sábado, 9 de abril de 2011

¿Qué pasaría si cierra el gobierno de EEUU?

Foto from archivo


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Republicanos y demócratas evitan el 'cierre' del Gobierno de EE UU. El Congreso aprueba los presupuestos de 2011 una hora antes de concluir el plazo. Obama califica las cuentas como "el mayor recorte anual de la historia”.

.... pero ¿Qué habría pasado si hubiera cerrado el Gobierno?
Shutdown. Shutdown. Shutdown. Es la palabra de la semana en Estados Unidos. Si demócratas y republicanos no llegan a un acuerdo sobre los presupuestos de 2011 antes del viernes, habrá "government shutdown". Es decir, el gobierno quedará cerrado.
La fecha límite se acerca y congresistas de un bando y otro presionan para salirse con la suya. Los demócratas están dispuestos a recortar unos 30 mil millones del presupuesto. Los republicanos quieren 39 mil millones de dólares menos
Hay un precedente, durante el segundo mandato de Bill Clinton, y no salió bien. Los 21 días de cierre gubernamental, con los que los republicanos intentaron desgastar al presidente demócrata, acabaron pasándoles factura. Hace 16 años la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos como ahora, no pudo resolver sus diferencias por la financiación de la educación o la salud pública. Esta semana les separa el aborto y la reforma sanitaria, entre otros asuntos. 
Mientras los políticos agotan las últimas horas de debate, los medios estadounidenses intentan explicar a los ciudadanos en qué consiste el cierre del gobierno, cómo les afecta y en qué situación quedan los funcionarios federales. ¿Cobrarán su sueldo? ¿Funcionará correos? ¿Y las embajadas? ¿Y la policía? 
Obama aprovechó ayer su comparecencia en un evento en Filadelfia para pedir una resolución al debate de los presupuestos. "¿Cuándo fue la última vez que se salieron con la suya?" preguntó el presidente a unos legisladores cuya falta de acuerdo, en palabras de Obama, "podría condicionar la recuperación económica, retrasar el pago a militares desplazados en tres conflictos, ralentizar la devolución de impuestos a los ciudadanos, limitar los préstamos a pequeños negocios e hipotecas en un momento clave de compra de viviendas". 
Y para los que nos perdemos en la burocracia, valgan unas cuantas anécdotas sobre el posible cierre. Washington celebra este fin de semana el desfile del Festival Cherry Blossoms, pero está a punto de ser cancelado por depender de una agencia federal. La anécdota le ha servido una portada en el diario gratuito de la capital esta mañana. 
Estas semanas coinciden precisamente con el momento de mayor actividad turística de Washington y a pocos metros del Capitolio, donde los políticos siguen sin ponerse de acuerdo, están los museos más famosos de la ciudad. Medio millón de turistas se quedarían sin entrar a las instalaciones, gratuitas y financiadas por el gobierno, a partir del sábado. En Nueva York se quedarían sin subir a la Estatua de la Libertad y en el estado de Montana sin acceder a Yellowstone, como en el resto de parques nacionales estadounidenses. 
Para los que estén pensando en viajar al país en las próximas semanas, la tramitación de sus visados de turista podría sufrir retrasos en caso de cierre. Si llegan hasta Estados Unidos en la capital se encontrarán que no hay servicio de recogida de basura ni limpieza urbana por períodos de tiempo de hasta tres días. Los servicios de metro y transporte público no tendrían por qué verse afectados, aunque avisan que podrían reducir el número de trenes. Al fin y al cabo, los ayuntamientos también quieren ahorrar. 

Los estadounidenses quieren saber en qué medida les afectaría un posible cierre. Y los funcionarios, a pocas horas ya de la medianoche del viernes, se preguntan si tendrán que ir a trabajar.  Están a la espera de una carta que llegará mañana como tarde y que les dice si son empleados "esenciales" o "no esenciales". Los esenciales, trabajadores de servicios de urgencias y seguridad, seguirán con su trabajo. También los funcionarios que, a pesar del cierre, serán responsables de garantizar que nadie trabaja sin tener que hacerlo. 
Los "no esenciales", unos 800.000, no podrán trabajar, leer el correo electrónico de la oficina ni acceder a documentos de su trabajo. Y tampoco cobrarán por estos días. La falta de acuerdo sobre los presupuestos significa que no hay recursos para financiar su labor. El Instituto Nacional de Salud, por ejemplo, no podrá admitir nuevos pacientes. Los que quieran quitarse la humillante etiqueta de "no esencial" y se presenten voluntarios para trabajar -sin remuneración- tienen prohibido hacerlo. Y si en medio de esta confusión les ofrecen otro empleo, tampoco podrán aceptarlo hasta que termine el cierre del gobierno.
La situación afecta también a la Casa Blanca, donde habrá una "reducción significativa" del número de empleados en activo y al cobro de salarios. Los militares estadounidenses, por ejemplo, cobran cada quince días. El probable cierre llega en medio de las dos primeras semanas de abril, por lo que sólo cobrarán por los primeros siete días. Aunque sí seguirán trabajando al ser considerados "esenciales" como a todos los agentes de policía, investigadores federales, fuerzas del orden, controladores aéreos, funcionarios de prisiones o supervisores bancarios. 
Estamos a unas horas de saber si habrá finalmente un cierre del gobierno y si tendrá las mismas consecuencias que en los años 90. De momento, el diario Wall Street Journal ya ha destacado una diferencia importante. En 1995 los empleados federales no tenían email. Y mucho menos iPhones, Blackberries ni ordenadores portátiles desde los que acceder no sólo a cuentas de correo electrónico de las agencias federales sino también a servidores con documentos con los que trabajan. Para evitar problemas, los empleados etiquetados como "no esenciales" tendrían que acudir a la oficina el lunes por la mañana para entregar cualquier dispositivo que pertenezca a la agencia federal. 
Por: Cristina F. Pereda from blogs.elpais.com


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