw8no

jueves, 6 de agosto de 2026

Cada vez más jóvenes tienen una "cuenta falsa" en Instagram y los culpables son sus padres

 

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  • Mientras su cuenta principal es un escaparate perfecto, la secundaria es un refugio para ser ellos mismos


Hoy en día, no estar en redes sociales es casi como el equivalente a no existir y no enterarse de lo que está pasando. Y es que estas plataformas han dejado de ser un lugar para solo personas jóvenes, sino que en la actualidad mayores y más pequeños, padres e hijos, comparten este escenario online.

Esta realidad, sumada al hecho de que la identidad online se ha convertido (para muchos) en un reflejo muy importante de quien soy, ha llevado a que la naturalidad en este tipo de plataformas haya ido desapareciendo a cambio de perfiles más cuidados, trabajados y "perfectos".

Pero al mismo tiempo, esta necesidad de tener perfiles impolutos, y en el caso de los más jóvenes de no querer mostrar su vida a los padres y mayores que les agregan a sus redes sociales, ha creado una nueva tendencia entre las nuevas generaciones de abrirse una cuenta secundaria.

La agencia especializada en redes sociales, Smartband, ha denominado esta tendencia como "Finsta" a partir del término Fake Instagram (Instagram falso), que definen como "una cuenta de Instagram secundaria, utilizada por individuos para compartir contenido más personal o informal con un círculo cercano de amigos, en contraste con su cuenta principal de Instagram , que suele ser más pulida y pública".

En un mundo donde lo más importante son los likes y comentarios, estas cuentas secundarias buscan justo lo contrario, mostrar momentos cotidianos, graciosos y privados para un grupo reducido de personas. Esta cuenta secundaria, permite a los jóvenes a mostrarse tal y como son, evitando "arruinar" su imagen online y esquivando compartir contenido que no quieren que sus mayores vean.

Podríamos definirlo como que su cuenta principal es la profesional, y esta secundaria es la que rompe que la presión social de la redes hoy en día, además de una forma de "esconderse" de sus padres y vivir su adolescencia "con más libertad".

Este es un cambio social que se ha ido produciendo a lo largo de los años, pero que curiosamente en parte es una vuelta al pasado y al inicio de las redes sociales. Tan solo hay que mirar las primeras fotos o recordar los contenidos que se subían en los primeros años de Facebook, Tuenti o incluso Instagram, a los que se ven hoy en día.

Además del querer mostrar la veracidad del día a día, estos "Finstas" devuelven a los jóvenes la necesidad de privacidad, donde solo compartes tu vida con un grupo reducido de personas a las que de verdad quieres mostrárselo. A diferencia de los cientos o inclusos miles de seguidores que hoy en día tiene la gente, que la mayoría son simples conocidos con los que no tienes relación, pero saben de ellos gracias a sus plataformas.


https://www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/13997790/07/26/cada-vez-mas-jovenes-tienen-una-cuenta-falsa-en-instagram-y-los-culpables-son-sus-padres.html

lunes, 3 de agosto de 2026

Cómo es vivir en las 5 ciudades con mayor calidad de vida en 2026


Copenhague encabeza e listado por segundo año consecutivo.

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El último Índice Global de Habitabilidad de la Unidad de Investigación y Análisis de The Economist nombró a las mejores ciudades del mundo.

La BBC les pidió a residentes de esas ciudades que compartieran las experiencias cotidianas que hacen que esos lugares sean tan excepcionales para vivir.

La capital de Dinamarca, Copenhague, conserva su título como la ciudad con mejor calidad de vida del mundo por segundo año consecutivo en el Índice Global de Habitabilidad 2026.

La clasificación anual evalúa 173 ciudades de todo el mundo en función de la estabilidad, la sanidad, la cultura, el medio ambiente, la educación y la infraestructura para identificar aquellas que ofrecen la mayor calidad de vida.

Viena, Melbourne, Sídney y Zúrich completan los cinco primeros puestos de este año, lo que refleja tanto el dominio de Europa como el sólido desempeño de Australia.

Para descubrir cómo es realmente la vida en las ciudades mejor clasificadas, los residentes nos cuentan por qué les encanta vivir allí y a dónde llevan a los visitantes para que experimenten la ciudad como los lugareños.

1. Copenhague

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En Copenhague los visitantes pueden alquilar bicicletas a bajo costo para moverse por toda la ciudad.

Por segundo año consecutivo, la capital danesa se alzó con el primer puesto.

Obtuvo puntuaciones perfectas en estabilidad, educación e infraestructura, y una de las mejores calificaciones en cultura y medio ambiente de todas las ciudades

Para sus residentes, esto se traduce en un estilo de vida en el que los pequeños placeres se integran en la vida cotidiana.

"Puedes ir en bici al trabajo, darte un chapuzón en el puerto después y estar de vuelta para cenar. No es un día especial, es simplemente un martes", comenta Laura Amira Kassem, estudiante de medicina y doctorado que lleva ocho años viviendo en la ciudad.

