martes, 6 de mayo de 2014

Cómo chatear cuando no hay internet

 
Un solo aparato conectado a internet puede nutrir a toda la red de malla.
 
 
 
¿Se imaginan poder chatear desde el metro, el campo o cualquier otro lugar aislado donde no hay señal de celular ni internet?
 
Por más populares y sofisticadas que se hayan vuelto las aplicaciones para chatear, todas tienen el mismo defecto: en cuanto uno se sube al metro o sale de la ciudad, nos dejan incomunicados. Y mucho más grave es el problema en sitios de catástrofes o en países donde las autoridades bloquean el acceso a internet.
 
Pero ahora una nueva tecnología promete dejar que los usuarios de teléfonos inteligentes puedan chatear fuera de la red.
Es nueva y aún no es masiva, pero algunos expertos dicen que tiene todo el potencial de desencadenar nada menos que una segunda revolución móvil.
Su potencial es enorme y va desde la comunicación durante tareas de rescate en desastres hasta la defensa de la democracia en lugares donde las autoridades bloquean internet.
Las redes de malla –mesh networking en inglés- parecen complicadas de enteder, pero seguramente lo oiremos cada vez más. Y hay dos razones: primero, la ansiedad que provoca la vigilancia de internet por parte de las empresas y los gobiernos. Segundo, la incorporación de esta tecnología en la última versión del software móvil de Apple, iOS 7.
En resumen, la tecnología permite potencialmente comunicarse fuera de internet. A riesgo de simplificar, podemos pensar que una red tradicional es como una rueda de bicicleta donde todos los rayos se conectan al eje central, ya sea un servidor de red de telefonía móvil, el proveedor de servicios de internet o una computadora.
Por el contrario, una red de malla no tiene un punto de conexión central sino que cada punto de la red actúa como un "nodo" en una especie de malla reticulada capaz de encaminar el tráfico a cualquier otro nodo cercano.
Eso significa que los mensajes pueden pasar de un punto a otro sin la necesidad de que haya señal de internet, algo muy útil en sitios de desastres donde las comunicaciones tradicionales a menudo son limitadas o cercenadas por completo.
Con que haya un solo nodo conectado a internet es suficiente para que el tráfico pueda ser compartido con todos los demás nodos y así dar acceso a internet a todos los miembros.
 
 

Mensajes secretos

La red de malla también puede ser una herramienta muy útil para quienes no quieren ser vigilados.
Como no hay una autoridad central, es más difícil de cerrar que una red tradicional e imposible de controlar a menos que uno está conectado directamente a esa red.
 
Las redes de malla no son nuevas. Fueron pensadas primero para usos militares y hoy en día se están usando en proyectos en aldeas, pueblos y ciudades de todo el mundo donde no hay acceso a internet.
Sin embargo, una característica poco publicitado del sistema iOS 7 llamada "conectividad multipar" permite que los desarrolladores de aplicaciones puedan poner fácilmente la tecnología de malla en las manos de todos nosotros y convertir nuestros teléfonos en routers improvisados,- sin necesitar conocimientos de configuración o hardware.
La aplicación Firechat ya está dando que hablar. Fue lanzada en marzo y ya fue descargada por millones de personas en todo el mundo.
En esencia, permite a los usuarios intercambiar mensajes, fotos y vídeos siempre y cuando haya dispositivos intermediarios cerca para retransmitir la señal a lo largo de la cadena.
 
La aplicación acaba de ser lanzada también en Android, aunque en ese caso compite con otra llamada Serval Mesh, más antigua pero también más difícil de usar.
 

Usos

El fundador de Firechat, Micha Benoliel, dice que su aplicación está dirigida principalmente al entretenimiento, pero reconoce que tiene otros usos.
Algunos ya se están aplicando. Cuando hubo restricciones de internet y cobertura celular limitada, los estudiantes en Taiwán que intentaban ocupar el Parlamento usaron Firechat para organizarse.
Si ese tipo usos prevalece, es probable que aplicaciones como Firechat atraigan la atención de los gobiernos y las agencias del orden público que quieran bloquear o monitorear estas comunicaciones.
Pero en este momento el principal desafío es hacer crecer su base de usuarios.
Después de todo, la tecnología de Firechat es esencialmente a "todo o nada".
Sin una masa crítica de usuarios, la promesa de mantenerlos conectados dondequiera que estén no podrá cumplirse.
Y que se hable de "una segunda revolución móvil" en última instancia puede resultar una exageración.

