martes, 1 de marzo de 2011

Los toros se enfrentan a la temporada más difícil de su historia

Foto from ganaderoslidia.com

En 2010, la actividad del sector tocó fondo, arrastrada por el crac inmobiliario y por propios excesos. Acumula una caída del 37,8%. 2011, el año de la abolición catalana, será peor aún.

Por el retrovisor se adivinan las cenizas descorazonadoras de 2010, aún sin extinguir del todo. La temporada taurina del año pasado fue la de la convulsión permanente, la del triunfo inapelable de El Juli, la de la resurrección de José Tomás con sangre mexicana, la del conato de unión del mundo táurico, la del primer paso hacia el Ministerio de Cultura y, sobre todo, la del anuncio de abolición de los toros en Cataluña. Pero también fue el año en el que la economía del sector se asomó al precipicio de la depresión.

La actividad taurina se desplomó hasta su nivel más bajo en más de una década. El número de festejos mayores celebrados en España fue de 1.355, un 6% menos que en 2009, año en el que se registró un descenso del 23%. La caída acumulada desde 2007 es del 37,8%. En aquel año se hicieron 821 paseíllos más que la temporada pasada.
En la suma de España y Francia, desde 2007, la caída ha sido del 36,5%. Además, un tercio de las corridas de toros ha desaparecido, y se lidia un 40,3% menos de novilladas que en pleno apogeo de ingresos urbanísticos para los ayuntamientos.
La referencia a la vivienda no es casual. Han sido los tentáculos del crac inmobiliario los que han cerrado a cal y canto las puertas de decenas de plazas de pueblo. Las de tercera categoría hundieron su actividad un 13% en 2010 y se celebran la mitad de las corridas que hace tres años.
La década larga en que el maná del ladrillo tiraba con fuerza de la economía se emparejó con el auge de la celebración de festejos. Los alcaldes recibieron ingresos atípicos derivados de la construcción que rondaron el 50% de su recaudación total, según los expertos, así que optaron por engalanar sus fiestas locales con más corridas de toros.
Los euros esprintaban con rapidez del ladrillo a la plaza. Así lo explica a EXPANSIÓN Carlos Núñez, presidente de la Mesa del Toro y de la Unión de Criadores de Toros de Lidia: “La curva de festejos en los años 90 era relativamente estable, entre 1.500 y 1.750 al año, pero se disparó a partir de 2003. Eso hizo que produjésemos mucho más toros, para cubrir esa demanda”.
Desde 2008 el agujero inmobiliario no ha hecho sino crecer, justo al contrario que los ingresos fiscales de los ayuntamientos. De hecho, los consistorios ingresan un 90% menos que hace cuatro años, como adelantó este diario el 5 de julio de 2010. Es decir, nada menos que 15.000 millones de euros que antes provenían de la construcción ahora serpean hacia el sumidero.


Más excedente en 2011
Los alcaldes han comenzado el ajuste de gasto cortando por lo sano: menos corridas de toros, o incluso ninguna. Otra burbuja que se pincha. Así, la vuelta a la normalidad achubasca a los ganaderos de bravo: “Nuestro sector tarda cuatro años en autorregularse”, subraya Núñez.
Por eso, en 2011, año de la abolición de los toros en Cataluña, aún no se avizora un cambio de tendencia. Más bien al contrario. Este año el toril de la recesión sigue abierto de par en par. Si en 2010 se quedó sin lidiar alrededor del 30% de los toros, en 2011 la situación se puede agravar, ya que en 2007 (año en que nacieron los toros que se lidiarán en 2011) se herraron 1.500 machos más que en 2006 (los de 2010).
Sólo con mantener el número de festejos, el golpe para los ganaderos sería bíblico: “Es el año con una previsión de excedente más alto de la historia reciente de los toros”, apunta Núñez. “Se prevé que al menos 2.500 toros se queden en el campo sin lidiar. El destino final de algunas ganaderías será el matadero”.
En este punto cabe recordar que el coste de producción de un astado bascula entre 4.000 y 5.000 euros, y si no se consigue vender para una corrida o un encierro el matadero sólo paga entre 320 y 400 euros por él. “Es horrible, pero la oferta del toro se tiene que adecuar a los festejos que se programan”, agrega. Visto el panorama, “hay más ganaderías en venta que nunca”.
Al menos, el paso de los toros desde el Ministerio de Interior al de Cultura va “muy bien. En 30 ó 50 días será ya un hecho”. Sobre todo, porque resulta imperioso que la fiesta tribute por el IVA reducido (8%) y no por el tipo general (18%). El 8% es el IVA del arte, y en el arte, como decía Juan Belmonte, “no cabe la voluntad”. Pero en la economía sí.
Por Juanma Lamet. Madrid from Expansion.com 28/02/2011

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