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lunes, 26 de diciembre de 2022

Prime vence a Netflix: una victoria envenenada que dice mucho del futuro de Amazon



Netflix cada vez ve peligrar más su trono. 
(Reuters/Dado Ruvic)


Un nuevo informe señala que ha superado al rey del 'streaming'. Y lo ha hecho a golpe de talonario. Un modus operandi habitual en una compañía que acaba de perder todo lo ganado en Bolsa en la pandemia




En el gremio del streaming todo el mundo parece empeñado en moverle la silla a Netflix. Es lo que tiene poner de moda un negocio y acabar convirtiéndote en el Real Madrid de lo tuyo, que eres el rival a batir y que cada vez que tropiezas genera una inusitada atención. El pasado verano saltó el gol en Las Gaunas. Disney lo había conseguido. Le había superado en número de usuarios. En realidad, aquello era un trampantojo de manual, porque cuando uno rascaba aquel logro se daba cuenta de que el titular se sostenía sobre la suma de Disney +, Hulu y ESPN. Aquel pseudopacto de perdedores quedó diluido por completo en la última presentación de resultados trimestrales de la compañía de Reed Hastings, que volteó inesperadamente la tortilla y revirtió todas las bajas sufridas durante un 2022 que ha desatado una suerte de histeria colectiva sobre su negocio.

Ahora es otra la que parece haberles superado. Se trata de Amazon. Según la consultora de análisis de mercado Park Associates, que se dedica a seguir la actualidad del sector, su plataforma Prime Video ya tiene más usuarios que Netflix. En caso de ser confirmarse este extremo, sería una victoria tremenda de los de Jeff Bezos que, entre otras cosas, llegaron a comprar la Metro-Goldwyn-Mayer por 6.500 millones de dólares para competir en un negocio cada vez más disputado.


placeholderLa guerra del streaming acaba de empezar. (Reuters)
La guerra del streaming acaba de empezar. (Reuters)

Se presentan varias dudas. El primero es que nadie es capaz de asegurar al cien por cien si este nuevo trono es real o es de cartón piedra. ¿Por qué? Amazon no informa del número de espectadores de Prime Video, sino de suscriptores de Prime. Cuando uno se da de alta, accede a su plataforma de series y películas, pero también a otras ventajas como son los envíos rápidos, un clon de Spotify, ofertas exclusivas, libros electrónicos, envío de frescos y alimentos y un largo etcétera. Las estimaciones tradicionales situaban a los usuarios que usaban Prime Video por detrás de Disney, HBO y, por supuesto, muy por detrás de Netflix. Lo más probable es que los cálculos de Park Associates hayan utilizado una vara de medir que beneficie a Amazon.

Pero indiferentemente de eso, la de Prime Video es una victoria un tanto envenenada. ¿Por qué? Porque se ha conseguido a base de quemar una auténtica montaña de dinero. Y no solo la que tuvo que desembolsar por MGM, la segunda mayor compra de su historia después de la de la cadena de supermercados Whole Foods. La cuestión es que la producción propia le está costando lo que, popularmente se dice, un ojo de la cara. Un informe de Bloomberg estimaba que Amazon y Netflix eran los que más dinero movilizaban con este fin. 15.000 millones y 13.600, respectivamente. Muy por encima de sus competidoras directas. En el caso de los de Seattle, lo elevado de partida se debe a lo ambicioso de algunos proyectos como Los Anillos del Poder, La Rueda del Tiempo o The Boyz.


¿Burbuja de gasto?

La mayor duda en torno a todo esto es si es sostenible o no. Netflix es una máquina de generar dinero. A pesar de las malas noticias en lo que se refería a la huida de suscriptores, la compañía siempre ha tenido ganancias. En los nueve primeros meses del año, el beneficio neto fue de 4.505 millones de euros. La cuestión es que la ecuación, en el caso de Amazon, no es tan fácil de despejar y saber si las cosas le están yendo bien. Y hay otros competidores que ya han avisado que el sector se ha instalado en una espiral de gasto que no es sostenible.

Es el caso de HBO Max y su propietaria, Warner Bros, que verbalizó esos pensamientos a través de uno de los capos de la compañía, John Malone. "Todos nos lanzamos a la fiebre del oro del streaming. Nos equivocamos". Esta compañía ha vivido en sus propias carnes una importante lección. Que más inversión no tiene por qué traducirse en más retorno de la misma. Antes de la pandemia, gastaba poco más de 2.000 millones en producción y obtenía unos beneficios similares. En el último ejercicio gastó 7.000 y perdió 3.000.

