lunes, 23 de abril de 2018

La regulación es el nuevo 'tornado' que amenaza a la tecnología


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No es el único, subidas agresivas de los tipos tampoco van a favor de un sector que, en septiembre, puede enfrentarse a la presión vendedora de ETFs.

Poco (o nada) ha sido capaz de frenar la tendencia de la tecnología en bolsa en los últimos años: es el sector más alcista desde que Estados Unidos arrancase el QE, en no- viembre de 2008, con retornos anualizados del 45 por ciento si se mira al Nasdaq 100 (el doble que los otros dos índices más representativos de la primera economía del mundo). Es más, el indicador tecnológico por excelencia se encuentra ya a un 3 por ciento de borrar el golpe que supuso el escándalo protagonizado por Facebook y su privacidad el pasado 18 de marzo. Ha sido uno de los más sonados, pero no el único: gigantes como Amazon o Google reciben constantes críticas por el alcance de sus tentáculos, mientras las polémicas en torno a otras tecnológicas, como YouTube (de Alphabet), también se suceden en Estados Unidos por recopilar presuntamente datos de menores de 13 años con fines comerciales.

En un momento en el que el usuario ha vuelto a recordar que ninguno de los servicios que ofrecen estas compañías es gratis, una de las principales amenazas a las que se enfrentan es al aumento de regulación (ya sea antimonopolio, impositiva o de privacidad). Sobre esta última, Europa lleva la iniciativa: la primera prueba de fuego arranca el 25 de mayo.

Como recuerda en un informe Bank of America Merrill Lynch (BofA), la tecnología es uno de los sectores menos regulados. Así, mientras el manufacturero cuenta con 215.000 normas en Estados Unidos y el financiero con otras 128.000, en la tecnología solo existen 27.000. Es cuestión de tiempo que esto cambie y la historia demuestra que, a menudo, cuando un sector se regula su cotización sufre en bolsa. "Siempre que eso ocurre", dice Jacobo Blanquer, consejero delegado de Tressis Gestión, "es malo para su valoración". BofA lo ilustra con dos ejemplos: el de las tabaqueras, reguladas en 1992 y el del sector de la biotecnología, en 2015. Según los cálculos de este banco de inversión, la regulación pendiente de aprobar en Estados Unidos y en Europa amenazan el 4 por ciento de los ingresos del sector.

La regulación, el nuevo obstáculo

En un horizonte más cercano, lo primero a regular será la privacidad. El riesgo por esta vía, señala Ramón Esteruelas, especialista en fondos temáticos de BNP Paribas AM, durante una entrevista con elEconomista "es más inminente en Europa que en Estados Unidos", debido a que, para que se tomen decisiones al respecto en la primera economía del mundo, aún se necesita tiempo, entre 12 y 18 meses, dice: "Lo que sí puede afectar a la valoración de estas compañías en el corto plazo es la normativa que procede de Europa".

Se refiere al Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés), que entra en vigor el próximo 25 de mayo y que es el responsable, seguramente, de que haya recibido algún email que otro de las compañías alertando de que van a actualizar sus términos de sus políticas de privacidad. Su objetivo es dotar de protección a los ciudadanos de la Unión Europea y regular, entre otras cosas, los datos que las empresas recopilan de los usuarios con independencia de dónde están domiciliadas. Lo que afecta directamente a gigantes como Facebook, que ya ha anunciado que aplicará las nuevas normas de la UE en todos los países; Google, Apple o Twitter, entre otras.

En Goldman Sachs dan una estimación concreta. Aunque creen que este sector experimentará uno de los mayores crecimientos anuales en ventas y en beneficios los próximos años, matiza que existen dos fuerzas importantes que están cambiando la forma en la que los inversores perciben el sector. Una es la ya nombrada regulación y que, en opinión de Heather Bellini, analista de la firma para la industria de tecnología y software, estima que, en el caso de la compañía de Zuckerberg, "podría registrar una caída de sus ingresos de hasta un 7 por ciento, aunque el impacto podría ser menor si obtiene el consentimiento del usuario para procesar datos personales", en cambio, "las ventas de anuncios de Google podrían ceder hasta un 2 por ciento".

Pero la protección de datos no es el único problema que acecha a este tipo de compañías. El sector tecnológico actual también enfrenta críticas por su excesivo tamaño. De hecho, esta semana, la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, fue preguntada sobre si la institución apoyaría dividir grandes empresas tecnológicas como Amazon, que informaba haber superado ya los 100 millones de usuarios Prime en EEUU, y que algunos consideran opera como un "monopolio". "No estoy segura de que dividir algunos titanes tecnológicos sea la respuesta correcta. Solía serlo", justificó Lagarde.