 
BBC Mundo Tecnología  Última actualización: Jueves, 1 de mayo de 2014

Las cinco principales inversiones de China en América Latina

 
 
Nada más simbólico de la presencia china en América Latina que la reciente adquisición de la mina Las Bambas en Perú.
 
El consorcio chino MMG LTD, liderado por la estatal Minmetals Corp, adquirió la totalidad de la mina de cobre a la compañía suiza Glencore Xstrata PLC por US$5.800 millones.
 
El desembarco chino en la región se ha caracterizado por este desplazamiento o absorción de firmas privadas occidentales con gigantescas inversiones de compañías o consorcios estatales.
Este desembarco está aceitado por un sistema de flujos financieros de la banca estatal china que le permite a las compañías desembolsar grandes sumas y a los gobiernos de la región financiar inversiones sociales (vivienda, por ejemplo) o en infraestructura (carreteras, transporte, etc).
Según el Instituto de Gobernanza Económica Global (GEGI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Boston, China otorgó US$102.000 millones en préstamos a América Latina entre 2005 y 2013.
"Con el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio en 2001 creció mucho el comercio y esto llevó naturalmente a un boom de la inversión. En vez de comprar el cobre de una empresa en América Latina, China decidió adquirirla o ganar una participación mayoritaria para tener un mayor control. La estrategia china es una compleja integración de su sector financiero y productivo. En términos de montos, los préstamos para la industria petrolera y para otros propósitos, pero garantizados con petróleo, son más importantes aún que las adquicisiones directas", indicó a BBC mundo el investigador de Gegi Amos Irwin.
 

Las cinco principales inversiones chinas

En el reino de las grandes inversiones del gigante asiático la estrella es el petróleo. Tres compañías chinas -Sinopec, CNPC y Cnooc– se disputan el conjunto de las inversiones en este sector.
 

1. Venezuela

El 19 de septiembre del año pasado, el ministro de Petróleo Rafael Ramírez anunció un acuerdo con China National Petroleum Corporation (CNPC) para la inversión de US$28.000 millones en un nuevo proyecto en la Faja Petrolífera del Orinoco.
CNPC es la compañía madre de Petrochina, la segunda petrolera mundial en términos de capital.
A este acuerdo se añadió otro por US$14.000 millones anunciado por el mismo Ramírez con la petrolera estatal China Petroleum & Chemical Corporation (Sinopec).
Sinopec ha sido protagonista de otra de las grandes inversiones chinas en la región.
 

2. Brasil

En Octubre de 2010 Sinopec, la más grande refinadora china, adquirió el 40% de la española Repsol en Brasil por US$7.100 millones.
En 2011 Sinopec expandió sus operaciones en Brasil con la adquisición del 30% de las operaciones de la portuguesa GALP por más de US$5.000 millones.
Las dos operaciones son una clara indicación de la presencia de Sinopec en Brasil y de la estrategia china de adquisición parcial o fusión con compañías que ya están funcionando.
Esta estrategia no se limita a Brasil. Dos meses después de su inversión en Repsol, Sinopec adquirió en Argentina la estadounidense Occidental Petroleum por US$2.450 millones.
 

3. Argentina

La China National Offshore Oil Corporation (Cnooc) se ha convertido en la segunda petrolera en Argentina detrás de la nacionalizada YPF con una serie de multimillonarias adquisiciones parciales de distintas compañías.
La inversión madre tuvo lugar en marzo de 2010 cuando Cnooc compró el 50% de la petrolera argentina Bridas por US$3.100 millones.
En noviembre de ese año Bridas, ya con mayoría china, adquirió el 60% de Pan American Energy por US$7.000 millones.
Y en febrero de 2011 la Pan American Energy adquirió el 100% de los activos de Esso Argentina por más de US$800 millones.
La nacionalización de YPF en 2012, que puso en pie de guerra a muchas naciones occidentales, no perturbó a China que en enero del año pasado se asoció a la estatal petrolera argentina para la explotación de petróleo de esquito en la gigantesca reserva de Vaca Muerta.
 

