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viernes, 21 de agosto de 2026

El 'boom' de la proteína, bajo sospecha: comer menos podría favorecer la longevidad


Mujeres pratican deporte con una pesa de madera en Tokio. 
(EFE/Franck Robichon)



Desde hace décadas se sabe que reducir la ingesta de calorías puede prolongar la vida de numerosos organismos y disminuir el riesgo de enfermedades asociadas a la edad, como el cáncer



Hace unos años era extraño encontrar productos enriquecidos con proteínas en los supermercados, pero ahora ocupan estanterías enteras. Pero, ¿necesita realmente la población consumir tanta proteína?

Dudley Lamming, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, se dedica a investigar los nutrientes para promover la salud y la longevidad. Es el autor principal de una revisión de más de 350 investigaciones que se publica este viernes en la revista Cell Press Blue. El documento plantea una conclusión aparentemente contradictoria: para parte de la población, reducir el consumo de proteínas podría aportar beneficios metabólicos y, según los resultados obtenidos en modelos animales, favorecer la longevidad.

Para Lamming, está “absolutamente claro” que las proteínas aportan beneficios al crecimiento muscular y a la respuesta al ejercicio en personas activas. Pero el autor se centra en las personas sedentarias y explica que muchas consumen más proteínas de las que realmente necesitan, lo que probablemente “tenga consecuencias negativas para la salud”.

El escrito expone que durante décadas los científicos han sabido que consumir menos calorías puede prolongar la vida en muchos organismos y reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer. Sin embargo, mantener una dieta baja en calorías resulta difícil para la mayoría de las personas.

Los autores añaden que varios ensayos clínicos recientes en humanos también han demostrado que reducir la ingesta de proteínas puede disminuir el peso y la masa grasa, así como mejorar los niveles de glucosa en sangre en ayunas, aunque las personas con restricción proteica tienden a consumir más calorías.

A principios de 2026, las autoridades estadounidenses publicaron sus nuevas guías alimentarias y situaron el objetivo diario entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, frente a la cantidad diaria recomendada de 0,8 gramos por kilogramo utilizada hasta entonces.

Este contexto de creciente consumo fue el que impulsó a Lamming a revisar décadas de investigación sobre la restricción de proteínas y el envejecimiento. El equipo describió posibles mecanismos que surgen de forma consistente en los estudios y que podrían explicar cómo las dietas bajas en proteínas podrían mejorar la salud y promover la longevidad. Estos mecanismos sugieren que la restricción de proteínas ralentiza el envejecimiento al mejorar el metabolismo, modificar la respuesta celular a los nutrientes, reducir el daño celular y preservar la función celular saludable.

“Las recomendaciones recientes han animado a la gente a consumir más proteínas, pero también a hacer más ejercicio. Probablemente debamos personalizar las recomendaciones sobre proteínas no solo en función de la edad, sino también del nivel de actividad física de cada persona”, concluye el autor principal.

Para Esther López García, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, presidenta del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad (NAOS) y miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología, este artículo “es paralelo a lo que se sabe sobre el efecto de la restricción calórica en la longevidad”.

Opina en declaraciones a SMC que la investigación “es atrevida”: “Cuestiona la recomendación actual que se da a la población general de incrementar la ingesta de proteínas para mejorar la salud. Esta recomendación se ha dado desde hace tiempo a las mujeres embarazadas y a las personas mayores, pero en las Guías Dietéticas Americanas de 2025 se introduce para la población general. En España, las guías dietéticas de 2023 no hacen esta recomendación, pero la realidad es que hay una moda generalizada de proponer dietas con alto contenido proteico para todos en nuestro país”.

