martes, 2 de diciembre de 2014

Los ancestros humanos tomaban alcohol hace 10 millones de años



Una enzima que metaboliza el etanol de frutos casi podridos se activó cuando el ancestro común de hombres, gorilas y chimpancés bajó de los árboles, según un estudio


Hace unos 10 millones de años, el linaje de primates de los que proceden los humanos ya tomaba alcohol. Un estudio depaleogenética ha hecho un viaje en el tiempo para encontrar el momento que una de las enzimas que metaboliza el etanol de las frutas se activó. Ocurrió en la época en que el ancestro común de hombres, gorilas y chimpancés bajó de los árboles. La fruta caída, casi podrida, pudo ser el sostén de aquellos primeros hominoideos que caminaban por el suelo.
En una fruta más que madura puede haber tanto etanol, la versión más común del alcohol natural de origen vegetal, como en una caña de cerveza. Hace una década, por ejemplo, el investigador estadounidense Robert Dudley comprobó que el fruto de la chunga (Astrocaryum standleyanum), una palma propia de las selvas americanas, podía tener una concentración de alcohol del 8%. Aunque el porcentaje en la mayoría de las frutas suele ser 10 veces menor, algunos paleoantropólogos como Dudley han visto una conexión entre la evolución de los homínidos y el consumo de alcohol.
Frutas como la 'Astrocaryum standleyanum' bien maduras tienen el alcohol de una caña de cerveza
La teoría dominante, sin embargo, sostiene que el alcohol no entró en la dieta de los humanos hasta hace unos 9.000, cuando en varias partes del mundo, el nomadismo recolector dio paso al sedentarismo y la agricultura. Con la acumulación de grano y frutas, los primeros neolíticos descubrieron que podían conservarlos por medio de la fermentación y su transformación en bebidas alcohólicas. El alcoholismo sería, desde este punto de vista, la peor consecuencia de un desfase entre un cambio ambiental (la tecnología de la fermentación) y la genética humana, que no estaba preparada para asimilar el alcohol.
Pero una investigación publicada en la revista científica PNASretrasa y mucho la irrupción del alcohol entre los humanos. Tanto, que estos ni siquiera aun existían. Analizando la evolución de la alcohol deshidrogenasa clase IV (ADH4), una de las enzimas que metabolizan los distintos alcoholes que entran en el organismo, en primates actuales y extintos, un equipo de investigadores estima que esta enzima se activó hace unos 10 millones de años.
"La enzima ADH4 se encuentra sobre todo en la parte superior del tracto digestivo (boca, esófago y estómago) y metaboliza muy bien una variedad de grandes moléculas del alcohol presente en muchas plantas", dice el biólogo del Santa Fe College (Estados Unidos), Matthew Carrigan, principal autor del estudio. "Sin embargo, en el ancestro de la mayoría de los primates, la enzima no metabolizaba eficientemente las pequeñas moléculas de alcohol, como son las del etanol", añade.
Tal y como muestran sus simulaciones de enzimas ancestrales, hace esos 10 millones de años, una mutación en uno de los centenares de aminoácidos que conforman la enzima, permitió al ancestro que comparten los humanos con el gorila y los chimpancés metabolizar el etanol. Los tres son primates terrestres. Otro de los grandes simios, el orangután, no presenta esta enzima modificada y, nunca dejó de ser arborícola. De hecho, la activación de la ADH4 se habría producido poco después de que los linajes de los orangutanes y el de los tres homininos se separaran.
Las cronologías del bipedismo terrestre y la de la activación de la ADH4 son muy similares" dice el autor del libro 'The Drunken Monkey'
Esta relación entre la ADH4, la metabolización del alcohol presente en las frutas y la bajada de los árboles lleva a Carrigan y sus colegas a sugerir que el cambio enzimático supuso una ventaja adaptativa para los humanos y sus antecesores. Aunque reconocen que esta parte de su trabajo es más especulativa, relacionan este proceso con el cataclismo que para muchas especies supuso el Mioceno medio y que la ciencia llama la sexta gran extinción.
"Esta modificación enzimática surgió después de un cambio climático global que redujo el hábitat forestal de nuestros ancestros y coincide con los primeros registros fósiles de la adaptación a la vida terrestre", sostiene el investigador estadounidense. "Aquellos ancestros eran fundamentalmente frugívoros y dado que la fruta encontrada en el suelo de la selva está generalmente más madura y mucho más fermentada que las que siguen en el árbol, las frutas conteniendo etanol pudieron ser un elemento importante de la dieta de nuestros ancestros cuando empezaban a caminar", añade.

El mono borracho

Para el biólogo de la Universidad de California, Berkeley, Robert Dudley (mencionado arriba) la tesis de sus colegas es muy sugerente. "Las cronologías aproximadas del bipedismo terrestre y la de la activación de la ADH4 encontrada en la boca son muy similares, altamente correlacionadas", reconoce un Dudley que no ha intervenido en la investigación.
Para el autor del libro The Drunken Monkey. Why We Drink and Abuse Alcohol (algo así como "el mono borracho. ¿Por qué bebemos y abusamos del alcohol?"), "todo esto no desmuestra causalidad pero sugiere la posibilidad de que la exposición a las frutas fermentadas en el suelo se inició hace 10 millones de años, con la subsiguiente selección positiva que permitió el metabolismo del etanol asociado".
Tanto para Dudley como para Carrigan, lo que pasó hace tantos milenios importa también ahora. "Demostrando que un episodio de adaptación al etanol en nuestros lejanos ancestros podría estar relacionado con sus necesidades nutricionales, nuestra investigación sugiere porqué los humanos modernos podrían estar predispuestos al consumo excesivo de etanol", reflexiona Carrigan.
El problema con el alcohol es que, como dice Dudley, "en comparación a la relativamente alta disponibilidad en el Neolítico, acrecentada con la destilación [descubierta hace solo un milenio], nuestra exposición histórica a los bajos niveles de la fruta habría sido demasiado baja, produciéndose un desajuste entre nuestra exposición evolutiva y la disponibilidad ambiental".

http://elpais.com/elpais/2014/12/01/ciencia/1417452274_765036.html

El oscuro cheque verde


Protesta en Sudáfrica por la falta de fondos contra el cambio climático, en 2011 / WWF



Las naciones ricas desvían al Fondo Verde para el Clima dinero ya comprometido al 0,7%

España ha prometido 120 millones de euros, muy poco comparado con su peso económico


Hace cinco años, en la histórica cumbre del clima de Copenhague, los 130 países más pobres del planeta estuvieron a punto de dar una patada en la mesa de negociación. Tras constatar que los países ricos no llegarían al prometido acuerdo vinculante de reducción de emisiones de CO2, las naciones en desarrollo exigieron por lo menos dinero sobre la mesa para adaptarse a los peores efectos del cambio climático. Así nació el Fondo Verde para el Clima, un cheque de los ricos a los pobres que deberá ir engordando hasta llegar a los 100.000 millones de dólares (80.000 millones de euros) cada año a partir de 2020.
En la cumbre de Copenhague de 2009 —a la que por última vez acudieron todos los grandes líderes mundiales, como el estadounidense Barack Obama y el chino Wen Jiabao—, una de las grandes batallas de los países más pobres fue intentar dejar claro que ese dinero debía ser nuevo. Si no quedaba cristalino que los fondos eran adicionales, clamaban, el cheque climático se extraería del 0,7% del PIB ya comprometido para la ayuda al desarrollo. Los países con menos recursos tendrían que elegir entre construir hospitales o barreras contra las inundaciones.
Cinco años después, la hucha del Fondo Verde para el Clima, establecida por Naciones Unidas en la ciudad surcoreana de Incheon, por fin es una realidad y se empieza a llenar. Tras una conferencia de donantes organizada en Berlín el 20 de noviembre, 22 países han comprometido 9.600 millones de dólares. EE UU aportaría casi un tercio, 3.000 millones. Japón, 1.500 millones. Reino Unido, 1.100 millones. Francia y Alemania, 1.000 millones cada uno. Italia, 313 millones. Y España anunció el viernes que contribuirá con 120 millones de euros [150 millones de dólares], “sujetos a la aprobación por el Consejo de Ministros y a la disponibilidad presupuestaria”, según detallan fuentes del Ministerio de Economía.
Si el dinero sale del presupuesto ya comprometido para ayuda al desarrollo, es una trampa en toda regla", dice una abogada de Greenpeace
Este dinero es “crucial” para desatascar las negociaciones hacia un acuerdo internacional de reducción de emisiones de CO2, según ha resaltado Naciones Unidas en un comunicado. “Esto crea una atmósfera positiva para el comienzo de unas negociaciones exitosas”, ha coincidido Manuel Pulgar, ministro de Medio Ambiente de Perú y presidente de la cumbre del clima que tendrá lugar en diciembre en Lima.
Sin embargo, la duda sigue siendo la misma que hace cinco años. “Es muy fácil salir en la foto y decir yo aporto tanto pero, si el dinero sale del presupuesto ya comprometido para ayuda al desarrollo, es una trampa en toda regla”, critica la abogada española Aida Vila, experta en negociaciones climáticas de Greenpeace Internacional.
Algunos países ya han dejado claro que su dinero es viejo, con nuevo nombre. “El dinero de Reino Unido proviene de los fondos ya existentes [...] bajo el compromiso británico de destinar el 0,7% del Producto Nacional Bruto a la ayuda al desarrollo en el extranjero”, ha reconocido Londres en un comunicado. El Ministerio de Economía español no sabe todavía de dónde saldrá su aportación.
El origen del dinero prometido por EE UU también está lleno de sombras. Según el diario The New York Times, “no está claro” si los 3.000 millones de dólares saldrán de fuentes de financiación ya existentes o si el presidente Barack Obama tendrá que acudir al Congreso para pedir dinero nuevo. En el segundo escenario, los políticos republicanos tumbarían cualquier propuesta de más fondos para el cambio climático.
Per cápita, Suecia pone 60 dólares; EE UU, 9,5, y España solo 3
“Creo que lo más importante es que los compromisos ya existentes son lo suficientemente importantes como para poner el fondo en marcha y que funcione”, opina Harri Laurikka, principal negociador climático de Finlandia. Su país ha puesto 100 millones de dólares, 18 dólares per cápita, según ha calculado el think tankbritánico E3G. Es el tercer país que más dinero pone por ciudadano, por detrás de Suecia (60) y Noruega (25). EE UU pone 9,5 dólares por individuo y la media de la UE roza los 12. España se situaría en torno a los 3 dólares por persona.
“Comparar los compromisos realizados con el PIB o la población de cada país es un indicador útil” para juzgar cada promesa, señala Laurikka. “También es importante tener en cuenta si los compromisos se basan en subvenciones o en préstamos” que hay que devolver, apunta. Todo esto es confuso todavía.
La aportación de España llama la atención internacionalmente por lo exigua. “Creemos que debería haber sido mayor. Según muchas estimaciones, la contribución justa de España al Fondo sería 400 millones de dólares”, censura la abogada estadounidense Samantha Smith, de WWF Internacional. La ONG Oxfam ha calculado que España debería alcanzar los 540 millones.
“Creemos que es bueno que hayan llegado estas promesas iniciales, pero vigilaremos de cerca cómo se utiliza el dinero y qué condiciones ponen los países. Las grandes preguntas todavía están sin responder: ¿de dónde saldrá la financiación a largo plazo?”, remacha Smith.

http://elpais.com/elpais/2014/11/28/ciencia/1417201335_580678.html

lunes, 1 de diciembre de 2014

Japón ante su prueba de fuego


Viandantes en Marunouchi, el distrito financiero de Tokio. / T. O. (BLOOMBERG)


El primer ministro Abe apuesta en las urnas la continuidad de su plan para reflotar la economía del país, que lleva más de dos décadas paralizada y tiene en vilo a Occidente


Emiko Komuro tiene 27 años, estudió Empresariales y trabaja en una empresa de márketing como responsable de proyectos, donde gana 250.000 yenes (unos 1.700 euros) brutos mensuales. Se casó hace poco y planea tener hijos pronto. Entonces renunciará a su puesto de oficina, como muchas mujeres japonesas, aunque su esperanza es poder conseguir un teletrabajo. En su día se sintió interesada por la llegada de Shinzo Abe al poder. Hoy, aunque no quiere revelar cuál será su voto en las elecciones anticipadas del 14 de diciembre, asegura sentirse “decepcionada” con el primer ministro japonés. “Sólo se han beneficiado las empresas grandes. Las pequeñas y las medianas, la gente corriente, no han visto mejoras”.
Japón acaba de entrar en recesión técnica por cuarta vez en los últimos seis años. El producto interior bruto (PIB) cayó un 1,9% durante el segundo trimestre y un 0,4% en el tercero, una bajada provocada en esta ocasión por la subida del IVA que entró en vigor el pasado abril. La tasa pasó del 5% al 8% y el consumo interno, que supone más de un 60% de la economía nipona, se resintió con fuerza por el incremento y arrastró el PIB hacia tasas negativas. Ni el Gobierno nipón ni los analistas esperaban que la subida impositiva tuviera un efecto negativo tan duradero en la tercera economía mundial, que ve nuevamente como un proyecto esperanzador con ambiciones de dejar atrás décadas de estancamiento se tambalea en el primer asalto.
¿Qué ha pasado con el país que fue durante años una referencia en crecimiento y desarrollo económico? A mediados de los ochenta del siglo pasado, la desregulación financiera y el exceso de crédito en Japón dispararon la inversión especulativa en suelo y acciones. Los inversores, animados por las bajas tasas de interés y la facilidad para conseguir créditos, pedían cada vez más préstamos para comprar activos inmobiliarios y financieros que después vendían fácilmente ante la subida exponencial de los precios. El abuso fue de tal calibre que, en el momento álgido de la burbuja, el valor del Palacio Imperial de Tokio —la residencia del emperador, con una superficie de 3,4 kilómetros cuadrados— era comparable al de todo el estado de California.
Así se fraguó una de las mayores burbujas de la historia económica moderna, que estalló tras la decisión del Banco de Japón de subir los tipos de interés drásticamente alertado por la creciente inflación. Al desplome de las bolsas y del sector inmobiliario le siguió una crisis bancaria, el cierre del grifo del crédito y una deflación endémica que, con sus más y sus menos, dura hasta hoy. Los analistas hablaron primero de la década perdida, aunque los años de parálisis suman ya más de 20. Según datos del Banco Mundial, la economía japonesa ha crecido un 0,95% de media entre 1991 y 2013.
La cuestión es si lo ha hecho o no en el momento apropiado. “En las actuales circunstancias, aplazar la subida del IVA es la mejor opción que se podía tomar. Lo importante es que ahora ya no se vislumbran más malas noticias”, asegura Mazasumi Wakatabe, profesor de Economía de la Universidad de Waseda. A su juicio, en 2017 la economía japonesa se habrá recuperado de nuevo y entonces sí podrá hacer frente con mayores garantías a una nueva alza impositiva. En cambio, Hideo Kumano, economista jefe de Daiichi Life Research Institute, se declara “desilusionado” por la decisión, que considera motivada únicamente por “motivos políticos”, para conseguir votos en las elecciones anticipadas. “Las circunstancias son muy diferentes de aquella primera subida en 1997, cuando el país sufría una crisis financiera grave. Ahora, en cambio, muchos economistas predicen que la economía se recuperará en seis meses o un año, por lo que en octubre del año próximo podría aumentar perfectamente el impuesto”, razona, en una entrevista durante un viaje por invitación del Centro para la Prensa Extranjera japonés.Durante estas dos décadas, la principal receta que ha aplicado el país para dejar atrás el estancamiento económico se ha basado en aumentar el gasto público, tanto en épocas de crecimiento como de recesión, lo que ha provocado que el porcentaje de deuda pública con respecto al PIB haya pasado del 60% en 1990 al 230% en 2013. Los sucesivos gobiernos, por no perder popularidad, han descartado una y otra vez subidas impositivas que hubieran ayudado a reducirla. Cuando en 1997, tras dos años de un crecimiento relativamente alto, el Ejecutivo encabezado por Ryutaro Hashimoto decidió agarrar el toro por los cuernos y subir el IVA del 3 al 5%, la economía nipona volvió a contraerse. Nadie desde entonces se atrevió a aprobar una subida de impuestos hasta el anterior gabinete —encabezado por el ex primer ministro Yoshihiko Noda—, un alza que se aprobó con los votos del Gobierno y la oposición y de la que el primer tramo se ha ejecutado este abril, ya durante el mandato de Abe. Vistos los resultados, el primer ministro ya ha pospuesto el siguiente incremento (previsto inicialmente para octubre de 2015 y aplazado hasta abril de 2017) y ha convocado elecciones anticipadas para, según explicó, “buscar el mandato del pueblo” y “ratificar el apoyo” a las abenomics, su estrategia para reflotar la economía del país.
En cualquier caso, el alza del IVA —indispensable para reequilibrar el déficit presupuestario y reducir la deuda— contradice la receta del primer ministro, que consta de tres pilares: estímulo monetario, aumento del gasto fiscal y reformas estructurales.
El primero lleva más de un año y medio en funcionamiento con el objetivo inicial de lograr una inflación cercana al 2% en 2015, algo que ya está prácticamente descartado, pero que se podría conseguir un año después. Desde que el Banco de Japón (BOJ) empezó a bombear dinero al sistema financiero, el yen se ha depreciado un 23% frente al dólar estadounidense. Sin duda la caída del valor de la divisa japonesa contribuye a combatir la deflación, porque las importaciones de materias primas se encarecen y repercuten en el precio final de los productos finales. Además, las grandes compañías exportadoras también se han beneficiado al vender sus artículos al exterior más baratos. Aunque, por otro lado, como reconoce Kumano, “ha hecho aumentar las diferencias entre las capas sociales”, al incrementarse los precios de los productos importados. La mayoría de los ciudadanos han perdido parte de su poder adquisitivo: “Al principio de las abenomics se decía que había buenas perspectivas, pero las cosas no han mejorado mucho y ya nadie lo dice”, asegura por su parte Komuro.
El programa de estímulo monetario se amplió a finales de octubre ante el temor a una recesión que finalmente se confirmó. La última inyección incrementó la base monetaria con 80 billones de yenes anuales adicionales (unos 550.000 millones de euros). A este ritmo, ésta alcanzará los 350 billones de yenes a finales de 2015, una cifra que, según el rotativo Nikkei Asian Review, supone alrededor del 70% del PIB nipón. Para hacerse una idea de su magnitud, el programa de estímulo de la Reserva Federal estadounidense durante los últimos ocho años equivale al 20% de su economía y las compras del Banco Central Europeo son un poco más del 10%. Los analistas auguran que el Banco de Japón extenderá en el futuro aún más su agresivo programa de estímulo, aunque la clara e inédita división que sufre la junta monetaria de la institución podría jugarle a Abe una mala pasada.
El segundo pilar, la política fiscal expansiva, se ha reflejado en el aumento récord del gasto público. El Gobierno nipón lo ha aumentado significativamente durante los dos últimos años, especialmente en seguridad social, defensa, infraestructuras —principalmente relacionadas con la acogida de los Juegos Olímpicos de verano en 2020— y sobre todo para hacer frente a los cada vez mayores intereses de la deuda. El desembolso se pretendía cubrir en gran parte gracias a las sucesivas subidas impositivas, pero ahora el Ejecutivo de Abe, en caso de ser reelegido, deberá buscar otras fuentes de ingresos. “Las dos primeras flechas de abenomics han funcionado con éxito”, declaró recientemente Koichi Hamada, asesor del Gobierno de Abe. “La probabilidad de que Japón salga de la deflación y vuelva a crecer es actualmente muy alta, yo diría que casi del 100%, siempre y cuando Abe siga en el poder”, considera Wakatabe.
El mayor quebradero de cabeza del aún primer ministro son las reformas estructurales, el tercer pilar. Muchas de ellas no han sido puestas en práctica y es difícil prever cuándo se aplicarán. Otras han quedado aplazadas para después de las elecciones anticipadas. Y otras, que debían haberse votado en estas semanas, directamente se han abandonado, como la ley que debía poner en marcha medidas para incentivar el acceso de la mujer con hijos a la vida laboral.
Uno de los grandes proyectos de reforma del Gobierno de Abe, era, precisamente, fomentar esta incorporación y hacer que el porcentaje de mujeres trabajadoras entre los 25 y los 44 años subiera del 68% actual al 73% en los próximos años. Abe también aspiraba a hacer pasar el número de mujeres en Consejos de Administración del actual 7% al 30 por ciento para 2020. Según el Fondo Monetario Internacional, un aumento en el porcentaje del empleo femenino del actual 63% al 70% para 2030 podría hacer crecer el PIB 0,2 puntos porcentuales anualmente.
La principal receta siempre ha sido aumentar el gasto público
Pero la incorporación de la mujer al mundo laboral no es la única reforma considerada muy necesaria. Según Wakatabe, son tantas que “son casi más un millar de agujas que una tercera flecha”, aunque reconoce que ponerlas en práctica “llevará tiempo. El primer ministro tiene que pelear con un buen número de intereses creados muy poderosos, y eso requiere tiempo”. El académico aboga por una mayor competición, mayor integración y una liberalización del comercio en un Japón de instintos proteccionistas.
Por su parte, Kumano considera imprescindible acometer una reforma en profundidad del sector de la salud y la seguridad social en una población cada vez más envejecida y donde el 26% de los habitantes ya superan los 65 años. “Es un área con un gran potencial de crecimiento, aunque ahora mismo hay grandes restricciones y el Colegio de Médicos mantiene un fuerte control”. Su opinión es similar acerca del sector agrícola, que representa el 8% del PIB japonés pero que representa un grupo de presión muy fuerte ante el Legislativo nipón.
Sobre todo ello es lo que Abe busca que se pronuncie el pueblo japonés el próximo día 14. La mayoría, cerca de un 70%, asegura que no entiende la necesidad de haber adelantado los comicios dos años enteros. Y un 61% considera que las abenomics han resultado un fracaso. Pero parece fuera de toda duda que una cómoda mayoría respaldará al primer ministro y su Partido Liberal Demócrata (PLD). Una encuesta que publicaba hace menos de una semana en el diarioSankei Shimbun, en línea con otras similares en otros medios, aseguraba que el 42% de los votantes se inclinará por el PLD. Únicamente un 12% lo hará por el principal partido de la oposición, el Partido Demócrata Japonés (PDJ), que por el momento no ha sabido imponer sus argumentos en la precampaña. Todo apunta a que lasabenomics, salvo sorpresa, tendrán una segunda oportunidad.

"Cool Japan", la imagen de marca nipona

El sushi, los dibujos animados japoneses, los cómics manga, los productos de belleza... Todos ellos populares en el exterior y con un alto potencial de exportación, a los ojos del Gobierno nipón, pero que hasta ahora no han generado un alto nivel de ingresos procedentes del extranjero. El fondo ‘Cool Japan’, lanzado en 2013, tiene como fin intentar que la industria creativa, que el año pasado movió cerca de 13.650 millones de euros en el extranjero —de un total de unos 560.000 millones de euros en ventas niponas en el exterior—, se convierta en un puntal de las exportaciones niponas, muy necesarias para enjugar el masivo déficit fiscal y genere entre 54.600 y 75.100 millones para 2020.
Muchas de las empresas de esta industria son pequeñas y medianas y carecen de los recursos de los gigantes exportadores de la tecnología o del automóvil. Hasta ahora han sido renuentes a capitalizar sus productos en el exterior pese a su popularidad a través de las redes sociales o YouTube y a una piratería fomentada en muchos casos por la falta de disponibilidad del producto ‘oficial’ en el extranjero.
Este desinterés puede explicarse por factores como los respetables beneficios que ya obtienen del gran mercado interno japonés, de 126 millones de personas, o el temor a enfrentarse con una cultura diferente y a desarrollar el negocio en un idioma, el inglés, que muchos no hablan con la suficiente soltura. Pero, según apunta Ryotaro Mihara, autor del libro Por qué Cool Japan es odiado en EE UU, “el mercado japonés ya está disminuyendo y disminuirá aún más, debido al envejecimiento de la población. Por eso, en algún momento, estas empresas tendrán que moverse hacia el exterior”.
La idea del fondo, de participación mixta privada y pública, es facilitar este proceso. Hasta ahora está dotado de 39.000 millones de yenes (265 millones de euros), de los que las empresas privadas aportan aproximadamente un 20%. Según explica Kenji Hiroshige, del Secretariado de Estrategia para la Propiedad Intelectual, las inversiones se deciden teniendo en cuenta “la capacidad de difusión de la cultura japonesa y del atractivo de Japón en el exterior”. La idea de la creación del Fondo, que reemplaza a los esfuerzos que desarrollaban por separado ministerios tan dispares como el de Industria o el de Agricultura, “hasta cierto punto se inspiró en el Cool Britannia del Reino Unido o la Marca España”, explica Hiroshige.
Desde su nacimiento, sin embargo, el fondo japonés no se ha visto exento de críticas. Muchos japoneses se burlan de que un organismo del Gobierno se plantee invertir en juguetes o cómics. El mundo del anime, por ejemplo, en muchos países es popular porque representa “una cultura alternativa. No es arrasadora, pero es una alternativa, muy diferente del modelo de Hollywood”. Si el Gobierno la promueve, puede correr el riesgo de hacerle perder atractivo como producto nicho a ojos de sus seguidores.

http://economia.elpais.com/economia/2014/11/28/actualidad/1417180096_480916.html

¿El dinero compra la felicidad?


Es una pregunta eterna: ¿puede el dinero comprar la felicidad?
En los últimos años, nuevos estudios nos han dado una mayor comprensión de la relación entre lo que ganamos y cómo nos sentimos. Los economistas han estudiado el vínculo entre los ingresos y la felicidad en los países, mientras los psicólogos han indagado por qué el dinero nos mueve de cierta forma.
Los resultados tal vez parezcan obvios a primera vista: sí, las personas con ingresos más altos son, en general, más felices que los que luchan para sobrevivir.
No obstante, al analizar los hallazgos detenidamente, resultan más sorprendentes y mucho más útiles.
En pocas palabras, las últimas investigaciones indican que la riqueza por sí sola no ofrece ninguna garantía de una buena vida. Mucho más importante que un ingreso alto es cómo se gasta. Por ejemplo, regalar dinero genera mucha más felicidad en las personas que derrocharlo en sí mismos. Y cuando lo gastan, las personas son mucho más felices cuando lo usan para experiencias como viajes que para adquirir bienes materiales.
A continuación, lo que dicen las últimas investigaciones sobre cómo la gente puede emplear su dinero de forma más inteligente y maximizar su felicidad.

Las experiencias valen más de lo que uno piensa
Numerosos estudios en los últimos 10 años han demostrado que las experiencias de la vida nos dan un placer más duradero que las cosas materiales y, sin embargo la gente prioriza los bienes tangibles.
Ryan Howell, profesor adjunto de psicología en la Universidad Estatal de San Francisco, se dispuso a resolver este enigma. En un estudio publicado este año, halló que la gente piensa que las compras materiales ofrecen un mejor valor porque las experiencias son efímeras y los bienes duran más. Por lo tanto, si bien de vez en cuando gastan en grandes vacaciones o entradas para conciertos, cuando son más cuidadosos con el dinero se quedan con los bienes materiales. Sin embargo, Howell halló que cuando la gente recordaba las compras que había hecho, se daba cuenta de que las experiencias proporcionaban más felicidad y un valor más duradero.
Thomas Gilovich, profesor de psicología de la Universidad de Cornell, ha llegado a conclusiones similares. “Las personas a menudo hacen un cálculo racional: tengo una cantidad limitada de dinero y puedo ir allí o puedo tener esto”, explica. “Si voy allí, será genial, pero acabará enseguida. Si compro esta cosa, al menos siempre la tendré. Objetivamente eso es verdad, pero no psicológicamente. Nosotros nos adaptamos a nuestros bienes materiales”.
Este proceso de “adaptación hedónica” es lo que dificulta tanto la compra de felicidad mediante cosas materiales. Las experiencias, en cambio, suelen satisfacer nuestras necesidades subyacentes, señala Gilovich.
Muchas veces, las experiencias se comparten con otras personas, lo que nos da un mayor sentido de conexión, y forman una parte más amplia de nuestro sentido de identidad. Algo crucial es que no solemos comparar nuestras experiencias con las de otras persoSnas, como sí lo hacemos con las cosas materiales, agrega. Además, la gente obtiene más placer a la espera de experiencias que de compras materiales, que parecen causar impaciencia.

No se adapte a lo que compra
Una de las principales razones por la que tener más cosas no siempre nos vuelve más felices es que nos adaptamos a ellas.
“Los seres humanos son excepcionalmente buenos al acostumbrarse a cambios en sus vidas, especialmente a cambios positivos”, dice Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología de la Universidad de California en Riverside. “Si sus ingresos aumentan, les da un estímulo, pero luego sus aspiraciones también aumentan (...) Tratar de prevenir eso o frenarlo es un gran desafío”.
Un método que puede funcionar, afirma, es mantener un sentido de apreciación y gratitud por lo que uno tiene, ya que el proceso de adaptación proviene de dar por sentado lo que uno posee. La variedad, la novedad o la sorpresa también pueden ayudar a disfrutar más las posesiones. “Cuando las cosas no cambian, ahí es cuando uno se adapta a ellas”, asevera. Intente compartir sus objetos con otras personas y abra sus puertas a nuevas experiencias, recomienda.

Trate de regalarlo
La paradoja del dinero es que, si bien ganar más tiende a mejorar su bienestar, nos hace más felices regalarlo que gastarlo nosotros mismos.
Ese fue el hallazgo de una serie de estudios realizados por Elizabeth Dunn, profesora adjunta de psicología de la Universidad de Columbia Británica y autora del libro Happy Money (algo así como Dinero feliz).
Empezó dando dinero a estudiantes en el campus, diciéndoles a unos que lo gastaran ellos mismos y a otros que compraran cosas para otra persona. Estos últimos fueron mucho más felices.
Dunn ha repetido el experimento en otros países y también amplió el estudio para evaluar si la gente seguía siendo más feliz regalando su propio dinero. Descubrió que en países tan diversos como Canadá, Sudáfrica y Uganda, obsequiar dinero consistentemente producía más felicidad, incluso cuando las personas eran relativamente pobres.
Lo que afecta la felicidad no es tanto la cantidad de dinero que se da, sino el impacto que uno percibe de la donación, agrega Dunn. Si ve que su dinero marca la diferencia en la vida de alguien más, lo hará feliz incluso si la cantidad que dio es baja.

Asegúrese de comprar tiempo
También es importante considerar la forma en que sus compras afectarán cómo pasa su tiempo. “Use el dinero para comprar un mejor tiempo”, dice Dunn. “No compre un auto ligeramente más elegante para tener asientos con calefacción durante un viaje de dos horas al trabajo. Compre un lugar cerca del trabajo, así puede usar la última hora de sol para patear un balón en el parque con sus hijos”. Otra forma de comprar tiempo es tercerizar tareas que no le gustan, agrega.

El dinero trae felicidad sólo hasta cierto punto
Los investigadores dividen la felicidad en dos componentes. El primero es “evaluativo” y Lyubomirsky lo define como el “sentimiento de que su vida es buena, está satisfecho con su vida, está progresando hacia sus metas” El otro es “afectivo”, que mide con qué la frecuencia uno siente emociones positivas como la alegría, el cariño y la tranquilidad, comparado con emociones negativas, dice la especialista.
Daniel Kahneman y Angus Deaton de la Universidad de Princeton descubrieron que cuando analizaron mediciones afectivas, la felicidad no aumentaba después de que una familia alcanzaba un ingreso anual de aproximadamente US$75.000. No obstante, notaron un consistente aumento de satisfacción general con su vida.
La conclusión es que cuando uno no tiene mucho dinero, una pequeña suma adicional puede hacer una gran diferencia, debido a que hay más necesidades esenciales que cubrir. Pero a medida que uno acumula riqueza, se vuelve más difícil seguir “comprando” más felicidad.

No se descontrole
Finalmente, los investigadores concuerdan en que gastar más de lo que uno puede pagar conduce a la miseria. Ocuparse de sus necesidades básicas y alcanzar un nivel de seguridad financiera es importante.
Gilovich dice que, si bien sus investigaciones muestran que las experiencias de vida generan más felicidad que los bienes materiales, la gente debería, obviamente, comprar primero las cosas esenciales.
En tanto, algunos estudios han demostrado que la deuda tiene un efecto perjudicial sobre la felicidad, mientras que los ahorros y la seguridad financiera suelen aumentarla. “Desde el punto de vista de la felicidad, es más importante reducir la deuda que acumular ahorros”, afirma Dunn.
Así que antes de gastar todo su dinero en unas vacaciones soñadas, asegúrese de cubrir sus necesidades básicas, pagar sus deudas y tener suficiente para protegerse de los problemas de la vida.

domingo, 30 de noviembre de 2014 11:31 EDT
http://lat.wsj.com/articles/SB12103449752359043832504580289372593619414?tesla=y&mg=reno64-wsj&url=http://online.wsj.com/article/SB12103449752359043832504580289372593619414.html

Los tres 'lobbies' que frenan la innovación


Foto de Los tres 'lobbies' que frenan la innovación

Llama la atención cómo el efecto de la innovación es tan intenso en unos sectores y muy pobre en otros. A medida que nos acostumbramos a sentir y utilizar la tecnología en nuestra vida cotidiana, nos preguntamos por qué en unos casos podemos hacer tantas cosas sin movernos de casa, sentados en un ordenador o usando nuestro smartphone, y tan pocas en otros, dependiendo del producto o servicio con el que estemos lidiando.
Esta brecha de innovación entre sectores evidencia la existencia de lobbiesque bloquean el avance tecnológico en el nivel del consumidor final, sencillamente porque no les interesa y tienen el poder necesario para bloquearlo. Esa es la magia que hace grande a la pequeña innovación. Lasstartups están demostrando que hay cosas sencillas y técnicamente viables que mejoran la experiencia del consumidor.
La acumulación de esta innovación, aunque sea en diminutas dosis, está logrando cambiar nuestros hábitos y al mismo tiempo destapar el inmovilismo de los lobbies, activando la presión social necesaria para cambiar el statu quo.
El 'lobby' de la energía
Uno de los casos más emblemáticos es el de las compañías de energía. En plena época del hogar interconectado y la domótica, donde cientos de pequeñas startups consiguen que las cosas se conecten a internet, las compañías que nos suministran gas y electricidad continúan utilizando contadores del siglo pasado. 
En plena época del hogar interconectado y la domótica, las compañías que nos suministran gas y electricidad continúan utilizando contadores del siglo pasado
Hay que hacer un acto de fe para creer que empresas que desarrollan y gestionan tecnologías que mueven centrales nucleares no tienen capacidad técnica para crear un sistema conectado y avanzado donde el cliente pueda conocer diariamente su consumo energético vía web o app en su smartphone.
En el mundo del hogar interconectado manejamos termostatos y electrodomésticos desde el móvil, sensorizamos el hogar para detectar anomalías, accedemos a internet en la televisión y activamos las cosas usando la voz. Sin embargo, a este ritmo, en muchos hogares seguiremos abriendo la puerta al operario que viene a comprobar la lectura del contador. Con suerte, si hay un contador inteligente, no tendremos que abrir esa puerta, pero continuaremos sin tener ni idea de qué energía hemos consumido diariamente.
No hay que pensar demasiado para entender que a una empresa que vende energía no le interesa facilitar a sus clientes las herramientas tecnológicas necesarias para ahorrar energía.








Saltando al sector del automóvil, es curioso ver al técnico del concesionario oficial enchufar un lector al coche y leer cada dato e histórico de incidencias que ha tenido el motor, información que es recibida y procesada en tiempo real en la casa matriz de la marca en Alemania o Estados Unidos. El avance tecnológico en los talleres oficiales contrasta con la escasa información que tiene el cliente sobre el estado de su vehículo. No dispongo de una interpretación de los datos en mi smartphone.
'Startups' vs. farmacias
Otro de los grandes clásicos del lobby es el colectivo farmacéutico. La penetración de startups en el mundo de la farmacia es ciencia ficción. La normativa prohíbe que más del 25% del capital  de una farmacia esté en manos de alguien no titulado en farmacia.  Puedo comprar acciones de Google sin saber nada de tecnología, o de un banco sin saber de finanzas, pero no puedo ser accionista mayoritario de una farmacia sin ser farmacéutico.
Se puede compartir que la atención en una farmacia deba hacerla un titulado, pero atesorar un skill técnico para ser el propietario de un negocio, rompe con la lógica del mercado en el que vivimos y cierra cualquier posibilidad de penetración de la innovación en el sector a través de startups sujetas a las típicas rondas de financiación externa.
El 'lobby' de los partidos políticos
Los partidos políticos no son un lobby en su definición estricta, pero se comportan como tal, con un bloqueo de la innovación igualmente evidente. Las prebendas de diputados y senadores son la punta del iceberg en la asignatura pendiente de la transparencia en la Administración. Todavía no existe un desarrollo tecnológico tan elemental como una base de datos donde los funcionarios registren las adjudicaciones del sector público que pueda ser consultada vía web, con información de importe, fecha, empresa, sector, entidad contratante y localidad de cada adjudicación. 
Todavía no existe una tecnología donde los funcionarios puedan registrar las adjudicaciones del sector público que pueda ser consultada vía web
El resultado sería información accesible y agregada sobre el volumen de contratación de cada empresa en cada entidad pública. Una base de datos agregada de adjudicaciones permitiría detectar rápidamente casos como el reciente escándalo de la comunidad de Madrid. Hablamos de un desarrollo tecnológico de poco más de tres meses, con un presupuesto no superior a 30.000 euros. Una minucia en el presupuesto de la Administración, que ha gastado en inversiones TIC más de mil millones de euros en los últimos años.
Pero, ¿a qué gobierno le interesa hacer, no sólo públicos (que ya lo son), sino también agregados y accesibles, los datos sobre beneficiarios de la contratación pública?









Más evidencias. Puedo pagar mis impuestos por internet pero no puedo votar por internet. Cuando se trata de recaudar, la administración aplica procedimientos y tecnologías de vanguardia. Pero si se trata de votar, seguimos votando como hace treinta años. El voto por internet animaría a muchos indecisos que no votan en el modelo actual.
El miedo a la volatilidad en el poder y a la incertidumbre sobre los resultados electorales, ha relegado en la jerarquía de prioridades el avance en esta cuestión.

TEKNAUTAS 30/11/2014
http://blogs.elconfidencial.com/tecnologia/tribuna/2014-11-30/los-tres-lobbies-que-frenan-la-innovacion_508977/