4. Perú

Después del sector energético –petróleo y gas– la minería es el que concentra la mayor inversión china en la región.
Con la adquisición que hizo el consorcio MMG LTD de las mina de cobre Las Bambas, la mayor en monto de la historia peruana, China elevó su inversión en proyectos mineros en el país a US$19.000 millones.
Según estimaciones de la Cámara de Comercio Peruano China (Capechi), China controla hoy un 33% del sector minero peruano.
 

5. Las mayores cifras

En término de montos, estos préstamos superan cualquier inversión directa.
Según Gegi, Venezuela ha recibido unos US$50.000 millones en créditos garantizados con entregas de petróleo. Si a esto se le suman las inversiones directas, Venezuela es el primer destino inversor chino en América Latina.
Ejemplos de estos créditos son el fondo de inversión bilateral de US$17.000 millones con prioridad para la inversión agrícola creado en 2007 o los US$4.000 millones otorgados en 2011 por el Banco de China para la construcción de viviendas.
En el caso de Brasil la estatal petrolera Petrobras recibió en 2009 un préstamo de US$10.000 millones para el desarrollo de su producción petrolera offshore.
En noviembre de 2007 Petrobras había anunciado el descubrimiento del yacimiento offshore Tupi con un potencial de 8.000 millones de barriles de petróleo que Brasil podría comenzar a explotar a partir de 2020.
El hallazgo fue calificado del más importante en 30 años, pero requería de una fuerte inversión en momentos en que los mercados financieros internacionales estaban secos por la contracción crediticia que terminó de explotar un año después con la caída del Lehman Brothers y la gran debacle internacional.
China supo aprovechar el momento para financiar la inversión de Petrobras a través de un préstamo del China Development Bank Corp.
 

Otras inversiones chinas

La inversión china no ocurre necesariamente en territorio latinoamericano. Un ejemplo es la inversión para refinerías de petróleo.
 
El 27 de abril de 2012 se colocó la piedra fundacional de la refinería de Jie Yang en la provincia china de Guagdong, emprendimiento en el que la venezolana estatal Pdvsa está asociada a la China National Petroleum Corporation (CNPC) con la que construirá otras dos refinerías en territorio chino por un costo aproximado de US$16.000 millones.
El objetivo de estas refinerías es procesar el petróleo venezolano para uso doméstico chino.
La inversión en transporte es otro punto fuerte de la expansión del gigante asiático.
Según el rastreador global de las inversiones chinas de la Heritage Foundation, China ha invertido en Venezuela más de US$8.000 millones en transporte mientras que en Argentina la cifra roza los US$3.000 millones.
A pesar de que los dos últimos años el crecimiento chino ha "menguado" (bajó a 7,4% el año pasado), nada indica que este torrente chino se va a detener.
"Si la economía china sigue creciendo como lo ha hecho hasta ahora, va a seguir requiriendo un enorme flujo de recursos tanto para el consumo doméstico como la exportación. Mientras esto suceda habrá una fuerte demanda de recursos primarios y una fuerte presión china para la adquisición directa de estos recursos", indicó a BBC Mundo, Amos Irwin.

Marcelo Justo   BBC Mundo    Última actualización: Lunes, 5 de mayo de 2014

lunes, 5 de mayo de 2014

Una ‘coach’ denuncia en un libro la monstruosa máquina de crear líderes


 
 
¿Una coach que denuncia los métodos de los coach? Esto es sorprendente.
 
 
Pino Bethencourt Gallagher lleva muchos años trabajando como formadora. Se conoce las últimas técnicas para crear líderes, para enseñar a otros a ser buenos jefes, y después de tantas horas de esfuerzo, ha llegado a una conclusión: la mayor parte de esa técnicas son basura.
 
Ella va más lejos: esas técnicas sólo forman “líderes de mierda”. Palabra que usa exactamente para titular su nuevo libro: Líderes de mierda: ¿eres uno de ellos?

Publicado en formato digital en amazon, pocas veces he visto una autocrítica tan sincera y brutal del mundo de los MBA y de la formación de líderes. Mejor dicho: es la única que he visto.
 
Bethencourt, una canaria con orígenes irlandeses, afirma que las técnicas de los coach pueden ser muy divertidas, creando “ejercicios entretenidos para distraer a la clase y que pase un buen rato”, “pero si no hacen que los alumnos se cuestionen a sí mismos, están haciéndoles perder el tiempo”.
 