Pero es que Amazon también está peleando en una competición paralela: la de los deportes en vivo. Se ha gastado ingentes millonadas en obtener los derechos de retransmisión de la Premier, de la Champions y la Europa League en Alemania o Italia, del Roland Garros o de la Ligue 1 francesa, donde ha conseguido desplazar a Canal Plus como el gran tenedor de estas licencias. En España todavía mantiene una posición discreta aunque se llegó a plantear, como Meta, acudir a la subasta de La Liga y pelear con Telefónica. El objetivo de esto es tener una nueva forma de mantener la fidelidad de los suscriptores y que no anden cambiando de plataformas cada varios meses, darse un empacho de series y marcharse por donde han venido. Eso no es posible con los deportes en vivo, porque tienen un componente temporal, de consumo inmediato, que no tienen otros. Nadie quiere ver una semifinal del mundial dos semanas después de que haya sucedido.


placeholderEl deporte, el siguiente gran salto. (Reuters)
El deporte, el siguiente gran salto. (Reuters)

No es el único que anda metido en estos menesteres. Google acaba de cerrar un contrato de siete años con la NFL para poder retransmitir los partidos de los domingos a través de las apps de pago de YouTube. Apple, por citar otros ejemplos, ofrece dos partidos de béisbol todos los viernes en exclusiva. Unos contenidos que conllevan la firma de contratos de muchos ceros, a pesar de que todavía nadie ha conseguido demostrar que sean un negociazo redondo. Es por eso que Netflix pasa del tema, por el momento. "Estamos a favor de los beneficios, no en contra de los deportes", aseguró Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, a principios de este mes.

"Estoy seguro que todavía podemos crecer el doble sin los deportes. Tal vez, cuando cambien la economía o tengamos la escala suficiente, tengamos que averiguarlo". En el caso de Amazon hay que añadir además que los precios son mucho más bajos que los de su competencia y eso que a lo largo de este año ha tenido que acometer una subida, amparándose en los costes derivados de la inflación. Amazon Prime cuesta 4,99 euros al mes en España. El plan más básico de Netflix, el que tiene anuncios, 5,49 euros. La cuentas, sencillamente, no salen.


El reflejo de Prime Video

Todo lo que pasa con Prime Video ayuda mucho a entender la crisis que está atravesando Amazon. El gigante del comercio electrónico, que vivió en un eterno agosto empresarial desde que se declaró la pandemia del covid, está protagonizando la segunda mayor caída bursátil entre las grandes tecnológicas, sólo por detrás de la empresa antes conocida como Facebook tremendamente castigada por ese viaje a lo desconocido que ha iniciado al hipotecar su negocio para conquistar el metaverso. El precio de sus acciones acumula en el último año una caída de más del 50%. Ha perdido todo lo ganado en ese rally bursátil cuyo pistoletazo de salida fue el covid. Está en niveles similares a los que estaba en 2019.

A Amazon le ha tocado volver a la vieja normalidad. Y el mejor diagnóstico no lo hizo ninguno de sus directivos. Lo hizo Mark Zuckeberg, el día que anunció que despediría a 11.000 de sus trabajadores. "Al comienzo del covid todo el mundo se movió rápidamente en línea y el aumento del comercio electrónico condujo a un crecimiento descomunal del comercio online. Mucha gente predijo que esto sería una aceleración permanente que continuaría incluso después de que terminara la pandemia", dijo el fundador de Meta. "Me equivoqué". Ese diagnóstico es aplicable también al gigante del comercio electrónico.

Es cierto que su inversión en Rivian, el fabricante de furgonetas eléctricas con las que trabaja mano a mano, le ha pasado factura, pero hay muchas más razones. A Amazon cada día le cuesta más, económicamente hablando, ser Amazon. La diferencia entre los ingresos y los gastos operativos se ha reducido hasta suponer apenas un 2%, los niveles más bajos desde 2017. En la pandemia, rozó el 10%. Y no se espera que la situación mejore en 2023, ya que no se espera que aumenten la facturación del comercio online. Es cierto que esta división nunca fue un vergel de rentabilidades y que la mayor parte de las ganancias siempre ha venido por parte de Amazon Web Services, su división de servicios en la nube, que proporciona un beneficio mucho mayor, a pesar de que tiene un volumen de ventas notablemente menor.


Ajustarse el cinturón

Amazon puede seguir ordeñando la vaca de AWS y lo va a seguir siendo. El problema es que la leche quizá no llegue para todo. Y con este escenario, el nuevo CEO , Andy Jassy, que tomó el relevo de Bezos tras 27 años, ha empezado a meter tijera. En las últimas semanas ha despedido a 10.000 empleados, la mayoría pertenecientes a la división que trabajaba en Alexa, su asistente de voz. Una herramienta que se había convertido en una máquina de perder dinero. Se espera que en 2022 tenga unas pérdidas de 10.000 millones.


placeholderAmazon ha sufrido tras la salida de la pandemia. (EFE)
Amazon ha sufrido tras la salida de la pandemia. (EFE)

La compañía no ha encontrado la manera de rentabilizar el uso de sus altavoces Echo, que se venden a precio de coste. La visión de Bezos, principal promotor de esta idea, es que Alexa se convirtiese en la cuarta plataforma. Pero esa visión no se ha cumplido y toca hacer ajustes.

