
- China concentra entre la mitad y dos tercios del suministro mundial de caviar
- Apoyo de las autoridades a otros sectores de la alimentación gourmet
- Oportunidad para los consumidores, amenaza para otros productores globales
La expansión de China en el mercado mundial del caviar se ha convertido en un ejemplo ilustrativo de una tendencia más amplia: la voluntad de Pekín de transformar productos históricamente asociados al lujo en alimentos de consumo masivo. Este proceso, que combina ambición económica, apoyo estatal y escala industrial, está alterando equilibrios tradicionales y despertando inquietud en otros países productores.
El fenómeno se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales. Mientras Estados Unidos refuerza sus aranceles para frenar las exportaciones chinas, el superávit comercial de China ha superado por primera vez el billón de dólares. Esta presión ha generado temores en Europa y el Reino Unido ante un posible 'desvío' de exportaciones chinas hacia sus mercados, con productos más baratos que erosionen a los productores locales.
Hasta ahora, gran parte del debate se ha centrado en sectores industriales como el automóvil, el acero o los paneles solares. Sin embargo, existe otro ámbito menos visible, pero no menos simbólico, en el que China está ganando terreno: el de los alimentos gourmet, encabezados por el caviar, como relata en un completo reportaje el Financial Times.
Tradicionalmente, el caviar ha sido un producto reservado a élites. Tras su difusión inicial en Persia y Rusia, acabó consolidándose en el siglo XIX como un emblema del lujo europeo y estadounidense, ligado a la pesca salvaje de esturión en Rusia e Irán. Esa imagen exclusiva se mantuvo durante décadas.
La sobreexplotación de los esturiones en el siglo XX cambió radicalmente el panorama. Las prohibiciones internacionales a la pesca salvaje y a la exportación de caviar impulsaron el desarrollo de la acuicultura como alternativa sostenible. Este cambio abrió la puerta a nuevos actores y a una reorganización completa del sector.
En un primer momento, la producción acuícola estuvo dominada por empresas europeas y estadounidenses. Sin embargo, en los últimos años, compañías chinas respaldadas por políticas públicas han irrumpido con fuerza. El caso más destacado es el de Kaluga Queen, una granja situada en el entorno de Qingdao que se ha convertido en el mayor productor de caviar del mundo.
Gracias a una producción a gran escala y a costes reducidos, China concentra hoy entre la mitad y dos tercios del suministro mundial de caviar. Parte de este producto se comercializa bajo marcas chinas, pero otra parte se vende reetiquetada con denominaciones europeas, reproduciendo dinámicas ya vistas en otros sectores de consumo.
El impacto de esta estrategia va más allá del caviar. Las autoridades chinas animan a sus empresas a aplicar el mismo modelo a otros alimentos considerados de alta gama, como el salmón ahumado, la carne de Wagyu o las trufas. El objetivo es claro: ampliar la oferta, reducir precios y captar una demanda global en crecimiento.
Nada explica mejor lo que está ocurriendo que una anécdota en una reunión reciente del Foro de Productos del Mar del Atlántico Norte, donde una celebridad nórdica exhibió en el escenario un salmón de piscifactoría china de 7 kilos, y declaró que era sabroso y barato gracias a los subsidios de Pekín, recoge también el FT.
Este avance ya está generando reacciones. Japón ha limitado la exportación de genética Wagyu para proteger a sus ganaderos, mientras productores europeos y estadounidenses de caviar advierten sobre una presión a la baja en los precios. En paralelo, restaurantes y consumidores occidentales se benefician de una mayor disponibilidad y de costes más accesibles.
La demanda mundial de caviar crece cerca de un 10% anual, impulsada tanto por el aumento de grandes patrimonios como por una clase media global más aspiracional. En ese contexto, la estrategia china encaja con un mercado en expansión y con una redefinición del concepto de lujo alimentario.
El desenlace de este proceso sigue abierto. Europa podría optar por medidas proteccionistas similares a las de Estados Unidos o, por el contrario, considerar que el impacto macroeconómico del sector gourmet es limitado. Mientras tanto, países tradicionalmente ligados al caviar debaten entre la cooperación con China o la defensa de su producción nacional.
En cualquier caso, el recorrido del caviar ilustra un cambio más profundo. Lo que antes simbolizaba exclusividad y distinción se está convirtiendo en un producto más accesible, reflejando tanto el ascenso económico de China como la transformación de los símbolos culturales asociados al lujo en un mundo cada vez más interconectado.