Para López, los autores “aciertan con la idea de que se necesita más investigación para entender si las dietas ricas en proteínas realmente tienen efectos beneficiosos para la población general”. No obstante, aclara que su trabajo “necesita ser completado con la evidencia que proporciona la ciencia observacional y los ensayos clínicos que se realizan en personas". “No todo lo que se observa en modelos animales se puede trasladar directamente a humanos”, finaliza.


viernes, 24 de julio de 2026

De los océanos al cerebro: así ha terminado el plástico dentro del cuerpo de los humanos



Microplásticos para analizar en un laboratorio marino de Gracia. 
(Reuters/ Stelios Misinas)



Desde que se inventó el plástico en 1907, no existe prácticamente ninguna materia natural que no tenga ya su versión artificial. Ese material se fragmenta, se cuela en el agua, el aire y los alimentos, y termina acumulándose en el cuerpo



En 1907, el químico belga Leo Baekeland mezcló fenol con formaldehído en su laboratorio de Nueva York y obtuvo una pasta dura, brillante, infinitamente moldeable, indeformable, ligera, resistente al calor, la electricidad y los agentes químicos... y barata. Era la baquelita, el primer plástico; sirvió primero para fabricar ceniceros, enchufes, carcasas de teléfono; luego, todo lo demás. Prácticamente no existe ninguna materia natural que no tenga ya su versión plástica. Lo que Baekeland no podía imaginar es que, poco más de un siglo después, su invento estaría dentro de nosotros. Literalmente.

Desde los años 50, la población mundial se ha triplicado, pero la producción de plásticos se ha multiplicado por doscientos. Hemos llenado el planeta de un material cuya bendición ha resultado ser su maldición: no se destruye. Se rompe, se desgasta, se fragmenta en trozos cada vez más minúsculos, pero jamás desaparece. El reciclaje del plástico ha resultado ser un fiasco comparado con el del vidrio o el metal. A diferencia de estos, el plástico se degrada con cada ciclo de reciclaje; no desaparece, pero pierde propiedades y sirve para fabricar menos cosas a un coste cada vez mayor. Más del 80% del plástico acumulado ha terminado en vertidos controlados e incontrolados. Cada cenicero de baquelita de los años 20 sigue existiendo entre nosotros, atomizado en millones de fragmentos de microplásticos —menos de 5 mm— y de nanoplásticos —por debajo de una milésima de mm—.

Las alarmas saltaron a partir de los años 70 del siglo pasado, cuando empezamos a encontrar enormes cantidades de plásticos degradados en el agua de los océanos, los estómagos de las tortugas marinas o los mejillones de las bateas. Desde entonces, los hemos hallado donde los hemos buscado, incluido el interior de las casas, el aire que respiramos, el agua que bebemos y la comida que comemos. Las fuentes de microplásticos son infinitas: el suelo de melamina, la pintura plástica de las paredes, el revestimiento interno de la lata de refresco, las bolsitas de té —que a 95 grados sueltan miles de millones de nanopartículas en una sola taza—.

Hace años que los neumáticos ya no son solo de caucho, sino un composite con elastómeros sintéticos y aditivos plásticos. ¿Dónde crees que va a parar el material del desgaste de todos los neumáticos del mundo? El 60% de los textiles del mundo son plástico —poliéster, acrílico, nailon—; la industria textil vierte miles de toneladas de micro y nanoplásticos. El asunto se repite en miniatura en cada casa; cada ciclo de lavadora suelta miles de microfibras plásticas al desagüe que escapan a las depuradoras y acaban en ríos, en el mar, en los lodos que se usan como fertilizante agrícola y, desde ahí, de vuelta a la cadena alimentaria y al ciclo del agua. El aire interior de una vivienda contiene unas 500 partículas de microplástico por metro cúbico; dentro de un coche, la cifra se multiplica por cuatro. Hace décadas que cambió la composición del polvo de las casas sin que nadie se diera cuenta. En casa de mi abuelo el polvo era materia orgánica, en la mía es plástico.

