jueves, 11 de julio de 2013

Guía útil para el divorcio: lo que deben saber los hombres para vivir mejor

 
 
El periodo inmediatamente posterior al divorcio es el menos indicado para tomar decisiones vitales.
 
 
Más de 100.000 matrimonios se divorcian cada año en España. Un creciente fenómeno hasta poco antes del inicio de la crisis económica, cuando las rupturas matrimoniales se estancaron e, incluso, descendieron ligeramente, como reflejan los datos del INE.
 
 A pesar de ello, en 2011 se superaron los 103.600 divorcios. El perfil mayoritario de estas parejas es el de personas con edades comprendidas entre los 40 y los 50 años y con hijos. Unas edades en las que se multiplican las dificultades para reiniciar una nueva vida, tanto en el plano sentimental como en el económico. El escritor Nicholas Lezard las ha vivido en primera persona, y ha querido compartir sus métodos y estrategias para superar este bache vital en el libro Bitter Experience Has Taught Me (Faber and Faber).
 
Cómo si fuese una guía básica masculina sobre qué hacer “cuando te dicen que te vayas de casa después de 20 años de matrimonio”, Lezard ofrece una serie de consejos a partir de su experiencia personal. Unas enseñanzas que se pueden resumirse en una idea central: “Debemos estar dispuestos a evolucionar porque la vida es un cambio continuo”.
 
 
Los juicios innecesarios solo prolongan la agonía
 
Las batallas legales no suelen ser buenas para nadie, “a excepción de los abogados”, apunta el escritor. En su caso, se gastó una elevada cantidad económica en contratar a los mejores abogados, lo que solo le valió para prolongar su agonía y mantener duros enfrentamientos con su expareja. El periodo inmediatamente posterior al divorcio no es propicio para tomar decisiones racionales y reflexivas, ya que surgen las ansias de venganza y pesa más la idea de “hacer daño al otro que obtener un reparto de bienes lo más equitativo posible”.
Para Lezard, lo más rápido, beneficioso y sano es tratar de negociar y encontrar un acuerdo entre ambas partes. De este modo, “ahorrará tiempo, dinero y evitará que la separación sea más traumática de lo que ya lo es de por sí”.
 
 
Potencia tu vida social (pero no vivas con la primera pareja que encuentres)
 
“Mentalízate que, al menos durante la fase de duelo, tu vida va a ser muy triste, tendrás remordimientos y estarás desmotivado”, asegura el autor de Bitter Experience Has Taught Me. Y es que no es lo mismo “que nos echen de casa a que nos vayamos nosotros”, añade, pues es inevitable sentirse agraviados y heridos por muy alta que se tenga la autoestima. Es por ello que recuperar la vida social, que normalmente se descuida durante el matrimonio, o conocer a nueva gente ayuda a recuperarse del golpe y devuelve parte de la dignidad perdida.
Tras superar la ‘fase de duelo’ se suele caer en el “error” de volcarse de lleno en la primera relación sentimental que se entable. Unas ansias por volver a recuperar la vida en pareja que pueden llevar a tomar decisiones precipitadas, como puede ser irse a vivir juntos. Para Lazard, se trata de una cuestión que debe madurarse mucho si no se quiere fracasar y deshacer todo el trabajo previo realizado en lo que a autoestima se refiere.
 
 
Ahora sí, tus hijos son lo más importante de tu vida
 
En un contexto en el que éxito laboral escala posiciones en la pirámide de necesidades, es posible que no se dedique todo el tiempo que se debiera a la educación de los hijos y a los momentos de ocio con ellos. Sin embargo, el ‘shock’ provocado tras el divorcio ayuda a relativizar el afán materialista en favor del tiempo que se pasa con los hijos. Las cosas se aprecian más cuando no se pierden o no se pueden disfrutar tanto como antes. La mejor manera de demostrarles cariño no es otra que intentar mantener una relación cordial con su madre, al menos en su presencia. El autor de la denominada guía para el divorciado también insiste en la necesidad de transmitirles a los niños que uno está bien para cuidar tanto su bienestar como el del padre.
 
 
Aprender a ser conformista y a valorar las pequeñas cosas
 
Aceptar que ya no se podrá vivir en una casa con las mismas dimensiones que las del hogar familiar, así como mucho menos acogedora, es un paso inevitable tras el divorcio. Para el escritor es fundamental valorar que, por lo menos, se tienen al lado a los familiares y amigos, además de un techo donde vivir. Aunque admite que no es fácil empezar de cero, hay que afrontar esta nueva etapa vital con optimismo e intentando ser positivos pues, de lo contrario, nunca se logrará superar esta traumática situación. Dar una sensación de pena a las personas del entorno será lo más contraproducente que se puede hacer.
 
 
Ganarás en prudencia y no intentarás cambiar a los demás
 
Nadie es perfecto, pero uno solo suele darse cuenta de ello tras una ruptura matrimonial, lamenta Lezard. En base a ello, es necesario resignarse a intentar cambiar a las personas que nos rodean: “La vida es demasiado corta para ello y, francamente, nunca lograrás tus objetivos y te sentirás un insatisfecho crónico”.
 
 
Tus gustos volverán a ser parecidos a los de tu juventud
 
Una buena parte de las aficiones compartidas con la pareja suelen abandonarse tras la separación. Su lugar suele ser ocupado por las aficiones y gustos previos al matrimonio y que, por diferentes razones, se dejaron de practicar. Como si se intentase volver a un estadio vital que se quedó atrás, resurge el interés por acudir a conciertos, hacer deportes ya olvidados o viajar a aquellos lugares que no le gustaban a la pareja o a los que no se podía ir con niños pequeños. No se trata de una actitud perniciosa o infantil pues, como asegura el autor, “ayuda a superar el trauma”.

 
  10/07/2013   (06:00)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.