Eso sí, la exministra de Finanzas gala apuntó que la acumulación de poder en pocas manos "no ayuda al medio y largo plazo" y defendió que "la competencia es necesaria", para concluir asegurando que los reguladores "necesitan una nueva forma de pensar. Y rápido".

Cambios en los sectores, segundo

El otro factor al que alude Goldman que podría introducir cierto ruido en el sector tiene que ver con la reclasificación de sectores que implementarán próximamente MSCI y Standard & Poor´s. Por ejemplo, esta última sacará en septiembre a Facebook y Apple del sector tecnológico para introducirlas dentro del sector de servicios de comunicación. Una vez que se materialicen estos cambios, dice Goldman, el sector de la tecnología perderá peso en el S&P500, donde su influencia caerá hasta el 20 por ciento desde el 25 por ciento actual. "Con la salida de dos de las compañías más grandes, el sector perderá parte de su atractivo para los inversores que busquen crecimiento", reconoce David Kostin, estratega jefe de este banco de inversión. Pero además, uno de los efectos indeseados de este cambio será la presión vendedora de los productos que replican índices o sectores (los llamados ETFs), que tendrán que reajustar el peso que tienen a cada uno de ellos tras los cambios, explica Esteruela, lo que podría generar cierta presión vendedora.

Esas razones, junto a las altas valoraciones del sector, han llevado a los gestores a mantener la exposición más baja a la tecnología desde 2013, según la última encuesta realizada por BofA. El 64 por ciento de ellos, señala, además, que podría pasar a infraponderarlo si, finalmente, se produce un repunte agresivo de la regulación. Un informe elaborado por este banco de inversión da diez razones por las que ha llegado el momento de reducir el peso a este sector. Entre ellas, se encuentra, por ejemplo, el hecho de que sus beneficios por acción representen casi un cuarto de Estados Unidos: "Ese nivel raramente se supera y, a menudo, se asocia con picos de burbuja, tenga en cuenta que actualmente solo hay cinco ventas de 250 recomendaciones entre las FAAMNG [Facebook, Apple, Amazon, Microsoft, Netflix y Google]".

Ninguna de las seis recibe una recomendación de venta por parte del consenso de mercado recogido por FactSet. De ellas, el peor consejo, y es de mantener, muy cercano a la compra, lo recibe Netflix (ver gráfico). Mientras tanto, las expectativas de ganancias de las grandes tecnológicas sostienen, por ahora, sus elevadas valoraciones que, en casos como el de Amazon, su multiplicador de beneficios alcanza las 181 veces, una ratio que se relativiza cuando se observa la evolución que se espera de sus beneficios a futuro. La media de bancos de inversión prevé que crezcan más de un 300 por cien en el próximo trieno. Si se amplía el foco al conjunto de las FAAMNG, las previsiones apuntan a un repunte medio de sus ganancias del 200 por cien durante los próximos tres años.

Subida de tipos, tercero

A pesar de que una de las ventajas que presentan las grandes tecnológicas es que muchas de ellas tienen grandes niveles de liquidez, otro de los factores que no les beneficia en demasía es el nuevo escenario de normalización monetaria, que incluye un precio del dinero más alto -el mercado descuenta dos subidas más en Estados Unidos este año-. Sobre esto reflexiona Neil Dwane, estratega global de Allianz Global Investors: "Con tasas más altas en el horizonte, el dinero fácil será más difícil de obtener. Esto plantea una pregunta clave: si el coste creciente del capital hace peligrar a las empresas de tecnología que están funcionando con pérdidas".

En un mundo que tiende hacia una política menos expansiva de los bancos centrales, en parte, por la propia recuperación de la economía, que muestra fortaleza, en RBC Capital Markets prefieren ahora mirar hacia compañías de tipo valor antes que las de crecimiento, como es la tecnología, de ahí que recientemente también hayan optado por infraponderar este sector. "Las valoraciones ya no sugieren que las acciones de crecimiento estén baratas respecto a las de valor", apuntan sus analistas. Y existe una tendencia dentro del sector, continúa, a tener un rendimiento inferior cuando el valor supera al crecimiento.


CRISTINA GARCÍA / JOSE LUIS DE HARO (NUEVA YORK)
9:00 - 22/04/2018
http://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/9087435/04/18/La-regulacion-es-el-nuevo-tornado-que-amenaza-a-la-tecnologia.html

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