Y ya no es el mar, las tortugas, los ríos o el aire, somos nosotros. Un famoso estudio de la Universidad de Newcastle estimó que una persona ingería cada semana el plástico equivalente a una tarjeta de crédito. Nuestro organismo carece de herramientas para procesar esas moléculas que jamás estuvieron presentes en la naturaleza. No sabemos metabolizarlas, degradarlas ni excretarlas; las almacenamos. Encontramos microplásticos en la mayor parte de las muestras de sangre humana, placenta, leche materna, pulmón, hígado, riñones, testículos o cerebro. Hace apenas unos días descubrimos que la bilis humana actúa como reservorio oculto de estas partículas.

Todavía no sabemos qué consecuencias tendrá la plastificación de nuestros tejidos, pero, en un sonado estudio de 2024, un grupo italiano analizó las placas de aterosclerosis de 257 pacientes operados de las arterias carótidas. Encontraron polietileno incrustado en la pared de las arterias en más de la mitad de los casos: los pacientes que tenían plástico en sus arterias sufrieron 4,5 veces más infartos, ictus o muertes por cualquier causa en los tres años siguientes.

¿Y qué hacemos? La verdad es que, a nivel individual, muy poco. Puedes beber agua del grifo en vez de embotellada, no calentar comida en recipientes de plástico, usar envases de vidrio o acero. Es el chocolate del loro, porque los plásticos microscópicos llegan por todos lados y no puedes dejar de respirar, beber y comer. El problema es sistémico y la solución también debería serlo. La Unión Europea restringió en 2023 los microplásticos añadidos intencionalmente a cosméticos y detergentes. Es un paso, pero el tratado global de plásticos que se negocia bajo Naciones Unidas no ha conseguido aún un acuerdo vinculante.

Los microplásticos son la nueva contaminación ambiental, van a acompañarnos durante generaciones, nos guste o no. Lo que queda por determinar —y la ciencia trabaja a marchas forzadas en ello— es exactamente cuánto daño hacen por el camino y cómo lo podemos limitar. Pero si algo sabemos ya es que la era del plástico ha dejado de ser solo un capítulo de la historia industrial para convertirse en un capítulo de la historia de la medicina.

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martes, 14 de julio de 2026

Los sencillos ejercicios físicos que pueden mejorar tu memoria, según la ciencia


Científicos estudiaron cuál es la relación entre la actividad física y la fijación de recuerdos en la memoria.

Getty Images


La memoria puede ser algo muy volátil.

Ya sea al intentar recordar nombres de personas, una lista de cosas que necesitas comprar o mientras te preparas para un examen o una entrevista de trabajo, la información que estaba en tu mente un minuto antes puede desvanecerse al siguiente.

Pero hay una forma sencilla de darle un impulso inmediato a tu memoria mientras intentas aprender información nueva: súbete a una bicicleta estática durante unos minutos o da una caminata enérgica.

Las investigaciones muestran que podemos mejorar nuestra memoria haciendo ejercicio aeróbico, o cardio.

Desde hace tiempo se sabe que el ejercicio mejora la cognición.

La actividad física mejora nuestro desempeño en tareas y fortalece áreas del cerebro vulnerables al envejecimiento, lo que potencialmente ralentiza el deterioro cognitivo.

Pero el ejercicio físico también puede fortalecer una zona del cerebro importante para la memoria: el hipocampo. Y es por eso que puede tener un efecto positivo en nuestros recuerdos.

Por ejemplo, se ha descubierto que el ejercicio moderado varias veces a la semana aumenta el tamaño del hipocampo.

Otros estudios han demostrado que el momento del ejercicio también puede marcar una diferencia: salir a caminar cuatro horas después de aprender algo puede mejorar la retención y recuperación posterior de la memoria en comparación con hacer ejercicio inmediatamente después.

Los ejercicios de estiramiento, en comparación, no proporcionaron ningún impulso a la memoria.

El rol del hipocampo

Hasta ahora, ha sido difícil para los científicos comprender los procesos involucrados.

Un nuevo estudio de investigación intentó hacer precisamente eso.