La cuestión es que Amazon juega mucho a adelantarse a lo que suceda mañana. No solo lo ha hecho con Alexa. Lo ha hecho con el reparto con drones, en el que ha invertido 2.000 millones en diez años sin que haya obtenido grandes resultados. Lo hizo también con Scout, su proyecto de robot repartidor autónomo, que fue cancelado hace semanas. Amazon Robotics se ha convertido en el mayor fabricante de robots industriales del mundo y lo ha hecho por el convencimiento de que la automatización inteligente sería indispensable el día de mañana cuando se reduzca la mano de obra disponible.

El problema es que hasta que estas teorías se cumplan va a pasar tiempo. La de Prime Video es otra de ellas. Amazon está convencido que su servicio de video servirá para atraer a más usuarios, que al gozar de envíos gratis gastarán más y la rueda seguirá girando. Pero hasta que eso se demuestre, lo único que queda claro es que Amazon está quemando mucho dinero para adelantarse a su propio futuro.




Por
23/12/2022 - 18:53
www.elconfidencial.com/tecnologia/2022-12-23/prime-video-netflix-suscriptores-modelo-negocio-amazon_3546664/

miércoles, 17 de agosto de 2022

La cara oculta de 'Supervivientes': "Nos echan de una isla en la que vivimos hace 200 años"



Comunidad garífuna en una de las islas próximas a donde se graba 'Supervivientes'. (Getty/SOPA/LightRocket/Seth Sidney)



Mientras un grupo de famosos de medio pelo juega a ser Robinson Crusoe, a los nativos se les está denegando el derecho a subsistir



El 26 de septiembre del año pasado, el pescador hondureño Jurdin Zúñiga salió a faenar a media tarde. No era por trabajo, sino para que su familia tuviese algo que echarse a la boca a la hora de la cena. Como siempre, Jurdin estaba buceando entre las rocas de Cayo Chachauate, una de las islas en el archipiélago donde vive, en busca de una langosta o un pulpo que poder asar, cuando escuchó varios disparos. Al salir del agua, descubrió que una patrulla de los guardacostas, con militares hondureños a bordo, estaban apuntándole al pecho con sus rifles.

Jurdin tuvo que humillarse para que no siguieran disparándole. La patrulla se quedó con el pescado y unos troncos que había conseguido para hacer fuego. Después, lo dejaron tirado en la playa con el aviso de que no volviese a pescar por allí.

El caso se dio a conocer porque Higinia, su hermana, estalló en un audio de WhastApp que llegó a la prensa local. "Esto es un llamamiento de conciencia a estos benditos hijos de su maldita madre, que están destruyendo estas comunidades. Ya se deshicieron de uno de mis hermanos y estaban a punto de matar a otro", dice Higinia. "Nosotros somos locales, nacidos y criados en este cayo, y pedimos conciencia a estos millonarios benditos que están matando y destruyendo a nuestra gente. Si el dinero es el problema, que lo tomen, pero un intento de asesinato es dramático para nuestra comunidad de pescadores".

El único delito que han cometido Jurdin e Higinia, como el resto de la comunidad garífuna que vive en los Cayos Cochinos, en mitad del Caribe, es ser pobres en un entorno demasiado rentable para los europeos. Es algo que lleva sucediendo desde el siglo XVIII.

En 1736, dos barcos españoles cargados con esclavos africanos naufragaron frente a la isla de San Vicente, a 30 kilómetros de las costas de Venezuela. Allí se encontraron con los indígenas caribes, que les ofrecieron protección y se mezclaron con ellos. El rumor se corrió por las islas del Caribe, en su mayoría controladas por españoles, ingleses y franceses: al sur había una isla donde los africanos podían vivir sin ser esclavos. En los años siguientes, atraídos por el efecto llamada, a San Vicente llegaron esclavos negros de plantaciones en Barbados, Santa Lucía y Granada. De la mezcla de estos esclavos africanos con los indígenas caribeños nació el pueblo garífuna.

Los ingleses llegaron a San Vicente en 1783 y entraron en guerra con los caribes, que durante más de una década consiguieron defender su territorio, ayudados por las tropas francesas. Cuando los nativos se rindieron en 1796, la expedición inglesa culpó de la revuelta a los caribes negros. Dividió a la población en dos grupos: los nativos con aspecto amerindio y los de fenotipo africano. A los primeros les permitió seguir en la isla; a los negros, más de 5.000, los deportó a las islas del norte de Honduras, de dominio español, donde han permanecido hasta estos días.