Afirma que las técnicas rimbombantes diseñadas en los departamentos de los Recursos Humanos y expertos en liderazgo, son pura trampa. 
 
Califica de “máquina inhumana” las entrevistas anuales de evaluación entre superior y subordinado (a las empresas les encantan), porque “están llenas de conflictos emocionales” que impiden ser objetivas.
 
¿Y qué decir del famoso informe feedback 360? Consiste en que te evalúa todo el mundo en la empresa, tu superior, tu par y tu subordinado. Pero esos informes están envenenados por “el politiqueo informal, los cotilleos de oficina y los intercambios de favores”. Al final, en vez de aclarar, esos informes desmotivan a los ejecutivos.
 
En resumen, se pierde una cantidad incalculable de tiempo, de esfuerzos y de dinero en informes ineficaces y reuniones absurdas. Y en programas de formación que, al final, solo sirven para presumir en foros especializados.
 
La mayor parte de las personas que han participado en esos programas los olvidan. “El cerebro humano retiene solo la información emocionalmente irrelevante”. A la basura.
 
Y una de las razones por las que fracasan esos programas, la razón principal según la autora, es que descartan “la irracionalidad de las emociones” ya que las consideran “un remanente peligroso de lo primitivo, feroz y salvaje”. Por eso, “la máquina monstruosa del liderazgo nos esclaviza”.
 
Bethencourt propone lo contrario: convertirnos en unos salvajes. Lo dice en el sentido de no ocultar nuestros orígenes más ancestrales y apelar a la parte bestial de nuestro carácter. Somos animales, nos comportamos en manadas, nos dejamos llevar por corazonadas y emociones. Si queremos enseñar liderazgo, hay que “acoger la emoción como el vehículo principal”.
 
¿Acoger lo salvaje? Ella habla de lo Salvaje como la parte más natural del ser humano en contraposición a la cultura racional del consumo y la lógica de buscar la riqueza y el poder, respuesta típica “de modelos económicos capitalistas de competitividad”.
 
Al conectar con la parte natural de nuestro ser, Bethencourt usa la palabra CONNECT, así en mayúscula. Ir quitando las capas de la cultura moderna y hacer un viaje en espiral hacia el interior. Pero no solo lo dice desde un punto de vista espiritual, sino material. Liberarnos de las cosas inútiles que nos rodean, que hemos comprado pero que no nos sirven. Producir y consumir menos basura.
 
El libro de Bethencourt va mucho más lejos que la denuncia de los actuales métodos de formación de líderes. Extrae ejemplos de la neurociencia para exponer cómo reaccionamos ante las dificultades, nos invita a conocer nuestro cuerpo y a saber por qué está sobrecargado por “retener emociones interrumpidas” desde que somos bebés, al separarnos tan pronto de nuestras madres.
 
Y dando un paso más, penetra en el estado de la mente, el mindfulness o la plena conciencia para ayudarnos a liberar toda la basura emocional.
 
En la última parte, Pino Bethencourt cuenta su propia experiencia vital, comenzando con la diagnosis de trastorno esquizoide de personalidad, las depresiones y de la jaula de emociones en la que estaba encerrada desde niña. “Mi vida era como si me hubieran echado del Cielo y todo lo que podía hacer era mirar entre barrotes”.
 
Recuerda su infancia, su juventud y su madurez como un camino lleno de dolor interior, pero tratando de aparentar que las cosas iban bien. Eso le generó un estado cercano a la psicosis.
 
Aplicándose con paciencia estas técnicas que ella expone en su libro, Pino Bethencourt fue saliendo de su cárcel. Ella pensaba que lo hacía para convertirse en mejor coach, pero al final se dio cuenta de que lo hacía para saber de dónde procedía su “miedo, ira, pena y dolor”.
 
Es lo que propone a los lectores al final del libro: conectar con la parte salvaje de cada uno, sean o no líderes, para despojarse de todas las pieles ancestrales de traumas civilizados”.
 
Y confiesa: “Me convertí en una coach mucho mejor y mucho más humana el día en que me vi reflejada en la debilidad de cada uno de mis clientes…. Ese fue el día en que abrí la jaula civilizada en mi interior y que me había atrapado tanto tiempo, y acogí lo salvaje que vive dentro de mí con la fuerza y el orgullo de muchas generaciones salvajes y rebeldes antepasados”.
 