Un grupo de neurocientíficos observaron la actividad en el cerebro de 14 personas inmediatamente después de hacer ejercicio y vieron pequeñas ráfagas de actividad eléctrica que fluían entre las células cerebrales, o neuronas, que se sabe que son importantes para consolidar recuerdos.

Estas "ondas cerebrales" son un fenómeno en el que muchas neuronas se activan al mismo tiempo, dice Michelle Voss, neurocientífica de la Universidad de Iowa, que dirigió el estudio.

Las ondas desempeñan un papel clave en cómo el cerebro empaqueta y almacena recuerdos durante el sueño y en períodos de descanso tranquilo (los participantes de la investigación padecían epilepsia resistente a los medicamentos, pero el estudio se centró en partes del cerebro que estaban sanas y producían señales eléctricas normales).

El equipo monitoreó los cerebros de los participantes para ver qué sucedía después de una breve ráfaga de actividad.

Encontraron que después del ejercicio hubo un aumento en las ondas en el hipocampo, así como en otras áreas conectadas a él.

Los investigadores creen que esto ayuda al cerebro a consolidar recuerdos.

"Estos pulsos también estaban más finamente sincronizados con la actividad neuronal en el resto del cerebro", afirma Voss.

Fuente de la imagen,

Getty Images

Pie de foto,
El hipocampo se encuentra en lo profundo del cerebro, pero desempeña un papel importante en la memoria y el aprendizaje.

Su equipo colaboró con neurocirujanos que monitorean la actividad eléctrica en pacientes sometidos a evaluación para cirugía de epilepsia.

Estos pacientes tenían temporalmente electrodos implantados en el cerebro, lo que permitió al equipo observar la actividad eléctrica antes y después de que hicieran ejercicio en una bicicleta estática.

Aunque los participantes no realizaron ninguna actividad de aprendizaje como parte del estudio, investigaciones previas habían indicado que las "ondas" podrían ser un candidato para fijar recuerdos.

"Esto nos brinda una oportunidad única para comprender cómo funciona el cerebro humano con mediciones directas de las señales eléctricas, que son la unidad fundamental del funcionamiento cerebral", explica Voss.

Proteger contra el deterioro cognitivo

Estas ondas ocurren demasiado rápido para ser detectadas por escáneres cerebrales estándar, lo que convierte a este estudio en el primero en mostrar cómo el ejercicio influye directamente en la actividad eléctrica del cerebro.

Voss cree que esta sincronía puede proporcionar una explicación biológica de por qué las personas suelen recordar mejor la información si hacen ejercicio poco después de aprenderla.

Y solo se necesitó una breve ráfaga de actividad para aumentar las ondas cerebrales, lo que demuestra que incluso hacer ejercicio por periodos breves pueden beneficiar nuestra memoria.

Voss espera que este trabajo ayude a replantear los mensajes de salud pública sobre la actividad física y nos permita pensar mejor sobre el envejecimiento, especialmente porque fortalecer las áreas importantes para la memoria podría ayudar a proteger el cerebro del deterioro cognitivo.

Al mismo tiempo, sabemos que los episodios regulares de actividad nos brindan una variedad de beneficios inmediatos para el cerebro y el cuerpo.

La investigación muestra que un solo entrenamiento puede mejorar la concentración por hasta dos horas después, así como aumentar de inmediato los niveles de dopamina, la hormona "del bienestar".

Otro estudio reciente descubrió que cuanto más ejercicio hacemos y más en forma estamos, mayor es el beneficio que obtiene el cerebro después de una sola sesión.

Cualquier actividad física es claramente beneficiosa, pero este nuevo estudio reveló que los beneficios cerebrales aumentan cuanto más activos somos.

