miércoles, 1 de junio de 2011

Las mujeres contaminan menos que los hombres


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 El hombre gasta más energía: viaja en coche, sale más e ingiere más carne | En la UE, consume de un 6% a un 39% más energía que la mujer | Los solteros gastan un 100% más en transporte en Suecia y 350% más en Grecia | La mujer viaja más en transporte público y hace más trayectos cortos en coche | Las emisiones per cápita del hombre son un 25% superiores en Suecia.
La mujer contaminamenos que el hombre, y sus actividades tienen un menor impacto sobre el deterioro del medio ambiente y del clima, según coinciden diversos estudios recientes. Diferentes investigaciones ponen de manifiesto que las pautas y el comportamiento masculinos conducen a unas mayores emisiones de gases de efecto invernadero. El hombre europeo deja más huella ecológica sobre el planeta que la mujer, sobre todo porque utiliza más el vehículo privado, hace más salidas fuera de casa (restaurantes, bebidas y tabaco) y come más carne, alimento asociado a un uso más intensivo de la energía. El hombre consume entre un 6% y un 39% más energía que la mujer contando todas sus actividades, según un estudio que ha analizado los comportamientos de hombres y las mujeres sin pareja (singles) en cuatro países, Noruega, Suecia, Alemania y Grecia.
El consumo medio de energía de los hombres es superior al de las mujeres en los cuatro países, según el trabajo de Annika Carlsson- Kanyama y Riita Raty, quienes analizaron las pautas de consumo en diez categorías de actividades (haciendo cálculos de las emisiones deCO2 para el ciclo de vida de productos y servicios).
El estudio concluye que las diferencias en el uso de energía superan el desigual volumen de gastos entre hombres y mujeres, lo que indica que en algunos países hay un componente de género en el consumo de la energía, independientemente del gasto, agregan. Los hombres de Noruega gastan un 6% más de energía que la mujer; los de Alemania, un 8% más; en Suecia es un 22% superior, y en Grecia están incluso un 39% por encima.
La mayor diferencia en el uso de la energía se da sobre todo en el transporte. El comportamiento sobre el consumo de combustibles fósiles es muy diferente según el género. El hombre viaja más en vehículos privados mientras que el segundo capítulo que influye son sus salidas más frecuentes (restaurantes, alcohol y tabaco).
La mujer consume más energía por las compras derivada de la alimentación, la higiene, menaje del hogar y mobiliario y la salud. Sin embargo, los hombres consumen más carne, al menos en tres de estos países, en Alemania, Suecia y Noruega. El consumo de carne es un indicador importante del impacto ambiental, pues el 18% de las emisiones de CO2 proceden de la ganadería, según la FAO. Según el mismo estudio, las mujeres comen más frutas, legumbres y verdura en general.
El dato más relevante para los investigadores es la diferencia en el uso de energía en el transporte. En Alemania, los hombres emplean el 25% del consumo total de energía en el transporte, mientras que las mujeres sólo destinan a este fin el 18%. Los resultados son más espectaculares en Grecia; pues el hombre gasta el 23% de sus consumos en transporte y la mujer sólo un 7%. Los principales gastos vinculados al transporte se refieren a los derivados del coche privado, el combustible, las reparación o los recambios. La diferencia entre varones y hembras es enorme. En términos absolutos, el hombre gasta entre un 70% y un 80% más energía en transporte en Alemania y Noruega, un 100% más en Suecia y un 350% más en Grecia.
Los singles, hombres o mujeres, consumen –según el mismo estudio– menos energía cuando no tienen hijos. Sin embargo, estas diferencias se estrechan cuando lamujer tiene un hijo a su cargo, porque entonces incrementa el consumo de energía en el transporte.
Otros datos que abonan la misma tesis se desprenden del cálculo de las emisiones totales de CO2. En Suecia han sido estimadas en 10,7 toneladas por persona y año para los varones singles y de 8,5 toneladas para las mujeres solas.
Algunas de las conclusiones de este estudio se ven avaladas por observaciones anteriores que analizaban las pautas sobre los desplazamientos de hombre y mujeres de diferentes edades y clases sociales. Así ya se puso de manifiesto que el hombre usa más energía para viajar, un hecho que ha sido atribuido a que la mujer efectúa trayectos más cortos. La mujer se muestra más inclinada al transporte público y a hacer viajes que sirven para ayudar a otras personas. Y cuando conduce lo hace recorriendo menos kilómetros que el hombre. según ya pusieron de manifiesto Carlsson y Kanyama.
De la misma manera, estudios anteriores ya indicaron igualmente que los hombres comen más carne y otros productos ricos en proteínas y consumen más bebidas procesadas y embotelladas, mientras que las mujeres comen más fruta, verduras y cereales. En las áreas rurales de EE.UU., las mujeres hacen mayor ingesta de frutas y vegetales que los hombres (excepto patatas), mientras que los hombres beben más bebidas embotelladas y engullen raciones de comida de tamaño superior. Las mujeres de las fuerzas armadas de Estados Unidos y los jóvenes adolescentes de Canadá registran niveles de alimentación vegetariana mayores que los hombres adultos.
“Este nuevo estudio demuestra que muchos hábitos que generan CO2 se dan prioritariamente entre los hombres; y en el caso de la preeminencia del coche privado en el hombre es algo que ya habíamos detectado”, declara Llorenç Serrano, secretario de Medio Ambiente de CC.OO., para quien otros comportamientos, como el mayor consumo de carne entre los hombres, también “son extrapolables a España”. Diversos expertos estiman que este tipo de retratos son la base para cambiar los comportamientos que derrochan energía.

Un cambio de valores
El accidente de metro de Valencia, el 3 de julio 2006, nos mostró de golpe las desigualdades de género. Doce fallecidos eran hombres y 29 eran mujeres. El dato parecía indicar que el transporte público es más cosa de mujeres. Un estudio del Instituto de Economía y Estadística de Francia muestra más diferencias: las emisiones de gases invernadero de un hombre (derivadas de todas sus actividades) son 7,98 kg deCO2 al día, frente a los 6,79 kg CO2 de una mujer. La huella ecológica de una mujer es de 32,2 kg de carbono al día y la del hombre, 39,3 kg diarios.
¿Cuál es la causa de esa desigual huella ecológica? Las expectativas de ascenso y promoción social de los hombres están vinculadas a ciertas conductas más intensivas en energía: más viajes en avión y en coche, más reuniones de trabajo, más comidas y cenas de trabajo...
Alguien puede pensar que las mujeres, en cuanto accedan a retribuciones más equitativas y a puestos de más responsabilidad, dejarán la misma huella. Pero las mujeres anteponen la conciliación de la vida laboral y personal a su carrera profesional. No podemos replantear el comportamiento ecológico del varón mientras no modifiquemos la escala de valores y su modelo de representación social. Determinadas pautas de varón y su excesivo uso de energía no deberían formar parte de las expectativas sociales deseables.
La gestión de lo público debe motivar los cambios hacia políticas ambientales blandas, algo que se ha hecho visible en parte con la llegada del AVE, que ha prestigiado el ferrocarril como transporte público frente al avión. Situar la lucha contra el cambio climático puede ser una palanca de ese cambio. Y precisamente estos estudios de género albergan un gran potencial para incentivar los cambios.
Jordi Ortega, investigador de la Universidad Carlos III

Por Antonio Cerrillo from lavanguardia.com  31/05/2011

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