sábado, 10 de mayo de 2014

China resucita la idea de un tren que conecte Asia con Estados Unidos





  • Con 13.000 kilómetros, está pensado más para mercancías que para viajeros
  • Permitiría recortar el tiempo de tránsito de las cargas de tres semanas a sólo una
  • Es técnicamente factible: el Estrecho de Bering tiene sólo 82 km de anchura




  • La idea de crear una línea ferroviaria que conecte Siberia con Alaska no es precisamente nueva, pero el Gobierno chino acaba de revivirla, tal y como publica el Beijing Times, uno de los diarios oficialistas del Partido Comunista, y de la que se hace eco China Daily.

    El interés de China está más en las mercancías que en los trenes de viajeros: incluso viajando de forma contínua a 350 km/h, el máximo que permite la tecnología actual, los trenes tardarían unas 40 horas en recorrer los 13.000 kilómetros que se calcula que tendría la linea.
     
    En cambio, China podría garantizarse una salida directa de sus productos hacia el mercado norteamericano, lo que le permitiría un flujo contínuo, rápido -y fiable- de trenes cargados con productos manufacturados, además de un 'Plan B' en caso de que los precios de la energía disparen el coste del transporte marítimo.
     
    Acutalmente el tiempo de tránsito entre China y la mayor parte de Estados Unidos supera los 30 días, por lo que un servicio ferroviario bien integrado podría recortar esa duración a poco más de una semana.
     

    Técnicamente viable

    Construir un túnel ferroviario es factible técnicamente: el estrecho tiene apenas 82 kilómetros de anchura en su punto más estrecho, y sólo 55 metros de profundidad. Hay , además, dos pequeñas islas justo en el centro del paso que permititirían dividir el proyecto en dos segmentos.
     
    A modo de comparación, el doble túnel de base del Gotardo, en Suiza, cuenta con 57 kilómetros de longitud. Bajo el mar, son inevitables los ejemplos de los túneles submarinos de Seikan (Japón, 54 km) y del Canal de La Mancha (entre Francia y Reino Unido, 51 km).
     
    Pese a todo, las mayores dificultades son políticas. La línea que China pretende ahora apadrinar cruzaría inevitablemente territorio ruso, antes de saltar sobre el mar a Estados Unidos (Alaska), para penetrar en Canadá... y volver a territorio estadounidense.
     
    La propuesta de Pekín llega -precisamente- en un momento extremadamente delicado para las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, a cuenta de la crisis de Ucrania, y que ha provocado la exclusión de Moscú del G-8.
     

    La nueva ruta de la seda

    En los últimos años se han consolidado varias rutas de transporte ferroviario entre China y Europa, a través de asia central. Pese a la gigantesca distancia (más de 10.000 km), la operadora ferroviaria alemana Deutsche Bahn se ha aliado con la rusa RZD y juntas operan desde 2012 trenes de contenedores que conectan China con Alemania, en una especie de nueva Ruta de la Seda.
     
    La duración del viaje, entre 20 y 23 días, compensa cuando se trata de conectar con Europa aquellas fábricas que están situadas en el interior de China y que no cuentan con acceso fácil al transporte marítimo.
     
    Desde 2013, RZD lanza además otros dos trenes semanales entre Moscú y un puerto situado en el extremo oriente, lindando con la península de Corea y a solo 600 kilómetros por mar del archipiélago de Japón, que tardan sólo siete días en cubrir los 9.400 kilómetros de distancia.

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