La nueva llegada del hombre blanco

El archipiélago de los Cayos Cochinos consta de 15 islas: dos de cierto tamaño, Cayo Menor y Cayo Grande, y otros 13 cayos de origen coralino. Desde finales del siglo XVIII, los garífunas se han establecido en Cayo Chachahuate, un islote mínimo, y han vivido de lo que dan la naturaleza: pescado, moluscos, los frutos de la jungla y algún pequeño animal. Su tranquilidad se acabó en 1994, cuando el Gobierno de Honduras reparó en la joya turística que estaba desaprovechando frente a sus costas. En apenas unos meses, declaró área ambiental protegida el archipiélago y vendió el Cayo Menor, junto a una parte del Cayo Grande y otros tres más pequeños, a SIEC, una empresa creada 'ad hoc' para explotar la zona.

Pese a que al principio todo fueron buenas palabras, pronto se prohibió pescar con anzuelo, capturar cangrejos y cortar los árboles de los cayos mayores. A efectos prácticos, era una invitación para que los garífunas abandonasen la zona y se establecieran en tierra firme. Los que no lo hicieron empezaron a ser hostigados por el Ejército hondureño. En enero de 1995, Domitilio Calix, un pescador garífuna avezado, salió a por comida y nunca más regresó. Los militares dijeron haber encontrado su cayuco a la deriva, pero a su familia le extrañó encontrar los aperos de pesca secos y el cebo de las cañas aún vivo. Un mes después, el Ejército detuvo a otros dos garífunas, se llevó su cayuco y los abandonó a nueve kilómetros de la costa. De no haber sido porque unos pescadores pasaban por allí y los rescataron, se habrían perdido para siempre en el mar.



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El Cayo Chacahuete, donde se asienta la comunidad garífuna. (Wikipedia)
El Cayo Chacahuete, donde se asienta la comunidad garífuna. (Wikipedia)

"Ese día salí con mis compañeros en Nueva Armenia hacia los Cayos Cochinos. Cuando el Ejército llegó, yo estaba buceando sin bombona y se acercaron a mi cayuquero. Cuando salgo del agua, los soldados quieren que me monte a su embarcación. Yo no me podía montar, porque yo ando buscando comida para mis hijos, langostas o caracoles, cualquier cosa. No les había hecho ningún daño a ellos. Como me opuse a montarme, vinieron, amarraron mi cayuco, lo arrastraron y se lo llevaron. Cuando mi compañero vio que yo estaba nadando, se tiró y quedamos abandonados en altamar. No sé por qué me hicieron eso”, explicó uno de los agredidos al diario local 'El Faro'.

Desde aquel día, la comunidad garífuna denuncia que en torno a una veintena de pescadores locales han desaparecido sin dejar rastro. A Jesús Flores le dispararon en una mano mientras buceaba, dejándole sin forma de ganarse la vida, aunque lo habitual es que los militares requisen el material de pesca y lo quemen delante de sus dueños. Esto lleva sucediendo décadas, con episodios semanales, como 'Supervivientes'. Flores denunció el caso ante la Fiscalía hondureña, que reconoció que dos militares habían disparado contra el pescador, si bien nunca los detuvo ni requisó las armas.

No obstante, lo peor estaba aún por llegar. En 2007, SEIC, la empresa explotadora de las islas, comenzó a alquilar sus terrenos para la grabación del programa 'Supervivientes'. España fue uno de los primeros países en rodar el 'reality' en Honduras, ya que las dos ediciones anteriores se habían celebrado en Kenia y Santo Domingo. "Entonces la cosa se puso fea, porque ya no era pescar o cortar palmeras, sino que hay áreas completas vedadas para nosotros. No podemos ni pasar, porque entonces te coge la cámara y se rompe esa ilusión de que las islas están deshabitadas", lamenta Juana Martínez, una nativa garífuna que lucha por recuperar los territorios que les pertenecen desde hace dos siglos.

Durante los meses en los que se graba 'Supervivientes', no nos dejan ni pasar por ciertas playas. Vivimos de la pesca y no podemos pescar

A ellos no les llega nada del pastel del turismo y los 'realities'. Del dinero que las productoras de 'Supervivientes' pagan a la fundación pública que controla las islas, nada acaba en manos de los garífunas. Solo en una ocasión pidieron los garífunas que fuesen indemnizados con 12 dólares diarios durante los meses que no pudieran pescar: la fundación los acusó de extorsión y no les dio nada. "Cuando se graban los 'realities', en torno a cuatro meses al año, no nos dejan ni pasar por ciertas playas. Vivimos de la pesca y no podemos pescar. Esto nos sitúa en una situación de vulnerabilidad que se acentúa con la presencia de militares armados en la zona a los que solo importa que 'Supervivientes' vaya bien", dice Martínez.

