viernes, 18 de abril de 2014

Cómo actúa el humor en nuestro cerebro

 
 
El humor es una especie de ejercicio, una forma de mantener al cerebro ocupado. Para expresarlo de forma sencilla, al cerebro le gusta anticiparse.
 

Siempre estamos intentando adivinar hacia dónde van las cosas, y a menudo nos equivocamos. Pero esto no es necesariamente algo malo. De hecho, por eso nos reímos.

Nos beneficia agotar a nuestro cerebro con el ejercicio mental del humor, de la misma forma que nos beneficia el esfuerzo físico de una carrera larga o un largo partido de tenis. La comedia fomenta nuestra actividad mental y mejora la flexibilidad de nuestro pensamiento. Según un estudio de 1976 de Avner Ziv realizado en la Universidad de Tel Aviv las personas que escucharon chistes antes de someterse a pruebas de creatividad, registraron una evolución un 20% mejor que los que no habían escuchado nada antes de la prueba.

En 1987, investigadores de la Universidad de Maryland llegaron a la conclusión de que ver comedias duplica nuestra capacidad de resolver problemas en los que hay que utilizar el raciocinio. Investigaciones publicadas en 1998 por la psicóloga Heather Belanger de la Universidad de William & Mary incluso sugieren que el humor mejora nuestra habilidad para rotar objetos imaginarios en nuestra cabeza, una prueba clave de habilidad de pensamiento espacial.

Los beneficios del humor no se limitan a un incremento de la inteligencia y la creatividad. Pensemos, por ejemplo en la llamada "prueba de presión fría", en la que los científicos le piden a los participantes que sumerjan sus manos en agua apenas unos grados por encima de la temperatura de congelación.

Esto permite que los investigadores midan la tolerancia al dolor, la cual varía según lo que se estuviera haciendo antes de meter las manos en el agua. ¿Cuánto tiempo podrían aguantar sus manos sumergidas en agua a 1,6 grados centígrados después de ver 10 minutos de Bill Cosby contando chistes? La respuesta depende de nuestra tolerancia al dolor, pero aguantamos más tiempo que si hubiéramos visto un documental sobre naturaleza.

Al igual que el ejercicio, el humor ayuda a preparar la mente para momentos estresantes. Un estudio realizado en 2000 por Arnold Cann, un psicólogo de la Universidad de Carolina del Norte, permitió que los participantes disfrutaran de 16 minutos de un programa cómico antes de ver "Faces of Death", una película cargada de escenas explícitas que representan diversas formas de morir.

Aquellos que vieron la comedia antes de la macabra película se mostraron menos afectados que los que habían visto un programa de viajes antes de la película. El nivel en el que el humor puede reducir los síntomas de estrés es impresionante.

Eso no significa que cualquier tipo de humor sea efectivo. Asumir una actitud sarcástica ante la vida puede ser poco saludable. Según Nicholas Kuiper de la Universidad de Western Ontario, la gente que recurre a este tipo de humor experimenta tasas más altas de depresión que sus pares, además de más ansiedad y una menor autoestima. Reírse es saludable, siempre y cuando no seamos siempre el blanco del chiste.

Tener un sentido del humor activo nos ayuda a sacarle más partido a la vida, tanto desde el punto de vista cognitivo como emocional. Reírnos nos permite ejercitar nuestro cerebro, buscando conexiones inesperadas y placenteras incluso ante dificultades o problemas. El físico Richard Feynman llamó a esto "el furor del descubrimiento", al asegurar que la mayor alegría de su vida no fue ganar el Premio Nobel sino el placer de descubrir cosas nuevas.


07.04.2014  Scott Weems/ WSJ

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