Esto ocurre porque una mayor aptitud cardiovascular y masa muscular permiten que el cuerpo produzca más de una proteína vital para formar nuevas conexiones cerebrales, llamada Factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF. por sus siglas en inglés)

"Hay una razón para mantenerse activo, porque obtendrás más beneficios cada vez", señala Flaminia Ronca, investigadora en fisiología del ejercicio en University College London, en Reino Unido, quien dirigió este estudio.

"Si te mantienes haciendo ejercicio durante seis semanas, obtendrás beneficios mayores en cualquier sesión posterior", agrega la experta.


    • Melissa Hogenboom
    • Título del autor,BBC Future

martes, 16 de junio de 2026

Otto Warburg, fisiólogo y nobel de Medicina: "El azúcar es el combustible principal de las células enfermas"



El fisiólogo y nobel de Medicina, Otto Warburg.


El fisiólogo Otto Warburg revolucionó la medicina al vincular el consumo de azúcar con el comportamiento de las células enfermas, una teoría que hoy vuelve al foco por su relación con la alimentación y el cáncer.



El nombre de Otto Warburg, fisiólogo y bioquímico alemán y premio Nobel de Medicina, vuelve a circular con fuerza en debates sobre alimentación, metabolismo y cáncer. Sus investigaciones sentaron las bases para entender cómo las células enfermas obtienen energía y por qué el azúcar ocupa un lugar clave en ese proceso.

Galardonado en 1931, Warburg descubrió que las células sanas producen energía principalmente mediante la respiración celular, utilizando oxígeno, mientras que muchas células cancerosas optan por una vía menos eficiente: fermentar glucosa incluso cuando hay oxígeno disponible. Este comportamiento anómalo, que décadas después se conocería como 'efecto Warburg', marcó un antes y un después en la investigación biomédica.

Según sus observaciones, esta forma de obtener energía no solo permite a las células tumorales crecer con rapidez, sino que además genera ácido láctico, lo que vuelve más ácido el entorno celular. Ese cambio debilita las defensas del organismo y facilita la expansión de la enfermedad. Para Warburg, cuando una célula pierde la capacidad de “respirar” oxígeno, recurre al azúcar para sobrevivir, iniciando así su transformación patológica.


El azúcar bajo la lupa científica

“El azúcar es el combustible principal de las células enfermas”. Esta frase resume el núcleo de su trabajo y sigue citándose casi un siglo después. La importancia de esta idea se refleja hoy en técnicas diagnósticas como la tomografía por emisión de positrones (PET), que utiliza glucosa marcada radiactivamente para detectar zonas del cuerpo con un consumo anormal de azúcar, como tumores o metástasis.

La ciencia actual, eso sí, ha afinado esa visión. Los investigadores saben que el metabolismo del cáncer es complejo y que no todo se explica solo por el consumo de glucosa. El predominio del metabolismo glicolítico en las células tumorales responde también a mecanismos de regulación activa y a la necesidad de generar materiales para fabricar nuevas células, como lípidos y nucleótidos.


Reducir el consumo de azúcares libres y ultraprocesados y apostar por la dieta mediterránea es el patrón saludable a seguir

En este contexto, la alimentación aparece como un factor preventivo relevante, aunque con matices. Los expertos insisten en que no se trata de eliminar los hidratos de carbono, sino de reducir el consumo de azúcares libres y ultraprocesados y apostar por patrones saludables, como la dieta mediterránea. Un enfoque que conecta el legado de Warburg con los hábitos actuales, sin simplificaciones ni mensajes alarmistas.


Por 

sábado, 13 de junio de 2026

China deja sentada a EEUU y a Musk: lanzan el primer chip cerebral comercial de la historia

 

elEconomista.es/ Imagen generada con IA


  • La principal preocupación de esta tecnología es la privacidad: el acceso a nuestros pensamientos y sentimientos


Hace menos de diez años, pensar que iba a haber personas con un chip insertado en el cerebro sonaba a algo sacado de una película de ciencia ficción y, sin embargo, es algo tan real que existen decenas de personas en todo el mundo con uno implantado.