La garífuna también denuncia un doble rasero de la fundación. "A nosotros no nos dejan entrar en el Cayo Palomo, porque, en teoría, allí desovan las tortugas. Y lo respetamos durante muchos años, pero cuál fue nuestra sorpresa cuando la vimos llena de cámaras y concursantes de televisión de Europa. ¿Qué pasa, que los nativos, que vivimos aquí desde hace siglos, molestamos a las tortugas, pero el ruido de un programa de televisión no?".


Una máquina de hacer dinero

'Supervivientes' es uno de los formatos más rentables de la televisión mundial. En España se emite desde hace 22 años, con gran éxito, y ha pasado por tres productoras y tres cadenas. En la actualidad, es la mayor producción de la televisión, con un despliegue de más de 200 profesionales y galas en directo varios días por semana. El equipo al completo se aloja en el resort Palma Real, en la costa hondureña, donde disfrutan de una playa privada, un campo de golf y varias piscinas con distintas temperaturas. Cuando llega la hora de grabar, Lara Álvarez y el resto del equipo se trasladan hasta las islas desde el helipuerto del complejo.

Los nativos no comprenden qué están haciendo allí los europeos. De hecho, para anunciar esta última edición, Lara Álvarez, Jorge Javier Vázquez y el resto de presentadores se maquillaron la cara en un burdo intento por darse un aire tribal. "¿Pero por qué se pintan la cara de negro? ¡Si nosotros ya somos negros, no se vería nada!", dice la nativa Juana Martínez.

Así, mientras una serie de famosos de medio pelo se insultan, se besan y desesperan para solaz de grandes audiencias al otro lado del mundo, los 200 garífunas de Cayos Cochinos ven cómo cada vez les quedan menos recursos para sobrevivir. Se arremolinan en un pequeño poblado de Cayo Chachauate, en chozas contruidas con madera y paja, con la esperanza de que las cosas mejoren. La productora de la versión española, Bulldog TV, no ha contestado a la llamada de El Confidencial.

"Ellos mismos [la fundación] han violentado en varias ocasiones su reglamento. Se ha construido y desescombrado en zonas donde había colonias de cangrejos protegidos, pero nadie escucha nuestras quejas. En definitiva, las normas son solo para nosotros, nunca para el desarrollo económico", denuncia Juana Martínez. "Y para colmo han conseguido desunirnos, a base de dar a algunos garífunas pequeños trabajos con los que los mantienen contentos".

"Es un acoso sistemático al pueblo garífuna, que viene desde hace muchos años y que no ha tenido respuesta alguna por parte de las autoridades hondureñas", dice el periodista local Kenny Castillo, quien también denuncia un apagón informativo en torno a la polémica. "La prensa tradicional no publica ningún tipo de información sobre los atropellos a los garífunas. Sus intereses tendrán. En primer lugar, somos una minoría discriminada, y segundo, esto es un paraíso y los grupos oligárquicos quieren adueñarse de la isla. Por eso la presencia garífuna molesta".

El 22 de febrero de 2019, los garífunas dijeron basta. Decenas de pescadores tomaron sus cayucos y se echaron al mar, decididos a recuperar lo que consideran suyo. Entraron en tromba en Cayo Palomo, evitando a las patrullas costeras, desembarcaron en la playa y tocaron los tambores en homenaje al ritual que seguían sus ascentros antes de entrar en combate. Los concursantes del 'Supervivientes' italiano salieron a su paso, escucharon los tambores y se pusieron a bailar. Los garífunas quedaron tan desconcertados que se dieron media vuelta.




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16/08/2022 - 05:00 Actualizado: 16/08/2022 - 12:33
www.elconfidencial.com/mundo/2022-08-16/supervivientes-telecinco-cayo-cochinos-honduras_3476197/

miércoles, 2 de febrero de 2022

¿Pincha la 'burbuja Netflix'? La sociedad de la suscripción y sus límites


Logos de diversas plataformas audiovisuales



Parece que estamos dispuestos a sacrificar el sueño para consumir un poco más de todo lo que tenemos a nuestra disposición por pagar una suscripción pero, ¿hasta cuándo?



En 2017, el consejero delegado de Netflix, Reed Hastings, dijo la frase que define el consumo cultural en nuestra era. Afirmó que, en realidad, su empresa no competía con otras plataformas de streaming, como HBO o Amazon Prime. Tampoco con la PlayStation y otras actividades de ocio que podían resultar más atractivas para sus clientes potenciales. En realidad, dijo, Netflix compite con el sueño. “Hay una serie o una película que te mueres por ver, y te quedas por la noche hasta tarde, de modo que en realidad competimos con el sueño”. Lo mejor era cómo terminaba la frase: “¡Y vamos ganando nosotros!”.

