domingo, 16 de febrero de 2014

El repunte exportador chino: ¿realidad o ficción?

 
 
El alza de 10,6% superó todas las expectativas pero no encaja con otros datos de la región

                   
BEIJING—El desempeño sorprendentemente robusto de las exportaciones chinas en enero sirvió para reanudar el debate acerca de la confiabilidad de la información provista por el gobierno y subrayó las dificultades de seguir de cerca la evolución de la segunda mayor economía del mundo.
 
El salto de 10,6% en las exportaciones de enero, impulsado por una sólida demanda de Europa y Estados Unidos, superó las expectativas. Muchos economistas pronosticaron un avance pequeño o nulo en las cifras, tomando en cuenta que la producción fabril de China perdió fuerza el mes pasado y que la economía se desaceleró en el cuarto trimestre.
 
"Es todo un desafío descifrar lo que está ocurriendo", dijo Louis Kuijs, economista de Royal Bank of Scotland. "Hay que transformase en un detective".
 
El alza, además, no encaja con otros datos de la región, como la caída de 4,6% en las exportaciones de Taiwán y de 0,2% en las de Corea del Sur en enero frente al mismo lapso del año anterior. Ambas economías habitualmente se benefician de las mismas tendencias comerciales que impulsan a China. Asimismo, la celebración del año nuevo lunar que duró una semana a finales de enero debió haber mermado, no apuntalado, las ventas de China al exterior.
 
Los misterios renovaron las sospechas de los economistas y analistas de que las empresas chinas están facturando en exceso sus exportaciones. La sobrefacturación es una táctica que usan las compañías para inflar el valor de sus exportaciones, lo que les permite eludir los controles de capital y traer más fondos al país.
 
Las condiciones parecen estar dadas para la sobrefacturación, dicen los economistas, puesto que las tasas de interés del país están en alza y se prevé una apreciación de la moneda. "En China, hay numerosas razones por las que quiere ingresar el capital golondrina", señala Karlis Smits, economista del Banco Mundial en Beijing.
 
La sobrefacturación y tácticas parecidas son muy difíciles de detectar por analistas y el personal de aduanas. Los datos del miércoles ofrecen pocas pistas, lo que algunos economistas interpretan como una señal de que el alza de las exportaciones en enero fue auténtica o que las empresas han encontrado una forma menos obvia de sobrefacturar.
 
Los grandes flujos comerciales hacia Hong Kong o los que pasan por zonas aduaneras protegidas —áreas cerradas dentro de China pero fuera de la jurisdicción de aduanas— cayeron en enero, según muestran las cifras.
 
El envío de bienes por esas zonas e inflar su valor fueron prácticas que se utilizaron ampliamente el año pasado para ocultar transacciones fraudulentas: ya fuera para efectuar arbitraje comercial, evitar impuestos o esconder ingresos corruptos. Las cifras también demostraron que las exportaciones chinas aumentaron marcadamente hacia Estados Unidos, Europa y Japón, mercados donde es más difícil falsificar transacciones.
 
En el pasado, se han usado objetos pequeños de valor, como chips de computadora, para enmascarar transferencias de fondos.
 
La moneda virtual bitcoin ofrece otra forma de evadir los controles de capital, que China mantiene para prevenir las transferencias rápidas de dinero, que teme podrían desestabilizar la economía.
 
En diciembre, China prohibió que las instituciones financieras gestionaran la divisa virtual, pero las personas físicas pueden seguir comprando y vendiéndola a través de mercados en línea que están bajo el radar regulatorio.
 
Un operador en Hong Kong dijo que sus rivales chinos exportan acero aunque no les genera ninguna ganancia como una forma de elevar los ingresos de capital, evadir impuestos y aprovechar los incentivos para inversiones extranjeras especiales. "Ganan dinero gracias al diferencial de las tasas de interés y la apreciación del yuan", manifestó. "Hasta ahora, ha sido una apuesta segura", aseveró.
 
Brian LeBlanc, un economista en la organización sin ánimo de lucro Global Financial Integrity, con sede en Washington y que estudia el tema, estima que en 2012 ingresaron US$101.000 millones en capital ilícito a China vía Hong Kong, los datos disponibles más recientes, lo que se acerca a toda la inversión extranjera directa legal del país, de US$112.000 millones.
 
China ha tenido un éxito ambivalente en sus intentos por suprimir la facturación falsa. Los reguladores el año pasado anunciaron un mayor escrutinio de los pagos transfronterizos, y el crecimiento de las exportaciones rápidamente se desplomó.
 
En diciembre, las autoridades ordenaron a los bancos auditar los pagos comerciales de sus clientes y reportar cualquier actividad sospechosa. En términos generales, el gobierno ordenó a los directivos dejar de realizar informes falsos y asegurar la precisión de los datos económicos.
 
El volumen de sobrefacturación es probablemente menor ahora que a principios de 2013, anotó el economista Liu Li-Gang, de ANZ Bank, aunque las operaciones comerciales se siguen usando extensamente para ocultar los flujos de capital.
 
Con controles más rígidos, las empresas están encontrando nuevas resquicios, incluyendo los "viajes redondos", o round-tripping. Bajo esta estrategia, los bienes son enviados al exterior y pagados con capital extranjero de bajo interés. El dinero se invierte en China, obteniendo 5% o más. Después de varios meses, los bienes son devueltos a China y se reembolsan los fondos, y la empresa genera una ganancia con su inversión.
 
By Richard Silk

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