miércoles, 20 de junio de 2018

Las 'abuelas del cartón' que malviven en la ciudad con más rascacielos del mundo


Philippe López

Aunque Hong Kong es uno de los lugares más ricos y con mayor esperanza de vida del mundo, los ancianos apenas tienen pensión . De ahí que las "abuelas del cartón" vivan de recolectar cajas por las calles. Se estima que más de 5.000 ancianas se dedican a estas tareas

Un marido alcohólico y maltratador dilapidó en las mesas de juego los magros ahorros reunidos por Wong Yuen Ha, una mujer menuda de 65 años, tras una vida como asistenta en un hospital. Para rematar la faena, cuando él falleció hace más de un lustro, el casero empezó a llamar a su puerta para reclamar el pago de unos alquileres que ella creía saldados. Despojada de vivienda, sin familia que la apoyara ni dinero en la cuenta, sobrevive desde entonces a la intemperie recogiendo cartón para luego venderlo a las plantas de reciclaje locales.

"Cada día del año, sin excepción, trabajo unas 15 horas para ganar 4,5 euros, lo justo para una comida decente", asegura desde la cama de hospital en la que la ha dejado postrada una pierna hinchada de color macilento. "Además, recibo una pensión mensual de unos 300 euros. Pero por un piso subdividido, que es lo peor de lo peor, te cobran entre 250 y 400 euros al mes, así que por ahora no me planteo dejar de dormir en la calle".

La señora Wong es una de las miles de "abuelas del cartón" (algunas ONG estiman que hay 5.000) que, en cuanto despunta el alba, se echan a las calles de Hong Kong carrito en ristre para recoger este preciado material de comercios, mercados y oficinas. Todo una ejército de arrugas y espinazos doblados que auguran un triste final para los que osen envejecer sin ahorrar lo suficiente en una de las ciudades más caras y con mayor esperanza de vida de todo el planeta (81,3 años para los hombres y 87,3 para las mujeres).

Porque esta longevidad, que a priori se antoja como una buena noticia, se ve ensombrecida tras conocerse que un tercio de los ancianos de la ex colonia británica vive en la miseria. De acuerdo con los datos oficiales presentados a finales del año pasado, en 2016 había en este territorio 478.400 personas de 65 años o más malviviendo por debajo del umbral de la pobreza, fijado en unos ingresos mensuales inferiores a los 412 euros.

Su precaria situación resulta aún más chocante si se tiene en cuenta que aquí no falta el dinero. Corazón financiero de Asia y adalid del capitalismo más libre y feroz, Hong Kong acoge a cientos de empresas internacionales que le permiten contar con el mayor número de rascacielos del mundo y un PIB per capita superior a Reino Unido o Alemania. Sin ir más lejos, las autoridades anunciaron en febrero un superávit fiscal para este año de casi 15.000 millones de euros, un lujo al alcance de muy pocas administraciones.

Pero aún con esas, los fondos públicos destinados a los ancianos se consideran una miseria. Sirva como ejemplo, el más popular de todos ellos, el subsidio para la tercera edad, un pago mensual de 281 euros al que se conoce despectivamente como "dinero de fruta" ya que con él alcanza para comprar poco más que eso. "Aunque hay superávit desde hace años, el dinero se va en megaproyectos que a la gente común le sirven de poco", apunta Ng Wai-tung, de la ONG local Sociedad para la Organización de la Comunidad (SOCO). "Nuestra población envejece muy rápido y sin poder disfrutar de su retiro, toda una vergüenza para una ciudad tan rica. El Gobierno debería abordar el problema cuanto antes para responder oportunamente mientras tenga fondos para ello".

Desde luego, no le falta razón para urgirles que se metan en harina. Según datos de la propia administración, se prevé que la población hongkonesa de mayores de 65 años se duplique en 20 años hasta alcanzar los 2,37 millones (un tercio de la población total) y que a ese aumento le acompañe una disminución de la tasa de fertilidad y una pérdida de hasta el 14% de la fuerza laboral en 50 años.