Es cierto: parece que estamos dispuestos a sacrificar el sueño para consumir un poco más de todo lo que tenemos a nuestra disposición por pagar una suscripción. El problema es que la lucha no es solo entre el sueño y Netflix. Muchos tenemos ahora varias suscripciones. En realidad, un número desproporcionado, si contamos las horas de vigilia en las que no trabajamos. El otro día se me ocurrió contarlas y sumar el coste, y les recomiendo que no lo hagan: creo que podría reducir entre un tercio y la mitad y apenas lo notaría. Sin embargo, sé que no lo voy a hacer, por una mezcla de desidia y avaricia. ¿Por qué darse de baja de HBO si son cinco euros? ¿Y si en algún momento quiero ver 'Los Soprano', que no he visto en veinte años, y que ahora tampoco tengo tiempo para ver?

Pero las suscripciones no abarcan solo el ámbito del ocio cultural. Además de las plataformas de streaming, de música y una cantidad absurda de periódicos y revistas, en casa pagamos un servicio de almacenamiento en la nube, algo de software y yo, después de años detestando ir al gimnasio, he empezado a utilizar una aplicación para hacer deporte en casa. Muchos amigos suman a eso videojuegos o esports. Todo sigue siendo ridículamente barato: por lo que antes costaba la suscripción anual a un periódico (unos 400 euros), ahora puedes suscribirte a entre cuatro y ocho, dependiendo de las ofertas (pueden hacerlo ahora mismo a El Confidencial por 89 euros: ¡suscríbanse!), y practicar gimnasia en casa con planes a medida supone pagar un tercio menos que en un gimnasio; por lo que respecta a la música, un servicio de streaming mensual sigue costando menos que un CD.


'Homo suscripterens'

Sin embargo, más allá de que los servicios digitales sean mucho más baratos que los físicos, la realidad es que el modelo económico en el que vivimos muchos de nosotros ha cambiado en la última década sin que apenas nos diéramos cuenta, ni por supuesto lo decidiéramos conscientemente: somos el 'homo suscripterens'. En un informe reciente de su sistema de pagos, el banco Barclays lo ha definido como 'la sociedad de la suscripción': cada británico (no hay datos españoles) se gasta 620 libras al año en servicios de suscripción y un 81 por ciento de los hogares británicos tiene por lo menos una suscripción digital.

Aun así, la lucha contra el sueño o por nuestra atención, o las herramientas que necesitamos para trabajar, tiene sus límites. Varios estudios (como este de la consultora Activate) coinciden en señalar que la tendencia seguirá creciendo y tenderemos a gastar más en suscripciones. Las compañías de streaming de series y películas invierten cada vez más en producciones para atraer nuestra atención; Spotify está gastando fortunas en contratar a estrellas de los podcasts —desde Bruce Springsteen y Barack Obama al conflictivo, pero muy escuchado, Joe Rogan, que recibió de la plataforma 100 millones de dólares a cambio de sus 16 millones de oyentes mensuales—, y Microsoft se ha gastado 60.000 millones de dólares en comprar una productora de videojuegos para enriquecer la oferta de su servicio de suscripción. No parece un negocio en declive (aunque quizá sí uno que está hinchando una burbuja).

Es posible que empecemos a estar cansados del ecosistema de las suscripciones

Al mismo tiempo, es posible que empecemos a estar cansados del ecosistema de las suscripciones. No por lo que cuestan, sino por el poco partido que les sacamos y, aún más, porque es un gasto que controlamos poco: gente perfectamente responsable en el manejo del dinero y en la asignación de gastos domésticos, simplemente, no nos acordamos de cuánto pagamos y a qué estamos suscritos. Es una sensación irritante.

Esto empieza a tener consecuencias. Netflix se ha despeñado en bolsa porque ha reconocido que, a pesar de lo mucho que gasta y el éxito de series como 'El juego del calamar', las suscripciones aumentan con mucha mayor lentitud. Peloton, el servicio de gimnasia en casa —de gama muy alta—, ha empezado a perder suscriptores. Han aparecido aplicaciones como trackmysubs.com, que permiten controlar el número de suscripciones que tenemos y poner un techo al gasto mensual en esos servicios (lo divertido es que, a partir de cierto uso, trackmysubs.com requiere el pago de una suscripción). Y empiezan a abundar los artículos con recomendaciones para no volverse loco con las suscripciones: ¡cuidado con las pruebas gratuitas! ¡Cuidado con las renovaciones automáticas! ¡Cuidado con los micropagos de tu tienda de apps que habías olvidado!