Fiel a su credo salvaje, el libro de Bethencourt está escrito de una forma un poco salvaje: si se arreglara el desorden de los capítulos y de las ideas, sería más eficiente. Cosa que se puede hacer en los libros digitales, por cierto. Da la impresión de que aquí hay muchos libros en uno: uno de coaching, uno de neurociencia, uno de técnicas de relajación y conocimiento interior, otro de confesiones…
 
Pero no cabe duda de que se trata de un libro valiente, tanto por quién lo cuenta, como contra qué lo cuenta.


4 mayo 2014 - 10:53 - Autor:

Con alto retorno y mayor riesgo, el dinero va a los mercados de frontera

 
 
 
En su empeño por proveer un mayor acceso a los inversionistas comunes y corrientes al mundo de los altos riesgos y los altos retornos, los gestores de dinero están lanzando fondos dedicados a invertir en los llamados mercados de frontera.
 
El concepto abarca a países en desarrollo cuyas economías crecen en forma acelerada y ofrecen jugosos retornos potenciales, pero que no alcanzan el escalón superior de las economías emergentes.
 
American Beacon Advisors Inc., una firma de inversión de Texas que gestiona fondos del orden de los US$55.000 millones, lanzó un fondo mutuo en Estados Unidos que invierte principalmente en deuda soberana de países como Venezuela y Ruanda, cuyo desarrollo económico podría estar un peldaño por debajo de los mercados emergentes como Brasil, India y China. El fondo mutuo invierte en otros países de América Latina como Argentina, Belice, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Uruguay, y es gestionado por el fondo de cobertura danés Global Evolution.
 
La gran mayoría de los índices de referencia, los fondos mutuos en acciones y bonos, y los fondos que cotizan en bolsa que se especializan en mercados de frontera incluyen países latinoamericanos, aunque los nombres varían según la clase de activo en los que invierten. Argentina, sin embargo, parece ser un denominador común en todas las listas.
 
Brasil, Chile, Colombia, México y Perú figuran en forma consistente en los fondos o índices de países emergentes, tanto los que se componen de acciones o ADR, como de deuda soberana.
 
Los inversionistas particulares en EE.UU. ya tienen la opción de poner su dinero en un puñado de fondos de renta variable especializados en mercados de frontera.
 
No obstante, algunos asesores de patrimonio advierten que a los pequeños inversionistas les podría ir mejor si colocan su dinero en inversiones más transparentes. La propia American Beacon advierte que el nuevo fondo mutuo sólo es apropiado para las inversiones de largo plazo y que no debería constituir la mayor parte de ningún portafolio. "Los mercados de frontera han tenido un buen desempeño", señala Gene Needles, presidente ejecutivo de American Beacon. "Es algo para agregar a un portafolio que, con el tiempo, producirá retornos atractivos".
 
Muchos bonos emitidos por mercados de frontera tuvieron mejor desempeño que las acciones y bonos de mercados emergentes, y superaron los retornos en renta fija de EE.UU. y Japón.
 
Los mayores retornos, sin embargo, están asociados a un mayor riesgo. Para vender la deuda, los gobiernos de los países de frontera deben ofrecer altas tasas de interés. Hace tres semanas, por ejemplo, Paquistán realizó su primera emisión internacional de bonos en siete años y acordó pagar un interés anual de 8,25% sobre la deuda a 10 años. En cambio, el interés de un bono de EE.UU. de vencimiento equivalente es de apenas 2,65%.
 
La búsqueda de mayores retornos ha llevado a los inversionistas a abalanzarse sobre los mercados de frontera. Los inversionistas individuales de todo el mundo han colocado unos US$614 millones este año en acciones y bonos de países considerados de frontera, todo un récord, según el proveedor de datos EPFR Global. En el mismo lapso, han retirado unos US$35.000 millones de los mercados emergentes.
 
"Hay una clase de inversionistas que se sienten atraídos por los objetos brillantes y buscan los retornos más altos, por desgracia", dice John DeClue, estratega sénior de la filial de gestión de patrimonio de U.S. Bank. "Cuando la situación se vuelve muy negativa y todos van en busca de la salida, entonces se junta mucha gente frente a la puerta". DeClue recomienda a sus clientes no invertir en mercados de frontera.
 
