miércoles, 28 de febrero de 2018

Así se vive en el barrio de moda de Nueva York




Las fachadas con escaleras vistas de Greene St., una de las estampas más icónicas del barrio. SHUTTERSTOCK

Sólo los salarios altos se pueden permitir el lujo de vivir en este barrio 'chic'


De Nueva York siempre se dice que es una ciudad de contrastes y diferencias. El popular y chic barrio del Soho (South of Houston St), conocido por ese acrónimo desde los años 60, cuando los artistas que lo poblaban empezaron a llamarlo así, no lo es menos. De hecho,casi lo es más.

Berskha convive con Prada, Chanel y Louis Vuitton; en restaurantes, los tacos de Dos Caminos compiten con las delicias griegas del Antique Garage y los pescados de Lure; y en viviendas, edificios del siglo XIX, con su peculiar estructura de hierro forjado y escaleras vistas, coexisten con otros de estilo moderno.

En 2017, el alquiler medio en este bulliciosos barrio era de 5.300 dólares al mes(4.290 euros), según la web inmobiliaria Trulia. Pero sus calles, que están entre las más seguras de la ciudad por su bajo índice de criminalidad, son una muestra de la gran disparidad de la urbe. Se pueden encontrar cajas de cerillas de 23 metros cuadrados para alquilar por 2.000 dólares (1.620 euros) mensuales en la calle Sullivan, o áticos interminables de casi 400 metros cuadrados por 27.000 dólares al mes en Mercer St.

Tampoco la compra en el Soho se libra de los contrastes. La mayoría de los pisos no están al alcance de los mortales. Sin embargo, son muchos los que cumplen su sueño de vivir en esta exclusiva zona en condos de lujo a cambio de una pequeña fortuna.

Vista de sur a norte de la calle Broadway, la arteria principal del...






El precio medio de las viviendas vendidas en el Soho era de 1,9 millones de dólares (1,5 millones de euros) en agosto de 2017, según los datos de Trulia. En la variedad de tamaños -y en la cartera- está el gusto para comprar en este vecindario, en el que se estableció el primer asentamiento de esclavos liberados en la isla en el siglo XVII. Hasta la historia es una muestra más de las diferencias del barrio.

El precio de compraventa varía notablemente en las calles de este distrito que, inicialmente, ocupaba 26 manzanas y 500 edificios de la isla. Para hacerse con un estudio de 42 metros en la calle Spring se necesitarían unos 549.000 dólares (444.000 euros). El afortunado que se la pueda permitir pagará el metro cuadrado a unos 10.571 euros. En el 107 se levantó la casa más antigua del distrito, en 1806.

A tan sólo unos metros de ahí, en el 80 de Greene St, está en venta un ático triplex de 400 metros (50 de ellos de terraza) con tres habitaciones y tres baños por 7,95 millones de dólares. A tiro de piedra de Balthazar, cuya popularidad creció con la serie Sexo en Nueva York, el precio del metro cuadrado se dispara hasta los 16.200 euros.


De inspiración veneciana, el edificio Haughwout ocupa la esquina que une Broome Street y Broadway. SHUTTERSTOCK


Esta travesía, paralela a Broadway, está plagada de pequeñas tiendas de diseño. Nada que ver con el ruidoso bulevar por donde circulan los turistas a cualquier hora el día y que está lleno de grandes marcas. Pavimentado en 1809, a su alrededor creció un barrio residencial hasta mediados del siglo XIX. A partir de esa fecha, la zona experimentó una metamorfosis con la apertura de hoteles, teatros y music hall. Se construyó, el imponente hotel St Nicholas, con 600 habitaciones, que abrió sus puertas en 1853. Aún se conserva una pequeña parte del edificio original, en cuya planta baja está la tienda de deportivas para mujer Footlocker y el local de gorros Nirvanna.


No muy lejos está la nave de dos plantas que ocupa la marca española Zara, cuyo acceso está presidido por las grandes columnas negras, muy al estilo del barrio. Un espacio que hace 150 años formaba parte del complejo del St. Nicholas. Otra de las firmas españolas, Mango, abrió sus puertas en un edificio histórico del Soho: la fábrica Singer, construida a principios del siglo XX y con fachada estilo Art Nouveau.


En la segunda mitad del siglo XIX, pasó a ser un barrio industrial -al albur de la diáspora de las clases medias que huían del bullicio de los teatros y el aumento de la criminalidad asociada a los burdeles - en el que se instalaron importantes compañías como Lord&Taylor, Tiffany y el imperio de porcelanas y cristales Haughwout. En este edificio se instaló el primer ascensor hidráulico para clientes.


Muchas de esas grandes naves fueron ocupadas en el siglo XX por artistas que buscaban espacios diáfanos para sus gigantescos lienzos y se convirtió entonces en un barrio para ellos, que en buena medida contribuyeron a que el vecindario siga aquí. Gran parte del barrio estuvo a punto de ser derribado en los años 70, cuando Robert Moses propuso construir una autovía que pasaba justo por el Soho. En 1973 fue designado Distrito Histórico evitándose, de esta forma, su desaparición.


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