En realidad, la economía de la suscripción es infinitamente más sana que la que regía el mundo digital hace apenas una década, cuando los periódicos eran gratuitos y no tenían un modelo de negocio claro, la piratería musical y de productos audiovisuales era más habitual y se hacían chanchullos para acceder a software sin licencia. Parece, además, que va a ser una parte fundamental de la nueva economía digital, lo cual es bueno para quienes nos dedicamos a trabajar con información y quienes consumimos cultura con cierta ansiedad. Pero eso no quita que nos demos cuenta con perplejidad de hasta qué punto hemos asumido este modelo de manera gradual, inconsciente y ahora casi irreversible. Somos la sociedad de la suscripción. Seguro que pronto nos suscribiremos a algo que nos recuerde que también tenemos que dormir.



Por
Ramón González Férriz
01/02/2022 - 05:00
¿Pincha la 'burbuja Netflix'? La sociedad de la suscripción y sus límites (elconfidencial.com)
blogs.elconfidencial.com/cultura/el-erizo-y-el-zorro/2022-02-01/suscriptores-netflix-hbo-disney-plus-prime-spotify_3367295/

sábado, 23 de octubre de 2021

Las 100 mejores series del siglo XXI, según una encuesta de la BBC

 


De misterio o comedia, con tramas políticas, románticas o sobrenaturales, limitadas o interminables... hay series para todos los gustos.

BBC Culture lleva tiempo haciendo encuestas anuales entre críticos, expertos y personalidades de la industria del cine para seleccionar las mejores películas de una u otra categoría.

Así, es probable que hayas leído nuestra lista de las 100 mejores cintas de 2019 dirigidas por mujeres o la de las 100 mejores películas de habla no inglesa de 2018.

Pero este año hemos considerado que ya era hora de prestarle atención a otro arte, el de la televisión, que ha jugado un rol crucial en nuestras vidas durante los últimos 18 meses, ya que hemos acudido a ella para informarnos y entretenernos, o también para consolarnos e inspirarnos.

Ha sido la forma artística dominante de los últimos 21 años: considerada en el pasado -erróneamente o no- como la improvisada hermanita menor del cine, su actual categoría es irrefutable, gracias además a las plataformas de contenido que han permitido que los programas alcancen audiencias globales sin precedentes.

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¿Cuántas series de la lista has visto?

Así que, en reconocimiento del predominio del formato televisivo, formulamos la pregunta: ¿cuáles son las mejores series de TV del siglo XXI?

Aunque no hay una respuesta única, las reacciones que hemos recopilado son fascinantes -y esperamos que inspiren a los amantes de la TV en todo el mundo a buscar esas series que no hayan visto antes, así como volver a reflexionar y discutir sobre aquellas que ya hayan visto.

En total, 206 expertos -críticos, periodistas, académicos y figuras de la industria- de 43 países, desde Albania hasta Uruguay, votaron por 460 series diferentes.

De estos votantes, 100 fueron mujeres, 104 hombres y dos personas no binarias. Cada votante preparó una lista de sus 10 series de TV favoritas del siglo XXI, calificadas y clasificadas para producir la lista de las mejores 100 que verás al final de este artículo.

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La TV ha sido la forma artística dominante del siglo XXI.

El resultado es una lista que se perfila como un verdadero testamento del poder, versatilidad e innovación del medio a lo largo de las dos últimas décadas, desde la saga pueblerina Gilmore Girls pasando por la mordaz comedia Curb Your Enthusiasm, hasta la más reciente The Underground Railroad, realizada por Barry Jenkins que se estrenó en mayo de 2021.

Al mismo tiempo, si bien la lista es amplia, también refleja sesgos significativos. 92 de las series tienen el inglés como principal idioma, con el danés, sueco, francés, español y alemán entre las otras lenguas.

Por otra parte, 79 de los 100 shows fueron creados por hombres, solo 11 por mujeres y 10 en combinación de hombres y mujeres.

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I May Destroy You fue una de las pocas series en la lista creada por una mujer.

Estas dos estadísticas abordan las inequidades sistémicas de la industria.

No obstante, el panorama futuro anuncia cambios cruciales: las series en idiomas distintos al inglés acumulan una creciente audiencia internacional y hay mayor diversidad en la gama de voces -en términos de raza, género y orientación sexual- que tienen el control creativo.

Resultaría interesante ver cuáles pueden ser los resultados de una encuesta similar en cinco, 10 o 20 años.

Como siempre, la lista no está diseñada como un final en sí, sino como un simple punto de partida para el descubrimiento, discusión y debate.

¿Qué piensas al respecto?¿Algo se nos quedó fuera?

Esperamos que los resultados te inspiren y emocionen tanto como a nosotros pues, colectivamente, no solo celebran la TV propia, sino que representan un vistazo de la época moderna.

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Parte del elenco de The Wire, durante el lanzamiento de la serie considerada la mejor del siglo XXI, según la encuesta de la BBC.

