lunes, 12 de septiembre de 2011

China acomete la mayor mudanza de su historia


Foto from chinaedition.com

El Gobierno obligará a más de tres millones de personas a cambiar su residencia para poner en marcha el proyecto de urbanización de la provincia de Shaanxi.
Dentro de una década, las tranquilas montañas y aldeas de una extensa franja de China central serán pueblos y ciudades modernas. Los campesinos serán urbanitas, y el principal río de la región habrá sido saneado y canalizado hacia Pekín. Eso es si todo sigue el plan establecido.

Pero hay muchas variables pendientes en el camino, entre ellas el mayor programa de reubicación obligatoria de personas de la historia de China.

Para poder transformar una franja de las montañas de Qinling propensa a los terremotos y a los corrimientos de tierra en una zona urbana segura, y para canalizar el río hacia el norte, el gobierno provincial de Shaanxi tendrá que trasladar a más de 2,5 millones de personas. En el norte de la provincia también se prevé la reubicación de otro medio millón de personas.

Esa cifra de tres millones es el doble de las personas que tuvieron que trasladar su casa para dejarle espacio a la mayor presa del
mundo, la de las Tres Gargantas, en el río Yangtsé.

El plan de reubicación de Shaanxi, vinculado en parte al masivo Proyecto chino de Desviación del Agua Sur-Norte, cambiará el corazón geográfico del país. El río Han, que discurre entre esas montañas, es un afluente clave del Yangtsé y es uno de los tres canales que se desviarán para suministrar billones de litros de agua al año al norte.

Problemas de la población

Pero a escasos meses de comenzar el plan de reubicación están surgiendo serios problemas.

En Qiyan, en los márgenes del río Han, se están levantando una detrás de otra hileras de granjas blancas nuevas y ordenadas, que sustituyen a las casas viejas que se han derrumbado por culpa de corrimientos de tierras o terremotos.

Pero esta es una excepción. El nuevo Qiyan, que sustituye al pueblo en donde los corrimientos de tierras causaron la muerte de varias personas el año pasado, es conocido por la zona como “el pueblo modelo”, un ejemplo.

Pero no muy lejos, en Pingchuan, de 2.000 habitantes, la historia es diferente. La gente se queja de que las promesas de una mejor calidad de vida y de una compensación justa no se están cumpliendo, y todo se traduce para ellos en una montaña de deudas, ninguna tierra para cultivar y unos edificios malos de apartamentos.

Mientras los habitantes del modélico Qiyan reciben granjas nuevas y relucientes, los vecinos de Pingchuan van a ser trasladados a edificios de seis pisos. En ambos pueblos, los campesinos se ven ahora agobiados con hipotecas de al menos 8.000 dólares por familia.

En esta zona, un trabajador fuerte puede ganar unos 450 dólares al mes en una fábrica o una granja. “Cada familia tardará al menos unos cinco o 10 años en devolver ese dinero”, dice el alcalde del pueblo, Yang Yuantao. “Ya no eran ricos antes, todos tienen ingresos poco estables. Y esto sólo va a hacer que las cosas empeoren”.

Los habitantes de Pingchuan tienen fama de quejarse. Este es el motivo por el que, según creen ellos, les envían a edificios en lugar de a casas nuevas, y todavía no tienen la carretera, los baños públicos y el centro vecinal que les prometieron para el nuevo pueblo.

Sentado en la sala de estar de uno de los pisos nuevos, el alcalde Yang esboza una sonrisa cuando se le pregunta sobre el futuro de su pueblo. “Simplemente tratamos de salir adelante; nunca es fácil”, dice. “Es un destino amargo”.

Abundan los problemas

Las quejas de Pingchuan son la punta del iceberg. A lo largo de cientos de kilómetros en las montañas y valles del sur de Shaanxi los habitantes hablan del miedo, enfado e incertidumbre que genera el ambicioso plan de traslado.

Las autoridades no han querido hacer declaraciones al respecto y el plan oficial de reubicación apenas menciona el Proyecto de Desviación Sur-Norte. Pero está claro, a la vista de los numerosos carteles de propaganda que se pueden ver a lo largo del camino que la limpieza del río tiene que ver con el traslado de la población.

Kilómetro tras kilómetro a lo largo de las carreteras de montañas, miles de trabajadores están instalando nuevas plantas de tratamiento de agua y recanalizando el río con palas gigantes. Unos carteles urgen a los campesinos a “enviar agua limpia a Pekín”.

Por ese motivo les están sacando de sus tierras y les empujan a seguir métodos de cultivo orgánicos y a aceptar puestos de trabajo en el emergente sector de la construcción. Cerca de Qiyan los vecinos esperan que una fábrica de agua embotellada contrate a muchos de aquellos que han perdido sus granjas.

Una zona más grande que Francia

La escala del proyecto es enorme, y buena parte de él se concentra en los tres municipios más al sur de Shaanxi, una zona geográfica que ocupa más espacio que Francia. Y eso sin tener en cuenta las zonas de reasentamiento en el norte.

Esta región remota, en la que no hay aeropuerto, ya se está viendo transformada con nuevas infraestructuras, incluyendo un tren de alta velocidad y autovías modernas de cuatro carriles. Nuevos túneles y puentes salpican el paisaje, mientras los campesinos oyen hablar de planes para mejorar sus vidas.

“Es difícil porque las tierras de cultivo están desapareciendo y ahora la gente tiene que marcharse a buscar trabajo”, asegura Dong Mingfeng, vicealcaldesa de un pueblo reubicado en donde los vecinos están contentos con sus nuevas casas.

“Ahora trabajan en proyectos como la construcción de túneles”, dice. “Ganan unos 400 dólares al mes y cuando vuelven a sus hogares están tan sucios que ni sus familiares les reconocen. Muchas personas han muerto porque estos son trabajos muy peligrosos”.

Las autoridades de Shaanxi han dicho a los medios estatales que estos traslados mejorarán la calidad de vida de los habitantes, y los harán más ricos.
“Este proyecto de reubicación es para el beneficio de la gente”, declaró el gobernador de Shaanxi, Zhao Zhengyong, a la agencia de noticias Xinhua. “Pretende aportar un entorno más seguro y conveniente a las personas para vivir”.

10/09/2011 | Kathleen E. McLaughlin, Ankang (China) | Global Post  from lainformacion.com

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