domingo, 20 de mayo de 2018

Cómo saber si tu pareja te engaña y por qué

Cómo saber si tu pareja te engaña y por qué
Las relaciones ilícitas a veces incluyen sexo y a veces no. (toshimself / Getty Images/Vetta)

  • La tecnología y los cambios sociales han vuelto más compleja la realidad de la pareja

Cuando pensamos en las causas de la ruptura de una pareja, lo primero que nos viene a la mente suele ser una palabra: infidelidad. No hay otro aspecto del amor que suscite más miedo, cotilleos o fascinación. Las estadísticas varían, ya que no existe una definición universal del término, y por si eso fuera poco, la era digital nos ofrece posibilidades inéditas, y en continua expansión, de mantener todo tipo de encuentros ilícitos.
Para algunos expertos, como el sexólogo y experimentado terapeuta de pareja Antoni Bolinches, la definición de infidelidad sí está clara: la persona infiel es aquella que mantiene relaciones sexuales con un tercero sin el consentimiento de su pareja. Pero entonces, ¿es chatear engañar? ¿Y practicar el sexting? ¿Estar dado de alta en Tinder a espaldas de nuestra media naranja cuenta? ¿Y seguir en contacto con un ex? ¿Y qué hay de los affairs emocionales?
¿Es chatear engañar? ¿Y practicar el sexting?
¿Es chatear engañar? ¿Y practicar el sexting? (AnaBGD / Getty)
Para Bolinches, que reconoce que la tecnología y los cambios sociales han vuelto más compleja la realidad de la pareja, debemos hablar en algunos casos de “infidelidad cibernética” y en otros de “enamoramiento alternativo”. Dicho enamoramiento podría ser “incluso más pernicioso que una infidelidad sexual”, puesto que la persona que, por respeto a su pareja, se priva de mantener relaciones con el objeto de su deseo, convierte automáticamente ese deseo en idealización y esa frustración en aversión hacia su cónyuge.
Cuándo hay infidelidad
Esther Perel, psicóloga y autora de The State of the Affairs, un libro que pretende entablar una conversación abierta y sin tabús acerca de la infidelidad, explica que para que esta exista deben darse al menos uno o varios de los siguientes supuestos:
1. La relación es secreta y se produce al margen de otra relación que podríamos calificar como “principal”. Es precisamente el secreto, según explica la autora, lo que da intensidad a los encuentros.
2. La alquimia sexual. Para Perel, las relaciones ilícitas a veces incluyen sexo y a veces no, pero siempre son eróticas.
3. Vínculo emocional. La mayoría de las relaciones paralelas registran un componente emocional en uno u otro grado.
Cómo detectar el engaño
Pero a veces no es fácil saber si nuestra pareja nos engaña. Según Anne Bercht, psicóloga experta en ayudar a parejas a recuperarse después de una infidelidad, existen señales que podrían indicarnos que algo no va bien:
1. Tu pareja se vuelve emocionalmente distante, ausente, retraída o deprimida.
2. Se muestra enfadada y crítica, y hay un aumento de las discusiones de pareja.
3. Te acusa de querer controlarlo o controlarla y reclama más espacio propio.
4. Repentinamente debe trabajar más horas que antes, tiene más reuniones fuera del horario laboral y viajes de negocios.
5. Presta mucha más atención a su aspecto: se compra ropa nueva, hace ejercicio, pierde peso…
6. Se muestra más entusiasmado por la vida y tiene mucha más energía que antes, por lo que hace cosas que antes no le interesaban o adquiere nuevas aficiones.
7. Se pone a la defensiva si le hacemos preguntas que tengan que ver con nuestras sospechas.
8. Flirtea mucho más que antes con el sexo opuesto.
9. Tiene una demanda mayor de privacidad, por lo que es posible que ponga una clave en su teléfono si no la tenía antes o pase muchos ratos solo frente al ordenador u otro dispositivo electrónico.
10. Te cuesta describir la sensación, pero tienes cierta intuición de que algo no marcha como siempre.
Diferencias entre hombres y mujeres
Para Antoni Bolinches, autor de Amor al segundo intento, las señales difieren si la persona que mantiene una relación ilícita es un hombre o una mujer. Aunque el porcentaje de mujeres y hombres infieles se va igualando –actualmente se estima que en convivencias de más de diez años es del 60% para ellos y del 40% para ellas– ambos géneros presentan muchas diferencias en la gestión del sentimiento de culpa que suelen conllevar este tipo de transgresiones.
También hay diferencias en sus expectativas ante una aventura. Las mujeres, al parecer, se mostrarían mucho más dispuestas a romper su vínculo anterior para iniciar una nueva relación estable con su amante, mientras que el porcentaje de hombres que desean lo mismo es más pequeño. Bolinches lanza aquí un aviso para navegantes: “El 50% de personas que dejan a su pareja por otra, al año están arrepentidas”.
El 50% de personas que dejan a su pareja por otra, al año están arrepentidas
ANTONI BOLINCHES
Sexólogo y terapeuta de pareja