Lo cierto es que no es para tener superpoderes o estar conectados a internet, sino para curar y resolver problemas de salud y psicomotrices. La compañía más famosa en hacerlo es Neuralink, propiedad de Elon Musk, pero eso no significa que sea la única, y desde hace unas semanas tampoco la más avanzada.

Esto es porque China se ha vuelto a adelantar al magnate y a Estados Unidos (algo que cada vez es más común), debido a que el gigante asiático ha lanzado el chip cerebral NEO, el primero del mundo que se pone a la venta. Tras aprobar su comercialización, el chip NEO estará disponible para comprar, aunque por el momento tan solo para hospitales chinos.

En esta primera etapa, este chip se usará para la cura de lesiones medulares y parálisis al mejorar y recuperar el sistema nervioso de los pacientes, para más adelante ayudar a las personas que sufren depresión, epilepsia, ictus y Parkinson.

Hoy en día todos los proyectos están enfocados en aplicaciones médicas, incluso en España se ha logrado recuperar la visión parcialmente de dos pacientes ciegos, pero en el futuro estos chips cerebrales irán un paso más allá.

Y es que se espera que cuando estos chips sean más seguros, incluso las personas sanas se los implanten para obtener una ventaja competitiva. Los expertos señalan que esto acabe causando un efecto dominó, en el que para no quedarse atrás cada vez más humanos darán el paso para convertirse en cyborgs, y adquirir super capacidades gracias a estos chips.

Tener una memoria sobrehumana, capacidad de concentrarse sin distracciones o incluso telepatía podrían ser algunas de las aptitudes que las personas podrían adquirir, y en el futuro podrían ser todavía más sorprendentes.

Los peligros de esta tecnología

Pero todos estos avances también tienen un lado que preocupan a los expertos. Y es que a pesar de las grandes ventajas que supone esta tecnología, ven un lado negativo a todo esto, y como señala Anil Seth, catedrático de Neurociencia, Universidad de Sussex, "el principal problema es la privacidad, una vez que permites que accedan a nuestra actividad cerebral, estamos permitiendo el acceso no sólo a lo que hacemos, sino potencialmente a lo que pensamos, lo que creemos y lo que sentimos".

E incluso yendo un paso más allá, donde potencialmente los hackers podrían conectarse a estos chips y acceder a toda la información que hay en ellos, o hasta a nuestro cerebro de alguna manera. Por lo que estos chips aunque prometedores tienen todavía muchos aspectos que mejorar o plantear para poder extenderse fuera de los usos médicos.


https://www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/13964361/06/26/china-deja-sentada-a-eeuu-y-a-musk-lanzan-el-primer-chip-cerebral-comercial-de-la-historia.html

viernes, 20 de marzo de 2026

Estudian el cerebro de los monjes budistas y descubren que meditar tiene un efecto inesperado



La meditación afectaría a la dinámica neuronal 
(EFE/Jagadeesh Nv)


Esta práctica mental no solo ayudaría a inducir calma. En total, el estudio se centró en 12 monjes budistas, quienes tenían una experiencia meditativa superior a las 15.000 horas



Un estudio neurocientífico con monjes budistas expertos en meditación ha revelado un efecto inesperado en la actividad cerebral, mostrando que determinadas prácticas mentales no solo inducen calma, sino que reorganizan de forma profunda la dinámica neuronal. La investigación, publicada en la revista científica Neuroscience of Consciousness, analiza cómo la meditación altera el equilibrio funcional del cerebro.

El trabajo ha sido liderado por la neurofisióloga Annalisa Pascarella, del Consejo Nacional de Investigación de Italia, en colaboración con científicos de la Universidad de Montreal. Los investigadores estudiaron a 12 monjes budistas con más de 15.000 horas de experiencia meditativa, pertenecientes a la tradición tailandesa del bosque, una de las corrientes más antiguas del budismo Theravada.

