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Ilustración del satélite BlueBird 6 en órbita.
(AST SpaceMobile)
BlueBird 6, el satélite comercial más grande jamás puesto en órbita, mide 223 metros cuadrados con la antena desplegada y busca revolucionar las comunicaciones enfrentándose a Elon Musk
La startup texana AST SpaceMobile lanzó esta semana desde India el BlueBird 6, un coloso que alcanza los 223 metros cuadrados y que se convierte en el satélite comercial más grande orbitando la Tierra. El aparato despegó el 23 de diciembre a bordo del cohete LVM3 de la Organización India de Investigación Espacial (ISRO) desde el Centro Espacial Satish Dhawan. Alcanzó la órbita baja terrestre en apenas 16 minutos.
AST planea lanzar entre 45 y 60 satélites más como este antes de finales de 2026. El objetivo es crear la primera red celular de banda ancha espacial que es accesible directamente desde teléfonos móviles convencionales, sin necesidad de hardware adicional. La compañía ya tiene cinco satélites comerciales más pequeños en órbita y espera ofrecer servicios 5G en Estados Unidos y otros cuatro países a principios de 2026.
La competencia de este servicio con el Starlink de SpaceX es directa. Aunque la empresa de Elon Musk opera más de 9,000 satélites —aproximadamente entre el 75% y el 85% de todos los satélites en órbita—, los BlueBirds de AST presumen de antenas mucho más grandes. AST también ha firmado acuerdos con gigantes de las telecomunicaciones como AT&T, Verizon y Vodafone para complementar la cobertura celular típica en áreas con conectividad limitada o nula. Starlink, por su parte, mantiene una alianza con T-Mobile en el emergente mercado directo a dispositivos.
Un gigante espacial
Una vez desplegados completamentes sus paneles en el espacio, el BlueBird 6 se extiende sobre unos 223 metros cuadrados, el equivalente a una pista de tenis o tener un piso de 5 dormitorios flotando en órbita. Su tamaño supera con creces a su predecesor BlueWalker 3, que al desplegarse por completo ocupa unos 64 metros cuadrados.
El tamaño no es un capricho. AST necesita estas dimensiones colosales para actuar como antenas de móvil espaciales capaces de comunicarse directamente con teléfonos móviles estándar. Según la compañía, cada satélite está diseñado para soportar 10 gigahercios de ancho de banda y ofrecer velocidades de hasta 120 megabytes por segundo por teléfono móvil. Esto requiere antenas lo suficientemente potentes como para alcanzar dispositivos que no fueron diseñados originalmente para comunicarse con satélites.
El prototipo BlueWalker 3, lanzado en septiembre de 2022, ya demostró esta capacidad al realizar la primera llamada telefónica 5G desde el espacio a un Samsung Galaxy S22 común. Sin embargo, su brillo aumentó aproximadamente dos magnitudes tras desplegar su panel, superando en luminosidad a la mayoría de objetos en el cielo nocturno. Con BlueBird 6 siendo tres veces más grande, las preocupaciones sobre contaminación espacial se multiplican.
El peligro de las nuevas telecomunicaciones
La estrategia de AST SpaceMobile es redefinir la manera en la que nos conectamos a internet. A diferencia de otros sistemas satelitales que requieren terminales especiales o antenas parabólicas, los BlueBirds permitirán que cualquier persona con un teléfono móvil convencional acceda a internet de alta velocidad desde prácticamente cualquier punto del planeta. Esto, dicen los expertos, podría eliminar las zonas muertas de cobertura que aún persisten en áreas rurales o remotas.
Con el despliegue previsto de hasta 243 satélites en total, AST busca construir una constelación capaz de ofrecer cobertura continua y global. Los datos de la empresa indican que esperan comenzar operaciones comerciales en algunos mercados estadounidenses y otros cuatro países durante el primer trimestre de 2026.
SpaceX no se ha quedado de brazos cruzados con la incorporación de la constelación de satélites de AST al espacio. La compañía de Musk envió una carta a la Comisión Federal de Comunicaciones a finales de 2024 expresando preocupación de que AST SpaceMobile representa una amenaza para la sostenibilidad de la órbita baja terrestre. La disputa entre ambas compañías se ha intensificado, con AST acusando previamente a SpaceX de intentar "intimidar y acosar" a sus competidores mediante tácticas anticompetencia.
Mientras estas dos compañías libran su batalla regulatoria y comercial, sus satélites continúan llenando la órbita terrestre y bloqueando cada vez más nuestra vista del cielo nocturno. La saturación ya es crítica, sin contar la nueva constelación de AST. Los cerca de 9.000 satélites Starlink de Musk que ya hay en órbita han triplicado la población orbital en apenas siete años y obligan a realizar una maniobra de esquiva cada 1,8 minutos. Los satélites deben esquivarse constantemente para evitar choques que generarían el síndrome de Kessler: una reacción en cadena que devastaría la infraestructura orbital (GPS, comunicaciones, sistemas financieros), sumiendo a la civilización en el caos.