Incluso los países pequeños y geográficamente distantes de EE.UU. están sujetos a los altibajos de los mercados mundiales. Ruanda, por ejemplo, vendió en abril de 2013 su primer bono internacional. Pocas semanas después, los precios cayeron y los rendimientos se dispararon luego de que la Reserva Federal insinuara por primera vez que se preparaba a reducir su programa de estímulo.
 
La posibilidad de una nueva ola de venta de bonos, tal vez desatada por el temor a que la Fed suba las tasas, no asusta a Andrew Keller, director de inversiones de Houston Wealth Strategies, que administra cerca de US$175 millones de individuos y pequeñas empresas. Keller invirtió en marzo US$2,5 millones en el fondo mutuo de American Beacon, llamado American Beacon Global Evolution Frontier Markets Income Fund. El fondo registra un alza de 1,7% desde su inicio en febrero.
 
Aunque no existe un índice de referencia amplio para los bonos de mercados de frontera, los retornos de las acciones de estos países han sido volátiles. El Índice MSCI de Mercados de Frontera saltó 24% en 2010, pero cayó 18% el año siguiente. Se disparó 26% en 2013 y anota un alza de 11% este año. En cambio, el índice S&P 500, que agrupa a las principales empresas de EE.UU., acumula un incremento de 1,9% en lo que va del año.
 
Uno de los principales atractivos de los mercados de frontera, en especial en África, es el dinamismo de sus economías, que contrasta con la desaceleración de mercados emergentes como Brasil y Rusia.
 
Morten Bugge, director de inversión de Global Evolution, señala que la estrategia es menos arriesgada porque el fondo invierte en más de 30 países y no coloca más de 5% del portafolio en un país. "Lo que ocurre en el mercado de Nigeria no se traslada a Ecuador", sentencia.
 
 
Por Nicole Hong   May 2, 2014 12:02 a.m. ET

¿Quién decide sobre la independencia?

 
 
En los procesos de libre autodeterminación, sean individuales o colectivos, se plantea inexorablemente la cuestión de cuál sea el “sujeto” capacitado para decidir. Al plantearse esta pregunta, se está implícitamente distinguiendo entre quienes están capacitados para tomar una decisión autónoma y todos los demás individuos o grupos que no disponen de tal derecho, por mucho que pudieran estar afectados, a veces de un modo radical, por las opciones que se tomarán. Un ejemplo pueden ser la determinación de quiénes son los “sujetos” libres que pueden decidir autónomamente, sin la interferencia de otros, sobre la elección de un gobernante, sobre la interrupción de un embarazo o sobre el uso de la energía nuclear. Otros quedarán “sujetos” a esas decisiones, pero no serán los “sujetos” que se considera que pueden decidir.
 
En el caso de los procesos nacionalistas, es obvio que una cuestión decisiva atañe a la determinación de quién es el sujeto que puede decidir sobre la constitución de una nueva nación. La respuesta no es fácil, pues precisamente el nuevo estado, con su nueva definición legal de la ciudadanía, todavía no existe. Algunos sangrientos conflictos del siglo XX fueron determinados por el problema de la delimitación de quiénes son los implicados en una decisión de ese tipo. ¿Debía decidir la isla de Irlanda en bloque sobre su futuro? ¿O debía decidir libremente cada uno de los condados?
 
¿Cuál de las dos opciones es más justa y más democrática? La actual crisis de Ucrania pone sobre el tapete una pregunta semejante: ¿quiénes deben decidir sobre su permanencia o desmembración, los ucranianos en su conjunto o cada región en particular?
 
 
El diálogo, virtud poco peninsular
 
Aquí no sirve recurrir al ordenamiento jurídico vigente, pues ese ordenamiento es justamente lo que se encuentra cuestionado por una parte significativa de la población. Sin embargo, tampoco podemos contentarnos con la “facticidad” de lo consumado. En ese caso, se impondrá simplemente el más fuerte, sea Putin o el nombre del político que uno quiera poner en su lugar. Frente a la tesis del sofista Trasímaco, quien decía que “lo justo es lo que decide el poderoso”, muchos apelarían a la ética democrática, la cual no sólo piensa en el dictamen de la mayoría, sino en los procesos de diálogo, negociación y consenso.
 
