domingo, 14 de julio de 2013

El reto de retirar un ejército de Afganistán

 
 



Es un lavadero de autos muy particular. Aguantando temperaturas de 46 grados centígrados, las tropas británicas usan mangueras a presión para lavar el polvo de Afganistán de los vehículos blindados que fueron llevados allá a través de los años.
Y no es solo el polvo.
 
Cualquier bicho que pueda colarse en el equipo estacionado en la base británica "Bastion" de la provincia afgana de Helmand debe ser removido para que el equipo pueda ser devuelto a Reino Unido, bajo las estrictas leyes ambientales del país.
La teniente coronel Suzi Donoghue es la comandante de un grupo de logística con 550 efectivos.
"Toda la mugre tiene que salir para que los vehículos cumplan los estándares, y además deben estar libres de explosivos", explica.
Lo que está pasando en la base Bastion y en otras instalaciones británicas en Helmand desde octubre del año pasado, es uno de los mayores retos para cualquier fuerza armada: retirarse en orden al final de una campaña.
 
 

Reto logístico

Se considera que este es el mayor ejercicio logístico para las fuerzas armadas británicas desde la Segunda Guerra Mundial.
Ya han regresado 625 vehículos de combate a Reino Unido, y para el final de las operaciones de combate después de 2014, habrán sido repatriados casi 3.000 vehículos.
Los soldados están recogiendo todo lo que creen que vale la pena rescatar.
 
Un comité en Reino Unido decide qué se debe dejar abandonado, o entregado en donación a las fuerzas afganas.
El comodoro John Bassell está a cargo de la mudanza.
Debe asegurar que la operación no interfiera con la capacidad de los 8.000 soldados británicos en Afganistán para pelear o mantenerse.
Los militares todavía necesitan balas, comida, aguas y raciones para los soldados destacados en las 13 bases que quedan de las 137 originales.
"Es el reto logístico de una generación, tanto en escala como en complejidad, pues estamos en un país sin costas", asegura, mientras caminamos cerca a un helicóptero Merlin que ya está empacado y listo para ser almacenado en un avion C17 que lo llevará de vuelta a Reino Unido luego de 4 años acá.
 

Por tierra y por mar

Reino Unido, al igual que otras fuerzas de la OTAN, tiene varias opciones de rutas para retirar el equipo.
El material que tiene más valor militar, como los vehículos blindados, es enviado por aire al Golfo Pérsico en un vuelo de dos horas y media, y de ahí es transportado por mar.
Es una ruta segura y confiable.
Pero otras provisiones y equipo menos valioso son llevados por vía terrestre hasta el puerto paquistaní de Karachi.
Otra ruta terrestre va por Uzbekistán hasta Riga en Letonia, de donde se embarca a Reino Unido.
El viaje en avión del helicóptero Merlin hasta tierras británicas toma 10 horas.
En total, la reubicación debe costar cerca de US$450 millones, después de más de una década de presencia británica en Afganistán.
 

Sin basura

Reino Unido también empleó una firma privada de logística, Agility. El contrato es administrado por un excomandante del cuerpo de logística del ejército, Chris Murray, quien se encarga de ayudar a que el precio obtenido por la venta de cualquier equipo militar sea el mejor.
"La lección clave cuando salimos de Bosnia es que uno debe empezar a pensar en cómo sacar el equipo desde el día que llega".
"Si traes equipo, tienes que empezar a planear sobre cómo lo vas a sacar", asegura.
"La geografía aquí significa que fue muy difícil traer todo el equipo. Mucho llegó por aire o por una línea de aprovisionamiento tortuosa y peligrosa. Mucho va a tener que salir de la misma manera".
"Ya que es tan lejos de casa y no tiene costas, es muy, muy caro mover las cosas. Así que la lección es: no lleves basura de regreso a casa".

 
Caroline Wyatt  Corresponsal de Defensa, BBC   Última actualización: Sábado, 13 de julio de 2013

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