miércoles, 23 de octubre de 2013

La "pequeña revolución" de Brasil tras la gran subasta petrolera


 
El consorcio está integrado por Petrobras y otras cuatro firmas extranjeras.
 
 
Este lunes Brasil parece estar entrando en una nueva era económica con la concesión de la mayor reserva de crudo del país a un consorcio de cinco empresas liderado por la estatal Petrobras. Pero no todo parece haber salido como el gobierno esperaba.
 
Además de Petrobras, que tendrá 40% de participación, integran el consorcio ganador del campo de Libra dos gigantes privadas como Shell y Total, con 20% cada una, y dos firmas chinas como CNPC y CNOOC, con 10% cada una.
 
La presencia de la anglo-holandesa Shell y la francesa Total en la oferta vencedora fue vista como una señal positiva para Brasil, que debe atraer inversores para convertir al sector petrolero en un motor de desarrollo económico en los próximos años.
No obstante, la falta de otras ofertas en la subasta y los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes contrarios a la licitación cerca del lugar del evento marcaron notas disonantes, que según expertos abren interrogantes.
En todo caso, el gobierno exhaló optimismo tras la subasta en un hotel de Río de Janeiro de ese campo petrolífero, con reservas de hasta 12.000 millones de barriles de crudo.
 
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, calificó la subasta como "un éxito" y dijo que en los próximos 35 años el campo subastado pagará al Estado brasileño recursos por más de un billón de reales (equivalente a US$460.000 millones).
"Bastaría la aplicación correcta de esos recursos para que Libra produzca, en los próximos años, una pequeña revolución benéfica y transformadora en nuestro país", sostuvo en una cadena de radio y televisión por la noche.
Destacó que gran parte de esos recursos serán destinados por ley a salud y educación.
 

El tamaño de Libra

La importancia del campo de Libra subastado este lunes está dada por sus propias dimensiones: una reserva de 1.500 kilómetros cuadrados de la que podrán sacarse hasta 1,4 millones de barriles diarios de petróleo, según cálculos oficiales.
Ubicado en la costa atlántica, dentro de la cuenca de Santos, este es el mayor campo subastado del "presal", como se denominan aquí a los yacimientos descubiertos desde 2007 en aguas profundas bajo una gruesa capa de sal.
 
Brasil decidió que esas reservas sean explotadas bajo un régimen que garantiza a la estatal Petrobras al menos 30% de la concesión, una estrategia para que el país perciba beneficios directos de esa actividad.
La propia Rousseff dijo que en una década Libra puede representar 67% de toda la producción actual de petróleo en Brasil.
Pero el hecho de que ninguna otra oferta se haya presentado a la subasta de este lunes permitió al consorcio vencedor ofertar al Estado el mínimo previsto de 41,65% de excedente de petróleo, que es básicamente lo que queda después que se descuentan los costos iniciales de inversión.
"El gobierno brasileño fue el gran perdedor, porque se quedó con el mínimo de 41,65%", sostuvo Adriano Pires, director del Centro Brasileño de Infraestructura, una consultora especializada en el mercado de energía.
"En un campo con la reserva de Libra y con la expectativa de alta producción, todos esperaban que el porcentaje de excedente de petróleo fuera mayor", agregó en diálogo con BBC Mundo.
También notó que el hecho de que Petrobras tenga una participación de 40% en el consorcio ganador (más que el mínimo de 30% exigido) obligará a la estatal a pagar una mayor tajada en el bono de US$ 6.880 millones que el consorcio ganador debe dar al gobierno.
 

"Nuevos desafíos"

De hecho, la subasta del campo Libra mostró una falta de interés de otras grandes petroleras en este negocio, atribuida por especialistas a las estrictas reglas puestas por el gobierno para repartir ganancias y garantizar la presencia de Petrobras.
Gigantes globales como las estadounidenses ExxonMobil y Chevron o las británicas BP y BG se abstuvieron de participar de la subasta.
Pese a ello, unos 200 sindicalistas y activistas manifestaron este lunes fuera del hotel de Barra de Tijuca donde se desarrolló la subasta para denunciar la "privatización" del petróleo brasileño.
Las autoridades montaron un operativo de seguridad con unos 1.100 militares y policías que lanzaron balas de goma y gases lacrimógenos a los manifestantes, algunos de los cuales respondieron con piedras. Se reportaron al menos cinco heridos.
Las protestas volvieron a mostrar que Brasil sigue bajo un clima de agitación social que en junio llevó a cientos de miles de personas a las calles para exigir mejor transporte, salud y educación.
Tras aquellas protestas, el Congreso federal aprobó una ley que garantiza que 75% de las regalías del presal se destinarán a la educación y 25% a la salud.
 
Rousseff rechazó durante su cadena de radio y TV la idea de que la subasta suponga una privatización, argumentando que 85% de toda la renta a ser producida en Libra pertenecerán al Estado brasileño y a Petrobras.
De todos modos, admitió que las etapas futuras de explotación del presal traerán "nuevos desafíos".
Los expertos coinciden en que buena parte de esos retos pasan por la tecnología que permita volver extraer petróleo con eficacia desde miles de quilómetros de profundidad oceánica.
Por eso, Pires valoró la presencia de Shell y Total en el consorcio que ganó los derechos de Libra por 35 años y el aporte que pueden ofrecer en conocimiento.
De hecho, la participación de ambas petroleras en la oferta ganadora sorprendió a muchos, ya que diversos analistas preveían que los grandes protagonistas serían las empresas chinas.
Las acciones de Petrobras crecieron tras el anuncio de la concesión, una noticia positiva para la petrolera que enfrenta problemas de costos y que será por ley el operador del campo.
La subasta de Libra sugirió que inversores privados se sienten atraídos por el petróleo de Brasil con las reglas planteadas por el gobernante Partido de los Trabajadores.
Pero si el país está aprovechando del mejor modo esta oportunidad única es una pregunta que seguramente volverá a sobrevolar las futuras subastas de campos del presal, sobre todo cuando sean menos atractivos que Libra.
 
Gerardo Lissardy  BBC Mundo, Brasil  Última actualización: Martes, 22 de octubre de 2013
 
 

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