jueves, 6 de agosto de 2026

Cada vez más jóvenes tienen una "cuenta falsa" en Instagram y los culpables son sus padres

 

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  • Mientras su cuenta principal es un escaparate perfecto, la secundaria es un refugio para ser ellos mismos


Hoy en día, no estar en redes sociales es casi como el equivalente a no existir y no enterarse de lo que está pasando. Y es que estas plataformas han dejado de ser un lugar para solo personas jóvenes, sino que en la actualidad mayores y más pequeños, padres e hijos, comparten este escenario online.

Esta realidad, sumada al hecho de que la identidad online se ha convertido (para muchos) en un reflejo muy importante de quien soy, ha llevado a que la naturalidad en este tipo de plataformas haya ido desapareciendo a cambio de perfiles más cuidados, trabajados y "perfectos".

Pero al mismo tiempo, esta necesidad de tener perfiles impolutos, y en el caso de los más jóvenes de no querer mostrar su vida a los padres y mayores que les agregan a sus redes sociales, ha creado una nueva tendencia entre las nuevas generaciones de abrirse una cuenta secundaria.

La agencia especializada en redes sociales, Smartband, ha denominado esta tendencia como "Finsta" a partir del término Fake Instagram (Instagram falso), que definen como "una cuenta de Instagram secundaria, utilizada por individuos para compartir contenido más personal o informal con un círculo cercano de amigos, en contraste con su cuenta principal de Instagram , que suele ser más pulida y pública".

En un mundo donde lo más importante son los likes y comentarios, estas cuentas secundarias buscan justo lo contrario, mostrar momentos cotidianos, graciosos y privados para un grupo reducido de personas. Esta cuenta secundaria, permite a los jóvenes a mostrarse tal y como son, evitando "arruinar" su imagen online y esquivando compartir contenido que no quieren que sus mayores vean.

Podríamos definirlo como que su cuenta principal es la profesional, y esta secundaria es la que rompe que la presión social de la redes hoy en día, además de una forma de "esconderse" de sus padres y vivir su adolescencia "con más libertad".

Este es un cambio social que se ha ido produciendo a lo largo de los años, pero que curiosamente en parte es una vuelta al pasado y al inicio de las redes sociales. Tan solo hay que mirar las primeras fotos o recordar los contenidos que se subían en los primeros años de Facebook, Tuenti o incluso Instagram, a los que se ven hoy en día.

Además del querer mostrar la veracidad del día a día, estos "Finstas" devuelven a los jóvenes la necesidad de privacidad, donde solo compartes tu vida con un grupo reducido de personas a las que de verdad quieres mostrárselo. A diferencia de los cientos o inclusos miles de seguidores que hoy en día tiene la gente, que la mayoría son simples conocidos con los que no tienes relación, pero saben de ellos gracias a sus plataformas.


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