No son virtudes muy peninsulares. Aquellos parlamentarios catalanes que recientemente reprocharon a “España” la ausencia de cultura democrática desgraciadamente tenían razón. Pero la ausencia de cultura democrática en el “Estado español” no asegura en modo alguno de que ella exista en “Cataluña”, donde el sistema político basado en los partidos, y no en la ciudadanía, fue heredado de una mismísima transición, hasta el punto de mantener, a lo largo de décadas de autonomía, el mismo sistema electoral del estado español.
 
Ciertamente, no es posible avanzar en “gobierno del pueblo” sin una ética democrática, y sin el cultivo de sus correspondientes virtudes e instituciones. Sin embargo, incluso la ética democrática necesita de una noción de quiénes son los capacitados u obligados a decidir. Si democracia es etimológicamente “poder del pueblo”, ¿cuál es ese pueblo que puede funcionar como sujeto de poder? Filosóficamente, estamos yendo de la ética a la ontología, pues una ética democrática tiene que determinar cuál el sujeto (el “pueblo”) que puede decidir. Y esto exige una idea de qué es una sociedad, cómo se constituye y cuáles son sus límites.
 
 
Historia de intolerancia y horror
 
El pensamiento socio-político del siglo XX se enfrentó a la cuestión de la “de-finición” (“de-limitación”) de la sociedad atendiendo especialmente a aquellos elementos comunes en los que participa un número de individuos que, precisamente por participar en ellos, pueden ser identificados como miembros de ese grupo. Aquí se pensaba en elementos homogéneos, “idénticos”, que proporcionarían la “identidad” a un grupo. Muchos teóricos hasta hoy pensaron el “sistema social” como una totalidad definida por tales elementos comunes.
 
Pensemos, por ejemplo, en las presuntas identidades formadas por ciertos rasgos “raciales” (todavía importantes para algunos), por una religión (como las que sirvieron para dibujar las viejas fronteras europeas) o por una lengua (como las que dieron lugar a las revisiones de las fronteras europeas desde el siglo XIX). Estos elementos homogéneos (u otros que se podrían pensar) proporcionarían la “identidad” necesaria para la comprensión mutua entre los miembros de un grupo y para formar entre ellos el sentido de un “nosotros”, que les capacitaría para ser una sociedad y un legítimo sujeto de decisión.
 
No es necesario insistir en la dificultad de las identidades basadas en la raza o en la religión, con su historia de intolerancia y horror. Pero tampoco la lengua común está libre de dificultades. ¿No hay aquí también un factor de desigualdad, discriminación e incluso intolerancia? ¿Qué sucede con las lenguas coloniales, extendidas por continentes enteros? ¿Qué hacer con fenómenos como el bilingüismo? ¿Son realmente las lenguas el factor determinante para definir la unidad del “sistema social”? ¿Y qué sucede cuando en las sociedades contemporáneas el “sistema social” comienza a diferenciarse en una multitud de subsistemas?
 
¿Es la comunidad lingüística la que los unifica? En realidad, como observaba Niklas Luhmann, ya no existe ninguna parte del mundo donde lo que allí sucede nos resulte completamente incomprensible. La información circula globalmente. Para muchos contemporáneos resulta posible lograr niveles significativos de comprensión recíproca en casi cualquier lugar del planeta, incluso cuando las “lenguas maternas” sean distintas.
 