Todos los participantes residen en el monasterio de Santacittārāma, situado en las proximidades de Roma. Durante el experimento, su actividad cerebral fue registrada mediante magnetoencefalografía (MEG), una técnica de neuroimagen de alta precisión que permite medir los campos magnéticos generados por la actividad eléctrica de las neuronas.


Meditación y dinámica cerebral

El estudio comparó periodos de reposo con dos técnicas clásicas de meditación: Samatha y Vipassana. Samatha se basa en mantener la atención de forma sostenida sobre un objeto concreto, como la respiración, con el objetivo de estabilizar la mente y favorecer la concentración profunda.

Vipassana, en cambio, promueve una atención abierta al momento presente, permitiendo que pensamientos, emociones y sensaciones aparezcan sin ser juzgados. “Con Samatha se estrecha el campo de atención, como si se redujera el haz de una linterna, mientras que con Vipassana se amplía”, explicó Karim Jerbi, neurocientífico de la Universidad de Montreal y coautor del estudio.



El análisis de los datos mostró que Vipassana acerca la actividad cerebral a un estado conocido como criticidad, un concepto procedente de la física estadística que describe el equilibrio óptimo entre el orden y el caos en sistemas complejos. Este punto se considera clave para un procesamiento eficiente de la información.


Un equilibrio entre orden y flexibilidad

“En el punto crítico, las redes neuronales son lo suficientemente estables para transmitir información fiable y lo bastante flexibles para adaptarse con rapidez”, señaló Jerbi. Según los autores, este equilibrio optimiza la capacidad de aprendizaje, la respuesta a nuevos estímulos y la eficiencia cognitiva general.

El estudio también detectó una reducción de las oscilaciones gamma, asociadas habitualmente al procesamiento de estímulos externos, así como diferencias menores entre reposo y meditación en los monjes más experimentados. Estos resultados sugieren que, tras años de práctica, la meditación puede integrarse de forma estable en la dinámica cerebral cotidiana.



jueves, 19 de marzo de 2026

Caldo de huesos, chía o kombucha: ¿funcionan realmente los alimentos "virales" para mejorar la salud de tu intestino?

 


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La salud intestinal se ha convertido en una de las palabras de moda favoritas en redes sociales.

Desde beber agua de semillas de chía a primera hora de la mañana hasta añadir gel de musgo marino a los batidos y tomar caldo de huesos para "sanar" el intestino: son productos a los que se les atribuyen beneficios que van desde un mejor estado de ánimo hasta más energía.

Pero detrás de los alimentos virales la realidad es más compleja, afirman los científicos, especialmente porque se trata de un campo en desarrollo con nueva evidencia que surge casi a diario.

Si bien el microbioma intestinal desempeña un papel crucial en nuestro bienestar, la evidencia para muchas de estas soluciones es escasa y, para la mayoría de las personas sanas, obsesionarse con la "sanación" intestinal puede ser innecesario.

¿Qué es el microbioma intestinal?

La presentadora científica de la BBC Caroline Steel describe el intestino como todo el tracto digestivo, desde la boca hasta el ano.

En su interior reside el microbioma intestinal: billones de bacterias, virus y hongos que desempeñan un papel crucial en el funcionamiento del cuerpo e "impactan en la salud mental y física".

Steel afirma que "nuestro microbioma intestinal es más único que nuestra huella dactilar" y que un microbioma saludable está vinculado a una mejor extracción de energía de los alimentos, la regulación del azúcar en sangre y la defensa inmunitaria.

Las investigaciones también sugieren vínculos entre la salud intestinal y el bienestar mental, incluyendo menos ansiedad y un mejor estado de ánimo.

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¿Cumplen las expectativas los alimentos virales?

El microbiólogo Alan Walker y la doctora Megan Rossi, científica especializada en salud intestinal, afirman que muchos alimentos de moda contienen "una pequeña porción de verdad", pero a menudo se venden como productos milagrosos.

