lunes, 8 de abril de 2024

Qué es la regla 7-38-55, la herramienta que usan las personas con más inteligencia emocional

 

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  • La comunicación efectiva se compone de tres elementos principales



La regla 7-38-55 de la inteligencia emocional es un concepto desarrollado por el psicólogo Albert Mehrabian en la década de 1970, que postula que la comunicación efectiva se compone de tres elementos principales: palabras, tono de voz y lenguaje corporal. Según esta regla, el impacto de un mensaje se distribuye de la siguiente manera: un 7% corresponde a las palabras utilizadas, un 38% al tono de voz y un 55% al lenguaje corporal.

Este concepto es ampliamente citado en el ámbito de la comunicación y la inteligencia emocional, ya que resalta la importancia de la comunicación no verbal y cómo esta puede influir significativamente en la percepción y comprensión del mensaje. Aunque inicialmente se aplicó en el contexto de la comunicación cara a cara, la regla 7-38-55 también se considera relevante en otros medios de comunicación, como el teléfono o la escritura, donde el tono de voz y el estilo de redacción pueden transmitir emociones y matices adicionales que van más allá de las palabras escritas.

La regla 7-38-55 destaca la idea de que la comunicación efectiva no se limita solo a las palabras que se eligen, sino que también incluye cómo se dicen esas palabras y el lenguaje no verbal que las acompaña. Por ejemplo, una persona puede decir "estoy bien" con palabras, pero su tono de voz y su lenguaje corporal pueden indicar lo contrario, transmitiendo una sensación de incomodidad o malestar. En este sentido, es crucial prestar atención no solo a lo que se dice, sino también a cómo se dice y se presenta el mensaje.

Utilidad de la herramienta

La comprensión de la regla 7-38-55 puede ser útil en diversos contextos, como las relaciones interpersonales, el liderazgo, las negociaciones y la resolución de conflictos. Al ser consciente de la importancia del tono de voz y el lenguaje corporal en la comunicación, las personas pueden mejorar sus habilidades para transmitir sus mensajes de manera más efectiva y comprender mejor las emociones y actitudes de los demás.

Por ejemplo, los líderes pueden utilizar esta regla para mejorar su capacidad de comunicación con sus equipos, asegurándose de que su tono de voz y lenguaje corporal reflejen su mensaje de manera coherente con sus palabras. Del mismo modo, en situaciones de negociación, comprender cómo interpretar las señales no verbales de la otra parte puede ser clave para llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes.