miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿Recomendar algo por internet gratis tiene los días contados?


¿Recomendar algo por internet gratis tiene los días contados?

Las recomendaciones desinteresadas entre grupos de conocidos o desconocidos pueden cambiar. (E+)

  • Muchos internautas están dejando de compartir contenidos desinteresadamente porque quieren obtener una compensación por su actividad online

Una señora descubre en internet una oportunidad para comprar un coche a buen precio y le manda el enlace a su hijo, porque lo necesita. El muchacho se entera de una promoción para conseguir un viaje a Londres muy barato y lo comparte con sus compañeros de la universidad. Y uno de los miembros del grupo, además, le propone a su pareja que aprovechen unas rebajas para hacerse con unas maletas que sustituyan las viejas que guardan en su casa. Cada minuto, millones de clientes de todo el mundo llevan a cabo recomendaciones como éstas sin esperar nada a cambio. Pero cada vez hay más compañías dispuestas a pagarlesporque están convencidas de que, de este modo, ganarán más dinero.
Aplicaciones como Instant Consumer retribuyen a los internautas que opinan sobre marcas o productos. Otras, como Giffgaff o Suop, van bastante más lejos, al remunerar a los particulares que directamente aceptan encargarse de la atención del cliente. Una de las que mejor reproducen las conductas más comunes entre los ciudadanos es FullTip, que posibilita poner en contacto al comprador, al vendedor y a quien les ha vinculado, una persona que, si se cierra satisfactoriamente la transacción, se hará con una cantidad de euros que dependerá del importe de la operación. Como señala el fundador y CEO de esta startup, Eduardo Fernández, pretenden introducirse en “los grupos de amigos, donde, por ahora, las empresas tienen un alcance más limitado”.
Con servicios como éstos, las empresas pretenden introducirse en “los grupos de amigos, donde tenemos un alcance más limitado”, destaca el CEO de FullTip
Las redes sociales amplifican asuntos que aparecen en las plataformas tecnológicas como podría hacerlo una conversación de café, con la diferencia de que internet ayuda a difundir noticias o cualquier curiosidad de forma masiva, rápida y, en general, gratuita. En este aspecto, los grados de implicación de los consumidores catalogados por los profesionales del marketing son la votación o la valoración de una información o novedad, los comentarios, el envío a otro/s y la compartición en los medios 2.0. La clásica teoría de los usos y gratificaciones desarrollada hace décadas por los profesores Elihu Katz, Jay G. Blumler y Michael Gurevitch explica estas conductas: los individuos hacen algo para obtener una recompensa implícita o explícita.
Así pues, los motivos que explican comportamientos cotidianos de un enorme volumen de internautas, como el hecho de remitir contenidos o dejar constancia de que les ha gustado ese material, suelen ser conocidos, como también se desprende de las conclusiones de las últimas ediciones del Digital Banking Report. Sin embargo, en otras ocasiones, cuesta entender qué subyace en estas acciones, que convierten a personas anónimas en masivas distribuidoras comerciales. Consciente de que lo digital propicia una inmediatez que antes no existía, el influyente Seth Godin, considerado internacionalmente un gurú, ha intentado comprender por qué los usuarios reparten estos contenidos por la Web.
Para los profesionales del ‘marketing’, no siempre es sencillo entender por qué personas anónimas se convierten en grandes distribuidoras comerciales
Esta circunstancia permite que numerosos navegantes se sientan generosos y desinteresados. Otros, en cambio,tratan de combatir la soledad. Godin añade que mediante esta práctica muchos ciudadanos dan a entender igualmente que están a la última. O que les atrae un material divertido, gracioso... e, incluso, indignante. Según este experto, puede ocurrir que los internautas en cuestión quieran participar activamente en el triunfo de una idea. Una causa habitual es que atiendan la petición de un familiar, un amigo o un conocido. Hay usuarios que piensan en términos de economía de escala: un servicio funcionará mejor con un mayor predicamento.
De hecho, un porcentaje notable de comunidades empiezan a construirse de esta manera. En este punto se llega al beneficio económico, por ejemplo, con descuentos por captar clientes de una marca. Una estadística recogida por la guía Social Media Examiner sobre las razones por las que los cibernautas utilizan el botón “Me gusta” los presenta como sujetos más preocupados por la dimensión material y económica que por la ideológica y colectiva. Dos de cada cinco reconocen que les conviene recibir promociones, muestras de productos o cupones para compras futuras. La diversión y el entretenimiento como objetivo figuran en posiciones destacadas en este estudio.
Un estudio muestra a los internautas como sujetos más preocupados por la dimensión material y económica que por la ideológica y colectiva

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