  • Agua de semillas de chía: las semillas de chía son ricas en fibra, "que puede alimentar a las bacterias intestinales beneficiosas y ayudar a la regularidad intestinal", según Rossi. Walker explica que ninguna fuente de fibra es suficiente por sí sola, ya que diferentes microbios se alimentan de diferentes fibras, por lo que la diversidad es más importante que un solo ingrediente. "Beber agua de semillas de chía no tiene ningún riesgo", dice, pero tiene pocos beneficios por sí sola.
  • Tragos de aceite de oliva: el aceite de oliva es ampliamente reconocido por sus beneficios antiinflamatorios, es cardiosaludable y puede ayudar a aliviar el estreñimiento, explica Walker. Sin embargo, hay poca evidencia de que tomarlo en un "trago" concentrado mejore específicamente el microbioma. "No hay una diferencia significativa entre beberlo solo o añadirlo a la comida", dice Walker.
  • Gel de musgo marino: el gel de musgo marino, un tipo de alga, se ha convertido en un producto muy popular por su aporte de fibra y ciertas vitaminas y minerales. Sin embargo, Rossi explica que "hay muy poca evidencia científica que respalde su uso para mejorar el microbioma intestinal o la función digestiva". Desaconseja especialmente el consumo de dosis altas, sobre todo en personas con enfermedad inflamatoria intestinal. Walker señala que la posible desventaja del gel de musgo marino es que las algas son una fuente de metales pesados y yodo, y su consumo excesivo puede causar problemas de salud.

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  • Caldo de huesos: el caldo de huesos se elabora cociendo a fuego lento en agua huesos de animales con un ingrediente ácido (como vinagre) y hierbas o verduras durante al menos 24 horas con el fin de extraer proteínas y minerales. Es rico en nutrientes y puede ser un alimento reconfortante, pero Walker explica que la mayoría de sus nutrientes se absorben en el intestino delgado, mientras que la mayoría de los microbios intestinales viven en el intestino grueso. Esto significa que poca cantidad llega a los propios microbios. "No hay pruebas sólidas de que tenga efectos beneficiosos sistemáticos sobre el microbioma intestinal", añade. Rossi coincide y añade que ha observado "el efecto negativo que puede tener en los niveles de colesterol si no se elimina la grasa saturada de la superficie".
  • Kombucha: la kombucha es un té fermentado y Rossi dice ser "una gran aficionada" de la kombucha tradicional porque contiene ácidos naturales y compuestos vegetales antioxidantes creados durante la fermentación, que se relacionan con beneficios para la salud. Sin embargo, al igual que el aceite de oliva extra virgen, no todas las kombuchas son iguales. "Hay que buscar los flotadores, que son una señal de un cultivo de kombucha vivo haciendo su magia; verifica si tiene vinagre agregado: el producto verdadero no necesita este agregado ya que los microbios lo hacen por sí mismos; y descarta las variedades sin azúcar con edulcorantes agregados, incluida la stevia", señala.

Steel indica que las señales de que algo anda mal con el intestino pueden incluir estreñimiento persistente, diarrea, exceso de gases o dolor abdominal constante.

En estos casos, explica que es importante consultar a un médico en lugar de recurrir a dietas de eliminación extremas.

"Si tienes un problema intestinal, algo como eliminar el pan no lo va a curar".

Enfatiza que la mayoría de las personas no necesitan intervenciones dietéticas drásticas y que "la mayoría de nosotros no necesitamos curar nuestro intestino, ya que si tu intestino está sano, nada de esto va a marcar la diferencia".

En lugar de seguir las tendencias, dice que hay algunas cosas fáciles que se pueden hacer para mantener un intestino sano, como "comer más plantas, aumentar la fibra y reducir los alimentos ultraprocesados".


  • Yasmin Rufo
  • Título del autor,BBC News
    08/02/2026
    https://www.bbc.com/mundo/articles/c89q9v9pw45o