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LAS MEJORES 100 SERIES DE TELEVISIÓN

1.The Wire (2002-2008)

2.Mad Men (2007-2015)

3.Breaking Bad (2008-2013)

4.Fleabag (2016-2019)

5.Game of Thrones ("Juego de tronos") (2011-2019)

6.I May Destroy You ("Podría destruirte") (2020)

7.The Leftovers (2014-2017)

8.The Americans (2013-2018)

9.The Office (versión Reino Unido) (2001-2003)

10.Succession (2018-)

11.BoJack Horseman (2014-2020)

12.Six Feet Under ("Seis pies bajo tierra" o "A dos metros bajo tierra") (2001-2005)

13.Twin Peaks: The Return (2017)

14. "Atlanta" (2016-)

15.Chernobyl (2019)

16.The Crown (2016-)

17.30 Rock ("Rockefeller Plaza") (2006-2013)

18.Deadwood ("Pueblo corrupto") (2004-2006)

19.Lost ("Perdidos) (2004-2010)

20.The Thick of It (2005-2012)

21.Curb Your Enthusiasm ("El show de Larry David") (2000-)

22.Black Mirror (2011-)

23.Better Call Saul (2015-2022)

24.Veep (2012-2019)

25.Sherlock (2010-2017)

26.Watchmen ("Watchmen, los vigilantes") (2019)

27.Line of Duty (2012-2021)

28.Friday Night Lights (2006-2011)

29.Parks and Recreation (2009-2015)

30.Girls (2012-2017)

31.True Detective (2014-2019)

32.Arrested Development ("Sacrificios de familia") (2003-2019)

33.The Good Wife ("La esposa ejemplar") (2009-2016)

34.Bron/Broen ("El Puente") (2011-2018)

35. "Fargo" (2014-)

36.Downton Abbey (2010-2015)

37.Band of Brothers ("Hermanos de sangre") (2001)

38.The Handmaid's Tale ("El cuento de la criada") (2017-)

39.The Office (versión EE.UU.) (2005-2013)

40.Borgen (2010-2022)

41.Schitt's Creek (2015-2020)

42.Peep Show (2003-2015)

43. "La casa de papel" (2017-2021)

44.Community (2009-2015)

45.The Good Fight ("La batalla ejemplar") (2017-)

46.Homeland (2011-2020)

47.Grey's Anatomy ("Anatomía de Grey") (2005-)

48.Inside No 9 (2014-)

49.Le Bureau des Légendes ("Oficina de infiltrados") (2015-)

50.Halt and Catch Fire (2014-2017)

51.Small Axe (2020)

52.This is England 86, 88 y 90 (2010-2015)

53.Call My Agent! (Ten Percent) (2015-2020)

54.Happy Valley (2014-)

55.The Shield ("El escudo" o "Al margen de la ley") (2002-2008)

56. The Big Bang Theory ("La teoría del Big Bang") (2007-2019)

57.The Young Pope (2016)

58.Dark (2017-2020)

59.The Underground Railroad ("El ferrocarril subterráneo") (2021)

60.House of Cards (2013-2018)

61.Avatar: The Last Airbender ("Avatar: la leyenda de Aang") (2005-2008)

62.The Good Place (2016-2020)

63.Pose (2018-2021)

64.Detectorists (2014-2017)

65.Orange is the New Black (2013-2019)

66.Mare of Easttown (2021)

67.RuPaul's Drag Race (2009-)

68.Stranger Things (2016-)

69. "24" (2001-2010)

70.Battlestar Galactica ("Galáctica, Estrella de combate") (2004-2009)

71.Enlightened ("Iluminada") (2011-2013)

72.Gilmore Girls ("Las chicas Gilmore") (2000-2007)

73.Planet Earth ("Planeta Tierra") (2006)

74.Utopia (2013-2014)

75.Babylon Berlin (2017-)

76.Rick and Morty (2013-)

77.American Crime Story (2016-)

78.The Killing (2007-2012)

79.Mindhunter (2017-2019)

80.House (2004-2012)

81.OJ: Made in America (2016)

82.Big Little Lies (2017-2019)

83.Insecure (2016-2021)

84.Normal People (2020)

85. "Narcos" (2015-2017)

86.How I Met Your Mother ("Cómo conocí a tu madre") (2005-2014)

87.The Comeback (2005-2014)

88.The OA (2016-2019)

89. "Dexter" (2006-2013)

90.It's Always Sunny in Philadelphia ("Siempre hay sol en Filadelfia" o "Colgados en Filadelfia") (2005-)

91.Westworld (2016-)

92.Show Me a Hero (2015)

93.Treme (2010-2013)

94.Louie (2010-2015)

95.Luther (2010-2019)

96.Catastrophe (2015-2019)

97.Hannibal (2013-2015)

98.Crazy Ex-Girlfriend (2015-2019)

99.Steven Universe (2013-2020)

100.The Queen's Gambit ("Gambito de dama") (2020)


  • Redacción
  • BBC News Mundo