lunes, 23 de mayo de 2011

¿Cuánto cuesta una revolución?


Foto from mrsalgado.org

El sector industrial ha perdido entre 1.000 a 2.300 millones de euros debido al cierre de fábricas.
Desde la escasez de combustible al desplome del turismo, las consecuencias económicas de la revolución egipcia son tales que incluso a los partidarios más acérrimos del cambio les está costando ignorarlas. El déficit supera el billón de libras egipcias (unos 117.000 millones de euros), igual que la deuda externa, que supone un 90% del PIB. El índice de pobreza es del 70%, y Egipto ha sido clasificado como «mercado de riesgo». El sector industrial ha perdido entre 10 y 20.000 millones de libras —de 1.000 a 2.300 millones de euros— debido al cierre de fábricas, y la tasa de crecimiento este año será, «como mucho, de un 2%», según los datos aportados por Mahmoud Nasr, asistente del Ministro de Defensa para asuntos financieros.
El turismo es tal vez el sector más afectado: se sitúa en unos niveles un 80% por debajo de los de antes de la revolución, lo que provoca unas pérdidas de 40 millones de dólares diarios. Y justo ahora que empezaba a recuperarse, los brotes de violencia entre cristianos y musulmanes han provocado una nueva caída del 15 % en las reservas hoteleras, según el Ministerio de Turismo.
En total, se calcula que la economía egipcia ha perdido unos 11.000 millones de dólares desde el inicio de la revolución, y eso sin incluir aquellas derivadas del cierre de la bolsa. Por ello, el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas —que gobierna el país desde que las protestas populares provocasen el derrocamiento del presidente Hosni Mubarak el pasado febrero— ha advertido de que la economía egipcia «está al borde del colapso».
En términos más prácticos, en algunos distritos egipcios el precio de la gasolina y el gas se ha disparado debido al racionamiento, por lo que —temporalmente, aseguran— algunos taxistas han tenido que incrementar sus tarifas hasta en un 30%, provocando las inevitables peleas con los clientes. Desde la Autoridad General del Petróleo, el organismo encargado del suministro de combustible, se asegura que el problema «será solucionado en cuestión de días». Mientras tanto, se generalizan las colas de vehículos en las gasolineras de todo el país.
¿Significa eso que hubiera sido mejor no hacer la revolución? Pocos en Egipto se atreverían a responder que sí, más allá de las consideraciones políticas, porque existen otras contrapartidas económicas. «No creo que la situación económica sea tan mala como se dice. Naturalmente, habrá un coste a corto plazo, pero a medio y largo plazo será muy beneficioso», asegura el economista Ahmed Galal, ex empleado del Banco Mundial. Y no falta quien acusa al gobierno militar de generar alarma de forma infundada para que la sociedad exija un «regreso al orden», en el que el ejército sería el mayor beneficiario.
Ayudaría si se recuperase algo del dinero que los Mubarak tienen en cuentas en el extranjero (unos 320 millones de euros sólo en Suiza, según las autoridades bancarias de ese país), aunque la mayoría de los expertos coinciden en que será difícil que regrese más de un tercio de ese capital. Mayor impacto tendrá, con toda seguridad, la revisión del acuerdo de suministro de gas egipcio a Israel. Aunque se desconocen los detalles exactos, se ha publicado que Gamal Mubarak —hijo del ex dictador— aceptó una comisión del 5% —sobre un trato de 1.700 millones de dólares— a cambio de autorizar la exportación del gas nacional al país vecino a un 70% por debajo de su valor real de mercado. El nuevo primer ministro egipcio, Essam Sharaf, asegura que Egipto obtendrá un beneficio extra de entre 3.000 y 4.000 millones de dólares anuales cuando los contratos de exportación sean revisados, como se espera que ocurra este mes.
Y está por ver el impacto que tendrá en la recuperación el «Plan Marshall» para los países árabes anunciado por la administración Obama esta semana, que prevé la adjudicación de una ayuda de 2.000 millones de dólares para Egipto. De cumplirse todas estas expectativas, y siempre y cuando el país no se sumerja en una nueva espiral de violencia que impida el regreso del turismo, la economía egipcia se habrá recuperado de la debacle en menos de dos años. Y sin los odiados Mubarak.
Por por daniel iriarte / enviado especial a el cairo from ABC.es 22/05/2011

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