lunes, 17 de diciembre de 2018

Discronaxia sexual: cuando la frecuencia en la cama no coincide

Discronaxia sexual: cuando la frecuencia en la cama no coincide
La comunicación es la base para volver a conectar (nd3000 / Getty Images/iStockphoto)

Un problema habitual en la pareja y que suele generar tensiones en la relación


La frecuencia con la que una pareja mantiene relaciones no es un tema menor. Cuando el deseo o la necesidad coinciden, todo fluye. El problema es cuando uno de los dos pide sexo todos los días y el otro quiere una vez al mes. Sin necesidad de llegar a ese extremo, cuando existe fricción en la pareja porque uno de sus miembros quiere tener relaciones sexuales con mayor frecuencia que el otro, tenemos que hablar de “disritmia sexual” o “discronaxia sexual”.
La presión que se genera conlleva una carga emocional muy importante. Algunas mujeres confiesan que siguen simulando estar dormidas como en los viejos tiempos, recurren a excusas como malestares corporales, cansancio por alguna actividad o lo que la imaginación les ayude a inventar con tal de no ceder. De la forma menos dolorosa, intentan sostener la situación que –en vez de mejorar– empeora cuando se acaban los pretextos. Otras cuentan muy preocupadas que de pronto es él quien no tiene ganas tan seguido, como si ser hombre fuera sinónimo de estar siempre listo.
El que quiere tener sexo más seguido comienza a frustrarse cada vez más. Siente el rechazo de su compañero o compañera y hasta suele preguntarse por su grado de atracción. Algunas personas llegan a creer que su pareja dejó de sentir amor o que está saliendo con alguien más. Dudan de su capacidad de atracción y dejan caer su autoestima. No comprenden qué están haciendo mal. Se preguntan si su compañero estará enfermo, si la situación quedará así para siempre.
Aquel o aquella que queda del lado pasivo se siente incomprendido y muchas veces duda si su comportamiento es normal. Acrecienta su temor sobre la obligación de tener que “cumplir” sin ganas para que no se vaya con otro.
La frustración y el dolor invaden a ambos miembros de la relación. Pero ninguno de los dos es mejor que el otro: simplemente es diferente. ¿Qué hacer? La sexualidad ocupa un alto porcentaje en la relación de pareja. Cuanto más se comparta y disfrute, mayor unión y satisfacción sentirán. Estos son algunos consejos que permitirán mayor negociación.

Comunicación


La comunicación es la clave para el éxito en todas las relaciones: decirle al otro lo que nos pasa con amor y quitar los fantasmas que provoca el silencio. Hablando y generando un intercambio, los problemas se aclaran y resuelven. Además, una palabra dulce, un “me gustas”, genera esa confianza necesaria para relajarse entendiendo que la pareja está bien conformada, que sólo debe mejorar su encuentro.

Promover el equilibrio


Ni tanto ni tan poco. Los dos tienen que ceder. Para el que tiene baja la libido: buscar mucha más previa en el día, con roces corporales, mensajes de texto erotizantes, miradas seductoras… ¡El más activo puede ayudar enormemente fomentando el juego!

Interpretar positivamente


¡La discronaxia sexual no está relacionada directamente con el grado de amor! Quitemos los pensamientos negativos. Cada pareja tiene que evaluar junta los gustos de cada uno y estar abiertos a cambiar.
Los cambios no son inmediatos y no sucederán si no se ponen en acción. Volver a ser creativos. Descansar mejor, bajar el nivel de estrés, tomarse unos minutos para respirar, distraerse y compartir un momento al aire libre.

Despertar el deseo


La incorporación de la cosmética sensorial como disparador para nuevos encuentros es mágica. Vendar los ojos, pasar una pluma recorriendo la piel, aromatizar el cuarto con pheromonas, colocar dos gotitas de aceite comestible en el cuello, que además soplando activa su calor... Con muy poco condimento podemos potenciar las sensaciones y disparar el deseo, sólo es cuestión de instruirse y comenzar el recorrido del placer.

Buena vida


Tanto para el que siente deseos de tener sexo con mayor frecuencia, como para el que tiene baja la libido, el ejercicio físico, la buena alimentación y un buen descanso ayudan a liberar endorfinas y a sentirnos mucho más a gusto con nosotros mismos. La sensación de bienestar general es fundamental para que mejore nuestro humor y el deseo de compartir juntos una solución para la felicidad sexual de la pareja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.