miércoles, 19 de marzo de 2014

Las impresoras ya hacen casas

 

La primera vivienda de tamaño natural salida de un dispositivo 3D cobra vida en Ámsterdam

Fabricada a base de plástico de origen vegetal, usará también cemento en el montaje



Los edificios asomados desde hace cuatro siglos a los canales de Ámsterdam se asientan sobre millones de estacas de madera clavadas en el agua. De hasta 30 metros de longitud, es el cimiento necesario para una zona de vías navegables que supone el 25% de la superficie urbana. En el futuro, sin embargo, podrán sujetarse al suelo, sin más. Así lo cree el estudio holandés de arquitectos DUS, que utiliza una enorme impresora en 3D (Kamer Maker) para construir una casa de tamaño natural cerca de la estación central de la ciudad. La máquina dispara una mezcla de plástico de origen vegetal y fibra de madera, que produce piezas capaces de ser montadas como un juego de construcción hasta lograr la vivienda deseada. El proyecto (3dprintcanalhouse) acaba de abrirse al público para su consulta y estará en marcha durante tres años.
 
Si consigue terminar la casa prometida, DUS habrá batido un récord. Una de tipo tradicional en la misma zona tarda seis años en entregarse al inquilino, pero la Kamer Maker (algo así como fabricante de habitaciones) no utiliza ladrillos ni pilones de madera. Su trabajo consiste en reproducir, uno por uno, los distintos modelos gráficos del inmueble diseñados por ordenador. “Mandamos los mensajes digitales del plano a la impresora, y esta nos devuelve las porciones de lo que será, por ejemplo, una habitación. Luego se encajan para conseguir el volumen deseado”, dice entusiasmada Hedwig Heinsman, una de las arquitectas. “Ahora usamos plástico de origen vegetal y colaboramos con la casa de productos químicos Henkel, y la constructora Heijmans, en busca de uno no contaminante y duradero. En la fase final, sí necesitaremos cemento para ensamblarlo todo conforme a las normas de seguridad”, añade. Las formas impresas tienen en cuenta el vaciado de las paredes destinado a la fontanería y cableado eléctrico.
 
Hasta la fecha, el mayor éxito científico de las impresoras en tres dimensiones ha sido la oreja conseguida a base de geles inyectables de células vivas. Casi iguales a las humanas, pueden ayudar a las personas con deformidades congénitas. Por su parte, la Kamer Maker está metida en un contenedor de transporte tradicional, de seis metros de altura, forrado de metal. Con cada vuelta de su pistola de inyección, crecen las capas del innovador material que debe resistir el peso y distintas temperaturas, además de los efectos de la calefacción y cañerías propias de cualquier otro edificio. Cuando todo esté impreso, el montaje del edificio será similar al de un gran paquete de piezas de Lego, el popular juego infantil.
 
“No paramos de investigar sobre nuevos materiales, y en la fase final, la casa podrá pintarse por fuera y por dentro. Y sí, esperamos que pueda habitarse sin problemas, porque nuestro estudio enfoca la arquitectura como una responsabilidad civil. De ahí que hayamos pensado en su aplicación en países donde haya habido una catástrofe natural. O que necesite alojamiento con urgencia. Aunque ahora es caro, no descartamos que puedan utilizarse materiales locales, como arcillas, en otras latitudes. Al estar informatizado, el diseño es lo más fácil de exportar. Con el tiempo, la construcción irá más deprisa”, según Heinsman. (En enero de este año, la Universidad del Sur de California presentó su propia impresora en 3D, para fabricar estructuras de hormigón aplicadas al urbanismo).
 
De momento, los posibles clientes interesados en la casa holandesa construida en seco, son hoteles y el propio ayuntamiento de Ámsterdam. Ambos podrían aprovechar enseguida los diseños de interiores, ornamentos incluidos, que también pueden obtenerse en 3D.

 

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