"Esa combinación de infraestructura para bicicletas, aguas urbanas aptas para el baño y que la ciudad sea genuinamente caminable y ciclable es algo que no he encontrado en ningún otro lugar".

Kassem empieza sus días corriendo temprano por algún sitio tranquilo, como Utterslev Mose o a lo largo de los lagos, seguido de desayuno, café y, en verano, un baño.

En cuanto a lo que muestra a los visitantes, empieza cualquier visita guiada en el barrio multicultural Nørrebro.

"Mercados de frutas y verduras frescas, puestos de kebab y joyerías se encuentran junto a panaderías de masa madre, bares de vinos naturales y pequeños restaurantes", explica.

Desde allí, recomienda alquilar bicicletas para ir a nadar y tomar un café junto al agua en Nordhavn, seguido de un almuerzo con smørrebrød, el tradicional sándwich danés de pan de centeno abierto, en Det Gamle Apotek.

Por la tarde, los corredores pueden unirse a Loopet, un circuito de 3 kilómetros alrededor de Fælledparken, donde se reúne la comunidad de corredores de la ciudad.

"Todos son bienvenidos", dice Kassem. "Corran, reúnanse con amigos y terminen con una cena al aire libre".

2. Viena

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El centro de Viena se puede explorar fácilmente a pie, una de las cualidades que, según los residentes, contribuye a la alta habitabilidad de la ciudad.

Puede que la capital de Austria haya cedido el primer puesto a Copenhague el año pasado, pero sus excelentes resultados en sanidad y educación la mantienen en el segundo lugar.

Para sus habitantes, la calidad de vida en Viena reside en la facilidad para desplazarse, ya sea en transporte público o a pie, y en apreciar los detalles del camino.

"Mi ritual diario es ir al trabajo por la Ringstraße, en uno de los emblemáticos tranvías", cuenta Franziska Hochmüller, empleada de la Oficina de Turismo de Viena.

"En lugar de mirar el celular, me encanta leer un libro o simplemente contemplar los preciosos edificios por los que paso. Es un pequeño detalle que me recuerda cada día lo extraordinario que es lo 'ordinario' en Viena".

"En los distritos del 1 al 9 apenas se necesita transporte público", añade Roland Eggenhofer, del departamento de ventas y marketing del Hotel MOTTO.

Le gusta llevar a los visitantes a los distritos 6 y 7, especialmente a los alrededores de Neubaugasse y Spittelberg, por sus cafés, boutiques y ambiente relajado, así como al Naschmarkt por su oferta gastronómica internacional.

En otoño, recomienda un Heuriger tradicional, una taberna de vinos en los viñedos de las afueras de la ciudad, para degustar una copa de vino vienés local.

Para conocer mejor la vida de los vieneses, Hochmüller dirige a los visitantes al Kutschkermarkt, en el distrito 18, con su mercado de agricultores los sábados, restaurantes y cafés.

"Ver familias, parejas y ancianos haciendo la compra semanal o simplemente disfrutando de un café es muy típico de Viena", comenta.

Tras varios años en la ciudad, el ritmo sigue cautivando a Hochmüller.

"Aunque sea una metrópolis, siempre existe la posibilidad de bajar el ritmo", afirma.

"Ya sea en una cafetería, en un parque o a orillas del Danubio, en Viena el tiempo transcurre de forma diferente".

3. Melbourne

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Los callejones de Melbourne son fundamentales para la cultura cafetera y el carácter de barrio de la ciudad.

En tercer lugar, Melbourne superó a su rival costera, Sídney, gracias a su puntuación combinada de cultura y medio ambiente de 96 puntos, una de las más altas del índice.

Para sus residentes, esa riqueza cultural se manifiesta en sus barrios, donde cada suburbio tiene su propio carácter distintivo.

"Melbourne es una gran ciudad que, de alguna manera, se comporta como un pueblo", comenta Anne Marie Lennon, gerente general del Crowne Plaza Carlton, quien ha trabajado en Reino Unido, Irlanda y Australia.

"Aquí la gente siente una genuina curiosidad por conocerte. Y luego están la cultura, la gastronomía, la música, la moda, el arte. Cada suburbio tiene su propio ambiente e identidad".

Lou McGregor, un escocés que lleva 20 años viviendo en Melbourne, coincide.

"Footscray es mi barrio y uno de los mejores lugares para comer y beber en la ciudad: una mezcla de culturas, gastronomía y un ambiente siempre vibrante" dice.

"Fitzroy tiene bares pequeños y con encanto, y tiendas vintage; St Kilda es perfecto para pasear por la playa, y Carlton es insuperable para disfrutar de la comida italiana y pasear por sus preciosas calles antiguas".