Repensar la sociedad
 
Podría uno preguntarse si ese modo clásico de definir la sociedad a partir de un elemento homogéneo y proveedor de identidad es el único o el más adecuado. Aquí es menester tener en cuenta dos hechos que nos obligan a repensar nuestras ideas habituales de lo que sea una “sociedad”.
  1. Por una parte, los estudios recientes (Michael Tomasello, etc.) sobre las diferencias entre la especie humana y los (otros) primates superiores muestran que el ser humano tiene unas capacidades extraordinarias para la colaboración. Mientras que los primates funcionan en modo “yo”, incluso en actividades colectivas, el ser humano puede considerar las situaciones grupales “a vista de pájaro”, poniéndose en la perspectiva de los demás, dando lugar a lo que John Searle llama “intenciones colectivas”. Dicho en otros términos: el ser humano puede funcionar en modo “nosotros”, y esto es precisamente lo que posibilita el desarrollo único de las instituciones humanas, incluyendo una institución como el lenguaje. Y es que estas capacidades, que posibilitan tales instituciones, comienzan a aparecer en cada individuo humano antes que el lenguaje. Así, por ejemplo, y a diferencia de todos los primates, el ser humano puede a los pocos meses de edad usar la función deíctica (señalar con el índice) no sólo para solicitar algo, sino simplemente para compartir información de interés común, o de interés exclusivo para otro ser humano. Que estas habilidades comiencen a aparecer tan pronto nos muestra que el lenguaje no es la clave principal y única de nuestra sociabilidad, de modo que estamos capacitados ab initio para relaciones sociales significativas más allá del uso compartido de una lengua.          
  2. Por otra parte, las ideas tradicionales del vínculo social, basadas en la existencia de elementos culturales compartidos, olvidan un elemento esencial de las relaciones sociales, que ya conocieron los filósofos griegos. Decía Aristóteles en la Política que la sociedad “no se funda en lo igual, sino en lo distinto”. En términos más contemporáneos, podríamos hablar de “estructura”. Para que exista una estructura no se requiere en modo alguno que todos los elementos que la integran sean idénticos. Al contrario: las estructuras están formadas por elementos distintos, como se puede observar en cualquier estructura química o biológica. Eso sí: estos elementos distintos estarán constitutivamente vinculados entre sí, hasta el punto de que cada elemento es lo que es precisamente porque está en unidad con los demás. En una sociedad, lo que se estructuran no son simplemente las ideas, sino más bien las acciones. Las acciones que realizan unos miembros de la sociedad están en función de las acciones de otros miembros de la misma. Pero estas acciones pueden ser distintas, como es distinta la “identidad” de cada individuo. Y eso sucede sin el uso de la misma lengua. Las acciones de una campesina guatemalteca que recolecta café están en función de otras muchas acciones, incluyendo las de quienes en las bolsas internacionales fijan los precios de ese producto. Y para esto no se necesita que la primera hable inglés ni los segundos dominen la lengua quiché. Y, sin embargo, sus acciones se encuentran en una relación estructural, por más que esta relación social no sea siempre consciente.
En esta perspectiva, tendríamos que constatar, como ya hacía Zubiri hace muchos años, que la sociedad humana actual es una y única. La globalización no es una mera condición de las actividades comerciales contemporáneas, sino una auténtica configuración planetaria de las relaciones sociales. Y esto tiene importantes consecuencias para nuestro problema.
 
 
Tres efectos relevantes
 
En primer lugar, la consideración de cualquier grupo humano como un “sujeto” es altamente problemática. Por una parte, toda comunidad basada en la participación en rasgos presuntamente homogéneos está actualmente transida por vínculos estructurales planetarios que relativizan cualquier mitología de lo autónomo. Por otra parte, la sociedad planetaria, aunque no carece de instituciones que la gobiernen, está desprovista de estructuras auténticamente democráticas, y sus miembros apenas son conscientes de la existencia de responsabilidades económicas, sociales y ecológicas que son estrictamente colectivas.
 
En segundo lugar, parecería entonces que lo auténticamente importante, desde el punto de vista de una ética democrática, sería precisamente dotar progresivamente a la sociedad real, que es planetaria, de estructuras que puedan representar los intereses de toda la humanidad, sin las cuales nuestra propia supervivencia como especie estaría seriamente amenazada.
 
En tercer lugar, esto nos permite otra perspectiva ética sobre los procesos nacionalistas en todo el mundo. Si el resultado previsible de tales procesos fuera un aumento de la democracia local en ciertas comunidades (algo poco verosímil en el caso de los nacionalismos peninsulares y en el caso de lo que quede de España), ¿significarán estos procesos “también” un aumento de la democracia a escala planetaria o una disminución de la misma?
 
Aquí es importante poder contemplar con ojos críticos la propia realidad. Somos bastante conscientes de los oscuros intereses que actúan detrás de los nacionalismos y centralismos en otras latitudes, pero frecuentemente no vemos esos mismos intereses actuar en nuestro propio caso. ¿No actúan los mitos nacionales, centrales o periféricos, como encubridores de las verdaderas relaciones sociales en un mundo en el que las crecientes diferencias de poder amenazan cualquier auténtica democracia, local o planetaria? Solamente una tal conciencia crítica permite una esperanza fundada, que no deje en palabras huecas aquella frase de García Márquez: “Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra”.


Antonio Gonzáles 04.05.2014