domingo, 31 de julio de 2011

Washington, capital de nuevas infecciones de VIH-sida


Foto from visitingdc.com

Tres décadas después de que se diagnosticaran en Estados Unidos los primeros casos de sida y la posterior identificación del VIH, Washington D.C. está catalogada como la ciudad con el más alto índice de nuevas infecciones, poseedora de una epidemia que compite con las tasas de los países más afectados en África.
La situación afecta particularmente a la comunidad afroestadounidense, y a otras minorías como la hispana, con una incidencia cada vez mayor en los adolescentes.
Los factores de estos indicadores son varios. Incluyen el comportamiento sexual de alto riesgo, el uso de drogas intravenosas y la pobreza. Pero muchos expertos coinciden en que la falta de control sobre la enfermedad se debe al caos institucional y desorden burocrático del gobierno local.
Epidemia abrumadora
La Organización Mundial de la Salud, OMS, define una epidemia generalizada cuando la tasa de infección es del 1%. Washington D.C. tiene un índice medido de nuevas infecciones de 3% y un índice estimado del 5%, aseguró a BBC Mundo Adam Tenner, director ejecutivo del centro comunitario de asistencia MetroTeenAids.
"Desde cualquier ángulo que lo veamos, por lo menos triplicamos lo que la OMS ya considera una horrible epidemia", manifestó Tenner, que trabaja con jóvenes seropositivos, comunidades de alto riesgo de infección e hijos de padres con VIH.
Al hacer un desglose más detallado, el activista comunitario añade que la epidemia entre hombres afroestadounidenses en la capital es de 7%, lo que hace más urgente la necesidad de establecer medidas de prevención.
"Tenemos una una enfermedad de tasas abrumadoras para los afroestadounidenses. Si Washington D.C. fuera una país independiente estaría entre el puesto 10 al 12 de los más afectados en el mundo con nuevas infecciones".
A nivel nacional, el VIH-sida sigue siendo primordialmente una epidemia de hombres homosexuales, sin embargo, Tenner señala que en Washington se está empezando a manifestar cada más entre grupos heterosexuales, con un creciente índice de infección entre mujeres.
Entre las poblaciones adultas los motores de la infección son la falta de uso condones y un alto número de relaciones simultáneas. Entre los adolescentes es su temprano "debut sexual".
"33% de los jóvenes encuestados dicen que empezaron actividad sexual a los 13 años. Aún si la mitad de ellos estuvieran mintiendo, la cifra es impactante", comentó Adam Tenner.
Trabas y barreras
Este comportamiento sexual no es necesariamente exclusivo de Washington D.C. pero un hecho determinante que aumenta la preponderancia del VIH-sida es la alta pobreza en varios sectores de la ciudad, donde imperan la violencia, la drogadicción, el desempleo y no hay presencia del gobierno.
"Me siento avergonzado de que en la capital del país más rico del mundo tengamos esta enorme pobreza, disparidad de ingresos y de calidad de vida", se quejó Tenner.
En opinión de varios expertos, esto se debe a un caos institucional y desorden burocrático típico de la capital.
El doctor Elmer Huerta lleva 17 años trabajando en Salud Pública en Washington y dice que el sistema burocrático de la ciudad es disfuncional.
"Las trabas para efectuar cualquier trámite, las barreras contra los programas, el dispendio de los dineros públicos son muy conocidos entre los que trabajamos aquí", expresó el dr. Huerta.
Señala que muchos de los programas creados para disminuir la incidencia del VIH no llegan a los sectores que realmente lo necesitan y los pocos que existen sufren de falta de incentivos, evaluación y dinero.
El desorden, agrega el especialista, afecta a todas las comunidades minoritarias, incluyendo la latina que -dice- tiene índices muy altos de infección comparados a los condados aledaños.
"Aquí no hay programas bilingües y si los hay, no son consistentes ni tienen continuidad" dijo a BBC Mundo.
Prevenible
Lo más lamentable es que el VIH es prevenible. "Si enfrentáramos la situación con un enfoque realmente preventivo, teóricamente esta infección no debería darse".
Para eso se necesita coordinación, determinación y voluntad política para implementar una estrategia que ofrezca información, educación y dotación -sobre todo a los adolescentes- para que sepan cómo protegerse del VIH, subraya Adam Tenner de MetroTeenAids.
"Estos programas tienen que estar dirigidos a las poblaciones relevantes y tienen que ser sostenibles a lo largo del tiempo, no sólo aplicables a pequeños grupos en intervalos de un año", explicó Tenner.
Para ello está trabajando en una nuevo proyecto que combina los esfuerzos de corporaciones y entidades gubernamentales como el Departamento de Salud para iniciar una campaña para llegar a conocer cómo piensan los adolescentes antes de que están enfrentados a la decisión de tener sexo.
"Esto no es como dejar de fumar. No queremos decirles no hagas esto por que está mal. Sabemos que los jóvenes están bajo mucha presión para tener sexo a una edad temprana. Queremos saber cómo mitigar esa presión social, darles soluciones que contrarresten todos los mensajes negativos que reciben", continuó el director del centro comunitario.
Uno de los programas que han diseñado involucra a los jóvenes para que se comuniquen a un sitio vía mensajes de texto donde reciben un menú con opciones de dónde pueden hacerse pruebas de VIH, conseguir condones o más información relevante a la enfermedad..
Según Tenner, al programa ha tenido gran éxito y serve de base para crear un movimiento entre los jóvenes mismos en el que ellos mismos puedan reflexionar sobre su actividad y comportamiento sexual.
Pero, más allá de eso, Adam Tenner quiere ver que todo el que trabaje con la juventud -maestros, religiosos, consejeros- tengan la preparación y la voluntad para abordar esos temas difíciles y que le den al joven "ese sentido de valor que parece faltarles tanto para que tengan esperanza y dirección en el futuro".
"En nuestros vecindarios empobrecidos, donde prevalece la violencia, una de las cosas más tristes que tengo que hacer es darle a los chicos una razón para no contagiarse del VIH", se lamentó Tenner.
"Donde es más probable que una bala acabe con tu vida que el contagio del VIH, es difícil convencer a alguien de que se ponga un condón".

Por William Márquez  from BBC Mundo, Washington   30 de julio de 2011

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