Cuando McGregor recibe visitas, las lleva al domo que funciona como sala de lectura de la Biblioteca Estatal, al arte callejero siempre cambiante de Hosier Lane, a la Galería Nacional de Victoria y a sus emblemáticos callejones y galerías comerciales.

"Eso es Melbourne para mí: una ciudad curiosa, creativa y llena de pequeños momentos inesperados en cada esquina", afirma.

Para vislumbrar el Melbourne cotidiano, Lennon recomienda a los visitantes el Princes Park, de 39 hectáreas.

"Paseadores de perros, corredores, familias, gente simplemente sentada y respirando. Es un lugar tranquilo y auténtico. Ese es el Melbourne en el que vivo a diario, y nunca me canso de él", concluye.

"Puedes recorrer 2 kilómetros y sentir que has entrado en un mundo completamente diferente".

4. Sídney

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Para muchos habitantes de Sídney, nadar en el océano o visitar la playa forma parte de la vida cotidiana.

Igualando la puntuación general de Melbourne (97), Sídney ocupa el cuarto lugar con puntuaciones perfectas en salud y educación.

Pero los residentes afirman que es el fácil acceso a la naturaleza, los barrios multiculturales y el estilo de vida al aire libre lo que hace que la ciudad sea tan agradable para vivir.

"Sídney lo hace fácil porque, estés donde estés, nunca estás lejos de una vista espectacular, ya sea el puerto, las Montañas Azules o las playas", dice Steve Kamper, ministro de Empleo y Turismo de Nueva Gales del Sur.

"La mezcla de culturas, los barrios, la increíble gastronomía y el estilo de vida hacen de Sídney algo especial. Es una ciudad global, pero aún se siente como un conjunto de comunidades locales".

Para descubrir esto, Kamper sugiere ir más allá de los lugares turísticos habituales como el Puente del Puerto o Bondi, a un suburbio del oeste de la ciudad.

"Burwood es el Sídney que los lugareños conocen y aman", señala.

"Está lleno de vida, repleto de comida increíble y es uno de los mejores lugares para experimentar el carácter multicultural de Sídney".

También recomendaría llevar a los visitantes a un partido de fútbol australiano, "muy pocos lugares en el mundo ofrecen deportes como Sídney", comenta.

Tras vivir en cuatro continentes, la diseñadora de joyas francesa Julie Livni aún se sorprende con Sídney.

"La gente no espera al fin de semana para ir a la playa o nadar; lo integran en su rutina diaria", explica.

Para ella, la calidad de vida comienza con paseos diarios al amanecer desde Bondi hasta Bronte con sus amigas.

"Como empresaria y madre de dos hijos, la vida va muy rápido, así que esa hora junto al mar es mi forma de desconectar", apunta. "Es la mejor manera de empezar el día".

Suele llevar a sus visitantes a la playa de Tamarama para ver el amanecer, luego a tomar un café en Bondi y después al ferry desde Rose Bay.

"No necesariamente para llegar a ningún sitio, sino simplemente para disfrutar viendo la Ópera y el puerto desde el agua", dice, mientras para a almorzar en Uncut Seafood.

"Sídney es además increíblemente multicultural, con una gastronomía exquisita y gente de todo el mundo, y aun así conserva un ambiente relajado y tranquilo", añade.

"Es una combinación poco común para una gran ciudad."

5. Zúrich

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El agua está intrínsecamente ligada a la identidad de Zúrich, desde el río Limmat hasta las orillas del lago Zúrich.

A pesar de haber descendido del segundo puesto compartido en 2025 al quinto este año, los residentes afirman que la combinación de eficiencia y fácil acceso a la naturaleza de Zúrich son la base de su excepcional calidad de vida.

"Zúrich no sería la misma sin el lago y los ríos. Todos los días paso junto al lago Zúrich, el río Limmat o el río Sihl y me tomo un momento para mí", dice Manuela Leonhard, nativa de Zúrich y creadora de contenido.

"El agua es fresca y cristalina, y tenemos más de 1.200 fuentes por toda la ciudad donde se puede beber agua".

Para mostrar a los visitantes por qué le encanta tanto Zúrich, los lleva a Lindenhof, una antigua fortaleza romana convertida ahora en una plaza en la cima de una colina con vistas al Limmat y al casco antiguo en ambas orillas del río.

También recomienda las terrazas de la ETH Zúrich y la Universidad de Zúrich para disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad.

"Y siempre paseo con ellos por el casco antiguo, el corazón de Zúrich, con sus calles estrechas y sus pequeñas tiendas", añade.

Incluso después de toda una vida en Zúrich, Leonhard sigue sorprendiéndose de lo impecablemente mantenida que está la ciudad.

"No importa qué gran evento tenga lugar en Zúrich, a la mañana siguiente es imposible distinguir lo que ocurrió la noche anterior", expone.

"Eso me asombra cada vez".


    • Lindsey Galloway
    • Título del autor,BBC News
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 9 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/c9v24gxl3nyo