miércoles, 27 de junio de 2018

Los millonarios les quitan los dinosaurios a los científicos

Varios operarios reconstruyen la estructura de un dinosaurio antes de su subasta en la Torre Eiffel. REUTERS



Los paleontólogos advierten de que muchos fósiles están siendo adquiridos por particulares, lo que pone en riesgo la investigación



Los millonarios del mundo tienen un nuevo objeto que coleccionar: los fósiles de dinosaurios. De hecho, la compra de dinosaurios fosilizados se ha convertido en un fenómeno lo suficientemente extendido como para que los científicos hayan dado la voz de alarma. Los ricos del mundo tienen mucho más dinero que los museos y las instituciones de investigación, y esos especímenes que quedan en manos de multimillonarios se pierden irremisiblemente para la ciencia.

El lunes de la semana pasada llegó el caso más extremo hasta la fecha, cuando un dinosaurio de 8,7 metros de largo, cuyo esqueleto estaba completo en un espectacular 70% -una cifra muy alta para un animal que vivió hace 154 millones de años- y que pertenece a una especie desconocida, fue vendido en París por la casa de subastas Aguttes a un comprador anónimo a cambio de dos millones de euros.

La subasta del ejemplar de París no pasó desapercibida a los científicos. La Sociedad de Paleontología de Vertebrados, un grupo con sede en Bethesda, en las afueras de la ciudad de Washington, y que agrupa a más de 2.200 científicos de todo el mundo, pidió públicamente a Aguttes que no subastara la pieza, alegando que se trataba de un ejemplar «importante desde el punto de vista científico». Claro que la propia casa de subastas sabía eso. En la información que dio sobre la subasta a los posibles vendedores, Aguttes arrancaba proclamando que «este espectacular espécimen muestra inesperadas diferencias anatómicas en relación a otros grandes tetrápodos del Jurásico tardío, lo que abre una nueva línea de investigación aún más prometedora dado que el esqueleto está completo en un 70%». Así pues, Aguttes sabía lo que estaba vendiendo sin que hiciera falta que los científicos se lo recordaran.

El problema es que, ahora, es probable que esa «prometedora nueva línea de investigación» se agote antes de que haya empezado. Los propietarios de este tipo de fósiles no suelen dar facilidades -si es que conceden alguna- a los científicos. A veces, se quedan como decorados para fiestas. En este caso, Aguttes asegura que el comprador lo dará en préstamo a un museo, aunque sin especificar a cuál ni en qué circunstancias. Según la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, incluso cuando los propietarios de fósiles dejan a los científicos estudiar las piezas, la investigación se ve afectada, dado que no es común que una persona deje a diferentes grupos de expertos llevar a cabo investigaciones sistemáticas y con plena libertad con lo que, a fin de cuentas, es propiedad suya y, encima, se encuentra en un inmueble que también le pertenece. Por ahora, todo lo que sabemos del animal es que era similar a un alosaurio, un género de dinosaurios muy parecido a los tiranosaurios que llevan sembrando el terror en las pantallas de cine desde que en 1993 Steven Spielberg estrenó la primera película de la franquicia Parque Jurásico.

Todo lo demás relativo a la criatura es un misterio. Y eso incluye su existencia desde que fue exhumado en 2013 en el estado de Wyoming, en Estados Unidos. El nombre de los paleontólogos que lo desenterraron -en una operación que fue totalmente legal- no ha sido desvelado. De su vendedor en la subasta de París, Aguttes solo ha dicho que es una persona de nacionalidad británica. El comprador, de acuerdo con la agencia de noticias France Press, es «un coleccionista de arte francés».

Y ahí se acaba la información. Dado que se trata de una criatura que fue vendida de la manera más espectacular posible, en una subasta pública realizada nada menos que en el primer piso de la Torre Eiffel, toda esa oscuridad no deja de revelar el problema que para la Ciencia supone esta nueva afición coleccionista.

La venta privada de fósiles no es nueva. Antes el contrario. Desde sus inicios, la Paleontología ha funcionado en gran medida movida por particulares. Ahora, sin embargo, las ventas de fósiles están empezando a convertirse en un verdadero mercado. Eso se debe a varios factores. Uno, como ha señalado el presidente de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, David Polly, a la revista científica Nature, al simple hecho de que los millonarios tienen mucho más dinero que los museos. Pero, en la misma publicación, Paul Barrett, paleontólogo del director del Museo de Historia Natural de Londres, explica que no es solo que los museos tengan menos dinero, debido a las restricciones de sus presupuestos, sino a que también tienen sus almacenes llenos de fósiles de dinosaurios y, por tanto, prefieren estudiar primero lo que tienen antes de lanzarse a nuevas adquisiciones.

Eso está generando un curioso mercado: el de fósiles de dinosaurios. Aunque por el momento no hay indicios de una industria organizada, el hecho de que estas piezas puedan venderse en el mercado podría haber disparado el interés de los propietarios de terrenos en los que hay yacimientos paleontológicos por encontrar restos en ellos. Eso es especialmente posible en EEUU, donde lo que aparece en el subsuelo -ya sea petróleo o un fosil- es propiedad del dueño del terreno, pero también podría darse en países con niveles altos de corrupción o falta de control sobre estas actividades.

Según Nature, la casa de subastas parisina Binoche et Giquello vendió un alosaurio y un diplodocus por 1,4 millones de euros cada uno, y en 2017 subastó el cráneo fosilizado de un tricerátopo. En 2016, Aguttes vendió un alosaurio por 1,1 millones de euros.




PABLO PARDO
Washington
24 JUN. 2018 11:54
http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2018/06/24/5b2e71e9468aeb866b8b4590.html

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