Esther Perel explica que algunas de estas parejas nacidas de una infidelidad sí perviven, pero en su experiencia coincide con Bolinches al afirmar que la mayoría no lo hacen, incluso aunque la separación previa fuera pacífica. Para Perel, “la aventura vive en la sombra del matrimonio, pero el matrimonio también vive en el centro de la aventura”.
Tradicionalmente se ha explicado la infidelidad como el síntoma de que una relación es infeliz, pero los expertos coinciden en señalar que estas situaciones también se dan entre los matrimonios felices. “La idea de que un affair representa necesariamente un fracaso es tremendamente dañina”, advierte Perel. Incluso las personas que declaran tener relaciones satisfactorias pueden traspasar la línea roja y, según esta psicóloga, “eso no significa que rechacen su relación. No es tanto que quieran abandonar a su pareja, sino que desean abandonar a la persona que se han convertido ellos mismos”.
Tradicionalmente se ha explicado la infidelidad como el síntoma de que una relación es infeliz
Tradicionalmente se ha explicado la infidelidad como el síntoma de que una relación es infeliz (PeopleImages / Getty Images)
La idea de la infidelidad como una traición, pero también como un deseo de reencontrarse con una versión perdida y anhelada de uno mismo es uno de los temas centrales del libro de Perel. Explica esta terapeuta de pareja que al interrogar a los hombres acerca de sus motivos para cometer una infidelidad, a menudo estos describen que se sienten marginados, que ocupan un lugar secundario en la crianza de los hijos y que la fuente primaria de intimidad de sus compañeras ya no son ellos, sino los niños.
Las mujeres, en cambio, declaran una sensación de alienación y de ruptura en relación consigo mismas. Al convertirse en las cuidadoras principales de los niños y del hogar se sienten desconectadas de su ser erótico. Lo que estos dos discursos tienen en común es el sentimiento de pérdida: de uno mismo, de la conexión con el compañero o de la libertad, sea esta una sensación real o imaginada.
Para Antoni Bolinches, a la hora de analizar el aumento de las infidelidades que hemos experimentado en las últimas décadas, tenemos que pensar en el modelo de pareja que como sociedad hemos decidido adoptar. “Socialmente vamos hacia un modelo de monogamia sucesiva. La infidelidad no puede desaparecer porque, sexualmente, el sujeto más atractivo siempre es el próximo. Cansan más las mismas manos que las mismas caricias”. Bolinches asocia la fidelidad sexual a la madurez emocional de las personas: “Son más fieles las personas más maduras emocionalmente, porque saben sublimar mejor la libido y porque están más profundamente comprometidos con ciertos valores personales”.
Se ha dado un aumento de las infidelidades en las últimas décadas.
Se ha dado un aumento de las infidelidades en las últimas décadas. (cyano66 / Getty)
Para Perel, limitar la conversación a un asunto de madurez personal, traición y moral soslaya las preguntas más interesantes que este fenómeno nos invita a hacernos. La infidelidad, según la autora, dice mucho acerca del matrimonio. No solo del nuestro, sino del matrimonio como institución. También se zambulle profundamente en la cultura actual del privilegio, donde los damos por sentados y nos sentimos obligados a buscar nuestra realización personal como nunca antes en la historia.
“La infidelidad puede enseñarnos muchas cosas acerca de las relaciones. Abre la puerta a examinar en profundidad nuestros valores, la naturaleza humana y el poder de eros. Nos fuerza a pelearnos con algunas de las preguntas más inquietantes: ¿qué lleva a algunas personas a traspasar líneas que les costó mucho trabajo trazar? ¿Por qué la traición sexual duele tanto?”.
Los efectos de la infidelidad
Según Antoni Bolinches, los efectos de una infidelidad en la persona que la padece pueden llegar a ser incluso traumáticos. Las tres consecuencias más notables que se observan son:
1. Pérdida de confianza en el sujeto amoroso.
2. La herida afectiva. El sentimiento de que ya no somos queridos por nuestra pareja.
3. Depreciación de la autoestima y la seguridad personal. Consecuencia de la segunda: si ya no somos queridos es porque no somos queribles, porque no valemos lo suficiente.
Este psicólogo recuerda que solo un tercio de las parejas en esta situación son capaces de regenerar su vínculo tras la crisis, ya que utilizan el sufrimiento como un punto de partida para mejorar como personas y aportar más a la relación. Otra tercera parte se separa, y en el último tercio, la unión se deteriora por la inadecuada gestión de las secuelas de la infidelidad.
Si decidimos tomar la crisis de pareja como un trampolín para recuperar y reforzar nuestra relación, los expertos recomiendan buscar ayuda profesional para clarificar sentimientos e ir reparando poco a poco las heridas. Esther Perel asegura que a las parejas casadas que hacen terapia tras una infidelidad les suele preguntar: “Vuestro primer matrimonio ha terminado. ¿Estáis preparados para crear juntos el segundo?”

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