martes, 9 de abril de 2024

¿Es cierto que tenemos un sexto sentido? Todo sobre la interocepción



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Esta capacidad de percibir las señales de órganos vitales internos tiene un sesgo de género, según ha hallado un reciente análisis de varios estudios publicado recientemente




Más allá de los reconocidos sentidos del tacto, vista, oído, olfato y gusto, existe un sexto sentido fundamental para nuestra salud: la interocepción. Este sentido nos conecta con el estado interno de nuestro cuerpo, regulando funciones vitales como el hambre, la sed, la temperatura corporal y el ritmo cardíaco. A pesar de su importancia para mantener nuestro equilibrio físico y mental, la interocepción ha sido tradicionalmente poco explorada.

La capacidad de sentir y responder a señales internas no solo garantiza el funcionamiento óptimo de nuestros sistemas corporales, sino que también juega un rol crucial en nuestro bienestar psicológico. La interocepción influye en la toma de decisiones, la habilidad social y la estabilidad emocional. El hecho de que no desempeñe bien su papel estaremos más expuestos a afecciones psicológicas como depresión, ansiedad y trastornos alimentarios, resaltando su rol vital en la salud mental.

Investigaciones recientes han empezado a desvelar diferencias en la percepción interoceptiva entre hombres y mujeres, con hallazgos que sugieren variaciones significativas en cómo cada género interpreta señales del corazón, los pulmones y el estómago. Estos descubrimientos podrían ofrecer claves para entender la prevalencia de ciertas condiciones de salud mental entre mujeres y hombres, y apuntan a la necesidad de personalizar tratamientos y terapias basados en la interocepción.


Este nuevo enfoque sugiere que las intervenciones para mejorar la interocepción podrían necesitar ser ajustadas según el género

Un análisis de 93 estudios, del que se hace eco un reciente artículo de Science Alert, reveló que, en tareas centradas en la percepción del corazón, las mujeres tendían a ser menos precisas que los hombres. Esta diferencia no se explicaba por variables como el esfuerzo invertido en las tareas o condiciones fisiológicas básicas como el peso corporal o la presión arterial. Aunque estas diferencias son claras en tareas relacionadas con el corazón, los estudios sobre percepción pulmonar y gástrica aún no son concluyentes, lo que indica que es necesario profundizar en la investigación.


En busca de mejores tratamientos

Entender cómo hombres y mujeres procesan de manera distinta las señales interoceptivas no solo es crucial para abordar enfermedades mentales de manera más efectiva, sino que también podría cambiar la forma en que se diseñan y aplican tratamientos psicológicos y médicos. Aunque mejorar la interocepción ha mostrado ser beneficioso para la salud mental, este nuevo enfoque sugiere que las intervenciones podrían necesitar ser ajustadas según el género para ser verdaderamente efectivas.

Las teorías que intentan explicar las diferencias encontradas abarcan desde los cambios fisiológicos y hormonales específicos de cada sexo, hasta las diferencias en la educación emocional y la percepción del dolor. Un mayor entendimiento de estos factores podría ser clave para desarrollar tratamientos más precisos y eficaces contra una amplia gama de trastornos psicológicos, subrayando la importancia de la interocepción como un sexto sentido esencial para la salud integral.



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