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MIS AMIGOS PUEDEN PASAR SUS ÚLTIMOS DÍAS BEBIENDO TÉ. YO TRABAJARÉ HASTA QUE ME FALTE EL ALIENTO. ESPERO QUE SIRVA PARA QUE MIS NIETOS TENGAN UNA VIDA MEJOR"

Fok Mel Sung, "abuela del cartón"

Con estos datos, el Gobierno apostó en el año 2000 por crear un sistema obligatorio de pensiones de gestión privada conocido como MPF para tratar de garantizar ciertos ahorros a aquellos que alcancen la edad de jubilación, un dinero que se va acumulando en un fondo y se cobra de una sola vez cuando el trabajador se retira. Sin embargo, para especialistas como el profesor Nelson Chow, de la Universidad de Hong Kong, el programa no es nada efectivo "por los pobres ingresos que genera", y apenas protege a aquellos que ahora rondan los 60 y 70 años.

Es el caso de Fok Mei Sung, china de 68 años, que hace casi 20 abandonó su pobre pero apacible vida de agricultora en Cantón para que sus tres hijos gozaran de mayores oportunidades. Tras 14 años limpiando las calles de Hong Kong empleada por varias subcontratas, una lesión de espalda la obligó a jubilarse en 2014. Pero lejos de disfrutar de su retiro en compañía de sus nietos, unos alquileres disparados por el metro cuadrado más caro del mundo y los gastos médicos para paliar sus dolores devoraron sus 5.400 euros de ahorro, MPF incluido, en menos de dos años, por lo que no le ha quedado otro remedio que volver a las calles que antes barría para tratar de complementar la economía familiar.

"Antes pagaban 80 o 90 céntimos por kilo, pero desde que China prohibió la importación de cartón hace año y medio, los precios han bajado a 60 céntimos", detalla esta mujer, que vive en un piso público de 15 metros cuadrados con uno de sus hijos, su nuera y tres nietos. "Por eso salgo a las cinco de la mañana, antes de que lo hagan el resto, porque ahora la competencia entre nosotras es feroz".

Además de al resto de abuelas (los hombres de esta edad suelen trabajar de porteros o guardias de seguridad), la señora Fok tiene que vérselas con los compradores, que no pierden ocasión de jugársela con los precios, y con las autoridades, que a veces les acusan de obstruir la vía pública u otras faltas menores y les requisan lo que con tanto esfuerzo han recolectado.

"Hay una falta de respeto institucional por la tarea que estas personas realizan", se queja Tang Wing-him, de la ONG Escuela del Cuidado de la Pobreza de Hong Kong. A su juicio, uno de los mayores problemas es que no se considera a estas mujeres como parte integral de la industria del reciclaje, por lo que su situación legal es difusa y no gozan de ninguna protección en términos de salario o seguridad pese a su labor fundamental para el medioambiente y la economía local. "Por eso es importante trabajar por que se reconozca social y legalmente la contribución de estos mayores a nuestra sociedad, además de exigir al Gobierno a que promueva su bienestar y un entorno amable y seguro para ellas".

Para ello, tanto su ONG como otros colectivos de la ciudad llevan años abogando por la adopción de una pensión básica universal para todos los mayores que se jubilen independientemente de sus ingresos, algo a lo que las autoridades se muestran muy reticentes alegando que no existe consenso social sobre el tema.

Algo de razón no le falta en una sociedad en la que tradicionalmente los hijos cuidaban de los padres -algo que se está perdiendo- y en la que pedir ayuda al Estado es visto como algo vergonzoso y degradante. "Aunque podría haberlo hecho, nunca he pedido una ayuda del Gobierno. Si uno tiene fuerzas para trabajar, tiene que valerse por sí mismo y ser independiente", afirmó la señora Wong, a la que los médicos tratan de convencer de que solicite alguna de las subvenciones a las que tiene derecho cuando salga del hospital.

Otras como la señora Fok no lo ven tan mal, sobre todo al compararse con sus pares de otros lugares. "Después de irme de China, el Partido Comunista chino permitió a los agricultores vender o alquilar sus tierras", dice entre suspiros. "Ahora, mis antiguos amigos pueden pasar sus últimos días bebiendo té y jugando a las cartas, mientras que yo seguiré trabajando hasta que me falte el aliento. Espero que al menos sirva para que mis nietos tengan una vida mejor".


ISMAEL ARANA
Hong Kong
19 JUN. 2018 02:01
http://www.elmundo.es/papel/historias/2018/06/19/5b279a72e2704e325d8b461f.html

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